* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.1-15)

DOMINGO 17º. T.O.-B- JULIO 26 de 2015

“REPARTIÓ A LOS QUE ESTABAN SENTADOS TODO LO QUE QUISIERON”

Las lecturas de hoy saben a solidaridad y celebración a la vez. Al leer la narración de San Juan que tradicionalmente llamamos multiplicación de los panes. Parece que en la escuela de Nazaret no se estudiaban matemáticas como las nuestras y que Jesús y los suyos no usaban calculadoras…

Conmovido un día Jesús por la situación de la gente que le escuchaba y estaban sin comer, plantea el problema a los discípulos (para tentarlos, dice el evangelio):
“DADLES VOSOTROS DE COMER”.

Uno de ellos, Felipe, hace números: Con 200 denarios no nos basta para comprar pan… Andrés, el pescador viene diciendo: Hay aquí un chaval con dos panes y peces, mucho para él pero poco para tanta gente. Jesús, les mira… les escucha…

Cuando Jesús se encuentra con aquel joven dispuesto a compartir lo que tiene con los demás, empiezan a funcionar otras matemáticas, las que no se estudian, la SOLIDARIDAD.  Y  entre Jesús, el muchacho y los discípulos, hicieron que aquella multitud no pasara hambre.

La muchedumbre, pasa de un momento a otro (como cuando nosotros esperamos un sermón rapidito para que la misa sea de 20 minutos…)
Jesús les ordenó que hicieran sentar a todos por grupos sobre la hierba… verde. Era Primavera. Aquella multitud se convierte como en una bella reunión de comunidades que quieren celebrar sencillamente, sin prisas…

Aquí descubrimos que la Eucaristía es celebración viva a la que llevamos nuestra vida, nuestro compartir y nuestro servicio al altar porque todo cobra sentido desde la presencia de Jesús. Y nos devuelve a la vida. Como Cristo asume el peso del pan y del vino, los cristianos, sus seguidores debemos compartir los problemas que más fuertemente nos “interpelan”. Porque somos llamados a ser con Cristo eucaristía en el mundo de hoy. Ite Missa est se decía. ID y contadlo. El final de la Misa es la Misión. La Misa que no se hace vida se convierte en un rito más… Todos comieron hasta quedar saciados y… sobraron 12 canastas… este detalle nos recuerda las maravillas del Reino de Dios que se parece a la semilla más diminuta de todas las plantas y da grandes frutos.

No nos pide Dios mucho más a cada uno viendo tanto problema y tan grandes en estos tiempos, ante los que nos sentimos impotentes como Felipe, “¿qué es eso para tantos?”. Le basta nuestra pequeña  aportación. Tengamos la misma actitud que el joven, que aunque era poco, dio todo lo que tenía. Jesús bendijo y fecundó todas las pequeñas semillas del Reino que hoy nosotros podemos ofrecer al mundo. El amor, une esfuerzos, ideas, y recursos. El amor estimula la confianza, la oración. Todo sumado va consiguiendo metas que parecían un sueño.

El evangelio de Juan nos enseña a ejercitar la fe y abrir nuestras manos.

La eucaristía es signo  y proyecto de solidaridad para los cristianos.

ORACIÓN

Hoy Jesús de Nazaret, te vemos repartiendo pan y pescado. Lo que un joven tenía.

Es posible que otros tuvieran algo para ellos…sin que los apóstoles supieran.

Pero la fuerza de tu Palabra y de tu acción rompe el egoísmo humano.

Te damos gracias porque te has ocupado y te ocupas de nuestros problemas y dificultades y con tu actitud nos enseñas que las soluciones pasan por nuestra generosidad…

Cristo Jesús: que seamos personas dispuestas a compartir cualquier necesidad: hambre de pan, de escucha, de compañía de unión de perdón de alegría. Que estemos convencidos de que el compartir es un milagro que Dios quiere continuamente. Pero siempre con nuestra libertad y generosidad.

JESÚS TOMO LOS PANES… Y LOS REPARTIÓ.

Cristo es el pan partido que comparte en la mesa del mundo y que impulsa a la solidaridad entre los que más lo necesita,

Que vivamos la Eucaristía en plenitud que es Celebración y Solidaridad. AMÉN. ZURIÑE