DOMINGO XI. TIEMPO ORDINARIO –B-
JUNIO 14 DE 2015
- “El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra”.
- ¡Qué bien dicen estas parábolas lo que es la Oración!: “Semilla y tierra.” Dios y yo…
El Reino de Dios, presente ya en este mundo aunque a veces no lo parezca. Aunque el mal mete
mucho ruido, la tierra está sembrada de semillas de Evangelio. Jesús las ha sembrado. Está el Espíritu. No perdamos la esperanza. Podemos sembrar con la humildad del sembrador, porque nada se pierde.
Con la humildad de saber que no son nuestras fuerzas, sino la fuerza de Jesús de Nazaret la que va
haciéndonos crecer por dentro. La tierra reseca se va llenando de flores, la esperanza se levanta y camina… Todo puede llevar el sello de Dios, desde la Oración. Y la Oración es abrirse a Dios, dejar que Él sea y haga su obra en nosotros, sabiendo que brotará vida, si le dejamos hacer.
El Reino, rompe nuestros esquemas, es Don y no depende sólo de nuestro trabajo y esfuerzo, aunque Él pide y espera, con mucha paciencia, nuestra colaboración.
¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?
Con un grano de mostaza. Dios, hecho a nuestra medida. El Reino de Dios hablando nuestro lenguaje, encarnado, Jesús de Nazaret. La oración es abrirse a Dios, dejar que Él haga su obra en nosotros, sabiendo que brotará vida, si le dejamos hacer.
La vida no se reduce a actividad y trabajo. Es un misterio más profundo. Nuestra vida es regalo y don; por eso debe brotar también de nosotros, gozo agradecido.
Entonces, ¿qué hacer ante la avalancha de malas noticias?. ¿Ante tanto sufrimiento? ¿qué podemos hacer para que crezca el Reino de Dios?. Quizá pensamos, que nada o muy poco. Y no es así.
La parábola de la mostaza es una llamada a todos, una invitación a sembrar pequeñas semillas de una nueva humanidad. Jesús no nos habla de grandes cosas, el Reino de Dios es algo muy humilde y modesto desde sus orígenes. Pero está llamado a crecer y dar fruto. Quizás necesitamos todos aprender a valorar las cosas pequeñas y los pequeños gestos del día a día.
Seguramente, no estamos llamados a ser héroes ni mártires cada día, pero, sí a todos se nos invita a vivir poniendo un poco de felicidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo diario.
- ORACIÓN
- Tú eres, Jesús de Nazaret, la primera semilla del Reino de Dios.
Tú eres el primer árbol. El Reino de Dios, viene contigo.
Si te sabemos seguir, también nosotros seremos reino de Dios.
Y crecerá en la oscuridad tu semilla, dentro de nosotros.
Y crecerá en mi familia, Comunidad, grupo
Y juntos contigo sembraremos una semilla con tu nombre, en todo el mundo.
Y entre todos haremos una tierra, un mundo, un poco mejor.
Así, será, REINO DE DIOS.
SEGUIMOS ORANDO
En silencio, contemplo tu vida Jesús de Nazaret.
Vida, alegre, libre: Vas a la oración, cuando otros duermen;
Andas entre la gente más perdida.
Te desvives por los que malviven marginados.
Siempre ofreces una semilla de fraternidad y esperanza…
Te pedimos tu sencillez. Tú tenías en tu oración una pequeña palabra. “ABBA” PADRE.
La oposición que sufres es grande y los conflictos aumentan día a día. A Ti, se te ocurren caminos, formas de actuar… pero, Tú sigues los caminos que te indica el Padre:
Trabajo oscuro, paciente, generoso, todo con la fuerza de Dios.
¿Sabremos seguirte, imitarte?..
Jesús de Nazaret. Ilumínanos, que sepamos sembrar pequeñas semillas y cuidarlas y esperar…
Eso te pedimos, paciencia, confianza, fortaleza y sensibilidad para entender la vida y sembrar. Pequeñas semillas.
Los frutos con tu ayuda, florecerán.
Gracias por tu don el don de nuestra vida. AMÉN. ZURIÑE