Creo en Dios,
manantial de Vida,
principio y fin,
energía universal
de amor infinito.
Creo en Jesús de Nazaret,
hijo de José y de María,
encarnación del Dios de la Vida,
anticipo de la Nueva Humanidad,
que pasó haciendo el bien,
curó a los enfermos, comió con pecadores,
y socorrió a los marginados;
que anunció la Buena Noticia
de que un Mundo Nuevo
existía ya como grano de mostaza;
que padeció bajo la ocupación romana
y el poder religioso judío;
que fue crucificado
injustamente
por predicar el amor fraterno
frente a los intereses de este mundo;
que su espíritu fue por Dios resucitado
y está vivo y trabaja dentro de nosotros.
Creo en el Espíritu Santo
que procedente de Dios
habló por los profetas
habitó el corazón de Jesús
y nos convierte en luz del mundo
y sal de la tierra.
Creo en la Iglesia universal,
como comunidad de creyentes,
que continúa la fe de los apóstoles,
que debe ser fiel al Evangelio
y trabajar por la dignidad humana
y la conservación de la naturaleza.
Creo en el Espíritu de Amor,
que sabe perdonar siempre.
Y que este credo
me compromete
a ser honrado y responsable,
a vivir con espíritu evangélico,
a participar de los sacramentos,
a realizar en comunidad
una lectura de la realidad
a la luz de las Escrituras;
y a vivir ya en plenitud
los signos de la Vida Eterna.
Amén.
(Pedro Miguel Ansó Esarte)
