*DOMINGO IV DE PASCUA –B. Abril 26 DE 2015.
*EL BUEN PASTOR.
Jesús se aplica a sí mismo la bella imagen bíblica de Dios, Pastor de su pueblo (Ez. 34, 11-31). “Conoce” personalmente a cada una de sus ovejas por su nombre y ellas le conocen. Es un conocimiento interior, profundo, cordial y amoroso., muy alejado de un saber intelectual, frío. San Juan nos invita con su evangelio hoy a ahondar en esta experiencia de ser hijos de Dios.
A Jesús, Buen Pastor, “le importan las ovejas” Y por eso cuida y vela por su rebaño. El cuidado de la vida es el modo de ser humano y de relacionarnos con el otro, con la naturaleza, con nosotros mismos y con Dios. La palabra “cuidado” expresa, como bien sabemos, desvelo, atención, delicadeza y, también preocupación y responsabilidad ante alguien o algo que es importante para nosotros.
Cuatro veces aparece, en el evangelio de este día, la razón última en la que el Buen Pastor afirma su “amor hasta el extremo”. La entrega de su vida por los suyos
Para Jesús, nosotros somos sus ovejas, su comunidad o familia. Pero la misión de Jesús es universal (“Tengo otras ovejas”).
El mensaje de este evangelio sólo tiene sentido en el contexto Pascual, cuando celebramos la Resurrección de Jesús. Si Jesús no hubiera resucitado, sería como mucho para nosotros una doctrina o un ejemplo a imitar, pero no el Buen Pastor que nos llama y nos conduce y al que nosotros sigamos. Y seguir a Jesús no es entrar en un refugio sino emprender un Camino. Para seguir hace falta coraje y confianza. Se trata de entrar y seguir los valores del Reino.
Jesús, nos indica no la “puerta” sino un itinerario y nos invita a recorrerlo para acercarnos a Él.
“Quien entre por mí se salvará” nos dice. Su “puerta” es la vida, la paz, la esperanza, la fuente… En el mundo hay otros caminos, y otras puertas posibles, pero algunas de ellas nos desvían del camino de la Verdad.
“Quien entre por mi se salvará”. Jesús es la Puerta. Quien entra por Él podrá entrar y salir y encontrará pastos abundantes. Algunas veces podemos pensar que Jesús con sus caminos impide nuestra libertad, cuando en realidad es la entrada a la verdadera Vida…Jesús es la “Puerta” que no tiene “cerrojos”. Jesús es la “Puerta” que nos abre al misterio de Dios. Al encuentro con los otros.
Sólo la Puerta de la Verdad, que es Jesús Resucitado, nos abre el Camino a la verdadera Vida.
Seguir a Jesús, libre y amorosamente, es algo que nos dignifica, que nos introduce en la misma Vida de Dios. Porque Jesús es uno con el Padre: “Yo y el Padre somos uno”, nos dice. Es también lo que nos une lo tan deseado, formar un solo pueblo, lo que nos une con los otros para construir por Jesús y en Jesús una comunidad de Vida y Salvación, así seguir construyendo el Reino, aquí y ahora.
Nos podíamos hacer algunas preguntas, muchas. Hacemos alguna:
- ¿Por qué seguimos a Cristo? ¿Lo seguimos de verdad?, ¿sólo hasta cierto punto?, ¿hasta la cruz?…
- Jesús es la Puerta que no tiene cerrojos… Podemos acercarnos a Él o ignorarlo: ¿Qué hacemos?
- ¿Tenemos claro que Jesús nos abre la puerta: nos sale al encuentro, nos acoge, nos perdona, busca la oveja perdida, abraza a la más débil…?
* ORACIÓN
Gracias, Cristo Jesús, por haberte hecho Pastor nuestro.
La imagen de pastor recuerda la vida pastoril antigua: vivían pegados al redil, en una choza pobre.
Conocían a cada uno de sus animales, les ponían nombres…
Por eso, Jesús Resucitado, entendemos esa imagen:
Jesús es el Buen Pastor que nos conoce, nos ama, y da su vida por nosotros.
Ayúdanos a dejarnos conocer, amar y guiar por ti, que siempre nos conduces a buenos pastos.
Ayúdanos a descubrir la riqueza de vida que has puesto en nosotros para, como el buen pastor acercarnos y estar junto a los que andan perdidos, necesitados, sin pastor; con necesidad de ayuda, acogida, luz, orientación, un hombro de amigo donde apoyarse
A que sepamos continuar tu obra del Reino nuevo entre nosotros.
Ayúdanos a descubrir nuestra vocación para que seamos buenos pastores.
Y que también, surjan en la Iglesia nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas que por tu llamada se entreguen al servicio de los demás. AMÉN. ZURIÑE