Cinco años después de su llegada a la diócesis de San Sebastián, las espadas siguen en todo lo alto contra monseñor José Ignacio Munilla. Una diócesis sumida en una situación tan dolorosa, que ni el tiempo cura. La herida de la desunión sigue sangrando y, una vez más, el colectivo Eutsi Berrituz denuncia que el obispo ha traído «división y mucho dolor». Le acusan de mostrar una «grave incapacidad para crear comunión eclesial y aunar los esfuerzos necesarios para una acción pastoral eficaz».
El colectivo de cristianos de Gipuzkoa EUTSI BERRITUZ, integrado por sacerdotes y laicos, se muestra preocupado ante los cinco años de ministerio episcopal del obispo José Ignacio Munilla. Opina que en este tiempo se ha ido «creando un clima diocesano insano, enrarecido y fracturado con dos sensibilidades diferentes». Asimismo, opina que «el pensamiento y la actuación del obispo están lejos de la actuación del papa Francisco».
En la nota repasan la actuación de José Ignacio Munilla en estos cinco años, y critican su propia designación como obispo de la diócesis de San Sebastián. El colectivo se muestra convencido de que la decisión adoptada por Rouco Varela se realizó «porque la diócesis guipuzcoana estaba demasiado politizada y era excesivamente nacionalista».
EUTSI BERRITUZ opina que la actuación de José Ignacio Munilla «es fruto de su visión eclesial piramidal y autoritaria». «Actúa como si fuera el único y exclusivo propietario de nuestra diócesis«, indica la nota.
Como muestra, el colectivo hace referencia al tratamiento que han recibido los sacerdotes, religiosos y laicos que se han mostrado críticos con la gestión del obispo.
Asimismo, definen al obispo como «teológicamente pobre» y lo acusan «de no sintonizar con la cultura y el sentir de nuestro pueblo». Indican que los programas pastorales son «fruto de su exclusivo personalismo y de sus particulares pretensiones pastorales». Critican también que el obispo «no haya seguido con la Remodelación Pastoral que venía realizándose de manera compartida en la diócesis».
Ante la situación creada EUTSI BERRITUZ espera que «la reforma eclesial iniciada y promovida por el papa Francisco llegue a la diócesis de Gipuzkoa y ésta pueda recuperar el clima de sintonía y comunión».
Texto íntegro de la carta de Eutsi Berriutz
ESPERANDO LA LLEGADA DE LA REFORMA DEL PAPA FRANCISCO ANTE LOS CINCO AÑOS DE MINISTERIO EPISCOPAL DE D. JOSÉ IGNACIO MUNILLA
Preocupados por la incidencia que el cambio episcopal que se produjo con el nombramiento de D. José Ignacio Munilla pudiera tener en el desarrollo de la tarea pastoral y en el modelo de Iglesia vivido durante los últimos años en nuestra Iglesia Local, deseando continuar dando testimonio del Evangelio en medio de nuestro pueblo en la línea marcada por el Concilio Vaticano II y explicitada en el documento Una Iglesia al servicio del Evangelio, un grupo de cristianos y cristianas de la diócesis de Donostia, constituyó el año 2010 el colectivo de cristianos de Gipuzkoa EUTSI BERRITUZ.
En la constitución del grupo se marcaron los siguientes objetivos:
a) Favorecer, trabajar e impulsar dinamismos de evangelización para la concreta sociedad guipuzcoana de los próximos años.
b) Favorecer, trabajar e impulsar la vida de las comunidades cristianas como corresponsables de su propia vivencia del misterio de Jesucristo y de sus proyectos evangelizadores.
c) Favorecer, trabajar e impulsar el servicio de las comunidades cristianas a los pobres, especialmente a los excluidos.
d) Contribuir a la pacificación en nuestro pueblo.
e) Favorecer, trabajar e impulsar la inculturación del Evangelio en el pluralismo actual de nuestro pueblo.
Manifestamos, pues, que la misión de EUTSI BERRITUZ no es otra que la de prestar un servicio a la Iglesia desde su propia visión y eclesiología. Es lo que hemos tratado de hacer durante estos años con nuestras limitadas fuerzas.
Con la valoración que presentamos en este escrito a la IGLESIA DE GIPUZKOA exponemos nuestro análisis de la situación de la diócesis a los cinco años de la toma de posesión de D. José Ignacio Munilla, que hay que enmarcarla también en esa idea de servicio, como una aportación, ya que consideramos que poner en claro la visión propia de la realidad, de forma respetuosa y sincera, es uno de los más importantes servicios que EUTSI BERRITUZ puede ofrecer a la IGLESIA DE GIPUZKOA en este momento que consideramos muy delicado.
1.-Introducción
El 9 de enero de 2010 se celebró en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián la eucaristía de entrada y toma de posesión del nuevo obispo de nuestra diócesis: D. José Ignacio Munilla. La celebración contó con la presencia destacada de D. Renzo Fratini, Nuncio Apostólico en España.
Es de sobra conocido que un amplio sector de nuestra Iglesia de Gipuzkoa (sacerdotes, religiosos y laicos) había mostrado previa y públicamente su desacuerdo ante tal nombramiento, ya que era bien conocido su modo de pensar tanto a nivel teológico-eclesial como sociopolítico, así como su actuación como presbítero de nuestra diócesis a lo largo de más de veinte años. Eran muchos los creyentes guipuzcoanos que veían en su nombramiento episcopal una seria desautorización del camino eclesial y pastoral, que la Iglesia peregrina en Gipuzkoa había recorrido a lo largo de los cuatro decenios precedentes. Esta desautorización afectaba de manera particular a los dos obispos anteriores, que habían tratado de potenciar una Iglesia diocesana fiel al espíritu del Concilio Vaticano II y puesta al servicio del Evangelio.
Fue realmente escasa la asistencia de sacerdotes, religiosos y laicos diocesanos a la toma de posesión de D. José Ignacio Munilla. Basta recordar que la presencia sacerdotal no llegó ni al diez por ciento del presbiterio diocesano.
Han transcurrido cinco años desde aquella fecha y hemos creído necesario realizar una reflexión valorativa acerca de la pertinencia de aquel nombramiento episcopal y de la actuación pastoral posterior desarrollada por D. José Ignacio Munilla en nuestra diócesis.
2.- Por qué se nombró Obispo de la diócesis de Donostia a D. José Ignacio Munilla?
Iniciamos esta valoración manifestando nuestra extrañeza y perplejidad por el hecho de que, precisamente, un sacerdote de nuestra diócesis, que se había destacado por una abierta oposición a su obispo y actuado como párroco al margen del plan pastoral aprobado por la Iglesia diocesana, fuera elegido obispo de otra diócesis. Estamos convencidos de que ese fue un primer paso para más adelante nombrarlo obispo de nuestra diócesis, con la intención de eliminar de la vida pastoral de la misma todo aquello que hiciera referencia al espíritu del Concilio Vaticano II, plasmado en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio», vigente como instrumento para la evangelización desde el episcopado de D. José Mª Setién. Debemos tener en cuenta que fueron, dentro de la Iglesia, tiempos de involución, especialmente manifestada en la jerarquía de la Iglesia española, presidida durante muchos años por el cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela. El cardenal Rouco siempre se manifestó en contra de la línea pastoral de nuestra diócesis. Molestaba que nuestra Iglesia diocesana tuviera una personalidad propia; que tuviera un notable entronque y una relevancia manifiesta en la vida social de Gipuzkoa. Molestaba también que en la vida pastoral de la diócesis los laicos jugaran un papel relevante.
Sin un conocimiento contrastado y correcto de nuestra diócesis, los responsables de la Iglesia española pensaban que la diócesis guipuzcoana estaba demasiado politizada y era excesivamente nacionalista. Pensaban también que, con respecto a la Iglesia española, era escaso su sentido de afecto y pertenencia. Así mismo, eran de la opinión de que en la diócesis apenas se ejercía oposición ante determinadas corrientes culturales existentes en nuestro pueblo y que nuestra Iglesia se mostraba demasiado abierta a las propuestas teológicas más progresistas y creativas; según su punto de vista, en nuestra diócesis no se potenciaban la presencia y la actuación de los nuevos movimientos eclesiales, y se vivía una espiritualidad débil y excesivamente encarnada.
Aunque D. José Ignacio Munilla fuera nombrado inicialmente obispo de Palencia, era de esperar que su siguiente destino, y a no tardar mucho, sería Donostia. Su intención fue nombrarlo para suceder a D. Juan María Uriarte y así «enderezar» el rumbo equivocado de nuestra diócesis.
Debemos recordar, por otra parte, que en el documento denominado «Una Iglesia al servicio del Evangelio» se recoge con claridad el espíritu evangélico y conciliar que el Papa Francisco se esfuerza en plasmar actualmente en la vida de la Iglesia Universal.
3.- Aspectos críticos de la actuación episcopal de D. José Ignacio Munilla
No pretendemos hacer una valoración detallada y exhaustiva de la actuación episcopal de D. José Ignacio Munilla. Sí queremos destacar aquellos aspectos que nos resultan más preocupantes.
Una visión eclesial piramidal y autoritaria
No podemos sino afirmar que su actuación episcopal a lo largo de este quinquenio, es fruto de su visión eclesial piramidal y autoritaria. Toma decisiones muy relevantes para la marcha de la diócesis sin apenas escuchar ni tomar en consideración planteamientos y razonamientos que le presentan muchos creyentes, grupos eclesiales, instituciones diocesanas e incluso personas de su entorno. Muestra escasa disposición al diálogo y a la autocrítica. Intenta rebatir de alguna manera las propuestas que se le hacen desde diversos sectores sin analizar las razones y las causas que están en la base de las críticas que se le hacen. Y en consecuencia, actúa como si fuera el único y exclusivo propietario de nuestra diócesis.
A los sacerdotes, religiosos y laicos críticos con su gestión los trata de pastoralmente fracasados, incapaces de «afecto hacia su persona» y como «conspiradores» que se sitúan «fuera de la Iglesia». Una muestra reciente de todo ello es la actitud manifestada y los comentarios que ha realizado ante una carta crítica firmada por más de cien sacerdotes de nuestra diócesis en julio de 2014. Mientras, para contrarrestar e ir silenciando las voces críticas del presbiterio diocesano, va desarrollando toda una estrategia de incorporación de sacerdotes foráneos afines a su sensibilidad y con total sumisión a su persona; aduciendo como excusa el envejecimiento de nuestro clero y la falta de vocaciones sacerdotales.
Un magisterio episcopal pobre, polémico e ignorado
Nuestra diócesis ha contado con obispos de gran categoría humana y eclesial, con una formación teológica seria y sólida, y con un reconocido sentido social. Su palabra era meditada y cuidada, ponderada e iluminadora, eclesial y socialmente valorada. El magisterio de D. José Ignacio Munilla es, muy a nuestro pesar, teológicamente pobre y no sintoniza con la cultura y el sentir de nuestro pueblo; ignora los «signos de los tiempos» actuales, se muestra excesivamente polémico y condenatorio de muchas sensibilidades sociales. En consecuencia, es frecuentemente ignorado en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.
D. José Ignacio Munilla trata de paliar la pobreza de su magisterio haciéndose eco de los escritos y pronunciamientos del papa Francisco. Sin embargo somos conscientes de que el pensamiento y la actuación de D. José Ignacio Munilla están lejos de la sensibilidad, el pensamiento y la actuación del Santo Padre.
Un modo exclusivo de realizar y aplicar los programas pastorales
Los programas pastorales presentados estos últimos años no han sido el resultado de un itinerario sinodal ni de una dinámica diocesana participativa, sino fruto de su exclusivo personalismo y de sus particulares pretensiones pastorales.
Tales programas no han conseguido vertebrar ni animar la acción pastoral de la diócesis. Muchas de nuestras parroquias y arciprestazgos no los han asumido como propios o los han ignorado.
Al mismo tiempo, tanto el Consejo de Arciprestes, como el Consejo Presbiteral y el Consejo Pastoral Diocesano se han visto muchas veces reducidos a meros órganos informativos, ya que el obispo toma sus decisiones sin estudiar, debatir y analizar los temas, las propuestas e indicaciones planteadas en dichas instituciones. Como muestra de lo que ocurre, recientemente, un grupo de miembros laicos del Consejo Pastoral ha hecho público un escrito, en el que manifiestan su desacuerdo con el funcionamiento de dicho Consejo y con la actitud del obispo dentro del mismo.
Una actuación episcopal reducida prácticamente a la capital
Las iniciativas pastorales promovidas por el obispo y por el obispado se reducen prácticamente a actuaciones en las parroquias y movimientos de Donostia-San Sebastián, que congregan a personas y grupos afines a su ideario teológico, eclesial e ideológico. Su persona, mensaje y propuestas apenas despiertan interés alguno en las parroquias y arciprestazgos de la provincia.
Las Unidades Pastorales y la corresponsabilidad laical ignoradas
Queremos destacar, por su especial importancia, el desinterés y la marginación que D. José Ignacio Munilla ha mostrado hacia la Remodelación Pastoral que venía realizándose, de manera compartida, en nuestra diócesis. No le interesó siendo sacerdote en Zumarraga y tampoco lo ha impulsado en calidad de obispo diocesano.
Ignorando por completo los costosos esfuerzos realizados y los pasos dados durante los años precedentes a su llegada como obispo, ni él ni sus vicarios han tenido el sentido de responsabilidad y la visión de futuro para convocar a los responsables de las Unidades Pastorales supraparroquiales oficialmente erigidas. Tampoco se ha preocupado de reunir a los más de doscientos laicos de la diócesis, que recibieron distintas encomiendas pastorales otorgadas públicamente por el anterior obispo, para orientarlos en su acción pastoral en los nuevos tiempos.
Creemos que este dejar de lado el proceso de remodelación de nuestra diócesis supone una grave irresponsabilidad y manifiesta una importante falta de visión del futuro pastoral que demanda desde ahora nuestra diócesis
Un espiritualismo pietista y basado en devociones
Muchas de las iniciativas pastorales puestas en marcha por el obispo diocesano impulsan y favorecen una espiritualidad marcadamente pietista y devocional. De manera que, más que animar una espiritualidad sana, adulta y significativa para nuestros días, promueve un espiritualismo preconciliar.
En sintonía con la intuición manifestada por K. Rahner – «El cristiano del siglo XXI o será un místico o no será cristiano» -, creemos que una de las tareas eclesiales más urgentes es, precisamente, la promoción de la experiencia cristiana. Pero no realizada a través de medios devocionales más propios de tiempos pasados, sino, siguiendo las líneas marcadas por el Vaticano II, por un conocimiento más amplio y profundo de la Palabra de Dios, por una mayor empatía con las preocupaciones y profundas demandas de la sociedad y una participación más consciente, responsable y activa en la comunidad eclesial y su misión evangelizadora.
D. José Ignacio Munilla no ha alentado los grupos bíblicos o de lectura creyente de la Palabra que han jugado un papel importante en la formación de muchos laicos diocesanos. Tampoco ha impulsado la creación de grupos de oración de adultos y de corte actual.
Una comunión diocesana fracturada
Durante décadas nuestra diócesis ha gozado de una sintonía y comunión eclesial notables. Pero esta comunión se ha debilitado y fracturado desde la llegada de D. José Ignacio Munilla como obispo a nuestra diócesis. Durante estos cinco años se ha ahondado la discrepancia eclesial, condicionando así en buena medida la misión pastoral y evangelizadora de los organismos diocesanos, arciprestazgos y parroquias.
Se ha ido creando un clima diocesano insano, enrarecido y fracturado con dos sensibilidades pastorales marcadamente diferenciadas. Este clima conlleva la falta de una comunión sincera y de mutua transparencia entre los diocesanos. Ante esta realidad D. José Ignacio Munilla parece mirar a otro lado y pretende ubicar el problema en el seno del presbiterado olvidando su responsabilidad en esta fractura. Dada la gravedad del problema, pero sin considerar la raíz fundamental del desencuentro y desafección existentes, -su persona y la forma de ejercer el ministerio episcopal- plantea caminos de falsas soluciones de comunión, a través de una pretendida regeneración espiritual totalmente ajena a la realidad.
4.- A modo de resumen
Subrayamos, a modo de resumen, los siguientes aspectos:
1. D. José Ignacio Munilla manifiesta una grave incapacidad para crear comunión eclesial y para aunar los esfuerzos necesarios para una acción pastoral eficaz y actual. Intenta presentarse como hombre de diálogo, pero su respuesta a la carta suscrita por más de cien sacerdotes de nuestra diócesis en julio de 2014, no ha sido otra sino la tergiversación de la misma y la descalificación de los firmantes. De prolongarse esta situación se irá incrementando la disgregación de las comunidades cristianas e igualmente continuará desfondándose, cada vez más, la actividad de la diócesis.
2. La etapa episcopal se caracteriza, por una parte, por la promoción de una actividad pastoral sustentada en la improvisación y sin prioridades definidas. Por otra parte, se caracteriza también por la realidad de que los programas y propuestas realizados desde el obispado, no son valorados ni tenidos en cuenta en muchos de los arciprestazgos y parroquias de la diócesis. Así, la vida de la Iglesia diocesana se va deteriorando y paralizando, sin que tampoco se vislumbre planteamiento alguno de futuro.
3. Estos cinco años se han caracterizado igualmente, por su despreocupación y abandono de la formación permanente de los agentes de la Pastoral. La inactividad del Instituto de Teología y Pastoral Gentza (jornadas pastorales, seminarios de formación, encuentros…), los sucesivos cambios de los profesores y de los cursos del Instituto de Ciencias Religiosas Pio XII, la ubicación del Seminario Mayor en Pamplona, el descuido de la formación del laicado han empobrecido seriamente la calidad del trabajo pastoral.
4. Organismos Diocesanos de primer orden, como el Consejo Presbiteral, el Consejo de Arciprestes o el Consejo Pastoral Diocesano no funcionan como espacios de reflexión, diálogo y discernimiento. No hacen sino reflejar la tensión y desmoralización existentes en la diócesis. Así, buena parte de los consejeros de ambos organismos confiesan, que, en realidad, a D. José Ignacio Munilla le sobran los consejos, ya que no se presta a la escucha activa, ni al contraste sincero. Y está lejos de realizar la más mínima autocrítica.
5. La ausencia frecuente del obispo de su diócesis y su escasa presencia en las parroquias y arciprestazgos de la provincia está siendo una de las expresiones más claras del carácter personalista de su manera de llevar a cabo el gobierno de nuestra diócesis y le impide conocer desde la cercanía la opinión y el parecer de la mayoría de sus feligreses acerca de la marcha de esta Iglesia Local, y priva, al mismo tiempo, a la mayoría de los diocesanos de la posibilidad de conocer de cerca a su pastor.
De prolongarse esta situación, seguirán creciendo, necesariamente, en la diócesis la desmoralización y el aislamiento de la mayoría de las comunidades cristianas.
6. Sabemos que las situaciones y realidades pueden ser contempladas y valoradas de distintas maneras. Por ello, no pretendemos arrogarnos la verdad absoluta sobre lo que está sucediendo en nuestra diócesis. Pero nos hemos esforzado en que nuestra mirada sea lo más objetiva posible y lo más cercana a la realidad. ¿Qué podemos hacer una vez expuesta la situación tan preocupante y descorazonadora que vive nuestra diócesis? Creemos sinceramente que la solución, no está en nuestras manos. No nos queda sino esperar que la reforma eclesial iniciada y promovida por el papa Francisco llegue un día a nuestra diócesis, y ésta pueda recuperar el clima necesario de sintonía y comunión, para poder llevar a cabo la misión evangelizadora hoy y aquí.
Constatamos, que la actuación de D. José Ignacio Munilla ha traído división y mucho dolor a nuestra Iglesia diocesana. Ante la grave realidad que hemos descrito, ¿Qué dicen ahora los responsables de la jerarquía de la Iglesia española que intervinieron en su designación?
Finalmente, queremos manifestar, que está en la intención de muchos sacerdotes, laicos y religiosos de la Iglesia guipuzcoana seguir desarrollando en nuestras comunidades el espíritu recogido en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio» elaborado por la diócesis en 1999.
Gipuzkoa, Febrero del 2015
FRANTZISKO AITA SANTUAREN ERREFORMA IRITSI ZAIN
ON JOSE IGNAZIO MUNILLAREN
MINISTERIOAREN BOST URTEEN AURREAN
On Jose Ignazio Munilla izendatzeak kezka handia eragin zuen gure artean. Izendapen horrek, azken urteotan geure Lekuko Eliza honetan bizi izandako eginkizun pastoralean eta Eliz ereduan gotzain-aldaketak izan zezakeen eraginaren kezka. Hala, gure herrian Vatikanoko II. Kontzilioak markatu eta Eliza Ebanjelioaren zerbitzura dokumentuan azaldutako ildoari jarraituz, Ebanjelioaren testigantza emateko asmoz eta gogoz, Donostiako elizbarrutiko kristau-sail (gizon eta emakume) batek EUTSI BERRITUZ Gipuzkoako kristau-taldea eratu zuen 2010ean.
Aipatu taldea eratzean, segidako helburu hauek markatu ziren:
a) Ebanjelizazio-dinamismoak babestu, landu eta sustatzea Gipuzkoako gizarte zehatzean, segidako urteetan.
b) Kristau-elkarteen bizitza babestu, landu eta sustatzea, Jesu Kristoren misterioaren bizipen propioan eta egitasmo ebanjelizatzaileetan erantzunkide direla kontuan hartuz.
c) Kristau-elkarteetan pobreekiko, bereziki baztertuekiko, zerbitzua babestu, landu eta sustatzea.
d) Gure herrian baketze-bidea eragitea.
e) Ebanjelioaren inkulturazioa babestu, landu eta sustatzea gure herri honetako gaur egungo aniztasunean.
Agertu nahi dugu, beraz, EUTSI BERRITUZen misioa ez dela Elizari zerbitzu bat eskaintzea baizik, bere ikuspegi propio eta eklesiologikotik. Horixe egin nahi izan dugu azken urteotan, geure ahalbide mugatuen bidez.
Idazki honetan GIPUZKOAKO ELIZARI aurkezten diogun balorazioan, On Jose Ignazio Munillak ardura hartu zuenetik bost urtera, geure elizbarrutiaren egoeraz egin dugun analisia dakargu; hau ere, jakina, aipatu zerbitzu-gogo horretan itsatsi behar da, ekarpen gisa; izan ere, uste dugu, errealitatearen ikuspen propio bat agerian jartzea, errespetuz eta egiati egina, EUTSI BERRITUZek GIPUZKOAKO ELIZARI, oso delikatua den une honetan, eskain diezaiokeen garrantzi handieneko zerbitzuetatik bat dela.
1.- SARRERA
Duela bost urte, 2010eko urtarrilaren 9an ospatu zen Donostiako Artzain Onaren katedralean gure elizbarrutiko gotzain berriaren, On Jose Ignazio Munillaren, sarrera eta ardura-hartzea. Ospakizunean bertaratze nabarmena izan zen On Renzo Fratini Espainiako Nuntzio Apostolikoarena.
Arrunt ezaguna da nola agertu zen, aldez aurretik eta publikoki, On Jose Ignazio Munillaren izendapenaren aurka Gipuzkoako Elizako sektore hedatu bat (apaiz, erlijioso eta laiko); izan ere, biziki ezaguna zen haren pentsaera, bai arlo teologiko-eklesialean, bai arlo sozio-politikoan; ezaguna zen orobat On Jose Ignazio Munillak izan zuen jarrera eta jarduera gure elizbarrutiko apaiz bezala hogei urte baino gehiagotan. Gipuzkoako fededun askok ikusi zuen gotzain-izendapen horretan gaitzespen bat: aurreko lau hamarralditan Gipuzkoako Eliza erromesak egina zuen bide eliztar eta pastoralaren gaitzespen bat, alegia. Gaitzespen horrek modu berezian jo zituen aurreko bi gotzainak; hain zuzen ere, Vatikanoko II. Kontzilioari leial eta Ebanjelioaren zerbitzari izango zen Eliza diozesiar bat nola indartuko ahalegindu ziren haiek biak.
Benetan gutxi izan ziren On Jose Ignazio Munillak ardura hartzean bertaratu ziren apaiz, erlijioso eta laiko diozesiarrak. Aski izango da gogoratzea, bertaratu ziren apaiz diozesiarrak ez zirela iritsi ehuneko hamarrera.
Egun hartatik bost urte igaro dira. Horrenbestez, beharrezkoa iruditu zaigu balorazio-gogoeta egitea, bai gotzain-izendapen haren egokitasun edo pertinentziaz, bai On Jose Ignazio Munillak gerora garatu duen jarduera pastoralaz.
2.- Zergatik izendatu zuten On Jose Ignazio Munilla Donostiako elizbarrutiko gotzain?
Balorazio honi hasiera emateko, geure harridura eta txundidura azaldu nahi genuke; hain zuzen ere, gure elizbarrutiko apaiz bat beste elizbarruti bateko gotzain izendatu zutelako; hain juxtu, bere gotzainaren kontrako jarreraz argi eta garbi nabarmendu eta elizbarrutiko Elizak onartutako egitasmo pastoralari izkina eginez jokatu zuen apaiz bat. Dudarik gabe, izendapen hori lehen urrats bat izan zen, geroago bera gure elizbarrutiko gotzain izendatzeko asmoz egina, eta burutapen honekin: Vatikanoko II. Kontzilioaren espirituari, On Jose Maria Setien gotzainaren denboratik ebanjelizaziorako tresna gisa indarrean zegoen «Eliza Ebanjelioaren zerbitzura» dokumentuan txertatuari, erreferentzia egiten zion guztia bertako bizitza pastoraletik ezabatzeko. Kontuan izan behar dugu, Elizaren baitan, inboluzio-aldiak zirela haiek; urte askoz On Antonio Mª Rouco Varela presidente izan zuen Espainiako eliz hierarkian modu nabarmenean agertu zen inboluzio edo atzerakada hori. Rouco kardinala beti azaldu zen gure elizbarrutian bizi izandako lerro pastoralaren aurka. Ez zion onik egiten gure elizbarrutiak bere nortasun propioa izateak, ezta Gipuzkoako gizarte-bizitzan nabarmenki txertatua eta ageriko gailentasuna izateak ere. Ez zion onik egiten gure elizbarrutiko bizitza pastoralean laikoek eginkizun nabarmen bat izateak ere.
Gure elizbarrutia egiaz eta zuzenean ezagutu gabe, Espainiako Elizako arduradunek uste zuten Gipuzkoako elizbarrutia politizatuegia zegoela eta arrunt nazionalista zela. Uste zuten ere, Espainiako Elizarentzat afektu eta kidetasun-zentzu koxkorra zuela gure elizbarrutiak. Era berean, pentsatzen zuten doi-doi egiten zitzaiela aurka gure elizbarrutian kultur korronte jakin batzuei, eta irekiegia zela proposamen teologiko aurrerakoien eta sortzaileenei buruz; uste zuten, gure elizbarrutiak ez zuela balioztatzen eliz mugimendu berrien presentzia eta jarduera, eta espiritualitate ahula eta haragituegia bizi genuela.
On Jose Ignazio Munilla hasiera batean Palentziako gotzain izendatu bazuten ere, espero izatekoa zen haren hurrengo izendapena, berandu gabe Donostiakoa izango zuela. Rouco kardinalaren asmoa, On Jose Ignazio Munilla On Joan Maria Uriarteren ondorengo izendatzea zen eta, horrela, gure elizbarrutiaren norabide erratua «zuzentzea».
Gogorarazi behar dugu, bestalde, «Eliza Ebanjelioaren zerbitzura» delako dokumentuan argi eta garbi jaso zela Ebanjelioaren eta Kontzilioaren espiritua, Frantzisko aita santua, ahalegin handiz, gaur egun Eliza orokorrean nola txertatuko ari dena.
3.- On Jose Ignazio Munillaren gotzain-jardueraren kritika-puntu batzuk
Ez dugu On Jose Ignazio Munillaren gotzain-jardueraren erabateko balorazio xehea egiteko asmorik. Alabaina, kezkagarrienak diren alde batzuk nabarmendu nahi ditugu.
? Eliz ikuspegi piramidal eta autoritarioa
Ezin dugu baietsi baizik, ezen bost urte hauetako On Jose Ignazio Munillaren gotzain-jarduera, eliz ikuspegi piramidal eta autoritario baten fruitua izan dela. Elizbarrutiaren bizitzarako guztiz garrantzizkoak diren erabakiak hartzen ditu, kasik entzun gabe eta aintzat hartu gabe fededun, eliz talde, erakunde diozesiar askok eta, are, bere inguruko jendeak aurkezten dizkioten planteamenduak eta arrazoibideak. Jarrera eskasa agertzen du elkarrizketarako eta autokritikarako. Kontra egiten saiatzen da, nolanahi, sektore desberdinetatik egiten dizkioten proposamenei, egindako kritiken oinarrian diren arrazoiak eta kausak analizatu gabe. Ondorioz, gure elizbarrutiaren jabe bakarra bailitzan jokatzen du.
Beraren gestioarekin kritiko diren apaiz, erlijioso eta laikoak pastoralki porrot egin duen jendetzat hartzen ditu, «berarentzat afektua izateko» gai ez den jendetzat, «Elizaz kanpo» kokatu diren «konspiratzailetzat». Hona hori guztia adierazten duen adibide bat: 2014 uztailean gure elizbarrutiko ehun eta gehiago apaizek sinatu zuten gutun kritikoaz agertu duen jarrera eta egin dituen komentarioak dira. Bitartean, diozesiar presbiterioari kontra egin eta ahots kritikoak isiltzeko, estrategia oso bat ari da garatzen kanpoko apaizak ekarriz, guztiak ere beraren sentierakoak eta berarekiko mendetasun betekoak; aitzakiatzat emanez, bertako kleroaren zaharreria eta apaiz-bokazio falta.
? Gotzain-irakaspen pobre, polemiko eta ez-entzuna
Gure elizbarrutiak giza eta eliz kategoria handiko gotzainak izan ditu; formazio teologiko serios eta sendokoak, eta gizarte-zentzu aitortukoak. Haien hitza gogoeta-gai izaten zen eta aintzat hartua, neurrikoa eta argitzailea, balioztatua eliz eta gizarte-mailan. On Jose Ignazio Munillaren irakaspena, ondikotz, pobrea da teologikoki, eta ez du sintoniarik gure herriaren kultura eta sentierarekin; ezikusia egiten die gaur egungo «aldien zeinuei»; gordinki polemiko eta gaitzesle ageri da gizarte-sentiberatasun askoren kontra. Ondorioz, ezikusia eta ezentzuna egiten zaio gotzainari gure Elizan eta gure gizartean.
On Jose Ignazio Munillak, bere irakaspenaren pobretasuna lausotzeko, Frantzisko aita santuaren idatzien eta adierazpenen oihartzun egin nahi izaten du bere burua. Halaz guztiz, bistan dugu On Jose Ignazio Munillaren pentsaera eta jarduera guztiz urrun daudela Aita Santuaren sentieratik, pentsaeratik eta jardueratik.
? Programa pastoralak burutzeko eta gauzatzeko era esklusiboa
Azken urte hauetan aurkeztu diren egitarau pastoralak ez dira izan, ez sinodo-ibilbide baten, ez diozesiar dinamika parte hartzaile baten emaitza; aitzitik, On Jose Ignazio Munillaren pertsonalismo esklusiboaren eta beraren asmo pastoral partikularren emaitza izan dira.
Aipatu programek ez dute lortu elizbarrutiko egintza pastorala, ez antolatzea, ez animatzea. Gure parrokietako eta artziprestaldeetako askok ez ditu bere egin edota ezjakina egin diete.
Aldi berean, bai Artzipreste Kontseilua, bai Kontseilu Presbiterala eta Elizbarrutiko Pastoral Kontseilua organo informatzaile huts izatera mugatu dira askotan; izan ere, gotzainak bere gisara hartze ditu erabakiak, planteaturiko gaiak, proposamenak eta adierazpenak aipatu erakundeetan analizatu, aztertu eta eztabaidatu gabe. Gerta ohi denaren lekukoa dugu duela gutxiko hau: Kontseilu Pastoraleko kide laikoen talde batek publiko egin duena; bere desadostasuna agertzen baitu aipatu Kontseiluaren funtzionatzeko moduaz eta bertan gotzainak agertu ohi duen jarreraz.
? Gotzain-jarduera, esateko, hiriburura mugatua
Gotzainak eta gotzaindegiak eragindako ekimen pastoralak Donostiako parrokietako eta mugimenduetako jardueratara mugatzen dira, esateko; haietan biltzen baitira gotzainaren ideario teologiko, eliztar eta ideologikoa arnasten duten pertsonak eta taldeak. Gotzainak berak, haren mezuak eta haren proposamenek apenas harrotzen duten arretarik probintziako parrokietan eta artziprestaldeetan.
? Pastoral Barrutiak eta laikoen ardura-kidetasuna bazter utziak
Arazoaren garrantzi bereziagatik, gure elizbarrutian, modu partekatuan, egiten ari ginen Eraberritze Pastoralaren inguruan On Jose Ignazio Munillak azaldu duen axolarik eza eta marjinazioa azpimarratu nahi ditugu. Ez zuen izan gogoko Zumarragan apaiz egon zelarik eta ez du sustatu elizbarrutiko gotzain delarik. Bera Gipuzkoara gotzain iritsi aurreko urteetan egin ziren ahalegin handiak eta eman ziren urratsak inolaz ere kontuan hartu gabe, ez berak, ez beraren Bikarioek agertu dute erantzukizun-zentzurik eta etorkizunaren ikuspegirik, ofizialki eratuak ziren parrokiez gaindiko Pastoral Barrutien arduradunak biltzeko. Hari beretik, ez dira kezkatu elizbarrutiko berrehundik gora laikoak biltzeko, aurreko gotzainak publikoki emanik mandatu pastoralak hartu zituzten haiek alegia, aldi berri hauetan beraien egintza pastoralean norabidetzeko.
Uste dugu, gure elizbarrutiaren eraberritzearen prozesu hau bertan behera utzi izana arduragabetasun larria dela, eta geroko pastoralaz, gure elizbarrutiak gaur berean kontuan hartu beharreko duen arazoaz, bista motz izatea azaltzen duela.
? Espiritualismo pietista eta sasi-debozioan oinarritua
Donostiako gotzainak abian jarri dituen ekimen pastoral askok espiritualitate arrunt pietista eta sasi-deboziozkoa sustatzen eta babesten ditu. Hala, gure egun hauetarako debozio sano, heldu eta esanguratsu bat animatu ordez, kontzilio-aurreko espiritualismo hura ari da eragiten.
K. Rahner-ek azaldutako intuizioarekin bat –«XXI. mendeko kristaua mistikoa izango da edo ez da kristaua izango»–, uste dugu, eliztar eginkizun presakoenetako bat, hain justu, kristau-esperientzia sustatzea dela. Baina ez, iraganerako egokiagoak ziren deboziozko baliabidez egina, baizik, Vatikanoko II. Kontzilioak markaturiko ildoari jarraituz egina, Jainkoaren Hitza zabalago eta sakonkiago ezagutuz, gizartearen kezkekin eta eskakizun sakonekin enpatia handiagoa eta eliz elkartean eta berorren misio ebanjelizatzailean esku hartze kontzienteagoa, arduratsuagoa eta eraginkorragoa biziz.
On Jose Ignazio Munillak ez ditu batere arnastu talde bibliko edo Hitzaren irakurle fededunak, nahiz gauza jakina izan zeregin handia bete dutela talde horiek elizbarrutiko laiko asko formatzen. Ez du ahaleginik azaldu adineko jendearen otoitz-taldeak, gaur egungo girokoak, sustatzen ere.
? Diozesiar elkartasun edo komunio hautsia
Hamarkadatan bizi izan ditu gure elizbarruti honek sintonia eta eliztar elkartasun aipagarriak. Baina elkartasun hau lausotu eta kraskatu egin da On Jose Ignazio Munilla gure elizbarrutira gotzain etorri zenetik. Azken bost urte hauetan sakondu egin dira eliztar desadostasunak, eta, jakina, tamaina handian baldintzatu du horrek diozesiar organoen, artziprestaldeen eta parrokien misio pastoral eta ebanjelizatzailea.
Giro diozesiar gaixoti, arraro eta etena joan da garatzen, bi sentiberatasun pastoral guztiz desberdindu sortaraziz. Giro honek berekin ekarri du elkartasun egiati baten eta elkarrekiko gardentasun baten falta diozesiarren artean. Errealitate horren aurrean, ematen du, On Jose Ignazio Munillak nahiago duela beste alde batera begiratu; okerrago dena, problema horren erantzukizuna apaizei leporatu nahi die berea ahaztuz. Problemaren larritasuna dela eta, baina bizi ditugun topo egin ezinaren eta adiskidetasun-ezaren hondo-hondoko oinarria – On Jose Ignazio Munilla bera eta gotzain-ministerioa betetzeko duen moldea, alegia – kontuan hartu gabe, elkartasunerako irtenbide faltsuak planteatzen ditu, errealitatetik erabat kanpokoa den ustezko birsortze espiritual baten bidez.
4.- Laburpen gisa
Laburpen gisa, segidako alderdi hauek azpimarratu nahi ditugu:
- On Jose Ignazio Munillari ezgaitasun larri bat nabari zaio, bai eliztar elkartasun bat sortzeko, bai egintza pastoral eraginkor eta gaur-gaurko baterako behar diren ahaleginak batzeko. Elkarrizketa zale bezala azaldu nahi du; alabaina, 2014ko uztailean ehundik gora apaizek sinatutako gutunari eman dion erantzuna, horixe izan da: gutuna bera desitxuratu eta sinatzaileak deskalifikatu nahia. Egoera hau luzatzen bada, handituz joango da kristau-elkarteen haustura eta, era berean, gero eta gehiago, hondoa jotzen joango da elizbarrutiko jarduera.
- Gotzain-aro honen ezaugarrietako bat, hauxe izan da. Alde batetik, inprobisazio hutsez eta lehentasunak markatu gabe eragindako jarduera pastorala sustatzea. Bestetik, gotzaindegian burututako egitarauak eta proposamenak baliozkotzat eta aintzat hartu ez izana elizbarrutiko artziprestalde eta parrokia askotan. Horiek horrela, elizbarrutiko Eliza gainbehera doa eta zurruntzen, paralizatzen, etorkizunerako ere planteamendurik bistaratzen ez delarik.
3.- Azken bost urte hauen ezaugarri dira orobat, bai Pastoral eragileen formazio iraunkorraz bizi izan dugun ardurarik eza, bai arlo horretako aurreko bidea bertan behera utzi izana. Gentza Teologia eta Pastoral Institutua (pastoral-bilerak, formazio-mintegiak, elkarketak…) jarduerarik gabe uztea, Pio XII.a Erlijio Zientzien Goi Institutuko irakasleek eta ikasturteek bata bestearen segidan jasan dituzten aldaketak, Seminario Nagusia Iruñean kokatzea, laikoen formazioa alde batera uztea: horrek guztiak serioski pobretu du lan pastoralaren kalitatea.
4.- Lehen mailako Diozesiar Organismoek – Kontseilu Presbiteralak, Artzipreste Kontseiluak edo Elizbarrutiko Pastoral Kontseiluak – ez dute funtzionatzen, ez gogoeta-arloan, ez elkarrizketarako, ez bereizmen-lanerako. Ez dute egiten, elizbarrutian bizi dugun tirandura eta desmoralizazioa islatu baizik. Esaterako, organismo hauetako kontseilariek aitortzen dute aholku guztiak sobera eta alferrikako direla On Jose Ignazio Munillarentzat, ez delako gai, ez aktiboki entzuteko, ez gauzak egiati egiaztatzeko. Eta oso urrun dagoela gutxieneko autokritika bat egiteko.
5.- Gotzaina sarritan urruntzen da elizbarrutik; bestetik, gutxitan azaltzen da probintziako parrokietan eta artziprestaldeetan; horrek, beste behin, argi eta garbi azaltzen du elizbarrutia gobernatzeko duen izaera pertsonalista. Eta, jakina, horrek guztiak ez dio uzten eliztar gehienek Lekuko Eliza honen bizieraz duten iritzia eta ustea hurbiletik ezagutzen, eta, bestalde, jendeak ere ez du ahalbiderik gotzaina aurrez aurre ezagutzeko.
Egoera hau luzatuz gero, ezinbestean joango dira haziz gure elizbarruti honetan desmoralizazioa eta kristau-elkarte gehienen bakardadea.
6.- Badakigu, egoerak eta errealitateak modu desberdinetan behatu eta baliozta daitezkeela. Beraz, ez dugu esan nahi geure hau dela erabateko egia gure elizbarrutian gertatzen ari denaren gainean. Halere, esan behar dugu, errealitateari ahalik objektiboenik eta ahalik hurbilenetik begiratzen ahalegindu garela. Zer egin dezakegu gure elizbarrutiak bizi duen egoera hain kezkagarria eta etsigarria azaldu ondoren? Benetan uste dugu, irtenbidea ez dagoela gure esku. Ez dugu beste esperantzarik: Frantzisko aita santuak hasi duen eta eragiten ari den eliz erreforma egunen batean iritsiko dela gure elizbarrutira ere, eta, orduan, berreskuratuko ahal izango duela misio ebanjelizatzailea gaur eta hemen gauzatzeko beharrezkoa duen sintoniaren eta elkartasunaren giroa.
Egiaztatu dugu, On Jose Ignazio Munillaren jarduerak banaketa eta min handia ekarri duela gure elizbarruti honetara. Deskribatu dugun egoera larriaren aurrean, zer diote orain izendapen horretan parte hartu zuten Espainiako Elizako hierarkiaren arduradunek?
Azkenik, azaldu nahi dugu, Gipuzkoako Elizako apaiz, laiko eta erlijioso askoren buruan indarrean jarraitzen duela elizbarrutian landu zen eta «Eliza Ebanjelioaren zerbitzura» dokumentuan ageri den espirituari jarraitzea.
Gipuzkoa, 2015eko otsailean
