La frase puede parecer dura, pero no es mía. Hacia 1933, Fernando de los Ríos (uno de los pioneros de la Institución libre de Enseñanza) escribió: “¡Pobre catolicismo español que no ha llegado nunca a ser cristiano!” Quítese la dosis de exageración que pueda tener. Pero hoy prefiero fijarme en la dosis de verdad que tiene. Y lo que ahora quisiera destacar es que hay algunas formas de catolicismo conservador donde Jesús está prácticamente ausente y parece sustituido por otros pseudocristos. Leer más (González Faus)
Un paso atrás, un camino por delante. Homosexualidad y ministerios cristianos
Sigue ardiendo la polémica, encendida por unas declaraciones del nuevo secretario de la CEE sobre los «varones completos» (los únicos que pueden ser seminaristas y curas) y por un libro de entrevistas del Papa Francisco en el que, según la prensa, dice que “el ministerio o la vida consagrada no es el lugar (de los homosexuales)». En otras palabras, ni curas ni monjas pueden ser homosexuales. Ha sido sin duda un paso atrás, pero tiene que ser para pensarlo mejor y abrir un camino hacia adelante, según los signos de los tiempos (que son de igualdad en la diversidad), desde la raíz del evangelio, como seguiré indicando en trece proposiciones. Leer más (Xabier Pikaza)
España, uno de los países más secularizados de Europa
En las últimas tres décadas, constata el estudio, España ha pasado de un confesionalismo prácticamente unánime (el 99% de los ciudadanos se declaraban católicos) a que uno de cada cuatro afirme, taxativamente, no creer en Dios o religión alguna. La asistencia a servicios religiosos (católicos o no) también ha caído, de un modo incluso más acusado que en otros países. Hacia 2011 sólo uno de cada seis españoles asistía a misa u otros servicios religiosos semanalmente. En conclusión, la España de la segunda década del siglo XXI está claramente más secularizada que la España de los años ochenta y noventa. Leer más (Jesús Bastante)
España, una tras otra
Malgorzata Gersdorf, presidenta del Tribunal Supremo de Polonia, dijo ante los periodistas algo extraordinario, con un proceder nada común en estos tiempos: «no soy una revolucionaria, simplemente cumplo las normas y me he resistido de una manera pacífica y tranquila». Admirable respuesta en una mujer que vino a la política después de declarar «ya tenía suficiente dinero por mi trabajo privado y un puesto así es el máximo reconocimiento que se puede asumir». Solo por esta manera de pensar y atenerse a su cargo político, Presidenta del Tribunal Supremo de Polonia, esta mujer ya es admirable. Leer más (José Ignacio Calleja)
Jugar con el fuego de la extrema derecha
La extrema derecha siempre irrumpe así, con la frivolidad con la que se banaliza el mal; entre el oportunismo y el cortoplacismo de los partidos, entre la somnolencia de una gran parte de la sociedad.
Las elecciones andaluzas han sido las primeras del “a por ellos”, las primeras fuera de Catalunya tras el octubre catalán. Y ha sido en gran medida el nacionalismo español, engordado por el independentismo catalán, lo que explica las corrientes de fondo que han explotado hoy. Leer más (Ignacio Escolar)
La migración no impulsa a Vox, lo hace la falsa idea de desbordamiento lanzada por gobierno y medios
Vox ha conseguido sus mejores resultados en los municipios con mayor renta media y más habitantes con estudios superiores, pero también en localidades con más de un 20% de población extranjera. ONGs alertan de que el aumento de llegadas de migrantes a las costas andaluzas no aumenta la xenofobia, sino la reacción de los medios de comunicación y de las administraciones. Leer más (Gabriela Sánchez)
Víctimas denuncian desde Roma la «cultura del abuso» contra las mujeres en la Iglesia
Conferencia de ‘Voces de fe’: “Rompiendo el silencio. Las voces de las mujeres en la crisis de los abusos.”
El movimiento #MeToo ha llegado a la Iglesia para quedarse. Eso al menos es lo que desprende de una conferencia que tuvo lugar en Roma este martes que escuchó cómo el catolicismo tiene un problema no solo con los abusos contra niños, sino también con los perpetrados contra mujeres adultas. «La cultura del abuso contra las mujeres no se inventa, existen muchos testimonios al respecto», dijo en el encuentro Virginia Saldanha, secretaria del Foro de Mujeres Teólogas de la India. «Todos somos responsables ante Dios, no debemos tolerar que las estructuras de poder protejan a los perpetradores».
«No es un fracaso moral el abuso. Tenemos que romper el silencio, sólo en la verdad destruiremos la cadena de poder, por eso tenemos que ser mujeres de verdad», advirtió Rocío Figueroa Alvear.
«Dios las quiere libres, que desarrollen sus talentos. Por eso hablen, denuncien, busquen con quien compartir sus historias. No les crean a aquellos que pretenden hacer pasar los abusos por el voto de obediencia o el seguimiento del Cristo crucificado», estableció Doris Wagner. Leer más
Domingo 2º de Adviento (C) Fray Marcos
(Bar 5,1-9) Dios te dará un nombre: ‘paz en la justicia, gloria en la piedad.
(Flp 1,4-11) …creciendo en sensibilidad y penetración para apreciar los valores.
(Lc 3,1-6) Juan predicaba un bautismo de conversión. Todos verán la salvación…
Jesús aprendió de Juan, pero fue más allá.
Nosotros tenemos que aprender de los que van por delante y enseñar a los que vienen detrás.
Las tres figuras de la liturgia de Adviento son: Juan Bautista, Isaías y María. El evangelio de hoy nos habla del primero. La importancia de este personaje está acentuada por el hecho de que hacía trescientos años que no aparecía un profeta en Israel. Al narrar Lc, la concepción y el nacimiento de Juan, antes de decir casi lo mismo de Jesús, manifiesta lo que este personaje significaba para las primeras comunidades cristianas. Para Lc la idea de precursor es la clave de todo lo que nos dice de él. Se trata de un personaje imprescindible.
Los evangelistas se empeñan en resaltar la superioridad de Jesús sobre Juan. Se advierte una cierta polémica en las primeras comunidades, a la hora de dar importancia a Juan. Para los primeros cristianos no fue fácil aceptar la influencia del Bautista en la trayectoria de Jesús. El hecho de que Jesús acudiese a Juan para ser bautizado, nos manifiesta que Jesús tomó muy en serio la figura de Juan, y que se sintió atraído e impresionado por su mensaje. Juan tuvo una influencia muy grande en la religiosidad de su época. En el momento del bautismo de Jesús, él era ya muy famoso, mientras que a Jesús no le conocía nadie.
Es muy importante el comienzo del evangelio de hoy. Estamos en el c. 3, y curiosamente, Lc se olvida de todo lo anterior. Como si dijera: ahora comienza, de verdad, el evangelio, lo anterior era un cuento. Intenta situar en unas coordenadas concretas de tiempo y lugar los acontecimientos para dejar claro que no se saca de la manga los relatos. Hay que notar que el “lugar” no es Roma ni Jerusalén sino el desierto. También se quiere significar que la salvación está dirigida a hombres concretos de carne y hueso, y que esa oferta implica no solo al pueblo judío sino a todo el orbe conocido: “todos verán la salvación de Dios”.
Como buen profeta, Juan descubrió que, para hablar de una nueva salvación, nada mejor que recordar el anuncio del gran profeta Isaías. Él anunció una liberación para su pueblo, precisamente cuando estaba más oprimido en el destierro y sin esperanza de futuro. Juan intenta preparar al pueblo para una nueva liberación, predicando un cambio de actitud por parte de Dios, pero que dependería de un cambio de actitud en el pueblo.
Los evangelios presentan el mensaje de Jesús como muy apartado del de Juan. Juan predica un bautismo de conversión, de “metanoya”, de penitencia. Habla del juicio inminente de Dios, y de la única manera de escapar de ese juicio: su bautismo. No predica un evangelio – buena noticia- sino la ira de Dios, de la que hay que escapar. No es probable que tuviera conciencia de ser el precursor, tal como lo entendieron los cristianos. Habla de «el que ha de venir» pero se refiere al juez escatológico, en la línea de los antiguos profetas.
Jesús, por el contrario, predica una “buena noticia”. Dios es “Abba”, es decir Padre-Madre, que ni amenaza ni condena ni castiga, simplemente hace una oferta de salvación total. Nada negativo debemos temer de Dios. Todo lo que nos viene de Él es positivo. No es el temor, sino el amor lo que tiene que llevarnos hacia Él. Muchas veces me he preguntado, y me sigo preguntando, por qué, después de veinte siglos, nos encontramos más a gusto con la predicación de Juan que con la de Jesús. ¿Será que al Dios de Jesús no lo podemos utilizar para meter miedo y tener así a la gente sometida?
La verdad es que la predicación de Jesús coincide en gran medida con el mensaje de Juan. Critica duramente una esperanza basada en la pertenencia a un pueblo o en las promesas hechas a Abrahán, sin que esa pertenencia conlleve compromiso alguno. Para Juan, el recto comportamiento personal es el único medio para escapar al juicio de Dios. Por eso coincide con Jesús en la crítica del ritualismo cultual y a la observancia puramente externa de la Ley.
Dios no tiene ni pasado ni futuro; no puede “prometer” nada. Dios es salvación, que se da a todos en cada instante. Algunos hombres (profetas) experimentan esa salvación según las condiciones históricas que les ha tocado vivir y la comunican a los demás como promesa o como realidad. La misma y única salvación de Dios llega a Abrahán, a Moisés, a Isaías, a Juan o a Jesús, pero cada uno la vive y la expresa según la espiritualidad de su tiempo.
No encontraremos la salvación que Dios quiere hoy para nosotros, si nos limitamos a repetir lo políticamente correcto. Solo desde la experiencia personal podremos descubrir esa salvación. Cuando pretendemos vivir de experiencias ajenas, la fuerza de placer inmediato acaba por desmontar la programación. En la práctica, es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los humanos. El hedonismo es la pauta: lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos cuesta, lo que produce más placer inmediato es lo que motiva nuestra vida.
Más que nunca, nos hace falta una crítica sincera de la escala de valores en la que desarrollamos nuestra existencia. Digo sincera, porque no sirve de nada admitir teóricamente la escala de Jesús y seguir viviendo en el más absoluto hedonismo. Tal vez sea esto el mal de nuestra religión, que se queda en la pura teoría. Apenas encontraremos un cristiano que se sienta salvado. Seguimos esperando una salvación que nos venga de fuera.
En la celebración de una nueva Navidad, podemos experimentar cierta esquizofrenia. Lo que queremos celebrar es una salvación que apunta a la superación del hedonismo. Lo que vamos a hacer en realidad, es intentar que en nuestra casa no falte de nada. Si no disponemos de los mejores manjares, si no podemos regalar a nuestros seres queridos lo que les apetece, no habrá fiesta. Sin darnos cuenta, caemos en la trampa del consumismo. Si podemos satisfacer nuestras necesidades en el mercado, no necesitamos otra salvación.
En las lecturas bíblicas debemos descubrir una experiencia de salvación. No quiere decir que tengamos que esperar para nosotros la misma salvación que ellos anhelaban. La experiencia es siempre intransferible. Si ellos esperaron la salvación que necesitaron en un momento determinado, nosotros tenemos que encontrar la salvación que necesitamos hoy. No esperando que nos venga de fuera, sino descubriendo que está en lo hondo de nuestro ser y que tenemos capacidad para sacarla a la superficie. ¡Dios salva siempre!, ¡Cristo está viniendo!
El ser humano no puede planificar su salvación trazando un camino que le lleve a su plenitud como meta. Solo tanteando puede conocer lo que es bueno para él. Nadie puede dispensarse de la obligación de seguir buscando. No solo porque lo exige su progreso personal sino porque es responsable de que los demás progresen. No se trata de imponer a nadie los propios descubrimientos, sino de proponer nuevas metas para todos. Dios viene a nosotros siempre como salvación. Ninguna salvación puede agotar la oferta de Dios.
Es importante la referencia a la justicia, que hace por dos veces Baruc y también Pablo, como camino hacia la paz. El concepto que nosotros tenemos de justicia, es el romano, que era la restitución, según la ley, de un equilibrio roto. El concepto bíblico de justicia es muy distinto. Se trata de dar a cada uno lo que espera, según el amor. Normalmente, la paz que buscamos es la imposición de nuestros criterios, sea con astucia, sea por la fuerza. Mientras sigan las injusticias, la paz será una quimera inalcanzable.
Meditación-contemplación
Vivir lo que vivió-experimentó Jesús,
Ha hecho libres a muchísimas personas.
¿Te está ayudando a ti a alcanzar la libertad total?
Ese es el primer objetivo de tu existencia
El segundo es ayudar con tu Vida a liberar a otros.
Abendualdiko 2. igandea – C (Lukas3,1-6) José A. Pagola
BIDE BERRIAK IREKI
Lehen kristauek, Joan Bataiatzailearen jardueran, Jesusi bidea modu erabakitzailean irekin zion profeta ikusi zuten. Horregatik, mendetan barna, Bataiatzaileak dei bat izaten jarraitzen du; geure artean Jesus onartzeko aukera emango diguten bideak premiatsuki prestatzea eskatzen digun deia da.
Isaias profetagandik hartu duen mezu honekin laburtu du Joanena Lukasek: «Prestatu Jaunaren bidea». Nola entzun genezake irrintzi hori gaurko Elizan? Nola ireki bideak gaur egungo gizon-emakumeok Jaunarekin topo egin ahal izateko? Nola onar genezake Jauna geure elkarteetan?
Lehenengo gauza jabetzea da ezen beharrezkoa dugula harreman biziago bat Jaunarekin berarekin. Ezin elika gintezke irakaspen erlijiosoarekin bakarrik. Ezin jarraitu diogu Jesusi bera abstrakzio eder-eder bihurturik. Berarekin era bizian sintonizatu beharra dugu, beraren bizierak erakar gaitzan utzi beharra, berak Jainkoaz eta gizakiaz duen irrikak kutsa gaitzan utzi beharra.
Gizarte moderno honen «basamortu espiritual» honetan, kristau-elkartea ulertu eta eratu, Jesusen Ebanjelioa onartzen den leku bezala ulertu eta eratu behar dugu. Sinestedunak, sinestedun txikiagoak, sinestedun eskasak eta, are, sinesgabeak elkartzearen esperientzia bizi behar dugu, Jesusen ebanjelio-kontakizunaren inguruan. Jesusi aukera eman beharra dugu bere indar gizatiarraz sar dadin gure arazo, gure krisi, gure beldur eta esperantzan.
Ez dezagun ahaztu. Ebanjelioetara ez goaz Jesusez irakaspen akademiko bat jasotzera, mendeen joan-etorrian zaharkituz joango litzatekeena. Biziera bat ikastera joango gara, aldi eta kultura guztietan bizi ahalko dena: Jesusen beraren biziera. Irakaspenak ez du bihotza ukitzen, ez du bihotz-berritzen, ez maitemintzen. Jesusek bai.
Ebanjelio-kontakizunarekin egindako zuzeneko eta ondo-ondoko esperientziak fede berri batera jaioarazten gaitu, ez «irakastearen irakasteaz» edota «ikastearen ikaste teorikoaz», baizik erakarriz. Kristau-bizia bizitzera eraman ohi gaitu, ez betebehar bat bezala, baizik eta kutsaduraz. Ebanjelioaren arrimuan, Jesusen jarraitzaileen zinezko nortasuna berreskuratzen dugu.
Ebanjelioetan nahasten ibiliz, esperimentatu ohi dugu ezen Berpiztuaren presentzia ikusezin eta isila giza ezaugarriz janzten dela eta ahots jakin bat hartzen duela. Bat-batean dena da aldatzen: Norbait lagun dugula bizi ohi gara, gure bizitzari zentzua, egia eta esperantza ematen dizkiona. Ebanjelizazio ororen sekretua Jesusekin zuzeneko eta ondo-ondoko harremanetan jartzean datza. Hura gabe ezin eragin da fede berririk.
José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Domingo 2 Adviento – C (Lucas 3,1-6)
ABRIR CAMINOS NUEVOS
Los primeros cristianos vieron en la actuación del Bautista al profeta que preparó decisivamente el camino a Jesús. Por eso, a lo largo de los siglos, el Bautista se ha convertido en una llamada que nos sigue urgiendo a preparar caminos que nos permiten acoger a Jesús entre nosotros.
Lucas ha resumido su mensaje con este grito tomado del profeta Isaías: «Preparad el camino del Señor». ¿Cómo escuchar ese grito en la Iglesia de hoy? ¿Cómo abrir caminos para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo podamos encontrarnos con él? ¿Cómo acogerlo en nuestras comunidades?
Lo primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con su persona. No es posible alimentarnos solo de doctrina religiosa. No es posible seguir a Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.
En medio del «desierto espiritual» de la sociedad moderna, hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Vivir la experiencia de reunirnos creyentes, menos creyentes, poco creyentes e, incluso, no creyentes, en torno al relato evangélico de Jesús. Darle a él la oportunidad de que penetre con su fuerza humanizadora en nuestros problemas, crisis, miedos y esperanzas.
No lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos. Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte ni enamora. Jesús sí.
La experiencia directa e inmediata con el relato evangélico nos hace nacer a una nueva fe, no por vía de «adoctrinamiento» o de «aprendizaje teórico», sino por el contacto vital con Jesús. Él nos enseña a vivir la fe, no por obligación sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como deber sino como contagio. En contacto con el evangelio recuperamos nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.
Recorriendo los evangelios experimentamos que la presencia invisible y silenciosa del Resucitado adquiere rasgos humanos y recobra voz concreta. De pronto todo cambia: podemos vivir acompañados por Alguien que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. El secreto de toda evangelización consiste en ponernos en contacto directo e inmediato con Jesús. Sin él no es posible engendrar una fe nueva.
José Antonio Pagola
Domingo 2º Adviento (C) 9 de diciembre – Koinonía
Bar 5,1-9: Dios mostrará su esplendor
Salmo 125: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres
Fil 1,4-6.8-11: Que lleguen limpios e irreprochables
Lc 3,1-6: Todos verán la salvación
Lucas 3, 1-6
Todos verán la salvación de Dios
En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»
Comentario Litúrgico
El tiempo de adviento es tiempo de esperanza y de apertura al cambio: cambio de vestido y de nombre (Baruc), cambio de camino (Isaías). Cambiar, para que todos puedan ver la salvación de Dios.
En un bello poema Baruc canta con fe jubilosa la hora en que el Eterno va a cumplir las promesas mesiánicas, va a crear la nueva Jerusalén, va a dar su salvación. Jerusalén es presentada como una “Madre” enlutada por sus hijos expatriados. Dios regala a Sión, su esposa, la salvación como manto regio, le ciñe como diadema la “Gloria” del Eterno. La Madre desolada que vio partir a sus hijos, esclavos y encadenados, los va a ver retornar libres y festejados como un rey cuando va a tomar posesión de su trono. Le da un nombre nuevo simbólico: “Paz de Justicia-Gloria de Misericordia”; es decir, Ciudad-Paz por la salvación recibida de Dios. Ciudad-Gloria por el amor misericordioso que le tiene Dios.
Haciéndose eco de los profetas del destierro, Baruc dice una palabra consoladora a un pueblo que pasa dificultad: “El Señor se acuerda de ti” (5,5). Ya el segundo Isaías se había preguntado: “¿Puede una madre olvidarse de su criatura? (…) pues, aunque ella se olvide, yo no me olvidaré” (Is 49,15). El Dios fiel no se olvida de Jerusalén, su esposa, que es invitada ahora a despojarse del luto y vestir “las galas perpetuas de la Gloria que Dios te da” (5,1). Es la salvación que Dios ofrece para los que ama, de los que se acuerda en su amor.
¿Dónde está nuestro profetismo cristiano? El profeta no es un adivino, ni alguien que pre-dice los acontecimientos futuros. El profeta se enfrenta a todo poderío personal y social, habla desde el “clamor de los pobres” y pretende siempre que haya justicia. Obviamente le preocupa el futuro del pueblo, la situación sangrante de los pobres. Los profetas surgen en los momentos de crisis y de cambios para avizorar una situación nueva, llena de libertad, de justicia, de solidaridad, de paz.
La misión del profeta cristiano es cuestionar los “sistemas” contrarios al Espíritu, defender a toda persona atropellada y a todo pueblo amenazado, alentar esperanzas en situaciones catastróficas y promover la conversión hacia actitudes solidarias. Tiene experiencia del pueblo (vive encarnado) y contacto con Dios (es un místico), y de ahí obtiene la fuerza para su misión. Por medio de los profetas, Dios guía a su pueblo “con su justicia y su misericordia” (Bar 5,9). El profeta “allana los caminos” a seguir.
En el evangelio, al llegar la plenitud de los tiempos, el mismo Dios anuncia la cercanía del Reino por medio de Juan y asegura con Isaías que “todos verán la salvación de Dios” (Lc 3,6). Para el Dios que llega con el don de la salvación debemos preparar el camino en el hoy de nuestra propia historia.
Juan Bautista, profeta precursor de Jesús, fue hijo de un “mudo” (pueblo en silencio) que renunció al “sacerdocio” (a los privilegios de la herencia), y de una “estéril” (fruto del Espíritu). Le “vino la palabra” estando apartado del poder y en el contacto con las bases, con el pueblo. La palabra siempre llega desde el desierto (donde sólo hay palabra) y se dirige a los instalados (entre quienes habitan los ídolos) para desenmascararlos. La palabra profética le costó la vida a Juan. Su deseo profético es profundo y universal: “todos verán la salvación de Dios”. La salvación viene en la historia (nuestra historia se hace historia de salvación), con una condición: la conversión (“preparad el camino del Señor”). ¿Qué debemos hacer para ser todos un poco profetas?
La invitación de Isaías, repetida por Juan Bautista y corroborada por Baruc, nos invita a entrar en el dinamismo de la conversión, a ponernos en camino, a cambiar. Cambiar desde dentro, creciendo en lo fundamental, en el amor para “aquilatar lo mejor” (Flp 1,10). Con la penetración y sensibilidad del amor escucharemos las exigencias del Señor que llega y saldremos a su encuentro “llenos de los frutos de justicia” (1,11).
Esa renovación desde dentro tiene su manifestación externa porque se “abajan los montes”, se llenan los valles, se endereza lo torcido y se iguala lo escabroso (Bar 5,7). Se liman asperezas, se suprimen desigualdades y se acortan distancias para que la salvación llegue a todos. La humanidad transformada es la humanidad reconciliada e igualada, integrada en familia de fe: “los hijos reunidos de Oriente a Occidente” (Bar 5,5). Convertirse entonces es ensanchar el corazón y dilatar la esperanza para hacerla a la medida del mundo, a la medida de Dios. Una humanidad más igualitaria y respetuosa de la dignidad de todos es el mejor camino para que Dios llegue trayendo su salvación. A cada uno corresponde examinar qué renuncias impone el enderezar lo torcido o abajar montes o rellenar valles. Nuestros caminos deben ser rectificados para que llegue Dios.
Adviento es el tiempo litúrgico dedicado por antonomasia a la esperanza. Y esperar es ser capaz de cambiar, y ser capaz de soñar con la Utopía, y de provocarla, aun en aquellas situaciones en las que parece imposible.
Dejémonos impregnar por la gracia de este acontecimiento que se nos aproxima, dejemos que estas celebraciones de la Eucaristía y de la liturgia de estos días nos ayuden a profundizar el misterio que estamos por celebrar.
Unidos en la esperanza caminamos juntos al encuentro con Dios. Pero al mismo tiempo, Él camina con nosotros señalando el camino porque “Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su Gloria, con su justicia y su misericordia” (Bar 5,9).
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 3, «Una voz en el desierto», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/3-una-voz-en-el-desierto/
Las 500.000 religiosas del planeta, contra los abusos: “Ayudaremos a presentar denuncias”
La Unión de Superioras Generales difunde un comunicado en el que abogan “por informes civiles y penales”. Además, hacen un llamamiento a las propias consagradas víctimas para que denuncien: “Las ayudaremos a actuar con valentía”. “Permanecemos al lado de las mujeres valientes y de los hombres que han presentado informes sobre los abusos a las autoridades”. “Condenamos a los que mantienen la cultura del silencio y el secreto, a menudo bajo la apariencia de ‘protección’ de la reputación de una institución o como ‘parte de la propia cultura’”. Leer más (José Beltrán en Vida Nueva)



