La Iglesia de Inglaterra nombra a su primera mujer obispo

La Iglesia de Inglaterra nombra a su primera mujer obispo. La Iglesia de Inglaterra aprueba el histórico acceso de las mujeres al obispado. Libby Lane, de 47 años, casada y con dos hijos, sacerdote desde 1994, aficionada al saxofón e hincha del Manchester United, ha entrado este miércoles en la historia al ser elegida la primera mujer obispo de la Iglesia de Inglaterra. Será consagrada con todos los honores en una ceremonia en la catedral de York el próximo 26 de enero.

RD ofrecerá la posibilidad de participar en la encuesta para el Sínodo de los Obispos

Religión Digital

RD ofrecerá la posibilidad de participar en la encuesta para el Sínodo de los Obispos
Los nuevos desafíos para la familia cristiana, a debate en todo el mundo. El Sínodo extraordinario ha pretendido dirigirse a todas las familias del mundo, queriendo participar de sus alegrías, fatigas y esperanzas. Matrimonios gay, pastoral sacramental a divorciados vueltos a casar, trámites grauitos para las nulidades…. Estas y otras preguntas se encuentran entre las 46 incluidas en la lista que la Santa Sede planteará a las conferencias episcopales de todo el mundo, para que sean entregadas a las familias directamente, con vistas a la celebración del próximo Sínodo de los Obispos, que se celebrará entre los días 4 y 25 de octubre de 2015.

Las nuevas preguntas del Papa a las familias, en español. Los nuevos desafíos para la familia cristiana, a debate en todo el mundo Leer más

OTRO MUNDO NACE

Escrito por  José Arregi

Ya lucen los adornos de Navidad en las calles y en las casas. El árbol y el Belén están preparados para recibir a Jesús, para hacerlo nacer. Cuando digo Jesús, no digo unos dogmas, sean los que fueren. Digo una vida y una esperanza que renuevan el mundo. Digo el nombre de lo que ya es en el fondo de todo, y la profecía de lo que será plenamente si hacemos que sea. Leer más

«LA ENCARNACIÓN DE DIOS EN JESÚS ES NUESTRA REFERENCIA» 4º de Adviento, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 1, 26-38

Como estamos ya a las puertas de la Navidad, vamos a hacer una introducción general para todo este tiempo litúrgico. La mayoría de los textos que vamos a leer estos días, están tomados de lo que se llama «evangelio de la infancia». Es importante tomar conciencia del sentido no histórico ni científico de estos textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de una madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo.

El decir «mítico» no quiere decir «mentira». Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos científicos. Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que tienen. Lo nefasto es haber considerarlo los relatos míticos como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital.

Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo Jesús que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debería espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.

En las lecturas de hoy destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David, aleja de Él. La lección es clara: Nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, el que lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones.

El texto evangélico que acabamos de leer, es uno de los más densos y ricos del NT. Lo que Lucas nos propone, es una teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones del AT. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para la concepción de Jesús, Lucas toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo, sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.

Ángel=mensajero, no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en esos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial, que era Judea y el templo. Quiere decir que la intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo va a suceder lejos del templo y los ambientes de la religiosidad oficial.

La escena se desarrolla en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución, sino completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aún no casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.

Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte. Alusión también a los profetas: «Alégrate hija de Sión, canta de júbilo hija de Jerusalén». Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, «llena de gracia», nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra «gracia», se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.

Al contrario que en Mateo, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lc María misma impondrá el nombre a Jesús = Salvador. No será hijo de David, sino del Altísimo. Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.

El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el Génesis se representaba por una nube que cubría el campamento. Santo=Consagrado, Hijo de Dios, son designaciones mesiánicas. Consagrado hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante, hijo de Dios. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole calidad divina. «De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu», dice Jn. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. Claro que Jesús ‘fue engendrado’ por obra del Espíritu, pero de un modo más profundo de lo que pensamos.

Aquí esta la esclava del Señor. La encarnación de Dios no depende de la perfección de la persona en que se encarna. Hemos insistido tanto en los privilegios de María como preparación para la encarnación, que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares ni siquiera con la muerte de su propio Hijo. La buena noticia es una salvación que alcanza a todos los hombres. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos.

Fijaros como cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso el invencible el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no siempre lo hemos comprendido los cristianos. Una y otra vez, hemos querido volver al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos si cumplimos su voluntad; pero no dudará en estar contra nosotros si le fallamos.

No queremos comprender que Dios se hace presente en los acontecimientos más sencillos. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace por sí mismo, presente al verdadero Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: «Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa». Los budistas repiten: «Si te encuentras al Buda, mátalo». Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.

 

Meditación-contemplación

«Hágase en mí según tu palabra».
La disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él lo está haciendo todo en cada instante.
…………………

Descubrir esta presencia activa,
es la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En ti está ya la plenitud, que quieres alcanzar.
……………

Si la energía de Dios no te ilumina,
es que tienes el interruptor en «off».
Si la fuerza del Espíritu no te atraviesa,
es que tienes colocada una coraza.
…………

 

Fray Marcos

 

Abendualdiko 4. Igandea – 4 Domingo de Adviento, José A. Pagola

Abendualdiko 4. Igandea – B (Lukas 1,26-38)

por Coordinador Grupos de Jesús

ALBISTE HARRIGARRIA

Jesusen jaiotzaren albistea eta Bataiatzailearen jaiotzaren albistea aski paralelo eman ditu Lukasek. Bi pasadizo horien kontrastea hain da harrigarria, ze Jesusengan haragitu den Jainkoaren Misterioa argi berriz erdi-ikusteko aukera eman baitigu.

Bataiatzailearen jaiotzaren albistea «Jerusalemen» gertatu da, Israelgo hiriburu handian, judu-herriaren zentro politiko eta erlijiosoan. Jesusen jaiotza, berriz, herri ezezagun batean iragarri du aingeruak, Galileako mendialdean. Batere nabarmen ez den herrixka batean, «Nazaret» izenekoan, inork ez baitu espero handik ezer onik aterako denik. Urte batzuk geroago, herri apal horiek Jesusen mezua onartuko dute, Jainkoaren ontasuna adierazten diena. Jerusalemek, aldiz, uko eginen dio. Kasik beti, xumeek eta ezdeusek ulertzen eta onartzen dute hobekienik Jesusengan haragitu den Jainkoa.

Bataiatzailearen jaiotza «tenpluaren» eremu sakratuan iragarri du aingeruak. Jesusena, berriz, «herrixka» bateko etxe pobre batean. Jendea bizi den, lana dagien, gozatzen eta sufritzen duen lekuan agertu ohi da. Jende horren artean bizi ohi da, horren sufrimendua arinduz eta Aitaren barkamena eskainiz. Jainkoa gizon (haragi) egin da, ez tenpluetan gelditzeko, baizik «bere egoitza gizon-emakumeen artean ezartzeko» eta haien bizitza konpartitzeko.

Bataiatzailearen jaiotzaren iragarpena «gizonezko» beneragarri batek entzun du, Zakarias apaizak, erritu-ospakizun solemne batean. Jesusen jaiotzaren irarpena Mariak jaso du, hamabi urte inguruko «neskatilak». Ez da esaten non dagoen Maria, ez zer ari den. Nori axola emakume baten lana? Halere, Jesusek, haragi egin den Jainkoaren Seme horrek, beste era batean hartuko ditu emakumeak, haien duintasuna defenditu eta bere ikasleen arteko egingo ditu.

Azkenik, Bataiatzaileaz iragarri du aingeruak, Zakariasengandik eta Elisabetengandik jaioko dela, Jainkoak bedeinkatu duen bikote agor horrengandik. Jesusez, berriz, gauza guztiz bestelakoa esan du. Mariagandik jaioko da Mesias, neskatila birjina batengandik. Jainkoaren Espirituak parte hartuko du Jesusek munduan egingo duen agerpen horren jatorrian. Horregatik, «Jainkoaren Seme izena emanen zaio». Munduaren Salbatzailea ez da jaio elkar maite duten senar-emazte batzuen maitasunaren fruitu bezala. Jainkoak gizadi osoari dion maitasunaren fruitu bezala jaio da. Jesus ez da Mariak eta Josek egin diguten erregalu bat. Jainkoak egin digun erregalua da.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

por Coordinador Grupos de Jesús

UN ANUNCIO SORPRENDENTE

Lucas narra el anuncio del nacimiento de Jesús en estrecho paralelismo con el del Bautista. El contraste entre ambas escenas es tan sorprendente que nos permite entrever con luces nuevas el Misterio del Dios encarnado en Jesús.

El anuncio del nacimiento del Bautista sucede en «Jerusalén», la grandiosa capital de Israel, centro político y religioso del pueblo judío. El nacimiento de Jesús se anuncia en un pueblo desconocido de las montañas de Galilea. Una aldea sin relieve alguno, llamada «Nazaret», de donde nadie espera que pueda salir nada bueno. Años más tarde, estos pueblos humildes acogerán el mensaje de Jesús anunciando la bondad de Dios. Jerusalén por el contrario lo rechazará. Casi siempre, son los pequeños e insignificantes los que mejor entienden y acogen al Dios encarnado en Jesús.

El anuncio del nacimiento del Bautista tiene lugar en el espacio sagrado del «templo». El de Jesús en una casa pobre de una «aldea». Jesús se hará presente allí donde las gentes viven, trabajan, gozan y sufren. Vive entre ellos aliviando el sufrimiento y ofreciendo el perdón del Padre. Dios se ha hecho carne, no para permanecer en los templos, sino para «poner su morada entre los hombres» y compartir nuestra vida.

El anuncio del nacimiento del Bautista lo escucha un «varón» venerable, el sacerdote Zacarías, durante una solemne celebración ritual. El de Jesús se le hace a María, una «joven» de unos doce años. No se indica dónde está ni qué está haciendo. ¿A quién puede interesar el trabajo de una mujer? Sin embargo, Jesús, el Hijo de Dios encarnado, mirará a las mujeres de manera diferente, defenderá su dignidad y las acogerá entre sus discípulos.

Por último, del Bautista se anuncia que nacerá de Zacarías e Isabel, una pareja estéril, bendecida por Dios. De Jesús se dice algo absolutamente nuevo. El Mesías nacerá de María, una joven virgen. El Espíritu de Dios estará en el origen de su aparición en el mundo. Por eso, «será llamado Hijo de Dios». El Salvador del mundo no nace como fruto del amor de unos esposos que se quieren mutuamente. Nace como fruto del Amor de Dios a toda la humanidad. Jesús no es un regalo que nos hacen María y José. Es un regalo que nos hace Dios.

José Antonio Pagola

 

Huelgas de consumo

José Ignacio González Faus
Religión Digital

La huelga es un derecho inalienable de los grupos maltratados. Puede ser casi el último recurso defensivo antes de la violencia, y el único capaz de evitarla. Es un recurso que sólo funciona con solidaridad y sacrificio. Por eso es muy importante que la huelga procure hacer daño sólo a quien debe hacerlo: al explotador y no al pobre vecino que casualmente “pasaba por ahí”. Si la huelga hace más daño al usuario que al empresario, acabará generando antipatías hacia los maltratados. Cosa que resulta fatal en la lucha por una sociedad más justa. Leer más

Espiritualidad y politica

Carlos F. Barberá,

ATRIO

Hace tiempo, en un diálogo entre Iñaki Gabilondo y Alain Touraine, el entrevistador planteó la siguiente pregunta: En su opinión ¿cuál sería el eje central de su pensamiento? Para mi sorpresa, Touraine respondió: Yo lo expresaría con una sola palabra: espiritualidad.

Y lo cierto es que se trata de una palabra en auge. Aunque de modo minoritario, proliferan las reuniones, los encuentros, los grupos centrados en la espiritualidad. Y un fenómeno nuevo, el encuentro entre la espiritualidad y la política que ha sacado a la luz el recién inaugurado Círculo de Podemos de espiritualidad progresista. Leer más

LA IGLESIA QUE NO SIRVE A LOS POBRES, NO SIRVE

 

FE ADULTA

Ya no se habla del pecado social en la Iglesia. Es como si en medio del arrollador cambio cultural, éste hubiera quedado extinto. Sin embargo, cabe recordar que el mejor signo de eficacia del mal se manifiesta en el olvido de su existencia, de manera que al quedar fuera del ámbito de la conciencia, ésta queda inhibida para operar como eje rector de la conducta humana.

En la cultura del individualismo van quedando obsoletas virtudes como  la solidaridad, la capacidad de diálogo y la comunión (entendida en su comprensión más genuina del co y del munus, que expresa la «tarea común»). Ello afecta el núcleo de la vida cristiana, porque el cristianismo es esencialmente de naturaleza social. Consecuente con ello, en la Iglesia se ha perdido progresivamente la noción de ser Pueblo de Dios. Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.1.6-8 y 19-28)

  • 3º DOMINGO de ADVIENTO. B . (Diciembre 14 de 2014)

*          Hace tres Domingos iniciamos un tiempo de Adviento. Desde el primer domingo oíamos un mensaje de esperanza y, a la vez, una llamada a la conversión necesaria y una invitación al compromiso.
Hoy se nos llama a sentir la alegría por la  cercanía de nuestra liberación: se acerca Jesús el liberador esperado. Tiene que brotar en nosotros y desde nosotros una alegría que brota de corazones agradecidos.
Pero esta alegría que invade a quien sabe la cercanía del Señor, no es una alegría artificial y sin sentido, y  mucho menos una evasión para no comprometerse en la vida. Al contrario, la alegría cristiana es un estado de ánimo que impulsa al trabajo, al servicio y al compromiso.
Que sabe esconderse, que orienta nuestras miradas hacia el verdadero protagonista de la historia Jesús de Nazaret. Juan viene como testigo de la luz. No era él la luz, sino el testigo. Tampoco es el Mesías, el profeta soñado, sino el que sabe señalar  y preparar el camino del Señor.
El Señor sigue llegando, está a las puertas, y de nuevo se nos recuerda la tarea: Velad, preparad, estar alegres. Ser testigos de esa luz que es Cristo, señalar con alegría a Jesús que está en medio de nosotros y viene a salvarnos.
Para un cristiano celebrar la Navidad es reconocer y acoger a Cristo en nuestra vida. Algo tiene que cambiar en nuestro estilo de vivir y sobre todo en nuestro corazón, en nuestro interior.
Nos podíamos preguntar:

*¿Dónde ponemos nosotros, la comunidad, la Iglesia, nuestra alegría?
María de Nazaret nos da su ejemplo. Canta la grandeza del Señor, porque la llegada del Hijo que espera es de verdad la gran BUENA NOTICIA. La oración de María es de alegría y esperanza porque llega el Reino de Dios.
*       En cualquier caso la razón para estar alegres es la BUENA NOTICIA que Juan anunciaba y que Cristo cumplió y sigue cumpliendo hasta que vuelva al final de los tiempos. Una alegría que nos mantiene mirando en esperanza ese final y trabajando este presente, unidas a Cristo, que harán  que su BUENA NOTICIA siga viniendo y cumpliéndose entre  nosotros.
*                                              ORACIÓN

Jesús de Nazaret. La Palabra que hemos escuchado en esta celebración, nos anima a vivir siempre alegres.

Juan Bautista decía de sí mismo que era un testigo de la Luz y es eso lo que nosotros debemos ser;
por eso te pedimos que nuestra vida ayude a otros a conocerte, amarte y reconocerte como Salvador y así dar sentido a la vida.

Este tiempo de Adviento, nos ofrece la oportunidad para dejarnos llenar nuestro interior con la alegría del Evangelio que es la BUENA NOTICIA y para ayudarnos  mutuamente a superar la tristeza que nace de una vida superficial. Isaías, Pablo Y María con sus lecturas, quieren contagiarnos la alegría que da vida y esperanza a pesar de las dificultades.

Que sepamos escucharlas, orarlas, vivirlas y ponerlas en práctica siendo luz para los demás.

Jesús, que vienes siempre, ayúdanos a ser personas y comunidades agradecidas de cuanto hemos recibido y recibimos gratuitamente para que sepamos agradecerlo, valorarlo y compartirlo con los demás. AMÉN.

LA ORACIÓN NOS DA ALEGRÍA Y ESPERANZA. POR ESO, SEGUIMOS ORANDO.

Cuando dices: “No soy capaz de resolver mis problemas”

Dios te dice: “Yo sigo tus pasos” .Prov.3, 5-6

Cuando dices: “Es imposible”

Dios te dice: «Lo que es imposible a los hombres, es posible para Dios» Lc.18, 27

Cuando dices: “Me siento muy sol@”

Dios te dice: «No te dejaré y no te abandonare». Heb.13, 5

Cuando dices: “¿Cómo podré hacer esto que me pides? ¿Quién me ayudará?”

Dios te dice: «Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas encontrarás refugio» Sal.90.4

Cuando dices: “No merezco perdón”

Dios te dice: «Yo te perdono» 1 Jn. 1, 9 Rom.8, 1. «Aunque vuestros pecados fuesen como escarlata, se volverán blancos como la nieve» Is.1, 18.

Cuando dices: “Tengo miedo”

Dios te dice: «No temas, porque yo estoy contigo» Is.41, 10

Cuando dices: “Estoy muy cansad@”

Dios te dice: «Yo te confortaré» Mt.11, 28-30

Cuando dices: “No sé cómo avanzar…”

Dios te dice: “Yo te indicaré el camino” (Sal.32, 8)

Cuando te preguntas: “¿Cuál es el camino que me conduce a ti?

Dios te responde: “Mi Hijo amado, Jesucristo” (1 Tim.2, 5; Hch.4, 12; Jn. 3, 16)

*                      ZURIÑE

ALLANAR EL CAMINO: SER VERDADEROS

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Jn 1, 6-8 y 19-28

La polémica entre las comunidades cristianas y las baptistas debió ser intensa, a juzgar por la importancia y el espacio que dedican los evangelios a «redimensionar» la figura del Bautista.

Ya en el prólogo, el autor del cuarto evangelio insiste con toda claridad en que «no era él la luz», sino únicamente el «testigo de la luz» (Jn 1,8). Ahora, el relato comienza centrándose en su figura.

Probablemente sea ese el motivo por el que el cuarto evangelio ni siquiera dice expresamente que Jesús fue bautizado por Juan.

La escena del interrogatorio al que le someten los enviados de la autoridad religiosa («los judíos») tiene la intencionalidad manifiesta de zanjar la cuestión de una manera definitiva: «No soy el Mesías. No soy Elías. No soy el Profeta». Se trata de una negación por triplicado («definitiva»), aludiendo a tres figuras netamente mesiánicas: el Mesías esperado; Elías, del que se creía que aparecería inmediatamente antes; y el Profeta, o un segundo Moisés.

Tras la triple negación de ser cualquier figura relacionada directamente con el Mesías, el autor del evangelio recurre a un texto de Isaías, para presentar a Juan como la «voz» que pide «allanar el camino» (Is 40,3).

El mensaje es sencillo y radical: constituye un llamamiento exigente a proceder sin doblez, a ser veraces.

La doblez nace del deseo. A veces, decimos buscar una cosa y, en realidad, nos sorprendemos buscando o realizando la contraria. Esta otra es siempre un interés del ego.

«Mostraos tal como sois y sed tal como os mostráis», aconsejaba Rumi a los suyos. Es decir, allanar el camino equivale a no seguir los imperativos del ego caprichoso; de otro modo, jamás saldremos del laberinto de dolor.

El autor del evangelio parece indicar que no podremos comprender ni acoger a Jesús (al evangelio) si no estamos dispuestos a caminar en verdad.

Sabemos que no puede haber crecimiento personal si no es a partir del reconocimiento y la aceptación de la propia verdad. Solo esta provee de cimientos sólidos sobre los que construir nuestra persona.

Pero hay más. La aceptación de la propia verdad es imprescindible no solo en el trabajo psicológico, sino también para acceder a nuestra identidad profunda. En este camino, necesitamos desnudarnos progresivamente de todo aquello que nos somos –y a lo que, durante años, nos hemos aferrado-, para que se nos pueda revelar lo único que permanece, porque solo esto nos dice quiénes somos.

De hecho, en la medida en que vamos aceptando con verdad todo lo que vivimos –incluso lo más pequeño-, se acrecentará nuestro gusto por la verdad, hasta hacernos uno con ella. Y ahí es donde se nos revelará que, a pesar de haber funcionado en la apariencia o incluso en la mentira, en nuestro ser más profundo somos Verdad.

Con esta clave, tal vez resuenen en nosotros de un modo nuevo las palabras sabias de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6), «Yo soy la vida» (Jn Jn 11,25; 14,6). Y descubramos que, como la suya, esa es también nuestra misma identidad.

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com