Redefinir la soberanía alimentaria

Gustavo Duch. La Jornada de México, diciembre 2011.

 

Quince años después de la primera definición de Soberanía Alimentaria («La Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Leer más

Victoire Ingabire, la valiente dama de Kigali

Victoire Ingabire acaba de pasar sus segundas Navidades consecutivas en una cárcel de Ruanda. Su procesamiento está en curso en Kigali. ¿Su crimen? El de haberse atrevido a desafiar el poder total del hombre implacable que preside los destino de este pequeño país. Este hombre, Paul Kagame, responsable además de dos guerras de invasión y saqueo que causaron millones de muertos en el Congo. Leer más

Sierra Leona: robo de tierras para palma aceitera

En Sierra Leona los campesinos necesitan recuperar sus tierras. Una empresa de Luxemburgo llamada SOCFIN pretende establecer en ellas plantaciones de palma para fabricar biodiesel. Los jefes tradicionales, políticos y funcionarios entregan la tierra de los campesinos y reprimen las protestas. Leer más

La reconciliación en Euskal Herria: una aproximación cristiana

Conferencia de  Félix Placer Ugarte, teólogo , profesor emérito de la Facultad de Teología de Vitoria en el Curso de Teología para sacerdotes /  Iruñea 25 Enero 2012

1. Memoria y análisis de un conflicto irresuelto

1.1.                      Las raíces del conflicto vasco

1.2.                      El peso de largo  tiempo de irreconciliación

1.3.                      La necesaria reconciliación para una paz justa

2. Implicación y contribución de la ciudadanía

2.1.                      No partimos de cero…

2.2.                      Constantes de las diversas propuestas  e intentos de reconciliación

2.3.                      Implicación y compromiso ciudadanos Leer más

“Dios mío ¿Dónde estás? No me oyes para remedio de tus pobres” [Homenaje a Gustavo Gutiérrez]

José I. González Faus, teólogo

Cristianismo y justicia

Sin muchos preámbulos quisiera, en este homenaje, señalar cuatro rasgos que pueden resumir la aportación teológica de Gustavo Gutiérrez.
1.- No hay salvación sin trabajo por la liberación.
El primer rasgo es haber planteado desde el principio el problema de las relaciones entre liberación histórica y salvación ultrahistórica.

Un cristianismo desfigurado había reducido la fe a una esperanza en el más allá, donde el más-acá de nuestra historia sólo servía para merecer o comprar el billete de ese más allá. Semejante cristianismo chocaba con la pregunta central de Gustavo: “¿cómo hablar de un Dios Padre a aquél que ni siquiera es hombre?”, volviendo casi imposible la evangelización de los pobres que es distintivo de la misión de Jesús (Mt 11,5; Lc 4,18).

Y además, desfiguraba y desvalorizaba la Resurrección de Jesús cuya enseñanza es que la salvación escatológica ha de ir gestándose y anticipándose ya en esta historia. De este tema que Gustavo planteó ya en su primera Teología de la liberación, brotó después el lema tan extendido en una América Latina asolada por la injusticia: “sin in-surrección no ha re-surrección”. Leer más

Mariposas

Rosa Montero

El País

Ya saben que, según la teoría del caos, el aleteo de una mariposa en Pekín puede llegar a producir un huracán al otro lado del mundo. De igual modo, la crisis económica puede generar una carambola de consecuencias fatales. Y así, en un hospital español está ingresada una joven marroquí, sola, analfabeta y con una vida muy dura, que ahora además padece una enfermedad gravísima. Su única posibilidad es un trasplante de médula; tras meses de peripecias, los médicos consiguieron analizar a un hermano adolescente que vive en un pueblecito del Magreb y descubrieron que era compatible como donante. Mil gestiones más tarde se logró que pudiera venir en avión desde una ciudad marroquí. Tenía que llegar a España el 30 de enero, pero su vuelo no salió porque dos horas antes cerró Spanair. Y allí quedó tirado el muchacho, sin dinero, sin otra opción de viaje, porque Spanair era la única compañía aérea de la ciudad, y sin más expectativas que el frenético esfuerzo de los médicos para intentar traerlo a tiempo (al parecer hay ciertas esperanzas). Siempre terminan pagando los más débiles y la desgracia rebota hasta muy lejos.

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“Sólo un Dios nos puede salvar”

Leonardo Boff, teólogo

Redes Cristianas

Esta frase no viene de ningún papa, es de Martin Heidegger (1889-1976), uno de los más profundos filósofos alemanes del siglo XX, en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel el 23 de septiembre de 1966, pero solamente publicada el 31 de mayo de 1976, una semana después de su muerte. Heidegger siempre fue un atento observador de los destinos amenazadores de nuestra civilización tecnológica.

Para él la tecnología, como intervención en la dinámica natural del mundo para beneficio humano, ha penetrado de tal manera en nuestro modo de ser que se ha transformado en una segunda naturaleza.

Hoy en día no nos podemos imaginar sin el vasto aparato científico-técnico sobre el cual está asentada nuestra civilización, pero está dominada por una compulsión oportunista que se traduce en la fórmula: si podemos hacerlo, también nos es permitido hacerlo sin ninguna otra consideración ética. Las armas de destrucción masiva surgieron de esta actitud. Si existen, ¿por qué no usarlas?

Para el filósofo, una técnica así, sin conciencia, es la más clara expresión de nuestro paradigma y de nuestra mentalidad, nacidas en los albores de la modernidad, en el siglo XVI, pero cuyas raíces se encuentran ya en la metafísica clásica griega. Esta mentalidad se guía por la explotación, por el cálculo, por la mecanización y por la eficiencia aplicada en todos los ámbitos, pero principalmente en relación con la naturaleza. Esta comprensión ha entrado en nosotros de tal manera que consideramos la tecnología como la panacea para todos nuestros problemas. Inconscientemente nos definimos contra la naturaleza que debe ser dominada y explotada. Nosotros mismos nos hacemos objeto de la ciencia, al ser manipulados nuestros órganos y hasta nuestros genes. Leer más

Seglares para la Iglesia del futuro

Pedro Miguel Ansó Esarte

Mucho antes de que se hablara de la actual crisis, gran parte de la humanidad había entrado ya en crisis. En los dos últimos siglos han ido dándose, por primera vez en la Historia, una serie de cambios que irían transformando y  condicionando la manera de ver el mundo y también la de vernos a nosotros mismos. Citemos alguno de ellos: la revolución que en el campo del pensamiento han significado las aportaciones de científicos y filósofos como  Darwin, Marx, Nietzsche  o Freud, entre otros; el imparable avance del conocimiento empírico y sus implicaciones tecnológicas que están provocando un cambio profundo de paradigma científico; el avance lento pero inexorable en la universalización de los Derechos Humanos; el triunfo romántico de la libertad y de la subjetividad (con sus consecuencias individuales y estatales); el progreso en el campo de la crítica textual y hermenéutica; la alfabetización en las nuevas redes de la información, etc. Todos estos factores, y otros que nos dejamos en el tintero para no aburrir, revisten a la crisis actual –que no es sólo económica-  de un nuevo cariz ante el que no valen ya falsas consolaciones del tipo “si hubo crisis en otras épocas y se superaron, también ésta se superará”. Somos cada día más consciente de que el mundo está en nuestras manos, pero también de que sólo saldremos del túnel si hoy nos ponemos manos a la obra con todas nuestras capacidades intelectivas y emocionales. Leer más

Lo humano y lo divino

José Mª Castillo

Atrio

Una de las equivocaciones más torpes, que ha cometido la teología cristiana, ha sido presentar la relación del ser humano con Dios de tal manera que, para que esa relación sea correcta, al ser humano no le basta ser plenamente humano, sino que, además de eso, necesita divinizarse. Es decir, al hombre no le basta la “condición humana”, sino que, además de eso, necesita también la “condición divina”. Por eso y para eso, el ser humano necesita eso que los entendidos en los asuntos de la religión cristiana llaman la “gracia santificante”.

Se discute en qué consiste esta “gracia santificante”. En cualquier caso, y se entienda como se entienda, los teólogos insisten en que, mediante la gracia divina, es como se obtiene su propia divinización.

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¿Por qué no estalla este país con 5.273.600 parados?

RG Almazán
Kabila

Esa es una pregunta que se hacen en otros países. Parece incomprensible que con esa cantidad de parados –casi el 23%—haya una calma chicha como si hubiera pleno empleo. Sólo preocupación, pero ninguna acción.

Unos datos que como dice Cayo Lara, chorrean sangre. Y sin embargo no movilizan a casi nadie.

Que hay mucho parados, muchas familias que están sufriendo esta plaga no me cabe la menor duda, que gran parte de la clase media ha pasado a ser clase baja y que de ésta muchos han pasado a la indigencia, tampoco. Y ¿cómo se aguanta tanto, sin hacer una revolución?

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