De operario de fábrica a limpiador de caminos forestales. Jornada laboral de ocho horas -de siete de la mañana a tres de la tarde- y un salario aproximado de 950 euros más cotización a la Seguridad Social. Es la alternativa que se ofrece a un parado que ha agotado todas sus prestaciones y que venía cobrando entre 633,30 euros y 949,95 euros de renta básica, dependiendo de sus cargas familiares.
La cosa no está para rechazar ofertas públicas de trabajo. Uno se juega el cobro la prestación. Y es que el Gobierno Foral se ha puesto duro con la factura social que implica el mantenimiento de las alrededor de 4.000 familias que perciben la renta básica en Navarra. De ahí que haya endurecido las condiciones para conceder este tipo de ayudas y al compromiso de buscar un empleo se une la obligación del perceptor de estar dispuesto a trabajar en los nuevos tajos de "interés comunitario" al servicio de ayuntamientos o empresas públicas. En definitiva, el nuevo decreto sobre el cobro de la renta básica obliga al perceptor a no rechazar ningún empleo "adecuado".
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