Todo estaba listo para la celebración de la Misa de las Familias, la última que presidirá el cardenal Rouco Varela como arzobispo de Madrid y que, en su última edición -después de la presente, se antoja difícil la continuidad de este evento-, se ha convertido en una apoteosis del Camino Neocatecumenal. Se veía mucha menos gente que en ocasiones anteriores. Muchísima menos, no más de 50.000 según las primeras impresiones oficiosas. Y un protagonismo absoluto del Camino Neocatecumenal, cuyo iniciador, Kiko Argüello, anunció por primera vez -aunque ha hablado en las seis ediciones anteriores. Tampoco hubo una respuesta mayoritaria de obispos, quienes en su mayoría optaron por celebrar la fiesta de la Sagrada Familia en sus diócesis. Las declaraciones previas de los obispos a la cadena episcopal -especialmente las diatribas apocalípticas de Juan Antonio Reig– no hicieron sino demostrar que los vientos de cambio de Roma no han terminado de llegar, todavía, a la Iglesia española.