GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
ECLESALIA, .- Demasiadas veces percibimos que muchas cosas malas no las podemos cambiar; y es verdad. A nuestro nivel, tenemos muy poco que aportar ante situaciones tremendas que se sufren y se mantienen a muchos kilómetros de donde estamos… o cada vez más cerca, como el millón de refugiados en la puerta de Europa: poderes fácticos, violencia a gran escala, injusticias enormes e imposibles de erradicar con nuestras manos… Sentimos impotencia. Esta impotencia suele dar lugar al desánimo que a su vez, puede deslizarse hacia la añoranza del pasado, idealizándolo, mientras dejamos sin vivir el presente; o puede derivar en cinismo y/o en indiferencia. Leer más








