Punto de partida
Pablo no conoció al Jesús terreno. A él “se le apareció” el Resucitado, cosa que Pablo repite varias veces (Gal 1, 11-16; 1 Cor 9, 1; 15, 8; 2 Cor 4, 6) y de la que Lucas, en los Hechos, presenta tres relatos detallados (9, 1-19; 22, 3-21; 26, 9-18). Esto ya da idea de la importancia que el propio Pablo y su colaborador más cercano (Lucas) concedieron a este acontecimiento. Por la terminología que se utiliza en estos relatos, pronto se advierte que Pablo y Lucas pretenden indicar que, en aquel acontecimiento, se produjo la manifestación de “un ser de ámbito divino” (S. Vidal, 2008, 54).
Por tanto, el punto de partida para estudiar la cristología de Pablo tiene que ser este hecho capital: se trata de una cristología incompleta. Porque en ella falta casi toda la información que proporcionan los evangelios y lo que esa información representa: el conocimiento del Jesús humano. Además, parece que Pablo tampoco mostró interés por informarse sobre la vida terrena de Jesús. Leer más