JAUNAREN IGOKUNDEA, Maiatzaren 20a, Mc. 16, 15 – 20

HASIERA BERRIA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hizkuntza desberdinez deskribatzen dute ebanjelariek Jesusek ikasleei gomendatu dien mandatua. Mateoren arabera, Jesusek irakatsi bezala bizitzen ikasi behar duten «ikasleak eratu» behar dituzte. Lukasen arabera, Jesusen inguruan bizi izan dutenaren «lekukoak» eratu behar dituzte. Markosek, berriz, «sorkari guztiei Ebanjelioa hots egin behar dietela» esanez laburtu du guztia.

Gaur egun kristau-elkarte batera hurbiltzen direnek ez dute topo egiten zuzenean Ebanjelioarekin. Sumatzen dutena, erlijio zaharkitu baten funtzionamendua da, krisi-zantzu asko dituena. Ezin identifikatu dute argi eta garbi erlijio horren baitan Berri Ona, duela hogei mende Jesusek eragindako hura.

Alde batetik, kristau askok ez du Ebanjelioaren zuzeneko ezagutzarik. Jesusez eta haren mezuaz dakiten guztia, katekistei eta predikarien entzundakotik erdizka eta zatitsu eraiki dezaketena da. Jesusen Ebanjelioarekin harreman pertsonalik izan gabe bizi dute beren erlijioa.

Nolatan hots egin dezakete beren elkarteetan beretan ezagutzen ez badute? Vatikano II.a kontzilioak gaur egun ahaztuegia den hau gogorarazi du: «Ebanjelioa du Elizak, aldi guztietan, bere biziaren jatorria». Iritsia da unea kristau-elkarte bat honela ulertu eta eratzeko ordua: leku bat, zeinetan Jesusen Ebanjelioa onartzea izango baita lehenengo gauza.

Ezerk ezin biziberritu izango du krisian den gure elkarteen sarea, Ebanjelioaren indarrak bezala. Soilik, Ebanjelioaren zuzeneko eta bertatik bertako esperientziak biziberritu ahal du Eliza. Urte batzuk barru, krisiak soilik funtsezkoa atxikitzera eragingo digu; garbi ikusiko dugu orduan ezer ez dela garrantzizkoagorik kristauentzat elkarrekin biltzea baino, ebanjelioko kontakizunak irakurri, entzun eta partekatzeko.

Ebanjelioaren indar berritzailean sinestea da lehenengo gauza. Ebanjelioko kontakizunek fedea bizitzen irakasten dute, ez behartuz, baizik erakarriz. Kristau-bizitza biziarazten dute, ez betearaziz, baizik distiratuz eta kutsatuz. Daitekeena da jada gure parrokietan beste dinamika bat abiaraztea. Talde txikietan bildurik, Ebanjelioari loturik, Jesusen jarraitzaileen egiazko nortasuna berreskuratuz joan gintezke.

Ebanjeliora itzuli beharra dugu, hasiera berritzat hartuz. Jada ez da on edozein egitarau edo estrategia pastoral. Urte batzuk barru, Jesusen Ebanjelioa elkarrekin entzutea ez da izango jarduera bat gehiago beste askoren artean; baizik eta jarduera nagusia izango da, zeinetatik hasiko baita kristau-fedearen biziberritzea, gizarte sekularizatuan barreiatuak diren elkarte koxkorren baitan

ORAR CON EL EVANGELIO. Mc.16,15-20

* FESTIVIDAD DE LA ASCENSIÓN. (Mayo 2o de 2012)
* NUEVA PRESENCIA DE CRISTO EN SU IGLESIA.

* ¿Qué mensaje nos puede dejar
la liturgia de la festividad de la Ascensión del Señor?
* El primero: que Jesús ha triunfado. Se encarnó, murió, Resucitó, ascendió con
el Padre.
* Sin duda el Evangelista que ha querido transmitir este misterio,
lejos de limitarse a recordar esta festividad como una simple anecdótica
despedida terrenal, quiere recalcarnos, también, la misión que nos ha dejado
como Iglesia: animados por el Espíritu, ser sus testigos de todo lo obrado y
enseñado por El.
* Este  desafío de vivir, constantemente, en estado de misión,  y de ser testigos del Resucitado allí donde estemos, nos debe llevar a reflexionar sobre la importancia del testimonio que damos, y, para ello, de la necesidad de acercarnos, contemplar y continuar, “viendo y oyendo”, también hoy, el Mensaje de Jesús de Nazaret, de modo que nuestro testimonio sea válido.
*          Esta festividad, no significa que Jesús ha dejado solos a sus discípulos. Es por el contrario, el inicio de una nueva etapa, el de la comunidad eclesial.
*          La historia de la humanidad, ha quedado marcada por el Mensaje de Jesús de Nazaret y esto es lo que nosotros/as debemos anunciar  en todo lugar. La
responsabilidad que nos encomienda, es inmensa, pero a la vez, gratificante.
Que sepamos bajar del monte “con gran gozo” como los discípulos. Que no nos
quedemos, “mirando al cielo”…

*  COMENZAMOS ORANDO CON LA CANCIÓN:
“NO, YO NO DEJO LA TIERRA

* No; yo no dejo la tierra. No; yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra; arriba, están vuestros nombres.
* ¿Qué hacéis mirando al cielo, varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo ya es vuelta y es cercanía.
* El gozo es mi testigo. La paz mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo la cautividad cautiva.
* El cielo ha comenzado. Vosotros sois mi cosecha,
el Padre ya os ha sentado conmigo, a su derecha.
* Partid frente a la aurora. Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora. Comienza vuestra tarea.

*                      ORACIÓN

* Jesús de Nazaret, hoy nos invitas a dejar de mirar al cielo y a trabajar para que la tierra sea cada vez más parecida a lo que esperamosencontrar al final de nuestros días.
No sabemos cómo es el cielo pero si trabajamos en bien de los hermanos/as estaremos muy cerca.
* Jesús de Nazaret, nos has llamado amigos/as, nos has asegurado que el Padre
nos ama.
Al verte subir a los cielos nos llenas de esperanza porque sabemos que ni la
muerte ni la realidad presente, tienen la última palabra.
* Jesús de Nazaret, ascender al cielo, es una llamada a crecer en plenitud.
A huir de la vulgaridad y de lo frívolo, para llenarnos de ideales.
Sabemos que Tú, tiras de nosotros para que estos deseos se conviertan en realidad.
* Jesús de Nazaret, sabemos que sigues con nosotros/as.
Mira con bondad a aquellos/as a los que la crisis y la falta de trabajo ha hecho perder la esperanza.
Que sepamos proclamar tu Evangelio, con nuestra vida, con nuestra palabra de
una manera creativa y esperanzadora. ASÍ SEA
Z U R I Ñ E

6º DOMINGO DE PASCUA, 13 de Mayo, Jn. 15, 9-17

 

POR Y CON EL AMOR DE DIOS

Mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Fray Marc
Fe Adulta

INTRODUCCIÓN

El evangelio de hoy es continuación del que leímos el domingo pasado. Sigue explicando, en qué consiste esa pertenencia del cristiano a la vid. Poniendo como modelo su unión con el Padre, va a concretar Jesús lo que constituye la esencia de su mensaje. Ya sin metáforas ni comparaciones, nos coloca ante la realidad más profunda del mensaje del evangelio: El AMOR, que es a la vez la realidad que nos hace más humamos

Jesús les da las señas de identidad que tienen que distinguirlos como cristianos. Es el mandamiento nuevo, por oposición al mandamiento antiguo, la Ley. Queda establecida la diferencia entre las dos alianzas. Jesús no manda amar a Dios ni amarle a él, sino amar como él ama.

En realidad no se trata de una ley, sino de una respuesta a lo que Dios es en cada uno de nosotros, y que en Jesús se ha manifestado de manera contundente. Nuestro amor será “un amor que responde a su amor” (Jn 1,16). El amor que pide Jesús tiene que surgir desde dentro, no imponerse desde fuera. Se trata de manifestar lo que es Dios en lo hondo de mi ser, a través de las obras.

EXPLICACIÓN

Juan emplea en este relato la palabra agape. Los primeros cristianos emplearon no menos de ocho palabras, para designar el amor: agape, caritas, philia, dilectio, eros, libido, stergo, nomos. Ninguna de ellas excluye a las otras, pero solo el “agape” expresa el amor sin mezcla alguna de interés personal. Sería el puro don de sí mismo, solo posible en Dios.

Al emplear agapate (que os améis), está haciendo referencia al amor que es Dios, es decir, al grado más elevado de don de sí mismo. No está hablando de un amor de amistad o de una “caridad”. No es desarrollando sus cualidades humanas como puede el cristiano cumplir el encargo de Jesús. Se trata de desplegar una cualidad exclusiva de Dios. Se nos está pidiendo que amemos con el mismo amor de Dios.

Dios demostró su amor a Jesús con el don de sí mismo. Jesús está en la misma dinámica con los suyos, es decir, les manifiesta su amor hasta el extremo. El amor de Dios es la realidad primera y fundante.

Juan lo ha dejado bien claro en la segunda lectura: “En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó”. Descubrir esa realidad y vivirla, es la principal tarea del que sigue a Jesús. Es ridículo seguir enseñando que Dios está condicionado por nuestras obras; es decir, nos ama si somos buenos y nos rechaza si somos malos.

Pero hay una diferencia que tenemos que aclarar. Dios no es un ser que ama, es el amor. En Él, el amor es su esencia, no una cualidad como en nosotros. Yo puedo amar o dejar de amar, y sigo siendo yo. Si Dios dejara de amar un solo instante, dejaría de existir.

Dios manifiesta su amor a Jesús, como se lo manifiesta a todas sus criaturas; como me lo manifiesta a mí. Pero no lo hace como nosotros. No podemos esperar de Dios “muestras puntuales de amor”, porque no puede dejar de demostrarlo un instante.

El amor que es Dios, tenemos que descubrirlo dentro de nosotros, como una realidad que está inextricablemente unida al ser. Jesús, que es hombre, sí puede manifestar el amor de Dios, amando como Él ama y obrando como Él obraría si fuera un ser humano.

Otra consecuencia decisiva de la idea de Dios, que Juan intenta trasmitirnos, es que, hablando con propiedad, Dios no puede ser amado. Él es el amor con el que yo amo, no el objeto de mi amor. Aquí está la razón por la que Jesús se olvida del primer mandamiento de la Ley: “amar a Dios sobre todas las cosas”. Juan comprendió perfectamente el problema, y deja muy claro que solo hay un mandamiento: amar a los demás, no de cualquier manera, sino como Jesús nos ha amado. Es decir, manifestar plenamente ese amor que es Dios, en nuestras relaciones con los demás.

Naturalmente, no se puede imponer el amor por decreto. Todos los esfuerzos que hagamos por cumplir un «mandamiento» de amor, están abocados al fracaso. El esfuerzo tiene que estar encaminado a descubrir a Dios que es amor dentro de nosotros. Todas las energías que empleamos en ajustarnos a una programación, tienen que estar dirigidas a tomar conciencia de nuestro verdadero ser.

En el fondo, se nos está diciendo que lo primero para un cristiano es la experiencia de Dios. Solo después de un conocimiento intuitivo de lo que Dios es en mí, podré descubrir los motivos del verdadero amor.

El amor del que nos habla el evangelio es mucho más que instinto o sentimiento. A veces tiene que superar sentimientos e ir mucho más allá del instinto. Esto nos despista y nos lleva a sentirnos incapaces de amar. Los sentimientos de rechazo a un terrorista o a un violador, pueden hacernos creer que nunca llegaré a amarle. El sentimiento es instintivo, involuntario y anterior a la intervención de nuestra voluntad. Pero el amor va más allá del sentimiento. Y la verdadera prueba de fuego del amor es el amor al enemigo. Si no llego hasta ese nivel, todos los demás amores que pueda desplegar, son engañosos.

El amor no es sacrificio ni renuncia, sino elección gozosa. Esto que acaba de decirnos el evangelio, no es fácil de comprender. Tampoco esa alegría de la que nos habla Jesús es un simple sentimiento pasajero; se trata más bien, de un estado permanente de plenitud y bienestar, por haber encontrado tu verdadero ser y descubrir que ese ser es inmutable y eternamente estable. Una vez que has descubierto tu ser luminoso indestructible, desaparece todo miedo, incluido el miedo a la muerte. Sin miedo, como decía Buda, no puede haber sufrimiento. Surgirá espontáneamente la alegría que es nuestro estado natural cuando nada impide que el ser se despliegue totalmente.

Solo cuando has descubierto que lo que realmente eres, no puedes perderlo, estás en condiciones de vivir para los demás sin límites. El verdadero amor es don total. Si hay un límite en mi entrega, aún no he alcanzado el amor evangélico. Dar la vida, por los amigos y por los enemigos, es la consecuencia lógica del verdadero amor. No se trata de dar la vida biológica muriendo, sino de poner todo lo que somos al servicio de los demás.

Desde esta dinámica, no tiene ningún sentido hablar de siervo y de señor. Más que amigos, más que hermanos, identificados en el mismo ser de Dios, ya no hay lugar ni para el “yo” ni para lo “mío”. Comunicación total en el orden de ser, en el orden del obrar y en el orden del conocer.

Jesús se lo acaba de demostrar poniéndose un delantal (vestido de siervo) y lavándoles los pies. La eucaristía nos dice exactamente lo mismo: Yo soy pan que me parto y me reparto para que todos me coman. Yo soy sangre (vida) que se derrama por todos para comunicarles esa misma Vida. ¿Dónde pueden albergarse ahora los secretos, si ha desaparecido la individualidad diferenciadora? Jesús lo compartió todo.

Que vuestra alegría llegue a plenitud. Es una idea que hay que resaltar, porque en nuestro cristianismo no siempre lo hemos tenido claro. Jesús afirma que Dios quiere que seamos felices, eso sí, con una felicidad plena y definitiva, no con la felicidad que puede dar la satisfacción de nuestros sentidos. La causa de esa alegría es saber que Dios nos ama incondicionalmente; que esa actitud nos transforma en amigos; que nada podrá apartarnos de Él. Nos decía un maestro de novicios: “Un santo triste es un triste santo”.

“No me elegisteis vosotros a mí, os elegí yo a vosotros”. Expresa la experiencia de los primeros cristianos. Son conscientes de su libertad a la hora de seguir a Jesús, pero saben que el acercamiento empieza siempre por el amor de Jesús a cada uno. Debemos recuperar esta vivencia. El amor de Dios es lo primero. Dios no nos ama coma respuesta a lo que somos o hacemos, sino por lo que es Él.

No tiene ningún sentido seguir hablando del Dios que premia a los buenos y castiga a los malos. Dios ama a todos de la misma manera, porque no puede amar más a uno que a otro. De ahí el sentimiento de acción de gracias en las primeras comunidades cristianas. De ahí el nombre que dieron los primeros cristianos al sacramento del amor. “Eucaristía” significa acción de gracias.

APLICACIÓN

Para saber si estamos con Jesús no hay más criterio que las obras de amor. Cualquier relación con Dios sin un amor manifestado en obras, será pura idolatría. Pero esa manera de actuar tiene que surgir de lo hondo del ser, y no de una obligación externa.

La nueva comunidad no se caracterizará por doctrinas, ritos o normas morales. El único distintivo debe ser el amor manifestado. La base y fundamento de la nueva comunidad será la vivencia, no la programación. Jesús no funda un club cuyos miembros tengan que ajustarse a unos estatutos (este sigue siendo hoy nuestro error fundamental) sino una comunidad que experimenta a Dios como amor y cada miembro lo imita, amando como Él ama.

Esta oferta supera todas las ofertas que las instituciones pueden hacer, por eso se muestra Jesús a distancia e independiente de todas ellas. Ninguna otra realidad puede sustituir lo esencial. Si esto falta no puede haber comunidad cristiana.

Meditación-contemplación

Sin la experiencia de unidad con Dios
no podemos desplegar el verdadero amor (agape).
Sin la savia divina que nos atraviesa
nunca podremos dar el verdadero fruto.

…………………

Desde lo puramente humano ese amor es imposible.
No somos nosotros los que tenemos que amar.
Es el mismo Dios el que se da a través nuestro.
Desde nuestra verdadera humanidad podemos manifestar lo divino.

………………….

El verdadero amor no es fruto del voluntarismo.
Tampoco surge del deseo de alcanzar una plenitud.
Amar es deshacerme de todo lo que creo ser,
para que solo quede en mí lo que es Dios.

…………..

Fray Marcos

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ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 15, 9-17)

DOMINGO 6º DEPASCUA –B- MAYO 13 DE 2012

*          Las lecturas Bíblicas de este domingo se centran en lo que es la clave del cristianismo. Hasta nueve veces se repite “amar”, “amor”, (podemos detenernos en las citas).
Fue el gran testamento de Jesús para sus seguidores, que nos amáramos como El nos había amado y el nos amaba como el Padre le había amado a El.
*      Durante tres domingos consecutivos Jesús se ha dirigido a los discípulos, mostrándoles la síntesis de su programa: Amar y cuidar de los otros/as como el Buen Pastor (dom. 4º); estar unidos/as a la cepa para llevar savia y dar frutos (dom. 5º);  entregarse totalmente (Dom. 6º) y nos dice a todo el que quiera seguirle “amaos”.
Jesús no nos habla desde la teoría sino de su propia experiencia y vida. “como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.
*          Fue su gran mandamiento y distintivo de sus seguidores.
Jesús, alentó a sus discípulos ante los peligros.
Los estimuló ante las dificultades.
Celebró con ellos sus éxitos.
Les lavó los pies. Les sirvió en la mesa.
Luego nos dejó el precepto:
Amaos como yo os amé”.

* ALGUNOS VERSÍCULOS BÍBLICOS. SOBRE AMOR FRATERNAL
* Colosenses 13, 14;  Mateo 22, 40; Jn. 13, 35;
Jn. 15, 12-13; Romanos 12, 9-10;
1 Pedro 1, 22;  1 Tesalonicenses 3, 12.

*                                        O R A C I Ó N
*        Jesús de Nazaret, Amigo, Vid, Pastor. Poda en nosotros/as las altas  murallas levantadas por El egoísmo, orgullo. Aleja de nuestras puertas las
envidias que obstruyen y destruyen el amor y la unidad.
Que evitemos bloqueos, que seamosabiertos/as, leales, sinceros/as y afectuosos/as
Que la corriente de Tú savia corra por los sarmientos en nuestras relaciones para que nos comprendamos y perdonemos; nos estimulemos, así lograremos que crezca el amor, la confianza  como un árbol frondoso que acoge bajo su sombra a todos/as, en especial a los/as  más necesitados/as;  a tu estilo Jesús de Nazaret.
Que lleguemos a sentir como Tú sentías, y amar como Tú amabas.
Que Tú seas siempre nuestro modelo y guía. AMÉN

*                            SEGUIMOS  ORANDO
*                     PERMANECED EN MI AMOR.
“Como el Padre me ha amado, así os he amado Yo”. Permaneced en mi amor.
Con estas palabras nos transmite Juan, el deseo más íntimo de tu corazón.
Es la cascada misteriosa  y abundante del Amor.
De tu amor, brota nuestra amistad contigo, Cristo Jesús.
Nos has perdonado infinidad de veces, por amor.
Tienes con nosotros/as una paciencia infinita. Por amor.
Nos has animado ante las dificultades.
Nos has nutrido durante años con tumisma vida.
Tu evangelio ha sido y sigue siendo luz y sentido.
Ayúdanos a escuchar una y mil veces tú ruego
Permaneced en mi amor”.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a vivir en tu amor:
Sí, queremos vivir en tu amor, aceptamos tu amor.
Queremos amar con tu Amor a todos/as,
particularmente a los más alejados,
o más necesitados de tu amor. Así sea.
Z U R I Ñ E

5º DOMINGO DE PASCUA, 6 de abril, Jn. 15, 1.8

LA SAVIA QUE NOS UNE ES EL AMOR, ES DIOS

Fray Marcos

INTRODUCCIÓN

El texto que leemos hoy es el comienzo del capítulo 15 del evangelio de Juan, incluido en el larguísimo discurso de despedida, después de la última cena. El ambiente es radicalmente distinto del que encontramos el domingo pasado; la agresividad con los “judíos” está sustituida por la más profunda intimidad con sus discípulos.

En esta parte del discurso, se habla de la comunidad y su misión en el mundo. Lo que hoy leemos insiste en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro para que sea posible el amor que luego se debe manifestar en obras.

El simbolismo de la viña es muy frecuente en el AT, pero no es tan frecuente la imagen de la vid. Con todo, el sentido que le da Juan es completamente original. El doble aspecto de una misma vivencia individual y una proyección a los demás, es la clave de la experiencia pascual. Aunque no se nombra expresamente, la Vida (en Jesús y en sus seguidores) sigue siendo el centro del discurso.

EXPLICACIÓN

Para poder entender esta alegoría, es imprescindible conocer bien los términos de la comparación.

Hay que tener en cuenta que la vid es una de las plantas que no produce fruto de provecho si no se poda severamente. Su capacidad de echar follaje es tan grande que, si no se le aplican fuertes correctivos, se le va toda la fuerza en tallos y hojas.

La poda se realiza en dos etapas. La primera se hace antes de que brote y consiste en eliminar casi todos los sarmientos del año anterior, dejando solo una parte mínima (dos o tres nudos) de los más robustos. La segunda se hace en verde, eliminado todos los tallos que no llevan fruto e incluso desmochando los que lo llevan. Estos cuidados son imprescindibles si queremos que la vid produzca frutos.

Yo soy la vid verdadera. Detrás del símbolo de la vid, se esconde todo un mundo de sugerencias. Se trata de un ser vivo que se manifiesta a través de elementos distintos, pero unificados por una realidad que los trasciende, la vida.

Una vez más es la Vida el centro del discurso. Al añadir “verdadera” (alêthinê), nos está diciendo que puede haber una vid falsa, cuyos sarmientos no están animados por la vida de la cepa.

La vid (cepa y sarmientos) es todo el que se adhiere a Jesús. No hay más pueblo de Dios que el que se desarrolle a partir de Jesús.

Juan ya había hablado de la luz verdadera, contrapuesta a la Ley; del verdadero pan, contrapuesto al maná. En el AT es frecuente que la viña sea improductiva, esté desolada y no agrade a Dios, (falsa).

Mi Padre es el labrador. Como en el AT, es el Padre quien la ha plantado y la cuida. La alusión al Padre labrador, expresa la preocupación y el interés de que los sarmientos den fruto.

Jesús nunca se propone como centro de su mensaje. Él predica el Reino que es Dios. Nunca se interpone entre Dios y el ser humano. Jesús nos dice que lo que Dios es para él, lo es también para cada uno de los hombres.

Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo arranca, y a todo el que produce fruto, lo poda, para que dé más fruto. ¡Ojo a este párrafo! Tenemos un juego de palabras muy curioso: “airei” no significa cortar ni arrancar sino abolir, quitar. “kathairei” no significa podar sino limpiar, purificar. Ni uno ni otro verbo se suele utilizar para designar tareas agrarias. Al emplearlos, nos fuerza a ir más allá del simple significado.

El versículo siguiente nos ayuda a salir del posible error de interpretación: Vosotros estáis ya limpios por el mensaje que os he comunicado. “Limpios” tampoco tiene nada que ver con la pureza legal que se consigue por rituales. Para Juan el único pecado (el pecado del mundo) es la opresión. Como ellos han salido de ese ámbito, están limpios. La purificación se efectúa al optar por el mensaje de Jesús, el amor.

No debemos entender estos versículos como si Dios actuara en nosotros desde fuera y mecánicamente. Para Jesús, Dios es la sabia, la Vida que se comunica a toda la vid. Jesús es el primer sarmiento que vivió plenamente de esa savia divina.

No debemos considerar al hombre Jesús como el Dios cristiano, sino como el primer cristiano que haciendo suya la misma Vida de Dios, nos ha indicado la manera de alcanzar la verdadera plenitud humana. El mensaje de Jesús consiste en que todos vivamos esa Vida divina. El producir fruto no hace referencia a una moralidad, sino a la manifestación del amor que es una exigencia de la identificación con Dios.

Ni cada individuo, ni la comunidad deben considerarse entes estáticos, tienen que dar fruto. Sarmiento improductivo es el que pertenece a la comunidad pero no responde al Espíritu. Incluso el que produce fruto tiene que seguir un proceso que no acaba nunca. Solo el don total de sí mismo permitiría alcanzar la meta. La posesión del Espíritu es un dinamismo que no se detiene.

El sarmiento no tiene vida propia, necesita recibir la savia de la cepa. La ausencia de fruto, delata la falta de unión con Jesús. La presencia de fruto manifiesta que la savia-vida está llegando al sarmiento.

Ni la vid sin sarmientos puede producir frutos, ni los sarmientos separados de la cepa. Los frutos se alcanzan por la unidad de ambos. Esa unión con Jesús no es algo automático, ni ritual, ni externo. Exige la actualización constante por parte del discípulo. Tanto el individuo como la comunidad tienen que estar alerta, tiene que estar constantemente eliminando todo aquello que le impida llegar a la identificación con Jesús y, por lo tanto, con Dios.

Existe una fuerte tendencia a equiparar el “producir fruto” con las buenas obras. En Juan no se hace ninguna distinción entre ser y obrar. Adherirse a Jesús es inseparable de producir el fruto que esa adhesión conlleva, pero el fruto no son directamente las obras, sino la Vida-amor, que necesariamente se manifestará en obras.

De esta manera queda erradicado el peligro de creer que son las obras las que me llevan a la identificación con Jesús. Podemos hacer obras impulsados por una programación que no cambia mi actitud interior; esas obras no salvan. Solo la Vida-Amor nos hace ser y nos capacita para obrar.

Porque sin mí, no podéis hacer nada. Por activa y por pasiva repite una y otra vez la misma idea. El sarmiento que es una sola vida con la cepa produce fruto y hace que la vid sea capaz de dar fruto. El que está separado, no sirve para nada porque no tiene vida. Se trata de participar de la misma Vida de Jesús, que es la del Padre.

Recordad: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre; del mismo modo el que me coma vivirá por mí”. Estar unido, comer a Jesús es comprometerse con él y participar de su misma Vida. De la misma manera alejarse de Jesús es garantizarse la esterilidad y la muerte. La nueva humanidad no depende de la pertenencia o no a una institución. Es participación de la misma Vida de Jesús que es opción personal permanente.

En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir mucho fruto por haberos hecho discípulos míos. En este versículo queda claro que no pueden ser palabras pronunciadas por Jesús en la última cena. Los discípulos no comenzaron a dar frutos hasta después de la experiencia pascual. Solo entonces descubrieron al verdadero Jesús y lo vivieron de verdad. No son palabras de Jesús, sino palabras de la comunidad sobre Jesús. Si no hacemos esta composición de lugar, no habrá manera de dar un auténtico sentido al evangelio de Juan.

“La gloria” no es estar sentado en un trono, recibiendo honores y agasajos. Dios no puede ser enriquecido con nada externo a Él. Su gloria es su esencia, es decir, el ser amor; un amor que se manifiesta siempre a favor del hombre. La gloria de Dios es que en Jesús y en los discípulos se manifieste esa esencia de Dios por un Amor auténtico.

Aprendiendo de Jesús, los discípulos llevan a cabo la misma obra que llevó a cabo él, el don total de sí mismo. Se está hablando aquí desde la perspectiva de las primeras comunidades que sí desplegaron ese amor entre sus miembros y con los demás.

APLICACIÓN

El domingo pasado se hablaba de un solo rebaño, hoy nos habla de una sola vid. No dice que Jesús sea la cepa y los discípulos los sarmientos como realidades separadas. Jesús y los discípulos constituyen una sola realidad viva.

Ser vid significa estar unido no solo a Jesús y a Dios, sino a los demás sarmientos. Si me separo de otro sarmiento que está unido a la vid, me tengo que separar de la vid. Esa es la experiencia pascual que tiene que continuar hoy en nosotros.

Todos participamos de la misma Vida de Dios que descubrimos gracias a Jesús. La Vida es una sola; al participar de ella tomamos conciencia de que formamos una unidad con todos los hombres, con todo el cosmos y con Dios. La religión, o nos conduce a esa experiencia de unidad o se queda en programación externa que ni nos enriquece ni nos salva.

Meditación-contemplación

Sin la sabia divina no puede haber fruto de verdadera humanidad.
En el centro de mi ser esta la fuente de Vida.
Si aparto lo que le impide manifestarse,
inundará todo mi ser con esa Vida.
……………

En el orden del Espíritu, todo es Uno.
La aparente diversidad es una ficción de la mente.
Si consigo trascender el mundo de las apariencias,
me encontraré inmerso en la inmensidad del Ser.
………………

En nuestro verdadero ser todo es distinto.
Las contradicciones quedan superadas.
Las limitaciones pierden su sentido negativo.
La armonía y la paz son absolutas y definitivas.
………….

Fray Marcos

 

PAZKOALDIKO 5. IGANDEA

HARREMAN PERTSONALAK

José Antonio Pagola.

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioko kontakizunaren arabera, Jesusek, bera hil bezperan, bere desiorik sakonen hau agertu zien ikasleei: «Iraun ezazue nigan». Badaki koldarrak eta erdipurdiko direla. Askotan bota izan die aurpegira beren fede eskasa. Jesusekin bizi-loturarik ez badute, ezin bizi izango dira.

Ezin argiago eta esanguratsuago dira Jesusen hitz hauek ere: «Aihenak, mahatsondoari loturik irauten ez badu, berez fruiturik ezin eman duen bezala, zuek ere ez nigan irauten ez baduzue». Haren ondoan ikasi eta bizi izan dutenari irmo atxikirik eusten ez badiote, bizitza agor emango dute. Haren Espirituaz bizi ez badira, hark hasia ito egingo da.

Hizkuntza gotorra darabil Jesusek: «Ni naiz mahatsondoa eta zuek aihenak». Jesusi darion izerdia jario behar du ikasleen baitan. Ez lukete hori sekula ahaztu behar. «Nigan irauten duenak eta nik harengan, hark emango du fruitua ugari, zeren ni gabe ezin baituzue ezer egin». Jesusengandik aparte, ikasleok ezin dugu ezer egin.

Jesusek ez die eskatu beragan irautea bakarrik. Beste hau esan die gainera: «haren hitzak iraunaraz ditzatela berengan». Ez ditzatela ahaztu. Bizi daitezela haren Ebanjeliotik. Iturri horretatik behar dute edan. Esana zien hori bera beste abagune batean: «Esan dizkizuedan hitzak espiritu eta bizi dira».

Berpiztuaren Espirituak bizirik eta eragile jarraitzen du gaur egun haren Elizan, era askotan; baina ikusezin eta isila den haren presentzia hori bereizgarri ikusgarriz eta ahots zehatzez horniturik ageri da; hain zuzen, hurbiletik ezagutu eta jarraitu ziotenen ebanjelio-kontakizunetan gordea den oroitzapenari esker. Ebanjelioak direla medio, harremanetan jartzen gara haren mezuarekin, haren bizierarekin, Jainkoaren erreinuaz duen egitasmoarekin.

Horregatik, ebanjelioetan dago kristau-elkarteek beren bizitza biziberritzeko duten indarrik handiena. Jesusen jarraitzaileek geure nortasuna berreskuratzeko behar dugun energia. Jesusen Ebanjelioa da tresnarik inportanteena gaur egun Eliza eraberritzeko.

Gure elkarteetako kristau askok «bigarren eskutik» bakarrik ezagutzen ditu ebanjelioak. Jesusez eta haren mezuaz ezagutzen duten guztia, predikarien eta katekisten hitzetik atera ahal izan dutenetik eraiki ahal izan dutena da. Beren fedea bizi, «Jesusen hitzekin» harreman pertsonalik izan gabe bizi dute.

Nekez imajina daiteke «ebanjelizazio berri bat», jendeari ebanjelioak zuzenean eta hurbilagotik ezagutzeko aukera eman gabe. Ezerk ez indar ebanjelizatzaileagorik, Jesusen Ebanjelioa elkartean entzuteko esperientziak baino, gure garaiko galderak, arazoak, sufrimenduak eta esperantza begi aurrean ditugula.

 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.15,1-8)

 

*          DOMINGO 5º DE PASCUA –B– MAYO 6 de 2012
*          El domingo pasado el Evangelio nos abría hacia el horizonte exterior y Jesús proponía a sus
discípulos ocuparse de los otros/as, al modo como El, el Buen Pastor, se ocupa, se acerca y entrega la vida por su ovejas. Hoy, nos hace volver los ojos, hacia la vida interior que sostiene, nutre y alimenta, la vida toda del cristiano/a… Fiel a su lenguaje sencillo, esta vez emplea una imagen sacada de la vida agrícola, como antes lo había hecho de la vida pastoril, que así, todos/as
pueden comprender. Mucho tenemos que aprender los/as pastoralistas hasta esto de Jesús.
“Con lenguaje sencillo”.
Pero esta vez, jesús no les habla de la viña sino de la “VID”:
Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador”.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.
Hay un sentido de “autenticidad”. La vida verdadera de Dios corre por El, y los sarmientos, en la medida que estén unidos a la cepa, tendrán vida y podrán producir frutos. Jesús es la savia que da energía al cristiano/a. Es la que aporta el coraje para vivir como él; pero para eso ha de estar y permanecer unidos/as a él. La vida cristiana no brota espontáneamente, necesitamos estar vitalmente unidos/as a Jesucristo por la oración y la acogida de la Palabra para no quedarnos sin savia. Es necesario estar  conectados para que la vida interior no se seque. Todo esfuerzo desenganchado de Él, será estéril.
*          Así daremos fruto. Pero no parece se trata de frutos de la productividad y el rendimiento.
“Más fruto” es la misma vida de Cristo. Amor sin medida. Llevar a la madurez, la misma misión de Cristo, lograr la buena cosecha del Reino De Dios, así se manifestará lo sembrado con la muerte de Cristo… Pero frutos de dentro y fruto en las obras. “No amemos de palabra… sino según la verdad”. Aquí los frutos son para los otros/as. Nuestra existencia, nuestro hacer personal y comunitario, deben ser una respuesta al plan de Dios para la Humanidad, al proyecto de un mundo más humano, más justo, más fraternal. Lo conseguiremos; nos dirá:
Si permanecéis en mí, y mis palabras, permanecen en vosotros/as.

*ORACIÓN
Oramos, con la canción del viñador.
DIOS ESTU AMIGO, EL VIÑADOR,
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR
EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL.
EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR.
Por loscaminos sedientos de luz.
Levantándose antes que el sol
hacia los campos que lejos están,
muy temprano se va el viñador.
No se detiene en su caminar,
no le asusta la sed ni el calor,
hay una viña que quiere cuidar
una viña que es todo su amor.
El te protege quita las piedras
limpia los surcos con todo su afán
y los riega con sudor.
Por los caminos sedientos de luz
levantándose antes que el sol…
Nos podíamos preguntar.
¿Qué piedras impiden el crecimiento?…

* Bendición a Jesús, vid verdadera
* Te bendecimos a Ti, Jesús,
vid verdadera plantada en nuestra tierra,
cuidada y amada por el Padre,
fecunda en el Espíritu hasta dar el fruto esperado
del Amor que se entrega hasta el extremo.
En Ti queremos permanecer
para dar frutos de alegría, paz, justicia y compasión.
* Te bendecimos a Ti, Jesús,
vid verdadera a la que estamos unidos
como sarmientos que participan de su savia buena.
En ti queremos permanecer para dar frutos
de misericordia, reconciliación y perdón.
*Te bendecimos a Ti, Jesús,
el Hijo del Sí sin arrepentimiento,
el Amén de todas las promesas de Dios,
cuyo alimento es hacer la voluntad del Padre.
* En Ti queremos permanecer para poder decir,
con los labios y con la vida:
“Quiero lo que Tú quieres, sin preguntarme si puedo,
sin preguntarme si lo quiero, sin preguntarme si lo deseo”. AMÉN

*           SEGUIMOS ORANDO

* Jesús de Nazaret, que por nuestro estilo de vida, nuestros ideales y nuestra manera de vivir, El mundo vea que estamos unidos/as a ti.
*     Señor, admiramos la naturaleza  que nos has regalado y la diversidad de culturas y personas que conviven con nosotros.
*    Queremos convertirnos en camino que conduzca hacia ti. Que quien nos mire, te vea; que quien nos escucha, te oiga.
*    Señor, nuestra bondad a veces no está libre de egoísmo. Purifica nuestro corazón y hazlo semejante al tuyo.
*   En todos nosotros se mantiene el deseo vivo de ver a Dios. pero nos cuesta creer que lo encontraremos en los hermanos y en la vida de cada día.
* Que sepamos ser reflejo de la misericordia de Dios para cuantos sufren. AMÉN
*   Z U R I Ñ E

4º Domingo de Pascua, 29 de Abril, Jn. 10, 11-18

DAR Y RECUPERAR LA VIDA

Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

En cierto sentido, el verbo “entregar”, que ocupa un lugar destacado en el cuarto evangelio, podría definir a Jesús: él es quien se entrega (o “el entregado”): “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único” (3,16).

Una entrega que recuerda a la imagen del grano de trigo, usada por el mismo evangelista: “El grano de trigo seguirá siendo un único grano, a no ser que caiga dentro de la tierra y muera; solo entonces producirá fruto abundante” (12,24).

Esta imagen nos hace caer en la cuenta de una ley que parece regir en todo, pero que con frecuencia olvidamos. Todo lo que conocemos es un misterio de muerte-resurrección. Únicamente resucita lo que muere; solo se recupera lo que se entrega. Y todos nos hallamos inmersos en esa misma dinámica.

Me gustaría expresarlo con palabras de Claudio Naranjo:

“Una cosa es clara: que el proceso de evolución de la conciencia individual es una especie de metamorfosis psico-espiritual –una transformación- que entraña un proceso de muerte y renacimiento…

“Atravesamos por diversas y pequeñas muertes psicológicas a través de las cuales vamos dejando atrás ciertas motivaciones, y nos vamos desprendiendo de aspectos de la personalidad forjada durante la infancia, de lo postizo, que es algo que hemos interiorizado de la patología social que nos rodea o algo que tuvimos que adoptar a modo de defensa…

“A medida que nos vamos liberando de lo obsoleto y limitante, va emergiendo nuestra potencialidad interior, esa conciencia mayor que llamamos espíritu y que es como la flor de nuestra vida. En el lenguaje de la Psicología Transpersonal, vamos dejando atrás el ego, y con ello vamos liberando nuestro ser esencial de la prisión de nuestra «neurótica» compulsividad condicionada”.

El misterio de muerte-resurrección, en los seres humanos, no es otro que la posibilidad del paso del ego a nuestra verdadera identidad. Ese paso es de tal envergadura que, hasta donde sabemos, solo se puede producir a través de la “noche oscura” en la que, nos entregamos por completo, para ser completamente “reencontrados” en otro nivel de nuestra identidad.

El ego es ese grano de trigo que, al morir, permite que emerja la espiga que realmente somos.

Jesús vivió este paso (que, probablemente, quiso quedar reflejado en el relato de las tentaciones), y eso hizo posible que toda su vida fuera entrega.

La capacidad de entrega es uno de los primeros signos de madurez personal. La persona madura es aquélla que es capaz de amar y de entregarse de forma gratuita. No lo hace por un voluntarismo moral, ni por la búsqueda de una recompensa religiosa.

La entrega nace de la comprensión de quienes somos. Es cierto que la experiencia de la propia vulnerabilidad puede abrirnos a socorrer la vulnerabilidad de los otros. Pero solo cuando comprendemos que nuestra identidad es Amor universal y gratuito –la identidad transpersonal, a la que se refería Claudio Naranjo-, la entrega brota espontánea.

La entrega de Jesús –que se visibilizará en la cruz, pero que lo acompañó durante toda su vida- queda plasmada en la alegoría conocida como “del buen pastor”.

Se trata de una imagen que a nuestros contemporáneos les resulta, a la vez, anacrónica y peligrosa. Anacrónica, porque las escenas del pastor cuidando del rebaño han desaparecido del universo mayoritariamente urbano y desarrollado. Peligrosa, porque la imagen del rebaño conlleva resabios de borreguismo, que la conciencia moderna rechaza visceralmente, por evocar el binomio poder/sumisión.

El hombre y la mujer contemporáneos no andan buscando “pastores”, por más que luego se vayan detrás de cualquier señuelo, sino compañeros de camino que hayan experimentado lo que dicen y que, por ese mismo motivo, puedan ser guías eficaces.

No era así en la Palestina del siglo I. Tal como quedó plasmada en el Salmo 23 -“el Señor es mi pastor, nada me falta”-, la imagen del “pastor” fue aplicada a Yhwh, y hacía alusión al cuidado amoroso, que permite vivir en una confianza inquebrantable.

Por eso hoy, aunque la imagen haya quedado obsoleta, con reminiscencias autoritarias, y sea irrecuperable –no sé si resulta positivo seguir usando la imagen del “pastor” en la comunidad cristiana-, su contenido sigue siendo plenamente actual, en cuanto proclama la actitud de entrega a los otros hasta el final.

Se trata, además, de una entrega que se basa en el mutuo “conocerse”, tal como este verbo se entiende en el mundo bíblico: “conocer” hace referencia a algo íntimo y experiencial.

En este sentido, la entrega, así entendida, es lo que vivió Jesús, quien “pasó por la vida haciendo el bien” (Hech 10,38). Pero puede considerarse también como un nombre de la Divinidad: Dios es Entrega, pura Donación, puro Amor y Cuidado. Eso es lo que caracteriza a la Fuente de todo lo real.

Y entrega es también nuestra vocación, porque es nuestra identidad. No somos el ego narcisista, que gira en torno a sí mismo, en un movimiento egocentrado y devorador…, aunque con frecuencia nos vivamos así, como consecuencia de nuestra ignorancia y de nuestras carencias afectivas.

No somos ese ego, que no es sino un conjunto de pautas mentales y emocionales, grabadas con fuerza en nuestro psiquismo. Somos el Amor incondicionado, que es cuidado y entrega.

También desde esta perspectiva, podemos reconocer a Jesús como el “espejo” de lo que somos. El vive lo que es… y eso hace que despierte en nosotros lo que somos, en una Identidad compartida o no-dual.

El texto habla de “entregar la vida” y “recuperarla”. En realidad, solo la recuperamos cuando la entregamos. Sin entrega, nos hallamos encerrados en el caparazón narcisista, alejados también de la consciencia clara de la Vida. Somos como el gusano que se niega a ser mariposa.

En la medida en que nos abrimos y entregamos, lo que aparece ahí es la Vida, y nosotros nos reencontramos con nuestra verdadera identidad. No somos el ego que tenemos transitoriamente, sino la Vida que se expresa en esta forma concreta.

El misterio de muerte-resurrección, al que aludía en el inicio, consiste en morir al ego para que pueda vivir la vida que realmente somos. O, en palabras del propio Jesús, “quien quiera salvar su vida (ego), la perderá, pero el que la pierda por mí y por la buena noticia, la salvará” (Marcos 8,35).

“Perder la vida” por Jesús es asumir su modo de vivir, desidentificado del ego y entregado hasta el final.

Con esas palabras, el evangelio nos pone frente a todo un desafío: el de entender nuestro vivir como un aprendizaje continuo, hasta reconocernos en quienes somos; un aprendizaje que es, en términos del propio evangelio, metanoia, conversión, paso del ego a la Consciencia que somos.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

 

Paskoaldiko IV. Igandea, Apirilaren 29a, Jn. 10, 11-18

DAGOKIGUN KONTUA DA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus artzain ona delako sinboloa gogaigarri zaio gaur egun, hein batean, zenbait kristauri. Ez dugu nahi artalde bateko arditzat har gaitzaten. Ez dugu inork goberna gaitzan beharrik, ezta gure bizitza inork kontrola dezan ere. Errespeta gaitzaten nahi dugu. Ez dugu inongo artzainen premiarik.

Lehen kristauek ez zuten horrela sentitzen. Jesus artzain onaren irudia oso garaiz bihurtu zen Jesusen imajinarik gogokoen. Erromako katakonbetan, jada, ardi galdu bat lepoan duela irudikatu zuten Jesus. Inork ez du hartu Jesus artzain autoritariotzat, bere jarraitzaileak zaintzeari eta kontrolatzeari emandakotzat, baizik eta artatzen dituen artzain ontzat.

«Artzain ona» bere ardiez arduratzen da. Hori du bere lehen ezaugarria. Ez ditu bazter uzten sekula. Ahulenei edo gaixoei begira bizi ohi da beti. Ez da artzain-morroia bezalako; honek, arriskuren bat ikusi orduko, ihes egiten du, bere burua salbatzera, artaldea bertan behera utzirik; honi ez zaizkio axola ardiak.

Oroitzapen ezabaezina utzia zuen Jesusek. Ebanjelioetako kontakizunek honela deskribatu dute: gaixoez arduraturik, baztertuez, txikiez, babesgabeenez eta ahaztuenez, galduenez kezkaturik. Ematen du bere buruaz ez dela arduratzen. Beti gainerakoak buruan. Batez ere, ezinduenak ditu axola.

Bada, ordea, besterik ere. «Artzain onak bizia eman du bere ardientzat». Bigarren ezaugarria da. Bost alditaraino errepikatu du Joanen ebanjelioak hizkuntza hau. Jesusek jendeari dion maitasunak ez du mugarik. Bere burua baino gehiago maite ditu besteak. Guztiak maite ditu artzain onaren maitasunez; ez du ihes egin arriskuaren aurrean, baizik eta bizia eman du artaldea salbatzeko.

Horregatik, Jesusen irudia, «artzain onarena», oso garaiz bihurtu zen, haren jarraitzaileentzat, kontsolamenduaren eta konfiantzaren mezu. Kristauek Jesusengana jotzen ikasi, 22. salmotik hartutako hitz hauekin ikasi zuten: «Jauna dut artzain, ez dut ezar falta… mendiarte ilunetan ibili behar badut ere, ez naiz ezeren beldur, neurekin baitzaitut zu… Ene bizitzako egun orotan lagun ditut zure ontasuna eta zure errukia».

Kristauok, sarritan, harreman aski pobreak izan ohi ditugu Jesusekin. Esperientzia biziago eta bihozkoiago baten premia izan ohi dugu. Ez dugu uste izaten hark artatzen, zaintzen gaituela. Ahaztu egin ohi dugu harengana jo dezakegula, nekaturik eta indarrik sentitzen garenean, edo galdurik eta norabiderik gabe.

Eliza bat, oker ezagutua edo soilik doktrina bidez ezagutua den Jesusekin erlazionatzen diren kristauek moldatua, elkarteetan ahotsa egoki entzuten ez zaion Jesusekin erlazionatuek moldatua den Eliza bat…, bere Artzainaz ahazteko arriskuan bizi da. Alabaina, zeinek zainduko Eliza, beronen Artzainak ez bada?