JAIME BOTEY
REDES CRISTIANAS
De entre los muchos comentarios que pueden hacerse sobre el viaje del Papa Francisco en Brasil, hay uno que me resulta especialmente relevante: su nítida defensa de la laicidad del Estado que, dice, “sin asumir como propia ninguna confesión religiosa, respeta la presencia del factor religioso en la sociedad”.
Hasta ahora su principal obsesión, su tema central y preferido, ha sido hablar de “la iglesia pobre y para los pobres” como necesario punto de partida para su renovación. Hacía mucho tiempo que no oíamos este discurso tantas veces repetido y con tanta sensación de sinceridad. Da la impresión de que se lo cree. Leer más
Estaba expextante de cómo iba Francisco a gestionar su primera cita importante, el viaje a Rio de Janeiro. Hoy estará de regreso en Roma y el balance del viaje, para mí, es extraordinariamente positivo, a pesar de haya aspectos negativos. En los grandes baños de masas ha estado cercano y acogedor, en actos organizados por la Jornada de la Juventud (evento a analizar aparte y reprogramar para 2016) ha insistido en que la fidelidad a Jesús debe potenciar la misión revolucionaria de la juventud y, sobre todo, en algunos actos queridos expresamente por él –Aparecida, hospital de toxicómanos, favela, encuentro con los argentinos y con los obispos del CELAM– ha manifestado más claramente lo que quiere que sea la Iglesia. 
Punto de partida
Desde Redes Cristianas queremos expresar nuestro gran dolor ante el accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Enviamos todo nuestro apoyo y solidaridad a las familias de las personas fallecidas, así como toda nuestra fuerza y oración a quienes han sufrido heridas y daños. Les sentimos como hermanos y hermanas, víctimas de un accidente trágico del que se tendrán que esclarecer las causas.
Es cada vez más frecuente que los problemas económicos se presenten como cuestiones técnicas cuya solución solo requiere la decisión de expertos, de «tecnócratas» o personas muy especializadas. Se evita que sea la gente normal y corriente la que decida sobre ellos porque se considera que no está preparada y que, por tanto, si decidiera podría ocasionar perturbaciones graves, un mal funcionamiento de la maquinaria económica, más o menos como sucedería si cualquiera de nosotros que no tuviese los conocimientos adecuados se empeñase en arreglar su reloj o cualquier aparato más o menos complicado. 
Francisco y las canonizaciones