BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com
ECLESALIA .- No creo engañarme si afirmo que la actitud predominante de la sociedad ante la muerte es el temor y el olvido. El temor porque, orgullosos de nuestro progreso técnico- materialista, identificamos la vida con la materia y la materia es corrupta. Y entonces es lógico el terror cuando llega el momento de la disolución: todo acaba, no queda sino la nada. Y el olvido, porque su recuerdo inquietante anularía nuestro empeño de vivir. Pero, ni el temor ni el olvido podrán borrar lo que nos pertenece: “Vendrá, saldrá de mí. La llevo dentro desde que soy. Y voy hacia su encuentro con todo el peso de mis años vivos. Pero vendrá… para pasar de largo. Y en la centella de su beso amargo vendremos Dios y yo definitivos” (Pedro Casaldáliga). Leer más





Editorial del mes de Redes Cristianas

