Tras haberme tragado, por deber profesional, toda la ceremonia para beatificar a Oscar Romero, me creo autorizado a decir que lo que aquí escribe Antonio es el mejor comentario a ese enorme despliegue clerical en El Salvador que ha hecho escapar a Jon Sobrino. AD.
“Pobres” es una palabra que se ha puesto de moda tanto en el ámbito social-político como en el clerical. En el primero es una realidad obscena; en el segundo, es una realidad lingüística fruto del papanatismo clerical, puesto que los aires que vienen de Roma, del papa Francisco, soplan en otras direcciones desconocidas hasta ahora y que nos hablan de los pobres. Leer más









