Manuel Fraijó es el discípulo y amigo más íntimo que tiene hoy en España Hans Küng. Él fue quien, con uno de sus artículos, nos sugirió la campaña de firmas por la rehabilitación del gran teólogo suizo. Hoy nos interpela a todos con este lúcido y actual artículo que publica hoy en EL PAÍS.
A la memoria de mi hermana Dolores (1942-2015)
En plena Ilustración europea se prohibían en España los libros que intentasen demostrar la existencia de Dios; se los consideraba peligrosos. Y es que Dios era tan evidente que no necesitaba demostración alguna. Se cuenta que durante el reinado de Felipe IV (1621-1665) se pensó, para remediar la pobreza de nuestras tierras, en canalizar los ríos Manzanares y Tajo; pero una ilustre comisión de teólogos se declaró en contra con la siguiente sutil argumentación: si Dios hubiese querido que ambos ríos fuesen navegables le habría bastado con pronunciar un sencillo “hágase”. Si no lo hizo, sus razones tendría. Y no está permitido enmendarle la plana. Leer más









