Es difícil arreglar este sistema en el que estamos metidos. Se impone el encontrar nuevas vías y métodos para hacer un mundo más humano y para todos.
Nuestra civilización se sustenta en una gran patraña, y ésta consiste en identificar felicidad con abundancia. Nos han persuadido de que la felicidad está condicionada a nuestra capacidad para tener cosas, y esto hace correr el dinero, florecer el comercio, crecer la economía y mantener el empleo. La ambición se ha convertido así en el motor que impulsa el mundo, y si los ciudadanos la perdemos, el proceso se invierte y el modelo quiebra sin remisión. Leer más









