En Grecia se ha puesto en marcha —¡qué paradoja de la historia!— el proceso al que más temen las autoridades europeas, la democracia que permite revelar las preferencias y los intereses de la gente.
Durante años, los que gobiernan vienen diciendo que todo lo que hacen es por el bien de los ciudadanos y que las medidas que toman son las que más convienen a todos. Aunque las encuestas —como el Eurobarómetro de diciembre pasado— son claras y vienen mostrando desde hace mucho tiempo que no es eso precisamente lo que piensan los europeos. Leer más









