II DOMINGO DE ADVIENTO, 9 DE DICIEMBRE DE 2012, Lc. 3, 1-6

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 3, 1-6

INTRODUCCIÓN

Las tres figuras de la liturgia de Adviento son: Juan Bautista, Isaías y María. La liturgia de hoy empieza por el primero. La importancia de este personaje está acentuada por el hecho de que hacía, por lo menos, trescientos años que no aparecía un profeta en Israel.

Al narrar Lucas la concepción y el nacimiento de Juan antes de decir casi lo mismo de Jesús, está manifestando lo que este personaje significaba para los cristianos de la época. La idea de precursor inmediato es la clave de todo lo que nos dicen de él.

Los evangelistas destacan la figura de Juan, aunque todos están interesados en resaltar la superioridad de Jesús. Se advierte una cierta polémica en las primeras comunidades, a la hora de dar importancia a Juan. Para los primeros cristianos no tuvo que ser fácil aceptar la influencia del Bautista en la trayectoria de Jesús. El hecho de que Jesús acudiese a Juan para ser bautizado, nos manifiesta que Jesús tomó muy en serio la figura de Juan, y que se sintió atraído e impresionado por su mensaje. Juan tuvo una influencia muy grande en la religiosidad de su época. Relatos extrabíblicos confirman que en el momento del bautismo de Jesús, él era ya muy famoso, mientras que a Jesús aún no le conocía nadie.

CONTEXTO

Es muy importante el comienzo del evangelio de hoy. Estamos en el capítulo 3, y curiosamente se olvida de todo lo anterior. Como si dijera: ahora comienza de verdad el evangelio. Se intenta situar los acontecimientos en unas coordenadas concretas de tiempo y lugar, para dejar claro que no se saca de la manga los relatos. Hay que notar que el «lugar» no es Roma ni Jerusalén sino el desierto. También se quiere significar que la salvación está dirigida a hombres concretos de carne y hueso, y que esa oferta implica, no solo al pueblo judío, sino a todo el orbe conocido: «todos verá la salvación de Dios».

Como buen profeta, Juan descubrió que para hablar de una nueva salvación, nada mejor que recordar el anuncio del gran profeta Isaías. Él anunció una auténtica liberación para su pueblo, precisamente cuando estaba más oprimido en el destierro y sin esperanza de futuro. Juan intenta preparar al pueblo para una nueva liberación, predicando un cambio de actitud en la relación con Dios y con los demás.

El mensaje de Jesús se aparta en gran medida del de Juan. Juan predica un bautismo de conversión, de metanoya, de penitencia. Habla del juicio inminente de Dios, y de la única manera de escapar de ese juicio, su bautismo. No predica un evangelio -buena noticia- sino la ira de Dios, de la que hay que escapar.

No es probable que tuviera conciencia de ser el precursor, tal como lo entendieron los cristianos. Habla de «el que ha de venir» pero se refiere al juez escatológico, en la línea de los antiguos profetas.

Jesús por el contrario, predica una «buena noticia». Dios es Abba, es decir Padre-Madre, que ni amenaza ni condena ni castiga, simplemente hace una oferta de salvación total. Nada negativo debemos temer de Dios. Todo lo que nos viene de Él es positivo. No es el temor, sino el amor lo que tiene que llevarnos hacia Él.

Muchas veces me he preguntado, y me sigo preguntando, por qué, después de veinte siglos, nos encontramos más a gusto con la predicación de Juan que con la de Jesús. ¿Será que el Dios de Jesús no lo podemos utilizar para meter miedo y tener así a la gente sometida?

Hay un aspecto de su doctrina que sí coincide con el mensaje de Jesús. Critica duramente una esperanza basada en la pertenencia a un pueblo o en las promesas hechas a Abrahán, sin que esa pertenencia conlleve compromiso alguno. Para Juan, el recto comportamiento personal es el único medio para escapar al juicio de Dios. Por eso coincide con Jesús en la crítica del ritualismo cultual y la observancia puramente externa de la Ley.

APLICACIÓN

Al ser humano se le ofrecen hoy infinidad de caminos por los que puede desarrollar su existencia. ¿Cuál será el que le lleve a la verdadera salvación? Como decía Pablo, más que nunca necesitamos hoy crecer en sensibili¬dad para apreciar los auténticos valores humanos. Precisamente porque las ofertas engañosas son más variadas y mucho más atrayentes que nunca, es más difícil acertar con el camino adecuado.

Dios no tiene ni pasado ni futuro; no puede «prometer» nada. Dios es la salvación que se da a todos en cada instante. Algunos hombres (profetas) experimentan esa salvación según las condiciones históricas que les ha tocado vivir, y la comunican a los demás como promesa o como realidad. La misma y única salvación de Dios, llega a Abrahán, a Moisés, a Isaías, a Juan o a Jesús, pero cada uno la vive y la expresa según la espiritualidad de su tiempo.

No encontraremos la salvación que Dios quiere hoy para nosotros, si nos limitamos a repetir lo políticamente correcto. Solo desde la experiencia personal podremos descubrir esa salvación. Cuando pretendemos vivir de experiencias ajenas, la fuerza de placer inmediato acaba por desmontar la programación. En la práctica, es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los humanos. El hedonismo es la pauta: lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos cuesta, lo que produce más placer inmediato, es lo que motiva nuestra vida.

Más que nunca, nos hace falta una crítica sincera de la escala de valores en la que desarrollamos nuestra existencia. Digo sincera, porque no sirve de nada admitir teóricamente la escala de Jesús y seguir viviendo en el más absoluto hedonismo. Tal vez sea esto el mal de nuestra religión, que se queda en la pura teoría. Hace ya tiempo, un ministro del gobierno, hablando de los problemas del norte de África, decía muy serio: «Es que para los musulmanes, la religión es una forma de vida». Se supone que para los cristianos, no.

Al celebrar una nueva Navidad, podemos experimentar cierta esquizofrenia. Lo que queremos celebrar es una salvación que apunta a la superación del hedonismo, del placer y del egoísmo. Pero lo que vamos a hacer en realidad es intentar que en nuestra casa no falte de nada en estas Navidades. Si no disponemos de los mejores manjares, si no podemos regalar a nuestros seres queridos lo que les apetece, no habrá fiesta. De esta manera, sin darnos cuenta, caemos en la trampa del consumismo. Cuando nuestras «necesidades» podemos satisfacer¬las en el supermercado, ¿qué necesidad tenemos de otra salvación?

En las lecturas bíblicas debemos descubrir una experiencia de salvación. No quiere decir que tengamos que esperar para nosotros la misma salvación que ellos anhelaban. La experien¬cia es siempre intransferible. Si ellos esperaron la salvación que necesitaron en un momento determinado, nosotros tenemos que encontrar la salvación que necesitamos hoy. No esperando que nos venga de fuera, sino descubriendo que está en lo hondo de nuestro ser y tenemos capacidad para sacarla a la superficie. Dios salva siempre. Cristo está viniendo.

El ser humano no puede, de una vez por todas, planificar su salvación trazando un camino claro y directo que le lleve a su plenitud. Su capacidad es limitada. Solo tanteando puede conocer lo que es bueno para él. Nadie puede dispensarse de la obligación de seguir buscando. No solo porque lo exige su propio progreso, sino porque es responsable de que los demás progresen. No se trata de imponer a nadie los propios descubrimientos, sino de proponer nuevas metas para todos. Dios viene a nosotros siempre como nueva salvación. Ninguna de las salvaciones anunciadas por los profetas puede agotar la oferta de Dios.

Es importante la referencia a la justicia, que hace por dos veces Baruc (Bar 5,1-9) y también Pablo (Flp 1,4-11), como camino hacia la paz. El concepto que nosotros tenemos de justicia, es el romano, que era la restitución según la ley de un equilibrio roto. El concepto bíblico de justicia es muy distinto. Se trata de dar a cada uno lo que espera, según el amor.

Normalmente, la paz que buscamos es la imposición de nuestros criterios, sea con astucia, sea por la fuerza. Mientras sigan las injusticias, la paz será una quimera inalcanzable.

Meditación-contemplación

El profeta es una persona que descubre algo importante para su vida,

y que se lo comunica a los demás para que también lo vivan.

No se trata de un conocimiento intelectual, sería un maestro.

Se trata de un descubrimiento de lo que ES.

…………………..

Trata de recordar a los «profetas» que te han ayudado en ese camino hacia tu ser.

Piensa no sólo en los «grandes» sino en los pequeños, pero cercanos.

Siente agradecimiento hacia todos ellos.

Piensa ahora si has descubierto en ti mismo algo interesante.

…………………

Lo que vivió-experimentó Jesús,

ha hecho libres a muchísimas personas.

¿Te está ayudando a ti a alcanzar la libertad?

Ese es el primer objetivo de tu existencia.

…………….

Fray Marcos

 

Lo mejor del Concilio

Dolores Aleixandre

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Cuando empezó el Concilio yo llevaba una cofia almidonada de campesina borgoñona del s. XVIII que sobresalía por los lados y sólo me permitía mirar de frente. Al acabar el Concilio, la habíamos cambiado por otra que se ajustaba a la cabeza y hacía ya posible una mirada panorámica: todo un símbolo de la ampliación de visión y ensanchamiento de horizontes que se vivía a nivel eclesial.

Lo mejor del Concilio creo que fue permitirnos vivir la experiencia de que lo que parecía inmutable, mutaba, lo atado se desataba y lo petrificado se derretía. Y eso grabó en nuestras conciencias la convicción de que lo esencial del Evangelio es muy poco y casi todo lo demás es cuestionable, reversible y adaptable. Leer más

COMUNICADO FINAL de la XVI SEMANA ANDALUZA DE TEOLOGÍA

¿Quién es mi prójimo? Compasión, ética y política

Comunidades Cristianas de Andalucía,

Atrio

Somos y nos sentimos un espacio cristiano, vivo y comunitario, en el que compartimos la fe en Jesús de Nazaret y donde se refuerzan con entusiasmo nuestras esperanzas y compromisos por otra sociedad más justa y otra Iglesia más evangélica. Hemos sentido presentes a los pueblos y gentes que sufren a diario el ataque directo del modelo capitalista de vivir y de regir. Ante la cruel realidad de las víctimas de la sinrazón del lucro insaciable de unas minorías, seguimos creyendo en la razón y justicia de los derechos de los últimos. Primero no es el negocio y la riqueza de unos pocos. Primero son los pobres, siempre. Y todo lo que ayude a que dejen de serlo, será lo mejor para todos, siempre.

Nos hemos comunicado compromisos personales o locales, pequeños pero transformadores, germen de un modelo alternativo de vivir, de creer en Dios y de seguir a Jesús. Compromisos que ponen en su eje la compasión solidaria con los prójimos heridos, expoliados y excluidos, pues asumimos las consecuencias ético-políticas de la parábola del buen samaritano. Leer más

ABENDUALDIKO II. IGANDEA, 2012ko abenduaren 9a, Lc. 3, 1-6

BIDE BERRIAK URRATU

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 05/12/12.- Jesusi bidea funtsezko moduan urratu zion profetatzat hartu zuten Joan Bataiatzailea lehen kristauek. Horregatik, mendetan barna, dei bizi bihurtu da Bataiatzailea: Jesusi harrera ona egin ahal izateko, bidea prestatzera eragiten digun dei bizia.

Isaias profetagandik jaso duen oihu honetan laburtu du Lukasek Bataiatzailearen mezua: «Prestatu bidea Jaunari». Nola entzun, ordea, oihu hau gaur egungo Elizan? Nola urratu bidea, gaur egungo gizon-emakumeek Jesusekin topo egiteko moduan? Nola egin harrera ona Jesusi geure elkarteetan?

Lehenik eta behin, jabetu beharra dugu ezen harreman biziagoa behar dugula Jesusekin berarekin. Ez da aski erlijio-doktrinaz bakarrik elikatzea. Ezin jarraitu ahal diogu Jesusi, hura abstrakzio bikain huts bihurturik. Harekin bizi-lotura behar dugu, haren bizierak erakar gaitzan utzi beharra, hark Jainkoaz eta gizakiaz duen grinak kutsa gaitzan utzi beharra.

Gizarte moderno honetako «basamortu espiritualean», honela behar dugu hartu eta eratu kristau-elkartea: Jesusen Ebanjelioari harrera ona egiten zaion gune edo leku bezala. Bizi beharra dugu fededunek, fede txikiagokoek, fede eskasekoek eta, are, fedegabeek Jesusen ebanjelio-kontakizunaren inguruan elkartzearen esperientzia. Jesusi aukera eman beharra dugu bere indar gizatarraz gure problemak, krisialdiak, beldurra eta esperantza blai egin ditzan.

Ez genuke ahaztu behar. Ebanjelioetan ez dugu ikasten doktrina akademiko bat Jesusez, mendetan barna ezinbestean zaharkituz joango litzatekeena. Bizitzeko era bat ikasten dugu, aldi guztietan eta kultura guztietan bideragarri izango litzatekeena: Jesusen beraren biziera edo bizitzeko era. Doktrinak ez du bihotza ukitzen, ez du bihotz-berritzen, ez maitemintzen ere; Jesusek bai.

Ebanjelio-kontakizunarekin zuzeneko eta ondoz ondoko esperientziak fede berri batera jaioarazten gaitu, ez «doktrinatze» edo «ikasketa teoriko» baten bidez, baizik Jesusekin bizi-ukipena izanez. Jesusek fedea bizitzen irakasten digu, ez derrigortuz, baizik erakarriz. Kristau-bizitza biziarazten digu, ez eginbeharreko gauza bezala, baizik kutsadura bezala. Ebanjelioaren ukipenean biziz, Jesusen jarraitzaile izatearen geure egiazko nortasuna berreskuratzen dugu.

Ebanjelioetan barna ibiliz, esperimentatzen dugu Berpiztuaren presentzia ikusezin eta isilak gizatasun-ezaugarriak eta ahots jakin bat hartzen dituela. Bat-batean dena da aldatzen: gure bizitzari zentzua, egia eta esperantza ematen dizkion Norbait lagun dugula bizi gintezke. «Ebanjelizazio berriaren» sekretua Jesusekin zuzeneko eta ondoz ondoko ukipenean bizitzean datza. Hura gabe ezinezkoa da fede berri bat sortzea.

2 Adviento (C) Lucas 3, 1-6

ABRIR CAMINOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 05/12/12.- Los primeros cristianos vieron en la actuación del Bautista al profeta que preparó decisivamente el camino a Jesús. Por eso, a lo largo de los siglos, el Bautista se ha convertido en una llamada que nos sigue urgiendo a preparar caminos que nos permitan acoger a Jesús entre nosotros.

Lucas ha resumido su mensaje con este grito tomado del profeta Isaías: «Preparad el camino del Señor». ¿Cómo escuchar ese grito en la Iglesia de hoy? ¿Cómo abrir caminos para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo podamos encontrarnos con él? ¿Cómo acogerlo en nuestras comunidades?

Lo primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con su persona. No es posible alimentarse solo de doctrina religiosa. No es posible seguir a un Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.

En medio del «desierto espiritual» de la sociedad moderna, hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Vivir la experiencia de reunirnos creyentes, menos creyentes, poco creyentes e, incluso, no creyentes, en torno al relato evangélico de Jesús. Darle a él la oportunidad de que penetre con su fuerza humanizadora en nuestros problemas, crisis, miedos y esperanzas.

No lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos. Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte ni enamora. Jesús sí.

La experiencia directa e inmediata con el relato evangélico nos hace nacer a una fe nueva, no por vía de «adoctrinamiento» o de «aprendizaje teórico», sino por el contacto vital con Jesús. Él nos enseña a vivir la fe, no por obligación sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como deber sino como contagio. En contacto con el evangelio recuperamos nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.

Recorriendo los evangelios experimentamos que la presencia invisible y silenciosa del Resucitado adquiere rasgos humanos y recobra voz concreta. De pronto todo cambia: podemos vivir acompañados por Alguien que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. El secreto de la «nueva evangelización» consiste en ponernos en contacto directo e inmediato con Jesús. Sin él no es posible engendrar una fe nueva. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Un fresco aire renovador nos llega desde Andalucía

Redacción de Atrio

Hoy concluye la XVI Semana Andaluza de la Teología en Torrox (Málaga). José Manuel Vidal ha hecho una buena cobertura para Religión Digital. Ayer publicó un amplio resumen de la primera ponencia de Juan Masia. Hoy publica la crónica del día de ayer que reproducimos. En Torrox participan colaboradores de ATRIO que también nos enviarán su resumen vivencial.

Semana Andaluza de Teología, Torrox 2012

  • Una misa sin incienso, pero con el llanto del dolor compartido de las víctimas
  • Joaquín García Roca: “Rouco y Camino hablan como si tuviesen el monopolio de la ley natural, de la razón y de la moral”
  • María José Torres: “Dios tiene entrañas de madre y se conmueve por sus hijos más malditos”

José Manuel Vidal, Religión Digital Leer más

I DOMINGO DE ADVIENTO, 02 DE DICIEMBRE DE 2012

ESTAMOS SALVADOS, PERO NO NOS HEMOS ENTERADO TODAVÍA

Lc 21, 25-28 y 34-36

FRAY MARCOS

FE ADULTA

INTRODUCCIÓN

Con el primer Domingo de Adviento, comenzamos el nuevo año litúrgico que es una puesta en escena de los acontecimientos que dieron lugar al cristianismo. De la misma manera que en la vida normal, se inventó el teatro para escenificar las relaciones sociales y así poder comprenderlas mejor, así en el ámbito religioso, escenificamos las experiencias religiosas de nuestros antepasados. Para nosotros la figura clave es Jesús, por eso el año litúrgico se desarrolla en torno a su vida.

No tiene mayor importancia que Jesús haya nacido el 25 de diciembre o en cualquier otro día del año. Como tampoco la tiene que haya nacido en el año 1 ó en el año 5 antes de Cristo. Lo importante es descubrir que la esencia de nuestra religión tuvo su origen en la experiencia humana del hombre Jesús.

Empezamos con los cuatro domingos de Adviento, como preparación para celebrar el momento más importante de ese proceso que terminó en la religión cristiana. No nos debe extrañar la increíble riqueza de los textos litúrgicos de este tiempo de Adviento. Ello se debe a que el pueblo de Israel vivió toda su historia como tiempo de adviento, es decir, como una continua espera.

Pero también el pueblo cristiano, vive las expectativas de la llegada definitiva del Reino de Dios. Por eso, tanto el AT, como el NT, están plagados de textos bellísimos sobre este tema fundamental en toda la Escritura. Nosotros encontramos una dificultad a la hora de entender estos textos, porque están escritos desde unas expectativas completamente diferentes y en un lenguaje extraño. Sin embargo el mensaje es simple: Pase lo que pase, debemos tener total confianza en Dios que salva siempre.

EXPLICACIÓN

Tal vez nos produzca una cierta confusión el hecho de que la liturgia apunta en una doble dirección. Por una parte, nos invita a estar en vela para la venida futura y definitiva de Cristo. Por otra, nos invita a prepararnos a celebrar dignamente la primera venida, es decir, su nacimiento como ser humano. Ambas perspectivas son hoy problemáticas. Celebrar el nacimiento de Jesús como acontecimiento histórico, no servirá de nada si no nos sentimos implicados en lo que significó su propia vida. Entender literalmente la segunda venida, será echar balones fuera por el otro extremo.

Esos dos extremos serán referencias importantes, solo si nos llevan a afrontar adecuadamente el presente. No tiene sentido hablar hoy del fin del mundo ni de catástrofes futuras. Ni siquiera de la «futura venida de Cristo». Lo importante no es que vino, ni que vendrá, sino que viene en este instante. Hablar hoy del futuro en cualquiera aspecto es ponerse fuera de juego y no aceptar el verdadero mensaje de las lecturas. Quedarse en la celebración de un hecho histórico, no cambiará nada en mi vida.

Debe hacernos pensar el hecho de que los Judíos esperaron durante dieciocho siglos la liberación. Y cuando llegó Jesús con su oferta de salvación, la rechazaron porque no era lo que ellos esperaban.

La venida del Mesías no fue suficiente para los judíos, porque no esperaban esa salvación, pero tampoco fue suficiente para los primeros cristianos, también judíos, que siguieron esperando la «segunda venida» en la que sí se realizará la verdadera salvación, porque entonces vendrá «con gran poder y gloria».

Aún hoy, seguimos esperando una salvación a nuestra medida, no la que realmente trajo Jesús, que es la que Dios quiere para nosotros. Si comprendiéramos que Dios ya nos ha dado todo lo que puede darnos, dejaríamos de esperar que Dios venga a «hacer» algo para salvarnos.

A todos nos resulta muy complicado abandonar una manera de ver a Dios que nos da seguridades, que es lo único que nos importa de verdad. Preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho, donde quiere, cuando quiere, y desde fuera. Solo requiere de nosotros que cumplamos, también externamente, sus mandamientos.

Desde esta perspectiva nos sentimos forzados a hacer lo que nos parece que le agrada y de otra, a esperar con miedo a que en el momento último nos coja confesados. De esa manera no hay forma de hacer presente el Reino de Dios que está dentro de nosotros. Y además, nos quedamos tan frescos, echando la culpa de que no estemos salvados, a Dios que es demasiado cicatero a la hora de concedernos lo que tanto deseamos.

Dios está viniendo siempre. Si el encuentro no se produce es porque estamos dormidos o, lo que es peor, con la atención puesta en otra parte. La falta de salvación se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no puede funcionar.

Da lo mismo que la esperemos aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro hombre. Esta es la causa de nuestro fracaso. Esperamos que otro haga lo que solamente yo puedo hacer.

Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí. Simplemente tengo que despertar y descubrirlo. Tengo que salir del engaño de creer que soy lo que no soy.

Esta vivencia me descentra de mí mismo y me proyecta hacia los demás; me identifica con todo y con todos. Mi falso ser, mi ego, mi individualidad se disuelve. Esa experiencia de salvación tendrá consecuencias irreversibles en mi comportamiento con los demás y con las cosas, que ahora, hecho el descubrimiento, forman parte de mí mismo. Dios no me salva como recompensa a mis actos. Mis obras serán la consecuencia de la salvación que Dios me da.

En las primeras comunidades cristianas se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: «Marañatha» = ¡Ven, Señor Jesús! Vivieron en la contradicción de una escatología realizada y una escatología futura.

«Ya, pero todavía no». Hay que tener mucho cuidado a la hora de entender estas expresiones. «Ya», por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. «Todavía no», por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque «todavía no» estamos salvados, tenemos que tratar de vivir el «ya». Eso nunca lo conseguiremos si nos dormimos en los laureles.

Jesús apunta hacia una salvación muy distinta de la que esperamos. «He venido para que tengan vida y la tengan abundante.» ¿Cuál es la tierra prometida que nosotros esperamos hoy? Como los judíos, ¿esperamos una tierra que mane leche y miel, es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más? Seguimos apegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. Seguimos convencidos de que la felicidad está en el consumo. La liturgia nos propone cuatro domingos para prepararnos. Los comercios adelantan más cada año la oferta de productos navideños…

La confianza, la esperanza, la paz, la ilusión la tengo que mantener aquí y ahora, a pesar de todas las apariencias. No debemos esperar que el mundo cambie para alcanzar la verdadera salvación. Confiar, creer es ya cambiar el mundo. Si no es así, estoy confiando en el ídolo. Siempre tendemos a ver la presencia de Dios en los acontecimientos favorables, y pensar que Dios está alejado de nosotros cuando las cosas no van bien. Esa es la interpretación de la historia que hizo el pueblo judío. Jesús dejó muy claro que Dios está siempre ahí, pero se manifiesta con rotundidad en la cruz, aunque sea difícil descubrirlo.

El Adviento no me invita a mirar hacia fuera: pasado y futuro, sino a mirar hacia dentro. Si consigo que nada de lo que tengo me ate y me desligo de lo que creo ser, aparecerá mondo y lirondo mi verdadero SER. Solo ahí puedo encontrar la auténtica felicidad.

¡Qué nos está pasando! Celebramos con inmensa alegría el nacimiento de una nueva vida, pero seguimos despidiendo a nuestros muertos con un «funeral». Debemos atrevernos a no ver el fin de una vida como un fracaso. Al final del camino, nada de lo que eres en tu esencia, se ha truncado. Eso es lo que se desprende del evangelio. Eso es lo que Jesús predicó y vivió.

Meditación-contemplación

Dios viene, pero no de fuera.
Jesús vuelve, pero no se ha ido.
Hay que superar los conceptos de pasado y de futuro.
Solo así entrarás en la dinámica de una auténtica revelación.

…………….

Dios es siempre el mismo, no puede cambiar.
Está en la historia, y a la vez, más allá de la historia.
Descúbrelo en lo hondo de tu ser y aparecerá a través de ti.
No tienes nada que esperar de fuera.

…………….

No tiene nadie que venir a salvarte.
Tienes que descubrir que estás salvado desde siempre y para siempre.
Lo que te llegue de fuera ni aumenta ni disminuye esa salvación.
Pero puede ayudarte o impedir que la descubras y la vivas.

……………

Fray Marcos

 

Comunicado de Umoya-Federación de Comités de Solidaridad con África Negra.

Umoya-Federación de Comités de Solidaridad con África Negra

“¿Hasta cuándo las riquezas naturales del Congo seguirán siendo motivo de maldición para su pueblo?”

Desde hace varios meses, una nueva rebelión “liberadora” siembra la desolación entre los habitantes de la provincia congoleña del Kivu-Norte, cuya capital es Goma. Se trata del Movimiento 23 de marzo (M23), creado por militares que ya anteriormente habían participado en una rebelión (CNDP) y que en 2009, como consecuencia de un acuerdo, se integraron en el ejército oficial congoleño. Esta rebelión, según ellos, está motivada porque Kinshasa no ha cumplido lo firmado. Leer más

La desvergüenza de la banca española

Juan Torres López, catedrático de economía aplicada

Ganas de escribir

RELIGIÓN DIGITAL

Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de responsabilidad, decencia y vergüenza.

Jueces y expertos y, por supuesto, las personas y familias afectadas, han puesto de relieve que se trata de una reforma muy tímida y que de ninguna manera va a evitar la inmensa mayoría de los desahucios tan injustos e inhumanos que se vienen produciendo, además de ser muy beneficiosa para la banca: los supuestos que contempla son muy restrictivos y ni siquiera todos los de gran necesidad, no tiene carácter retroactivo, solo se refiere a los expedientes promovidos por la banca, y permite que se sigan acumulando intereses cuando se suspendan temporalmente, lo que evita que los bancos pierdan dinero y que tengan que cargar ahora con viviendas de difícil salida al mercado en estos momentos. Pero, a pesar de ello, los banqueros dicen que es muy negativa, que “pone en riesgo la buena cultura de pago que existe en nuestro mercado hipotecario” porque puede hacer que la gente deje de pagar caprichosamente las hipotecas, e incluso que se puede cerrar el grifo del crédito se si aprueba. Leer más

ABENDUALDIKO I. IGANDEA 2012ko ABENDUAREN 2a, Luc. 21,25-28. 34-36

HASERREA ETA ESPERANTZA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hautsezineko konbentzimendu bat du sostengu, hasieratik beretik, Jesusen jarraitzaileen fedeak: Jainkoak arnasturik, bere behin betiko askapenera bideratua da giza historia. Gizakiaren jasanezineko kontraesanek eta aro guztietan burutzen diren izugarrikeriek ezin suntsi dezakete gure esperantza.

Geure sostengu dugun mundu hau ez da behin betikoa. Egun batean, kreazio osoak agertuko ditu azkenera iritsi delako «seinaleak», gutako inork imajina edo uler ez dezakeen bizi berri eta askatu bati lekua uzteko.

Ebanjelioek jasoa dute Jesusen gogoeta bat aldien azken honetaz. Era paradoxikoan, Jesusek ez du jarri bere arreta momentu hartan gertatuko diren «gertaera kosmikoetan». Bere xedea, horizonte horren aurrean, bere jarraitzaileei argi eta azti bizitzeko estilo bat proposatzea du Jesusek.

Historiaren azkena ez da izango nahas-mahas edo kaos bat, ez da izango bizitza suntsitzea, erabateko heriotza. Argi eta ilun artean, geure bihotzaren deiak entzunez nahiz geure baitan dugun alde hobenari ezentzuna eginez, bide eginez goaz fededunok astiro «Jainkoa» deitzen dugun errealitatearen azken misteriorantz.

Ez genuke bizi behar beldurrak edo larriak jota. «Azken eguna» ez da izango sumindura- edo mendeku-eguna, baizik askapen-eguna. Hitz harrigarri hauekin laburbildu du Lukasek Jesusen pentsaera: «Jaiki zaitezte, jaso burua; hurbil da zuen askapena». Soilik orduan ezagutuko dugu egiaz nola maite duen Jainkoak mundua.

Geure konfiantza indarberritu beharra dugu, bihotza goratu eta esperantza esnatu beharra. Egun batean, finantza-botereek lur joko dute. Boteretsuen zorakeriarenak egingo du. Gerlen, krimenen eta genozidioen biktimak biziko dira. Mundua gizatasun handiagoko egin nahia eta ahalegina ez dira galduko betiko.

Bere jarraitzaileei, beren barnean astindu bat eman nahi die Jesusek. «Zabiltzate kontuz: ez dakizuela burua moteldu». Ez zaiteztela bizi zoroak bezala. Ez zaiteztela bizi azalkeriari eta gehiegikeriari emanik. Eutsi bizirik haserreari. «Bizi beti erne». Ez zabartu. Bizi azti eta erantzukizunez. Ez aspertu. Bizi beti tentsio bizian.

Nola ari gara bizitzen aldi hau, zaila ia guztientzat, estua askorentzat, ankerra ezintasunean murgilduak direnentzat? Erne bizi al gara? Ala lo? Kristau-elkarteetan haserrea eta esperantza arnastu behar ditugu. Eta bakarra da bidea: etsipenean, amorruan eta umilazioan murgildurik, ezer gabe gelditzen ari direnen ondoan bizitzea.

I Adviento (C) Lucas 21,25-28. 34-36

INDIGNACIÓN Y ESPERANZA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 28/11/12.- Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones insoportables del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los «acontecimientos cósmicos» que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios».

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. «Tened cuidado: que no se os embote la mente». No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. «Estad siempre despiertos». No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.

Clausura de la XVI Semana andaluza de Teología. José Arregi: “Necesitamos una revolución espiritual y sabiduría para ser más felices con menos”

“No basta indignarse y denunciar; es preciso abrir espacios a la osadía”
Broche de oro a la XVI Semana andaluza de Teología con una sabrosa ponencia de José Arregui, “franciscano de corazón y sin papeles, que alimenta la mística de la resistencia activa”, como dijo su presentador, sobre “La lógica del capitalismo y la lógica del Reino”. Y el teólogo vasco Arregi comenzó recordando que, en un contexto de crisis parecido al actual, Jesús no se dejó arrastrar ni por el pesimismo ni por la resignación, sino que apostó por “la sencillez libre y la compasión confiada y transformadora”.