Francisco: ‘Los divorciados no están excomulgados’

Redacción de Atrio

¡Menuda se ha armado de nuevo! Por decir lo de siempre. Pero en vísperas de un Sínodo con debate teológico sobre la indisolubilidad del matrimonio se examinan con lupa las palabras e intenciones ocultas del Papa. Creemos que las palabras papales de ayer las ha entendido bien Juan G. Bedoya. Y para quien quiera más… www.iviva.org

Un camino sobre aguas turbulentas Leer más

UN PROBLEMA: NUESTRAS LITURGIAS

FE ADULTA
José Agustín Cabré
FE ADULTA

Una buena parte de los católicos que acuden a los templos el día domingo son adultos mayores. Pueden recordar, por lo tanto, la sorpresa y el alivio que les significó en su experiencia religiosa, hace 50 años, los cambios que el Concilio Vaticano realizó en la liturgia de los sacramentos y de la misa: se les invitó a pasar de “asistentes” a “participantes” en los ritos y el culto. Se pasó de “oír misa” a “celebrar la misa”. Leer más

Juan Torres López: “Vivimos en una dictadura de facto”

ATTAC-ESPAÑA
Cristina S. Barbarroja – 
ctxt.es
REDES CRISTIANAS

Ha cambiado los rigores del verano sevillano por el indulgente clima de Gran Bretaña; la cátedra de Economía Aplicada que dirige en la Universidad de Sevilla, por una estancia académica en Oxford que le deja tiempo para pasear, escribir –en breve la prestigiosa editorial Routledge le publicará un libro sobre la crisis en Europa-, para oxigenarse y ver los problemas “con cierta lejanía”. Leer más

Urteko 19. igandea – 19º Domingo Tiempo O., José A. Pagola

Evangelio del 09/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús
B (Joan 6,41-51)

JESUS ERAKARGARRI- ATRACCIÓN POR JESÚS

Joan ebanjelariak behin eta berriz errepikatzen ditu indar handia duten esapideak eta irudiak, kristau-elkarteei buruan sartzeko, ezen Jesusengana hurbildu beharra dutela, hura bizi berriaren iturri dela aurkitu nahi badute. Bizi-arnasa da Jesus, lehenago ezagutu izan duten ezerekin konpara ez daitekeen modukoa.

«Zerutik jaitsi den ogia» da Jesus. Ez da beste inolako bizi-iturrirekin nahastekoa. Jesu Kristogan, janaritzat, indarra, argia, esperantza, bizi-hatsa… aurki genitzake, Jainkoaren beraren, bizi kreatu duenaren beraren, misterioari darienak.«Biziaren ogia» da Jesus.

Horregatik, hain juxtu, ezin topo egin dugu harekin edozein eratan. Geure izatearen hondoraino jo beharra dugu, geure burua Jainkoari ireki beharra eta «Aitak zer dioskun entzun beharra». Ezin senti dezake inork Jesusen erakargarritasuna, «hura bidali duen Aitak erakartzen ez badu».

Jesusen baitan gehienik erakartzen duen gauza, bizia ematen duen ahala da. Jesu Kristogan sinetsi eta harekin harremanetan hasteko gai denak: bizi desberdina ezagutzen du halakoak, nolakotasun berrikoa, hein batean dagoeneko Jainkoaren mundukoa den bizia. Hau esatera ausartu da Joan: «ogi honetatik jango duena betiko biziko da».

Geure kristau-elkarteetan, Jesusekiko harremanez elikatzen ez bagara, kristautasunak duen gauzarik funtsezkoena eta erabakitzaileena ezagutu gabe jarraituko dugu. Hargatik, pastoralki ez da gauza premiazkoagorik Jesu Kristorekiko geure harremanak zaintzea baino.

Baldin eta Elizan sentitzen eta sumatzen e badugu hain gizatarra, hain hurbila eta bihozkoia den gizon horrengan haragitu den Jainkoaren erakargarritasuna, inork ez gaitu libratuko, eskuarki gertatzen zaigun bezala, erdipurdi bizitzetik. Inork ez digu eragingo geure erakundeek arautua dutena baino harago joatera. Inork ez digu bizi-izerdiz blaituko, geure tradizioek zedarritu digutena baino aurrerago joan ahal izateko.

Bere Espirituaren sorgarritasunaz Jesusek janaritzen ez bagaitu, iraganari loturik jarraituko dugu; geureak ez diren beste aro batzuetan eta beste aro batzuetarako jaioak eta garatuak diren moldeetan, ikusmoldeetan eta sentieran hesiturik «biziko» dugu geure erlijioa. Baina, orduan, ezin izango gara Jesusen lankide, gaur egungo gizon-emakumeen bihotzean fedea piztu eta janaritzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

19 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,41-51)
Evangelio del 09/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ATRACCIÓN POR JESÚS

El evangelista Juan repite una y otra vez expresiones e imágenes de gran fuerza para recordar a todos que han de acercarse a Jesús para descubrir en él una fuente de vida nueva. Un principio vital que no es comparable con nada que hayan podido conocer con anterioridad.

Jesús es «pan bajado del cielo». No ha de ser confundido con cualquier fuente de vida. En Jesucristo podemos alimentarnos de una fuerza, una luz, una esperanza, un aliento vital… que vienen del misterio mismo de Dios, el Creador de la vida. Jesús es «el pan de la vida».

Por eso, precisamente, no es posible encontrarse con él de cualquier manera. Hemos de ir a lo más hondo de nosotros mismos, abrirnos a Dios y «escuchar lo que nos dice el Padre». Nadie puede sentir verdadera atracción por Jesús, «si no lo atrae el Padre que lo ha enviado».

Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesucristo y sabe entrar en contacto con él, conoce una vida diferente, de calidad nueva, una vida que, de alguna manera, pertenece ya al mundo de Dios. Juan se atreve a decir que «el que coma de este pan, vivirá para siempre».

Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo. Por eso, nada hay pastoralmente más urgente que cuidar bien nuestra relación con Jesús el Cristo.

Si, en la Iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos sumidos de ordinario. Nadie nos estimulará para ir más lejos que lo establecido por nuestras instituciones. Nadie nos alentará para ir más adelante que lo que nos marcan nuestras tradiciones.

Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado, viviendo nuestra religión desde formas, concepciones y sensibilidades nacidas y desarrolladas en otras épocas y para otros tiempos que no son los nuestros. Pero, entonces, Jesús no podrá contar con nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy.

José Antonio Pagola

 

EN LA «CARNE» DE JESÚS DEBEMOS DESCUBRIR LO DIVINO, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA
Jn 6, 41-52

Seguimos en el c. 6 del evangelio de Jn. Aumenta la tensión entre los judíos y Jesús. A medida que Jesús va profundizando en la enseñanza y ellos creen entender lo que quiere decir, se hace más insoportable que los judíos estén de acuerdo. El mensaje sigue siendo el mismo, pero va apareciendo la enorme diferencia que existe entre lo que ellos han aprendido de los rabinos y lo que Jesús les quiere trasmitir. Recordemos que el balance final no puede ser más desolador; de los cinco mil quedaron doce, y uno es Judas.

Lo criticaban porque había dicho: yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Bajar del cielo es una de las claves para comprender a Jesús en este evangelio.Siguen las alusiones al AT. “Criticaban” es el mismo verbo que los LXX utilizan para hablar de las murmuraciones en el desierto. Los israelitas murmuraron contra Moisés en el desierto por no darles de comer como comían en Egipto. Jesús les recuerda que, el pueblo estuvo en contra de él en los momentos difíciles. Aquellos no confiaron en Moisés y estos no confían en él.

¿No es este el hijo de José? En los sinópticos, hacen el mismo comentario los vecinos de su pueblo. Uno de los mayores obstáculos para acercarse al verdadero Jesús, es conocerlo demasiado. Para la mentalidad de la época, que no superaba la idea de un dios antropomórfico, su lógica es aplastante. Si es hijo de José y de María, no puede ser hijo de Dios. Hoy podemos comprender el ridículo que supone contraponer la paternidad de Dios y la de José, son realidades de naturaleza distinta. Los cristianos hemos caído en la trampa pero desde el lado contrario: Jesús no puede ser hijo de José, porque es hijo de Dios…

Nadie viene a mí si el Padre no lo atrae. Los cauces de conocimiento humano no pueden llevar al conoci­miento de Jesús, Las verdaderas pautas de conocimiento las da Dios. La última realidad no se puede expresar con palabras, por eso encontramos en los evangelios tantas aparentes contradicciones. El mismo Jesús dice en otro lugar: “Nadie va al Padre si no es por mí”. Para llegar a la Verdad, tenemos que ir más allá de las dos afirmaciones. Hoy podemos entender mejor este mensaje pues sabemos que un ser vivo tiene que proceder de otro ser vivo. En la Vida trascendente pasa lo mismo. Solo la Vida divina puede producir Vida definitiva. Por desgracia nuestro dios es un ídolo que no puede llevarnos a la Vida.

Y yo lo resucitaré el último día. Debemos tener mucho cuidado con esta frase. Lo que normalmente hemos entendido por resurrección, no sirve para descubrir el sentido. Es una manera de decir que está tratando de una Vida, a la que no afecta la muerte. “Hemos pasado de la muerte a la vida, lo sabemos porque amamos a los hermanos”. La Vida definitiva tiene que tener un alimento también trascendente. Ese alimento tiene el mismo origen que tiene esa Vida: Dios. “El último día” esa Vida permanecerá idéntica a hoy.

Serán todos discípulos de Dios. También Jesús es discípulo, el mejor, por eso puede ser a la vez maestro. Ir a Jesús, ir al Padre, es conocerlos, no por vía racional, sino por vía vivencial. La fe es actitud vital y no asentimiento a verdades teóricas. “Esta es la salvación, que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo”. Solo la persona que ha tenido experiencia de Dios, puede comprender lo que otra diga de Él. Ellos estaban incapacitados para comprender a un Dios que está al servicio del hombre. Para ellos Dios es el Soberano, el Señor. La única relación que cabe con Él, es servilismo de toma y daca.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, pero murieron. Una nueva referencia al maná para dejar bien clara la diferencia. El maná alimenta el cuerpo que tiene que morir. Jesús, como pan de Vida, alimenta el espíritu con una Vida a la que no afecta la muerte. Esa es la diferen­cia. La expresión «pan de Vida» no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia; eso indica la originalidad de la doctrina de Juan. La VIDA, con mayúsculas, es el tema fundamental de todo el evangelio de Juan. Se trata de la misma Vida de Dios. Más adelante nos dirá: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre”.No se trata de vida material ni algo parecido pero espiritual. Se trata de LA VIDA que es el mismo Dios comunicándose en cada uno de nosotros para hacernos vivir.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que come de este pan vivirá para siempre. Jesús es el alimento de la verdadera Vida. Este es el mensaje de Juan. Dios lo es todo para Jesús, y lo tiene que seguir siendo para todo cristiano. Jesús no puede suplantar en ningún momento a Dios. Jesús no se pone nunca como centro de su mensaje. En este capítulo, más de quince veces se hace referencia a Dios, para dejar claro que el verdadero protagonista es Él, no Jesús. Es verdad que, con el tiempo, los cristianos terminaron predicando a Cristo, pero era solo una manera de comunicar su mensaje. Ya en las primeras comunidades se pasó del Jesús que predica, al Cristo predicado. En el evangelio de Jn se ha dado ya claramente este paso. Si no lo entendemos bien podemos tergiversar el evangelio.

El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo. No pueden comprender que su Dios se pueda manifestar en la carne. Recordemos que “carne” para los judíos, era el mismo ser humano pero en su aspecto más bajo; lo que le hacía limitado y contingente; aquello por lo que le venían todos sus “males”: dolor, enfermedad, muerte… Es tal vez la afirmación más rotunda sobre la encarnación en todo el NT. Para ellos, Dios era lo contrario de cualquier limitación. Para ellos un Dios-carne, un Dios ‘limitado’ es inaceptable. Jesús quiere hacerles ver que el Espíritu se manifiesta siempre en la carne. No puede haber don del Espíritu donde no hay carne. El significado de esta afirmación hay que completarlo con lo que dirá un poco más adelante: “El espíritu es el que da Vida, la carne no vale para nada”.

La grandeza de la carne consiste en que está informada y trasformada por el Espíritu, sin dejar de ser carne. Desde ahora, solo se puede encontrar a Dios en la realidad concreta y en el Hombre. Esa transformación es la que está manifestando el evangelio de Juan desde el principio. Pensemos en el diálogo con Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo”. “Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu”. La carne es neutral; puede ser la base de lo más bajo y de lo más sublime; depende de cada uno. Nuestro gran error consiste en seguir pensando que, para acercarse a Dios, hay que alejarse de la carne

Lo que no aguantaron aquellos judíos, seguimos sin aceptarlo nosotros. Un Dios involucrado en la carne, sigue siendo inaceptable. Por eso hemos descarnado la persona misma de Jesús. La carne sigue siendo para nosotros perversa. La Escritura dice que el Verbo se hizo carne, pero nosotros nos empeñamos en decir que la carne (Jesús) se hizo Dios. El Dios identificado con la carne (con toda carne) no interesa a los dirigentes, porque hace imposible la manipulación de los intermediarios. Pero es inaceptable también para los cristianos de “a pie”, porque nos impide la relación intimista que no pasa por el encuentro con los demás.

Hemos convertido la misma eucaristía en cosa sagrada en sí, olvidándonos de que es, sobre todo, sacramento (signo) del amor y de la entrega a los otros. El fin de la eucaristía no es tanto el consagrar un trozo de pan y un poco de vino, cuanto hacer sagrado (consagrar) a todo ser humano, identificándolo con Dios mismo y haciéndole objeto de nuestro servicio y adoración. Cada vez que nos arrodillamos ante Dios, estamos creando un ídolo. Dios no es objetivable. Cuando me arrodillo estoy poniendo a Dios de rodillas ante mi falso yo, que intento potenciar. Nos empeñamos en que, en la eucaristía, el pan se convierte en Jesús, pero la enseñanza del evangelio es lo contrario: Jesús se convierte en pan. Al celebrar la eucaristía, no tengo que convertirme yo en Jesús, sino convertirme yo en pan, como él, para que todos me coman. ¡Piénsalo bien antes de escandalizarte!

 

Meditación-contemplación

“El que coma de este pan vivirá para siempre”.
Entender esta promesa como prolongación de la vida biológica,
es desfigurar el mensaje de Jesús
para acomodarlo a nuestros anhelos más terrenos.
…………………

La vida biológica no tiene más remedio que acabar.
Si hago mía la misma Vida de Jesús,
ya estoy en la eternidad, en esa Vida,
Porque he entrado a formar parte de la Vida de Dios.
…………………

Mi individualidad, mi falso yo, me arrastra al error.
Si tomo conciencia de lo que soy de verdad,
descubriré que cuanto antes me despegue de mi yo,
antes alcanzaré la plenitud de ser en una Vida definitiva.
……………………

 

Fray Marcos

 

¡A DONDE TE LLEVAN, GRECIA!

FE ADULTA

España, ¿el espejo de Grecia?

Esto es lo que le exigen a Grecia la UE y el FMI, que va a soportar el pueblo griego, víctima de unos políticos anteriores a los actuales y de una UE y un FMI que, viendo lo que venía encima, siguieron endeudando más y más a Grecia:

-Comprometerse a vender activos públicos, que pasarán a manos privadas de gente con dinero que los puede comprar que luego actuarán como monopolios y oligopolios para enriquecerse aun más a costa del pueblo, como pasó y está pasando en España con las petroleras, las eléctricas, etc., privatizadas ya antes de la crisis porque a los conservadores les gusta privatizarlo todo. Ahora el gobierno prácticamente no tiene ningún control sobre las mismas, que pactan precios y condiciones a su conveniencia. Leer más

«EL PAN QUE DA VIDA NO ES EL PAN QUE SE COME SINO EL PAN QUE SE DA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 6, 24-35

Seguimos en el c. 6 del evangelio de Jn, pero hemos pasado por alto el relato de la travesía del lago y la aparición de Jesús andando sobre el agua. La lectura de hoy afronta directamente la discusión con los judíos. En el v. 59, se dice expresamente que el encuentro tuvo lugar en la sinagoga de Cafarnaún. En todo caso, se plantea una discusión larga y dura, en la que Jesús va concretando y profundizando las exigencias del seguimiento. Se va acentuando la distancia a medida que Jesús va aquilatando el discurso. El proceso será: Entusiasmo, duda, desencanto, desilusión, oposición, rechazo, abandono.

El diálogo es un montaje que  permite a Jn poner en boca de Jesús lo que aquella comunidad consideraba las claves del seguimiento. No contesta a la pregunta, ¿Cómo y cuándo has llegado aquí?, sino a las verdaderas intenciones de la gente, llevando el diálogo a su terreno. Lo que de verdad tiene importancia es el compromiso de entrega, al que quiere llevarlos.

Me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. La “señal” había sido una invitación a compartir, Pero ellos se fijaron solo en la satisfacción de la propia necesi­dad. Han vaciado el “signo” de su contenido. Esa búsqueda de Jesús no es correcta, porque solo pretenden seguridades. Jesús va directamente al grano y desenmascara su intención. No le buscan a él sino el pan que les ha dado. No le buscan porque les haya abierto las puertas de un futuro más humano. Esas palabras que Jn pone en boca de Jesús, critican la religión de todos los tiempos. Todas las religiones terminan manipulando a Dios para ponerlo a su servicio interesado.

Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que dura dando Vida definitiva. Esta propuesta de trabajar por la Vida, es el resume de todo su mensaje. Vale lo mismo para aquel tiempo que para hoy. Trata de advertir de la facilidad que tiene el hombre de malograr su vida enredándose en lo puramente material o dejándose llevar por lo sensible. La búsqueda del verdadero pan exige esfuerzo. Es un sendero de lucha, de superación, de purificación, de regeneración, de muerte y nuevo nacimiento (bautismo).

Ese alimento que perdura lo da Dios gratuitamente, Jesús descubrió ese don y desplegó su verdadera Vida humana. Sin alimento no se puede recorrer camino alguno. Por eso hay que escucharle cuando habla de otro tipo de comida que es la que me salva. También hay que trabajar por el alimento que perece, pero no debe ser el objetivo último de nuestro trabajo. Los judíos muestran un cierto interés por enterarse, pero como se demostrará más tarde, es puramente superficial. Acostumbrados a moverse a golpe de preceptos, preguntan a Jesús por las normas. No pueden imaginar que Dios pueda dar algo por nada.

Éste es el trabajo que Dios quiere, que prestéis adhesión al que él ha enviado. Conocer lo que Dios espera de nosotros, parecería el verdadero camino para llegar, pero ese interés es sólo aparente, en los judíos y en nosotros. En realidad no nos interesa demasiado lo que Dios quiera o no quiera. Lo que de verdad nos interesa es lo que nosotros esperamos de Dios. Para garantizar unas seguridades, nos hemos fabricado un Dios a nuestra medida… De todas formas Jesús le dice lo que Dios espera de ellos: que le presten su adhesión. La eterna discusión entre fe y obras queda superada de una manera drástica: confiar en Jesús es la obra primera y más importante que Dios espera de nosotros.

Pero inmediatamente viene la institución y nos dice: lo que Dios quiere es esto y aquello; que no es más que lo que les interesa a los dirigentes de turno. Jesús no vino a dar nuevas normas morales; vino a enseñarnos el camino de la Verdad y de la verdadera Vida. Lo que tengo que “hacer” en la práctica de cada día, lo tengo que descubrir yo, no me tiene que llegar de fuera como una programación, no tengo que ser un robot al que le han introducido un programa. Lo que Dios quiere es que lleguemos a nuestra plenitud, y el “mapa de ruta” para llegar, está en nuestro interior, no fuera.

A Dios le importa más lo que somos que lo que hacemos. Mostramos nuestra ceguera cuando estamos preocupados por lo que Dios quiere que hagamos o dejemos de hacer. Solo una cosa es fundamen­tal: confiar. Creer no es aceptara una serie de verdades teóricas y quedar tan tranquilos. En la Biblia creer es tener confianza en… Esto es lo que pide Jesús a sus oyentes. Tergiversamos esa confianza cuando la convertimos en esperanza de que Dios cumpla nuestros deseos. Confiar es aceptara la voluntad de Dios, no venida de fuera, sino como inserta en la raíz de nuestro ser. La clave está en saber pasar de un pan a otro pan.

¿Qué señal realizas tú para que viéndola te creamos? ¿Qué obras haces? La exigencia de una señal para creer, es la mejor demostración de que no creen. Estarían dispuestos a aceptar un Mesías, semejante a Moisés, que demostrara su valía a base de prodigios (por eso querían hacerle rey). El maná estaba considerado como el mayor de los milagros. Exigen de Jesús que legitime sus pretensiones con otro prodigio igual o mayor. Pero la Vida que Jesús promete no viene de fuera y espectacularmente. Está en cada uno y se manifiesta en lo cotidiano, como amor desinteresado, como preocupación por el otro.

No os dio Moisés el pan del cielo; no, es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Aquello no era más que un símbolo. La realidad está en Jesús, verdadero pan del cielo, que alimenta la verdadera Vida. Recordemos que los rabinos consideraban la Torah como el pan que Dios les había otorgado. Ahora es Jesús la única Ley que salva.

Danos siempre pan de ese. Reacción aparentemente sincera, pero radicalmente equivocada. Le llaman Señor, creen de alguna manera en sus palabras. Esperan que satisfaga sus anhelos, pero no le dan su adhesión, solo buscan una salvación que les llegue de fuera sin que ellos tengan que hacer nada. Lo que intentan es  aprovecharse de una persona, que se muestra liberadora y que ha dado muestras de su capacidad de salvar.

Yo soy el pan de Vida. En todos los grandes discursos, que encontramos en este evangelio, se hace referencia a la Vida, con mayúscula. Se trata de una realidad que no podemos explicar con palabras, ni meter en conceptos humanos. Solo a través de símbolos y metáforas podemos indicar el camino de una vivencia que es lo único que nos llevará a descubrir de qué se está hablando. “Yo soy” en Jn es la suprema manifestación de la conciencia de lo que era Jesús. Cada uno de nosotros debemos descubrir lo que verdaderamente somos, como lo descubrió Jesús. Yo soy lo mismo que era Jesús.

El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mi no pasará nunca sed. ¿Qué significa, “ir a él, creer en él?” Aquí radica todo el meollo del discurso. No se trata de recibir nada de Jesús, sino de descubrir que todo lo que él tenía lo tengo yo. Lo que Jesús quiere decir es que los seres humanos descubrieran que se podía vivir desde una perspectiva diferente, que alcanzar la plenitud humana significaba el descubrir lo que Dios es en cada uno y una vez descubierto ese don total (Vida), respondiéramos como respondió Jesús.

Lo que propone Jesús está en contra de toda lógica racional. Nos está diciendo, que el pan que da vida no es el pan que se recibe y se come, sino el pan que se da. Si te conviertes en pan como él, entonces, ese darte, se convertirá en Vida. Jesús no invita a buscar la propia perfección, sino a desarrollar la capacidad de darse a sí mismo. Buscando su perfección el hombre edifica su propio pedestal, para colocar allí su falso yo. Solo dándose, superará el individualismo egoísta y alcanzará unidad y plenitud.

 

Meditación-contemplación

“El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí nunca pasará sed”.
Pasar hambre o tener sed es carencia de vida fisiológica.
Pero es una gran metáfora aplicada a la Vida espiritual.
La Vida espiritual también necesita de alimento.
………………

Juan presenta a Jesús como el alimento que da Vida.
Para que alimente, hay que comerlo y beberlo,
Pero sobre todo, tengo que asimilarlo,
descubriendo dentro de mí, lo que le dio a él esa Vida.
…………………

Esa Vida es la misma Vida de Dios que se nos ha comunicado.
Como Jesús, tenemos que descubrirla
Y dejar que nos atraviese desde lo hondo del ser.
Esa Vida es un don, pero tenemos que aceptarlo personalmente.
…………………

Fray Marcos

 

Urteko 18. igandea – Domingo 18 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

José A. Pagola
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

KRISTAUTASUNAREN BIHOTZA- EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Joan 6,24-35)

Jesusen premia du jendeak, eta haren bila dabil. Badu hark jendea erakartzen duen zerbait; artean, ordea, ez daki zehazki zergatik eta zertako dabilen Jesusen bila. Ebanjelariaren arabera, bezperan gosea asetzeko ogia eman dielako dabil bila haietako asko.

Haiekin hizketan hasi da Jesus. Badira hastetik argitzea komeni den gauzak. Ogi materiala oso garrantzitsua da. Jesusek berak irakatsi die Jainkoari eskatzen «eguneroko ogia» pertsona guztientzat. Alabaina, gizakiak badu beste behar bat ere. Eta bizi-gosea betiko aseko dien jatekoa eskaini nahi die Jesusek.

Jendeak sumatu du ezen Jesusek horizonte berri bat ireki nahi diola, baina ez daki ez zer egin, ez nondik nora hasi. Ebanjelariak hitz hauekin laburbildu ditu jendearen galdekizunak: «Zertan ari behar dugu Jainkoak nahi duena egiteko?» Bada jende horrengan asmatzeko zinezko gogo bat. Jainkoak gura duen hartan lan egin nahi du; baina, dena legearen argian pentsatzera ohitua dagoelarik, Jesusi galdetzen dio zein egintza, zein jarduera eta zein betekizun izan behar dituen kontuan.

Jesusen erantzunak kristautasunaren bihotza ukitzen du: «hau da Jainkoak nahi duen egintza (singularrean): Sinets diezaiozuela berak bidali duenari». Jesu Kristogan sinets dezaten nahi du Jainkoak, hura baita berak (Jainkoak) mundura bidali duen erregalu handia. Hauxe da eskakizun berria. Horretan behar dute lan egin. Gainerakoa bigarren mailakoa da.

Kristautasunean hogei mende bizi ondoren, ez ote gara berraurkitu beharrean ezen Elizaren indar guztia eta berezitasuna Jesu Kristogan sinestea dela eta harri jarraitzea? Ez ote gara «sineskizun» eta «betekizun» batzuen erlijiozaleen jarrera gainditu eta Jesusen ikasle bezala bizitzeari ekin beharrean?

Kristau-fedea ez datza, funtsean, jarduera eta betekizun berri batzuen kodea, itun zaharrekoena baino goragokoa, betez bizitzean. Ez. Kristau-nortasuna Jesu Kristorekiko harreman bizi eta konfiantzazkotik datorren biziera bizitzen ikastea da. Jesusek bezala pentsatzen, sentitzen, maitatzen, sufritzen eta bizitzen ikasten goazen neurrian goaz kristau bihurtzen.

Kristau izateak, gaur, Jesusen esperientzia izatea eskatzen du, haren egitasmoarekin bat egitea; duela hogei urte betetzaile on izateak eskatzen ez zuen moduan eskatzen du hori gaur egun. Gizarte laiko honetan biziari eutsi ahal izateko, kristau-elkarteek inoiz ez bezala zaindu behar dituzte Jesu Kristorekiko atxikimendua eta bizi-harremanak.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

18 Tiempo Ordinario
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Juan 6,24-35)

La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.

Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.

La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.

La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Dios solo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de «creencias» y de «prácticas» a vivir como discípulos de Jesús?

La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.

Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.

José Antonio Pagola

Misericordia y familia

José M. Castillo, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Tal como se han puesto las cosas en la Iglesia, lo más probable es que al papa Francisco le espera un próximo mes de octubre complicado. Quizá más complicado de lo que algunos se puedan imaginar. Por la sencilla razón de que, como es bien sabido, en octubre se completa y se clausura el Sínodo sobre la familia. Leer más

Europa: en qué manos estamos

Rosa María Artal
El diario

El hecho definitivo es que Alemania propuso endurecer las condiciones del rescate a Grecia solo porque el gobierno de Tsipras había decidido consultar a sus ciudadanos sobre recortes que les afectaban y encima osaron votar ‘no’.

Y que el resto de los países secundaron la voluntad alemana, pese a que nadie creía que la elegida fuera la solución. Y pasando por alto lo injusto de la medida.

De Guindos andaba presionando a ver qué había “de lo suyo” para presidir el Eurogrupo, incluso al ministro de Economía griego, recién estrenado y con un duro entuerto que resolver. Los demás llevaban muchas horas de reunión, había que acabar.

Cuesta creer que pueda darse un cúmulo de mecanismos capaces de suscribir el escandaloso pacto de la UE con Grecia. Leer más