Cuerpo de Dios

JOSÉ ARREGI

Día del Corpus en la Iglesia católica, tan popular en Europa y América. Fiesta del cuerpo de Jesús y de todos los cuerpos. Del pan y del vino, fruto de la tierra y de la comunión de todos los seres. La Tierra es un gran organismo viviente. El universo, con sus estrellas y galaxias, sus agujeros negros y sus vacíos, es un cuerpo inmenso.

Mira más cerca. Cada átomo es un cuerpo en que se despliega el universo de inmensamente pequeño. Nuestras imágenes y conceptos se desvanecen: lo que imaginamos como partícula o corpúsculo puede comportarse como onda incorpórea y, a la inversa, la onda incorpórea puede adoptar la forma de partícula. ¿Qué es qué?  Leer más

Urteko 10. igandea – 10º domingo Tiempo Ordinario, José A. Pagola

C (Lukas 7,11-17)

Evangelio del 05/Jun/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

SUFRIMENDUA AINTZAT HARTU BEHARRA – EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO

Jesus Nainera iritsi da, herrixka horretan gertaera triste bat bizi dute. Honetan, Jesus bidez dator, ikasleak eta jendetza handi bat bidelagun dituela. Hileta-segizioa irten da herrixkatik hilerrirantz. Ama alargun bat, auzokoak lagun, bere seme bakarrari lur ematera doa.

Hitz gutxitan, emakume horren egoera tragikoa deskribatuko digu Lukasek. Alarguna da, ez du gizonezkoek kontrolatzen duten gizarte hartan zainduko eta babestuko lukeen senarrik. Seme bakarra zuen, baina hau ere hil zaio. Emakumeak ez du ezer esaten. Soilik, negar egiten du. Zer izango da hartaz?

Ustekabekoa izan da topo egitea. Nainen ere Jainkoaren Berri Ona hots egitera zetorren Jesus. Nola erreakzionatuko du orain? Kontakizunaren arabera, «Jaunak begiratu zion,hunkitu zen eta esan zion: Ez dezazula negarrik egin». Nekez deskriba daiteke hobeto Jainkoaren errukiaren Profeta.

Emakumea ez du ezaguna, baina astiro jarri zaio begira. Jabetu da haren minaz eta bakardadeaz, eta hezurretaraino hunkitu da. Emakume hura lur joa ikustea bihotzeraino iritsi zaio. Bat-batekoa izan da Jesusen erreakzioa: «Ez dezazula negarrik egin». Jesusek ezin ikusi du inor ere negarrez. Esku hartu beharra du.

Ez da hasi buruari jiraka. Hilkutxara hurbildu, segizioa geldiarazi eta hildakoari diotso: «Mutikoa, hiri ari natzaik, jaiki hadi». Gaztea zutitu eta hitz egiten hasi denean, Jesusek «amari eman dio», negar egiteari utz diezaion. Elkarrekin dira berriro ama-semeak. Ama ez da jada bakarrik egongo.

Gauza xume dirudi honek guztiak. Kontakizunak ez du azpimarratu Jesusek egin berria duenaren mirarizko alderdia. Soilik, hartan Jainkoaren errebelazioa ikustera gonbidatzen ditu irakurleak, errukiaren Misterio eta biziaren Indar den aldetik, herioaren beraren eskuetatik libratzeko gai den aldetik. Jainkoaren errukiak du bihurtzen Jesus hain sentibera jendearen sufrimenduaren aurrean.

Ahalik eta lasterren berreskuratu beharra dugu Elizan errukia, Jesusen jarraitzaileen biziera berezi bezala. Izen ona galarazi dion sentimendu- eta moraltasun-gexala darion ikusmoldetik liberatu beharra dugu errukia. Zuzentasuna berekin duen errukia da Jesusen agindu handia: «Izan errukitsu zuen Aitak duen errukiaz».

Inoiz baino beharrezkoagoa dugu gaur egun erruki hau. Botere-mailatik, beste edozein gauza hartzen da kontuan biktimen sufrimendua baino lehen. Mindunik eta galtzailerik ez balego bezala jokatu ohi da. Jesusen elkarteetatik haserre handi baten garrasiak atera behar du: errugabeen sufrimendua aintzat hartu behar da; ezin onartu da gizartean gauza normala bailitzan, zeren onartezina baitu Jainkoak. Hark ez du ikusi nahi inor ere negarrez.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

10 Tiempo ordinario – C (Lucas 7,11-17)

Evangelio del 05/Jun/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO

Jesús llega a Naín cuando en la pequeña aldea se está viviendo un hecho muy triste. Jesús viene del camino, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío. De la aldea sale un cortejo fúnebre camino del cementerio. Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo.

En pocas palabras, Lucas nos ha descrito la trágica situación de la mujer. Es una viuda, sin esposo que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los varones. Le quedaba solo un hijo, pero también este acaba de morir. La mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella?

El encuentro ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en Naín la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? Según el relato, «el Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores». Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios.

No conoce a la mujer, pero la mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: «No llores». Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir.

No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro, detiene el entierro y dice al muerto: «Muchacho, a ti te lo digo, levántate». Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús «lo entrega a su madre» para que deje de llorar. De nuevo están juntos. La madre ya no estará sola.

Todo parece sencillo. El relato no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Invita a sus lectores a que vean en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente.

En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. Desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. Se funciona como si no hubiera dolientes ni perdedores. Desde las comunidades de Jesús se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.

José Antonio Pagola

 

Evangelio del domingo 5 junio 2016, Lucas 7, 11-17

¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío.

Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»

Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»

La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

La historia de la viuda de Sarepta y del profeta Elías, según la primera lectura, marcará profundamente la fe de Israel. La generosidad de una mujer, que comparte desde su pobreza lo poco que tiene, conmueve al profeta Elías y al mismo corazón de Dios, hasta el punto de compensarla con el regalo de la vida. Elías por su parte, es recordado como un gran profeta y, como vemos, su misión va más allá de las fronteras del judaísmo. Muchos creyeron que Juan Bautista, e incluso Jesús, eran el nuevo Elías. La historia de este milagro nos invita a confiar profundamente en Dios, pues la confianza traducida en fe posibilitará siempre el cumplimiento de las promesas.

El texto de Gálatas nos advierte que la Buena Nueva anunciada por Pablo viene del propio Jesús. Pablo reconoce sus errores cuando fue perseguidor de la Iglesia cristiana primitiva, pero también agradece el favor de Dios al revelarle a su Hijo Jesús para el anuncio del evangelio en medio de los gentiles. La misión se abre a nuevas fronteras, no hay excusas para seguir cerrados creyendo que la salvación es propiedad exclusiva de los judíos. Jesús insiste en abrir el Reino más allá de las fronteras del judaísmo.

El evangelio de Lucas nos narra hoy un milagro de resurrección por parte de Jesús. Naín era, y continúa siendo, una pequeña aldea cerca de Nazaret. Jesús iba con sus discípulos cuando se cruzaron con el entierro del hijo único de una viuda. Las viudas, según la tradición bíblica, eran vulnerables, y más aún si no tenían en la familia un hijo varón que les garantizara seguridad y dignidad. Sólo el hombre garantizaba para ellas un status dentro de la sociedad, pues eran consideradas de alguna manera «objetos de propiedad», primero del padre y luego de su marido. Eran valoradas especialmente por su condición de procreadoras. La viuda de Naín está pasando por una segunda dura prueba, porque la pérdida de su hijo suponía además la pérdida de dignidad y consideración en la sociedad donde vivía. El llanto de la viuda es el grito silencioso de una mujer que siente no sólo pérdida de su hijo sino también su destino de vulnerabilidad, exclusión y desigualdad. Es el llanto que denuncia el machismo y la discriminación social.

Jesús se conmueve por la suerte de esta mujer, se solidariza, la mira y la toma en cuenta, le pide que no llore, se acerca al féretro… y ordena al muchacho difunto que se levante. Finalmente, Jesús coloca al muchacho con vida en brazos de su madre. Jesús transgrede de nuevo las reglas excluyentes de aquella sociedad, devolviendo la vida y la dignidad a la mujer.

Este evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 38, titulado «Sucedió en Naim»; su audio, guión y comentarios pueden ser recogidos aquí: http://www.radialistas.net/category/un-tal-jesus)

– La serie Otro Dios es posible, de los mismos autores, tiene dos capítulos, el 29 «¿Curó enfermos?», y el 31 «¿Dios hace milagros?», que pueden ser trabajados en relación con el evangelio de hoy. Su guión, audio y documentación complementaria pueden ser recogidos en: http://www.radialistas.net/category/otro-dios-es-posible

 

 

«LA TRINIDAD ES UNA ÚNICA REALIDAD», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Religión Digital

Jn 16, 12-15

De Dios no sabemos ni podemos saber absolutamente nada. Ni falta que nos hace, porque tampoco necesitamos saber lo que es la vida fisiológica, para poder tener una salud de hierro. La necesidad de explicar a Dios es fruto del yo individual que se siente fortalecido cuando se contrapone a todo bicho viviente, incluido Dios. Cuando el primer cristianismo se encontró de bruces con la filosofía griega, aquellos grandes pensadores hicieron un esfuerzo sobrehumano para “explicar” el evangelio desde aquella arrolladora filosofía. Seguro que ellos se quedaron tan anchos, pero el evangelio quedó hecho polvo.

El lenguaje teológico de los primeros concilios, hoy no lo entiende nadie. Los conceptos metafísicos de “sustancia”, “naturaleza” “persona” etc. no dicen absolutamente nada al hombre de hoy. Es inútil seguir empleándolos para explicar lo que es Dios o como debemos entender el mensaje de Jesús. Tenemos que volver a la simplicidad del lenguaje evangélico y a utilizar la parábola, la alegoría, la comparación, el ejemplo sencillo, como hacía Jesús. Todos esos apuntes tienen que ir encaminados a la vivencia no a la razón.

Pero además, lo que la teología nos ha dicho de Dios Trino, se ha dejado entender por la gente sencilla de manera descabellada. Incluso en la teología más tradicional y escolástica, la distinción de las tres “personas”, se refiere a su relación interna (ab intra). Quiere decir que hay distinción entre ellas, solo cuando se relacionan entre sí. Cuando la relación es con la creación (ad extra), no hay distinción ninguna; actúan siempre como UNO. A nosotros solo llega la Trinidad, no cada una de las “personas” por separado. No estamos hablando de tres en uno sino de una única realidadque es relación.

Cuando se habla con mucho énfasis de la importancia que tiene la Trinidad en la vida espiritual de cada cristiano, se está dando una idea falsa de Dios. Lo único que nos proporciona la explicación trinitaria de Dios es una serie de imágenes útiles para nuestra imaginación, pero nunca debemos olvidar que son imágenes. Mi relación personal con Dios siempre será como única realidad. Debemos superar la idea deque “crea” el Padre, “salva” el Hijo y “santifica” el Espíritu. Esta manera de hablar es metafórica. Todo en nosotros es obra del único Dios. ¿Qué sentido puede tener, dirigir las oraciones al Padre Creyendo que es distinto del Hijo y del Espíritu?

Lo que experimentaron los primeros cristianos es que Dios podía ser a la vez y sin contradicción: Dios que es origen, principio, fuente de todo (Padre); Dios que se hace uno de nosotros (Hijo); Dios que se identifica con cada uno de nosotros (Espíritu). Nos están hablando de Dios que no está encerrado en sí mismo, sino que se relaciona dándose totalmente a todos y a la vez permaneciendo Él mismo. Un Dios que está por encima de lo uno y de lo múltiple. El pueblo judío no era un pueblo filósofo, si no vitalista. Jesús nos enseñó que, para experimentar a Dios, el hombre tiene que aprender a mirar dentro de sí mismo (Espíritu), mirar a los demás (Hijo) y mirar a lo trascendente (Padre).

Lo más importante en esta fiesta que estamos celebrando, sería el purificar nuestra idea de Dios y ajustarla cada vez más a la idea que de Él quiso transmitirnos Jesús. Aquí sí que tenemos una amplia tarea por hacer. Como buenos cartesianos, intentamos una y otra vez acercarnos a Dios por vía intelectual. Creer que podemos encerrar a Dios en conceptos, aunque sean los muy sublimes de la filosofía griega, es tan ridículo que no merece la pena gastar un minuto en demostrarlo. La realidad de Dios no podemos comprenderla, no por que sea complicada, sino porque es absolutamente simple y nuestra manera de conocer es analizando y dividiendo la realidad. Toda la teología que se elaboró para explicar la realidad de Dios es absurda, porque Dios ni se puede ex-plicar, ni com-plicar o im-plicar. Dios no tiene partes que podemos analizar por separado.

El entender a Dios como Padre, nos conduce por el camino del poder, de la omnipotencia y la capacidad absoluta de hacer lo que se le antoje. Todos los “poderosos de la tierra” han tenido mucho interés en desplegar esa idea de Dios. Según esa idea, lo mejor que puede hacer un ser humano es parecerse a Él, es decir intentar por todos los medios, ser más, ser grande, tener poder. Pero ¿de qué sirve ese Dios a la inmensa mayoría de los mortales que se sienten insignificantes? ¿Cómo podemos proponerles que su objetivo es identificarse con ese Dios? Por fortuna Jesús nos dice todo lo contrario, y el AT también, porque su Dios, empieza por estar al lado, no del faraón, sino del pueblo esclavo.

Un Dios que premia y castiga, es verdaderamente útil para mantener a ralla a todos los que no se quieren doblegar a las normas establecidas. Machacando a los que nos se amoldan, estoy imitando a Dios que hace lo mismo. Cuando en nombre de Dios prometo el cielo (toda clase de bienes) estoy pensando en un dios que es amigo de los que le obedecen. Cuando amenazo con el infierno (toda clase de males) estoy pensando en un dios que, como haría cualquier mortal, se venga de los que no se someten.

Pensar que Dios utiliza con el ser humano el palo o la zanahoriacomo hacemos nosotros con los animales que queremos domesticar, es hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza y ponernos a nosotros mismos al nivel de los animales. Pero resulta que el evangelio dice todo lo contrario. Dios es amor incondicional y para todos. No nos ama porque somos buenos sino porque Él es bueno. No nos ama cuando hacemos lo que Él quiere, sino siempre. Tampoco nos rechaza por muy malos que lleguemos a ser.

Un dios “que está en el cielo”, puede hacer por nosotros algo de vez en cuando, si se lo pedimos con mucha insistencia y lo merecemos. Pero el resto del tiempo nos deja abandonados a nuestra suerte. Pero ese miedo a que nos abandone a nuestra suerte es muy útil para que los que actúan en su nombre nos obliguen a obedecer sus directrices. El Dios de Jesús está en lo hondo de nuestro ser identificado con nosotros mismos. Siendo el AMOR en nosotros no puede admitir intermediarios. Esto no es útil para ningún poder o institución. Pero ese es el Dios de Jesús. Ese es el Dios que siendo Espíritu, tiene como único objetivo llevarnos a la plenitud de la verdad. Y aquí “Verdad”, en contra de lo que se piensa, no es conocimiento sino Vida. El Espíritu nos empuja a ser verdad, ser auténticos.

Un Dios condicionado a lo que los seres humanos hagamos o dejemos de hacer, no es el Dios de Jesús. Esta idea de que Dios solamente nos quiere cuando somos buenos, repetida durante tres mil años, ha sido de las más útiles a la hora de conseguir la docilidad del ser humano a intereses de jerifaltes o de grupos. Esta idea, radicalmente contraria al evangelio ha provocado más sufrimiento y miedo que todas las guerras juntas. Sigue siendo la causa de las mayores ansiedades que no dejan a las personas ser ellas mismas. Cada vez que predico que Dios es amor incondicional, viene alguien a recordarme: pero es también justicia. Y esa justicia quiere decir para ellos: ¿Cómo puede querer Dios a ese desgraciado pecador igual que a mí, que cumplo todo lo que Él mandó?

Lo que acabamos de leer del evangelio de Jn, no hay que entenderlo como una profecía de Jesús antes de morir. Se trata de la experiencia de los cristianos que llevaban setenta años viviendo esa realidad del Espíritu dentro de cada uno de ellos. Ellos saben que gracias al Espíritu tienen la misma Vida de Jesús. Es el Espíritu el que haciéndoles vivir, les enseña lo que es la Vida. Esa Vida es la que desenmascara toda clase de muerte (injusticia, odio, opresión). La experiencia pascual consistió en llegar a la misma vivencia interna de Dios que tuvo Jesús. Lo que intentó Jesús con su predicación y con su vida, fue hacer partícipes a sus seguidores de esa vivencia.

Meditación-contemplación

Hoy lo mejor será recordar unas estrofas de S. Juan de la Cruz

Entreme donde no supe, / y quedeme no sabiendo, / toda sciencia trascendiendo.

Yo no supe donde entraba, / pero cuando allí me vi, / sin saber donde me estaba, /

grandes cosas entendí; / no diré lo que sentí, / que me quedé no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido, / tan absorto y agenado, / que se quedó mi sentido /

de todo sentir privado, / y mi espíritu dotado / de un entender no entendiendo. /

Toda sciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero / de sí mismo desfallece; / cuanto sabía primero /

Mucho bajo le parece, / y su sciencia tanto crece, / que se queda no sabiendo, /

Toda sciencia trascendiendo.

Este saber no sabiendo / es de tan alto poder, / que los sabios arguyendo /

jamás lo podrán vencer, / que no llega su saber / ano entender entendiendo, /

Toda sciencia trascendiendo.

Y si lo queréis oír, / consiste esta suma sciencia / en un subido sentir /

De la divinal esencia; / es obra de su clemencia / hacer quedar no entendiendo, /

Toda sciencia trascendiendo.

 

Fray Marcos

 

 

 

Habrá mujeres diaconisas (si la cosa no se tuerce)

– Sin duda alguna, la comisión de técnicos dirá que no hay problema.
– El Papa quiere ir paso a paso.
– En el Nuevo Testamento no había ninguna norma prohibiera la existencia de mujeres diáconos.

Xabier Pikaza
Religión Digital

El Papa ha sorprendido a las mujeres de UISG (Unión General de Superioras Generales), diciéndoles que el tema está en estudio. La noticia había sido adelantada, de un modo no oficial, por el Cardenal Lehmann, uno de los grandes cerebros de la Iglesia Católica, teólogo alemán, ya jubilado (nació en 1936), pero con gran autoridad, en la línea del Papa Francisco. Este Lehmann pidió hace unos días que se concediera el diaconado a las mujeres, diciendo que la «cosa» responde no sólo a la praxis de la Iglesia antigua, sino a las necesidades actuales de los cristianos.

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¿Diaconisas? ¡Nada nuevo bajo el sol!

Agustín Cabré,
Religión Digital

«7 sacramentos para varones y 6 para mujeres»
«Para ellos la iglesia debería tener cuerpo de mujer pero cabeza de varón»

Aparece en estos días el tema de contar con «diaconisas» en la estantería de servicios pastorales de la iglesia católica.Se empiezan a desempolvar viejos baúles históricos para encontrar razones que repongan esa figura perdida en el pasar del tiempo. Los que leen libros gordos de teologías se enfrascan en discusiones acerca de la existencia de las diaconisas en las primeras comunidades cristianas, sus tareas, sus responsabilidades, su lugar en el escalafón clerical. Leer más

Espiritualidad XXI

José Arregi

Mañana, lunes 16 de mayo, en el centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián, presentaremos el curso “Espiritualidad en el siglo XXI”. Se impartirá en Arantzazu durante el curso 2016-2017, un sábado al mes (www.espiritualtasuna21.eus). Enseñarán conocimiento y experiencia testigos cualificados de nuestro tiempo y del Espíritu más allá del tiempo, más acá del espacio: sociólogas, psicólogas, artistas, científicos, filósofos, teólogos. Unos creyentes, otros agnósticos, pero ¿qué importan esas etiquetas para la espiritualidad? Leer más

Francisco: «Un Estado debe ser laico. Los estados confesionales terminan mal»

Para bien o para mal, el Papa Francisco nunca deja de sorprender. Justo después de haber solicitado, durante su discurso a los obispos italianos, que abandonen las propiedades materiales no dedicadas al culto, una entrevista con el diario francés La Croix arremete contra la confesionalidad del Estado y reclama una «sana laicidad» acompañada de «una sólida ley que garantice la libertad religiosa».

 

Agustín Ortega: «El sectarismo no comprende ni acepta claves o criterios éticos o pastorales»

«Frente al relativismo y el integrismo, el Papa no renuncia a los ideales y valores del matrimonio». En nuestro blog de RD, hemos realizado sendos trabajos sobre la Exhortación Amoris l?titia (AL) del Papa Francisco. Con una mirada y análisis más global sobre dicho documento de la AL. Y que tanta crítica sesgada y rechazo injusto está encontrando, ejercido por el fundamentalismo e integrismo de todo tipo. Como esta enseñanza de AL, verdadero magisterio de la iglesia-incluido su tan denostado cap. VIII-, está en sintonía o continuidad con la tradición, enseñanza y moral de la iglesia. A la vez que la actualiza y profundiza, por ejemplo, el magisterio de San Juan Pablo II en la FC o VS.