«LAS SEGURIDADES SON UNA TRAMPA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Lc 11, 13-21

Por una vez, las tres lecturas coinciden en el tema principal. Recordad que Jesús va camino de Jerusalén y el evangelista aprovecha distintos episodios para que Jesús vaya formando a sus discípulos en el verdadero seguimiento. El relato tiene dos partes: En la primera, Jesús se niega a ser árbitro en un conflicto económico. ¡Cuantos problemas se habría evitado la Iglesia si hubiera seguido su ejemplo! En la segunda, advierte del riesgo de buscar seguridades terrenas, olvidando el verdadero objetivo de toda vida humana.

Desplegar la verdadera Vida no depende de tener más o menos, sino de ser. Que lo acumulado lo vaya a disfrutar otro, tampoco aclara nada, porque en el caso de que lo pudiera disfrutar él mismo, parece que sería válida la acumulación de riquezas. Tampoco se trata de proponer como alternativa el ser rico ante Dios, si se entiende como acumulación de méritos que después te tendrán que pagar, porque eso sería seguir pensado en potenciar el ego. Esta propuesta va en contra del mensaje de Jesús que nos pide olvidarnos del yo.

En este episodio Jesús manifiesta claramente no tener ninguna política concreta, ni económica ni social. No tiene como objetivo la liberación de las carencias materiales. Jesús pretende la liberación personal, sin la cual la liberación social o económica es incompleta. Con demasiada frecuencia se ha querido etiquetar como cristiana una política concreta. No podemos confundir el mensaje evangélico con ninguna ideología política. Jesús va al centro de la persona y no está condicionado por credos ni doctrinas. Más que a un contexto social, el evangelio responde a un contexto antropológico. Se trata de dar auténtico valor a la vida humana. El tema de hoy es el superar toda una escala de valores para aferrarse a otra escala que es la que nos puede llevar a nuestra plenitud humana.

Si el primer objetivo de todo hombre es desplegar al máximo su humanidad y el evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos, la conclusión es muy sencilla en teoría: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano. La trampa de nuestra sociedad de consumo está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa. Ese sería el objetivo personal.

¡Mucho cuidado! Las tres lecturas podemos entenderlas rematadamente mal. La vida es un desastre solo para el que no sabe traspasar el límite de lo caduco. Querámoslo o no, vivimos en la contingencia y eso no tiene nada de malo. Nuestro objetivo es dar sentido humano a todo lo que constituye nuestro ser biológico. Lo humano es lo esencial, lo demás es soporte. Aspirar a los bienes de arriba y pensar que lo importante es acumular bienes en el cielo, es contrario al verdadero espíritu de Jesús. Ni la vida es el fin último de un verdadero ser humano ni podemos despreciarla en aras de otra vida en el más allá. Dios quiere que vivamos lo más dignamente posible; pero nunca a costa de los demás seres humanos.

Es muy difícil mantener un equilibrio en esta materia. Podemos hablar de la pobreza de manera muy pobre y podemos hablar de la riqueza tan ricamente. No está mal ocuparse de las cosas materiales e intentar mejorar el nivel de vida. Dios nos ha dotado de inteligencia para que seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda. Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera meta como seres humanos. Si todos los seres humanos tuviéramos el mismo nivel de vida, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de consumir a la que hubiéramos llegado.

El ser humano tiene unas necesidades como ser biológico, que no tiene más remedio que atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que, de alguna manera, le transciende. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones que padece. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas. En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendido que la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tiene de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser, al servicio de la inferior.

Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar de ser necio y alcanzar la madurez personal, descubriendodesde la vivencia lo que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres y seguridades; incluso más que la vida biológica. El problema es que la información que nos llega desde todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil dejarse llevar por la corriente.

El error fundamental es considerar la parte biológica como lo realmente constituyente de nuestro ser. Creemos que somos cuerpo y mente. No tenemos conciencia de lo que en realidad somos, y esto impide que podamos enfocar nuestra existencia desde la perspectiva adecuada. El único camino para salir de este atolladero, es desprogramarnos. Debemos interiorizar nuestro ser verdadero y descubrir lo que en realidad somos, más allá de las apariencias y tratar de que nuestra vida se ajuste a este nuevo modo de comprendernos.

La parábola nos dice que la codicia incapacita para vivir una vida humana. Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana que me permita alcanzar una plenitud en lo que tengo de específicamente humano. Solo esa Vida plena, puede darme la felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de sensaciones, pero vacía de humanidad. La pobreza que nos pide el evangelio no es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o no, sometido a esos bienes, los posea o no. Vale más ser dueño de 1 € que esclavo de un millón. Es importante tomar conciencia de que el pobre puedevivir obsesionado por tener más y malograr así su existencia.

La clave está en mantener la libertad para avanzar hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección, es negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza. Tampoco puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás. No se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento de bienes que son imprescindibles para la vida de otros. Aquí no se puede andar con tapujos. El progreso actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una gran parte de la población mundial. El progreso desarrollista en que estamos inmersos, es insostenible además de injusto.

Confiar en que las riquezas nos darán la felicidad, es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizar hasta límites increíbles. Nos han convencido de que si no poseo aquello o no me libro de esto otro, no puedo ser feliz. Tú eres ya feliz. Solo tu programación te hace ver las cosas desde una perspectiva equivocada. No tienes que hacer nada para conseguir la felicidad, sencillamente porque ya la tienes. Si el ojo está sano, lo normal es la visión, no hay que hacer nada para que vea (Tony de Mello). Aún sin tener nada de lo que ambicionamos normalmente, podríamos ser inmensamente felices. Aquello en lo que ponemos la felicidad, puede ser nuestra prisión. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible. Esto es lo que nos mata.

 

Meditación-contemplación

Codiciar es desear con ansia lo que da seguridad a tu ego.
Pon todo tu empeño en desplegar tu ser verdadero.
Solamente una justa valoración, evita la codicia.
Estás fallando si te quita el sueño lo secundario.
…………………….

Me debo ocupar de las necesidades materiales;
pero mi preocupación debe ser el desplegar mi humanidad.
El único camino es tomar conciencia de lo que soy.
El tesoro no está en las cosas ni en el cielo, sino dentro de mí.
………………..

Dentro de ti está la plenitud, está la felicidad. Descúbrela.
Necios somos si nos empeñamos en buscarla fuera.
No la encontraré en las cosas de este mundo,
pero tampoco en un cielo futuro o en un dios fuera de mí.
…………………….

 

Fray Marcos

 

 

El Papa muestra su «dolor y horror» ante «esta violencia absurda»

Dos hombres armados con cuchillos secuestran y degüellan al sacerdote en una iglesia de Normandía. Nada más conocerse la noticia del secuestro y degüello del sacerdote en la iglesia francesa de Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía, el portavoz vaticano, Federico Lomardi, declaró que «es una nueva noticia terrible que, desgraciadamente, se suma a una serie de violencia que en los últimos días ya hemos sufrido» y que han creado «un inmenso dolor y preocupación». «El Papa está informado y participa del dolor y el horror de esta violencia absurda«.

 

 

Blázquez: «Deseamos una Europa de hombres libres y solidarios; Dios bendice la hospitalidad»

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, ha reclamado, ante más de 9.000 peregrinos españoles congregados en la explanada al pie de la muralla del santuario de Czestochowa, compasión ante los últimos atentados y una Europa que no cierre sus fronteras. Anima a «la compasión por el llanto de las víctimas en atentados y por la inseguridad diaria»

 

 

¿Se abre un nuevo tiempo para los neocatecumenales?

José Luis Ferrando
Religión Digital

El fallecimiento de Carmen Hernández es, a todas luces, un doloroso momento para el camino neocatecumenal. Carmen no ha sido solamente la cofundadora del «camino», sino también la inspiradora de todo el entramado ideológico del mismo.

Desde los primeros tiempos ella es la que ha marcado las líneas maestras, y con firmeza ha sido la guardiana de las esencias del mismo. Por un lado está el carismático, Kiko, y por el otro, la que lo fundamentaba teológicamente, la pensadora, Carmen. Evidentemente, la complementariedad entre ambos ha sido absoluta, a pesar de las múltiples desavenencias públicas, que no han ocultado. En cualquier caso, uno de los pilares del «camino» desaparece. Leer más

La hucha de las pensiones se agota: ¿qué hacer?

Héctor Illueca Ballester *

Cuarto Poder
Redes Cristianas

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social (FRSS), popularmente conocido como la “hucha de las pensiones”, se encuentra bajo presión. Según la nota de prensa publicada el pasado miércoles por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el Gobierno ha detraído 1.000 millones de euros para liquidar el IRPF de los pensionistas, que se suman a los 8.700 millones retirados el 1 de julio para hacer frente a las prestaciones. En total, la quita producida durante este mes asciende a 9.700 millones de euros, una cifra que no tiene precedentes en la breve pero intensa historia del controvertido instrumento financiero. Leer más

Urteko 18. igandea – 18 Tiempo ordinario, Comentario de José Antonio Pagola

C (Lukas 11,13-21)

Evangelio del 31/Jul/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

ZORAKERIA MOZORROTIKA ATERA – DESENMASCARAR LA INSENSATEZ

«Aberats zoroaren» parabola labur honen protagonista Jesusek Galilean ezagutu zituen lurjabe handi haien antzekoa da. Jende boteretsua, nekazariak errukirik gabe ustiatzen edo esplotatzen zituena, bere ongizatea handitu beste asmorik ez zuena. Jendeak beldurra zion eta inbidia: dudarik gabe, zoriontsuenak ziren. Jesusentzat, berriz, zoroenak.

Bere usteak gainditu dituen uztaren handitasunaz harriturik, gogoeta egin beharrean gertatu da gure lurjabe aberats hori: «Zer egin nezake?». Bere baitan mintzo da. Haren ingurumarian ez da ageri beste inor. Ematen du ez duela emazterik, ez seme-alabarik, ez adiskide edo auzokorik. Ez dio axola bere lurretan lan egiten duten nekazariez. Bere ongizatea du ardura guztia eta beste aberastasunak: ene uzta, ene aletegiak, eneondasunak, ene bizitza…

 

Aberatsa ez da konturatzen hesiturik bizi dela bere baitan, pertsona izaten uzten ez dion logikaren morroi bizi da. Pilatzeko soilik bizi da, metatzeko, bere ondasun materialak handitzeko: «Biltegi handiagoak egingo ditut eta hara jasoko nire ale guztia, nire uzta guztia. Eta orduan esango diot neure buruari: Hadi ezak, baduk pilaturik ondasunik asko urtetako; etzan hadi, emaiok jateari eta ondo bizitzeari».

Baina bat-batean, uste ez duela, Jainkoa tartekatzen du Jesusek. Jainkoaren hitzak eten ditu aberatsaren ametsak eta ilusioak: «Zoroa halakoa, gaur gauean heure bizitza eskatuko diate. Metatu duana, zeinentzat izango duk?» Horixe da Jainkoaren epaia: porrota eta zorakeria da aberats honen bizitza.

Aletegiak handitu ditu, baina ez da gauza izan bere bizitzaren ingurumaria zabaltzeko. Bere aberastasunak ugaldu ditu, baina bere bizia txikiago eta pobreago eginez. Ondasunak metatu ditu, baina ez daki zer den adiskidetasuna, maitasun eskuzabala, alaitasuna, solidaritatea. Ez daki ematen eta partekatzen, soilik biltzea dio axola. Zer da horren bizitzan gizatasunetik?

Jasaten ari garen ekonomi krisia «askoguraren krisia» da: lurralde aberatsek, banketxe handiek, lurreko boteretsuek… geure ahalbideen gainetik bizi nahi izan dugu, ongizatea mugarik gabe nola metatu amestuz, pobretasunean eta gosetean gero eta gehiago murgiltzen ari direnez ahaztuz. Baina, bat-batean, lur jo du gure segurtasunak.

Krisialdi hau ez da beste bat gehiago. «Aldien ezaugarria da», ebanjelioaren argian irakurri beharko genuke. Ez da zail Jainkoaren ahotsa entzutea geure kontzientzian: «Aski da halako zorakeria eta halako solidaritate-ez horretatik». Ez ditugu sekula gaindituko geure ekonomi krisialdiak baldin eta geure biziera sakon kanbiatzen saiatzen ez bagara: era soilagoan bizi beharra dugu, geure ongizatea partekatu beharra dugu.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

18 Tiempo ordinario – C (Lucas 11,13-21)

Evangelio del 31/Julio/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

DESENMASCARAR LA INSENSATEZ

El protagonista de la pequeña parábola del «rico insensato» es un terrateniente como aquellos que conoció Jesús en Galilea. Hombres poderosos que explotaban sin piedad a los campesinos, pensando solo en aumentar su bienestar. La gente los temía y envidiaba: sin duda eran los más afortunados. Para Jesús, son los más insensatos.

Sorprendido por una cosecha que desborda sus expectativas, el rico propietario se ve obligado a reflexionar: «¿Qué haré?». Habla consigo mismo. En su horizonte no aparece nadie más. No parece tener esposa, hijos, amigos ni vecinos. No piensa en los campesinos que trabajan sus tierras. Solo le preocupa su bienestar y su riqueza: mi cosecha, mis graneros, mis bienes, mi vida…

El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, prisionero de una lógica que lo deshumaniza vaciándolo de toda dignidad. Solo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material:«Construiré graneros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come y date buena vida».

De pronto, de manera inesperada, Jesús le hace intervenir al mismo Dios. Su grito interrumpe los sueños e ilusiones del rico: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?». Esta es la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez.

Agranda sus graneros, pero no sabe ensanchar el horizonte de su vida. Acrecienta su riqueza, pero empequeñece y empobrece su vida. Acumula bienes, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la alegría ni la solidaridad. No sabe dar ni compartir, solo acaparar. ¿Qué hay de humano en esta vida?

La crisis económica que estamos sufriendo es una «crisis de ambición»: los países ricos, los grandes bancos, los poderosos de la tierra… hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, soñando con acumular bienestar sin límite alguno y olvidando cada vez más a los que se hunden en la pobreza y el hambre. Pero, de pronto nuestra seguridad se ha venido abajo.

Esta crisis no es una más. Es un «signo de los tiempos» que hemos de leer a la luz del evangelio. No es difícil escuchar la voz de Dios en el fondo de nuestras conciencias: «Basta ya de tanta insensatez y tanta insolidaridad cruel». Nunca superaremos nuestras crisis económicas sin luchar por un cambio profundo de nuestro estilo de vida: hemos de vivir de manera más austera; hemos de compartir más nuestro bienestar.

José Antonio Pagola

 

 

El Papa prohíbe reclutar monjas extranjeras como «inseminación artificial» en los conventos

«Hay que evitar en modo absoluto el reclutamiento de candidatas de otros Países con el único fin de salvaguardar la supervivencia del monasterio». El Papa Francisco ha puesto coto a la «inseminación artificial», dice el pontífice, de religiosas en países como España, donde la sequía vocacional puede acabar con el cierre de decenas de conventos. Bergoglio ha ordenado este mediodía la publicación de la Constitución Apostólica «Vultum Dei Quaerere – La búsqueda del rostro de Dios«, dedicada a la vida consagrada femenina, en la que insta a las responsables de monasterios contemplativos a evitar cualquier entrada en la vida religiosa que no esté formada convenientemente o insertada en el entorno.

 

 

«PADRE CELESTE DE MI SER TERRENAL», Fray Marcos

Lc 11, 1-13

El Padrenuestro es mucho más que una oración de petición. Es un resumen de las relaciones de un ser humano con el absoluto, consigo mismo y con los demás. Es muy probable que el núcleo de esta oración se remonte al mismo Jesús, lo cual nos pone en contacto directo con su manera de entender a Dios. El Padrenuestro nos trasmite, en el lenguaje religioso de la época, toda la novedad de la experiencia de Jesús. La base de ese mensaje fue una vivencia única de Dios como “Abba”, y la experiencia de ser Hijo.

Esto no quiere decir que Jesús se sacó el Padrenuestro de la manga. Todas y cada una de las expresiones que encontramos en él, se encuentran también en el AT. No es probable que lo haya redactado Jesús tal como nos ha llegado, pero está claro que tiene una profunda inspiración judía. Tanto Jesús como los primeros cristianos eran judíos sin fisuras. No nos debe extrañar que la experiencia de Jesús se exprese o se interprete desde la milenaria religión judía. Esto no anula la originalidad de la nueva visión de Dios y de la religión. La originalidad no está en la letra sino en la nueva relación del hombre con Dios que destila.

Entendido literalmente, el Padrenuestro no tiene sentido. Ni Dios es padre en sentido literal; ni está en ningún lugar; ni podemos santificar su nombre, porque no lo tiene; ni tiene que venir su Reino de ninguna parte, porque está siempre en todos y en todo; Ni su voluntad tiene que cumplirse, porque no tiene voluntad alguna. Ni tiene nada que perdonar, mucho menos, puede tomar ejemplo de nosotros para hacerlo; ni podemos imaginar que sea Él el que nos induzca a pecar; ni puede librarnos del mal, porque eso depende solo de nosotros.

Es imposible abarcar todo el padrenuestro en una homilía. Cuentan de Sta. Teresa, que al ponerse a rezar el padrenuestro, era incapaz de pasar de la primera palabra. En cuanto decía “Padre” caía en éxtasis… ¡Qué maravilla! Efectivamente, esa palabra es la clave para adentrarnos en lo que Jesús vivió de Dios. Comentar esa sola palabra nos podía llevar varias horas de meditación. De todas formas, vamos a repasarlo todo brevemente, el de Lc.

Padre. En el AT se llama innumerables veces a Dios padre, sin embargo, el “Abba” es la piedra angular de todo el evangelio. En los evangelios se pone una sola vez en labios de Jesús, pero lo hace con tal rotundidad, que se ha convertido en clave de su mensaje. Es la fuente inagotable de sus vivencias. El llamar a Dios Papá supone sentirse niño pequeño, que ni siquiera sabe lo que debe pedir. Esta actitud es muy distinta de la nuestra, que nos comportamos como personas mayores, que podemos decir a Dios lo que nos debe dar en cada momento. La aparente oración debe convertirse en confianza absoluta en aquel que sabe mejor que yo mismo lo que necesito y está siempre dándomelo.

Dios es Padre en el sentido de origen y fundamento de nuestro ser, no en el sentido de dependencia biológica. Queremos decir mucho más de lo que esas palabras significan, pero no tenemos el concepto adecuado; por eso tenemos que intentar ir más allá de las palabras. Procedemos de Él sin perder nunca esa dependencia, que no limita mis posibilidades de ser, sino que las fundamenta absolutamente. El padre natural, da en un momento determinado la vida biológica. Dios nos está dando constantemente todo lo que somos y tenemos.

Hay que eliminar de Dios la idea del padre dominador y represor, que ha veces le hemos atribuido y que nos ha llevado a proyectar sobre Él los complejos que con frecuencia sufrimos con relación al padre natural. No podemos proyectar sobre Dios la idea negativa de padre que aplicamos al padre biológico. Por eso decimos hoy que Dios es también Madre. No se trata de un superficial progresismo. Se trata de superar la literalidad de las palabras y de tomar conciencia de que Dios es más de lo que podemos decir y pensar de Él. Uniendo el concepto de padre y el de madre, superamos la dificultad de dejar cojo el concepto de Dios, pero además nos obligamos a ampliar el abanico de los atributos que le podemos aplicar.

No hay padre ni madre si no hay hijo; y no puede haber hijo si no hay padre y madre. Para la cultura semita, Padre era, sobre todo, el modelo a imitar por el hijo. Este es el verdadero sentido que da Jesús a su advocación de Dios como Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”. Cuando Jesús dice que no llaméis a nadie padre, quiere decir que el único modelo a imitar por el seguidor de Jesús, es únicamente el mismo Dios. Si todos somos hijos, todos somos hermanos y debemos comportarnos como tales. Ser hermano supone el sentimiento de pertenencia a una familia y de compartir todo lo que se tiene y lo que se es.

Santificado sea tu nombre. Ya sabéis que aquí “nombre” significa persona, ser. En el AT se manifiesta en numerosas ocasiones, que la tarea fundamental del buen judío era dar gloria a dios; pero esa gloria a dios sería el hacer obras dignas de ese Dios. Nada ni nadie puede añadir algo a Dios. Está siempre colmado su ser y no se puede añadir ni una gota más. Lo que quiere decir es que nosotros debemos descubrir esa presencia en nosotros y en los demás. Debemos vivir esa realidad y debemos darla a conocer a los demás tal como es a través de nuestra propia existencia. Santificamos su nombre cuando somos lo que tenemos que ser, respondiendo a las exigencias más profundas de nuestra naturaleza.

Venga tu reino. El Reino es la idea central del mensaje evangélico. Pero el mismo Jesús nos dijo que no tiene que venir de ninguna parte ni está aquí ni está allí, está dentro de vosotros.Nuestra tarea consiste en descubrirlo y manifestarlo en la vida con nuestras obras. Debemos contribuir a que ese proyecto de Dios, que es el Reino, se lleve a cabo en nuestro mundo de hoy. Todo lo que tiene que hacer Dios para que su Reino llegue, ya está hecho. Al expresar este deseo, nos comprometemos a luchar para que se haga patente.

Danos cada día nuestro pan de mañana.Encontramos aquí una clara alusión al maná, que había que recogerlo cada mañana. Dios no puede dejar de darnos todo lo que necesitamos para ser nosotros mismos. Sería ridículo un dios que se preocupara de dar solo al que le pide y se olvidara del que no le pide nada. No se trata solo del pan o del alimento en general, sino de todo lo que el ser humano necesita, tanto lo necesario material como lo espiritual. Jesús dijo: “Yo soy el pan de Vida”. Al pedir que nos dé el pan de mañana, estamos manifestando la confianza en un futuro que se puede adelantar.

Perdónanos, porque también nosotros perdonamos. En la biblia hay unas referencias a que Dios solo perdona cuando nosotros hemos perdonado. Sería ridículo (Abrahán en la primera lectura) que nosotros pudiéramos ser ejemplo de perdón para Dios. Más bien deberíamos aprender de Él a perdonar. Dios no perdona, en Él los verbos no se conjugan, porque no tiene tiempos ni modos. Dios es perdón.El descubrir que Dios me sigue amando sin merecerlo es la clave de toda relación con Él y con los demás.Si perdonamos es señal de que hemos descubierto y aceptado el perdón (amor) de Dios.

No nos dejes ceder en tentación. También esta formulación es complicada. Y también encontramos en el AT muchos pasajes en los que se pide a Dios que no lleve la tentación a los que rezan. Se creía efectivamente, que Dios podía empujar a un hombre a pecar. De ahí que tanto el griego como el latín apuntan a que “no nos induzca a pecar” el mismo Dios, lo cual no tiene para nosotros ni pies ni cabeza. Los intentos que se hacen al traducirlo no terminan de aclarar los conceptos. Pensar que Dios puede dejarnos caer o puede hacer que no caigamos es ridículo. La única manera de no caer es precisamente la oración, es decir, la toma de conciencia, (conocimiento) de lo que verdaderamente soy y lo que es Dios para mí.

 

Meditación-contemplación

Dios es Abba.
Como Padre, es fundamento de todo lo que yo soy.
De mi ser material y de mi ser espiritual.
Mi existencia depende totalmente de Él en todo momento.
………………………

Como Padre es el único modelo al que debo imitar.
Mi plenitud consiste en imitarle.
Cuando sea capaz de experimentar que yo y el Padre somos uno,
Habrá terminado mi camino de perfección.
………………………..

Como padre de todos, todos participamos de lo que Él es.
Somos todos mucho más que hermanos.
Somos idénticos. Somos una sola cosa en Él.
Éste es el fundamento del amor que nos pide Jesús.
…………………….

 

Fray Marcos

Disyuntiva en el Cristianismo

Jorge Costadoat, SJ

Enviado a la página web de Redes Cristianas

REVISTA “ REFLEXIÓN Y LIBERACIÓN”

Levantemos la mirada. Se aceleran los cambios. Las mentalidades evolucionan. Las autoridades son cuestionadas. ¿Quién tiene real capacidad de orientar a los demás? Cuando la Tierra era “plana” y la ciencia no nos prometía descongelarnos en mil años más; cuando las autoridades eclesiásticas cuadraban la pertenencia religiosa con leyes estatales, era más fácil creer en Dios y en su reinado. Hoy triunfa por doquier la libertad. Pero la liberación de toda forma de asociatividad no augura nada bueno, sobre todo cuando comienzan a predominar otras dependencias. Leer más