LA VERDAD Y LAS CREENCIAS

Enrique Martínez Lozano
Fe adulta

La verdad carece de contornos –es ilimitada– y no puede contenerse en una fórmula. Por ese motivo, no es “algo” que la mente pudiera apropiarse o que fuera posible aferrar. Lo cual explica, también, que para el yo sea incertidumbre por cuanto, al no ser un objeto mental –una idea o creencia–, se le escapa completamente. Leer más

Mesa compartida, sí; ni sacrificio, ni sacerdocio

José María García-Mauriño
Atrio

Todas las culturas tienen su religión. Todas las religiones tienen su sacerdocio. Esta institución, la religión, tiene la tarea de mediación entre los dioses y el pueblo. Los dioses imponen su voluntad a la gente, tienen que cumplir las normas que provienen del Olimpo. Y el que no las cumpla es objeto de castigo, personal o socialmente. Se castiga a los individuos y al pueblo entero que no cumplen sus mandatos. Las enfermedades son un “castigo” divino, personal. Leer más

Urteko 19. igandea-Domingo 19º T.O. –A- (Mateo 14,22-33), José A. Pagola

Evangelio del 13 / Ago / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

KRISIALDIAREN ERDIAN – EN MEDIO DE LA CRISIS

Ez da zail ikustea Jesusen ikasleen ontzia, olatuek astindua eta kontrako haize bortitzak erasotzen dion hori, gaur egungo Elizaren irudia dela; kontrako mota guztietako indarrek kanpotik mehatxatua eta barnean beldurraren eta fede eskasaren tentazioa jasaten ari den gaurko Elizaren irudia, alegia. Nola irakur genezake ebanjelioko kontakizun hau, Eliza hondoa jotzen ari dela ematen duen krisialdi honetan?

Ebanjelariaren arabera, «Jesus ontzira hurbildu da ur gainean ibiliz». Ikasleak ez dira gai izan zein den antzemateko, ekaitzaren erdian eta gau ilunean. «Mamu bat» dela iruditu zaie. Izuturik dauzka ikarak. Egiazko gauza bakarra ekaitz ikaragarri hura da.

Hauxe da gure lehenengo arazoa. Elizaren krisialdia bizitzen ari gara, batak besteari adorerik eza, ikara eta fede-falta kutsatuz. Ez gara gai ikusteko, hain juxtu krisialdi gogor hau dela medio ari zaigula Jesus hurbiltzen. Inoiz baino bakarrago eta babesgabeago sentitzen gara.

Jesusek hiru hitz esan dizkie: «Aupa. Neu naiz. Ez izan beldur». Jesus bakarrik mintzo daiteke horrela. Baina ikasleen belarriek olatuen burrunba eta haizearen indarra bakarrik entzuten ahal dituzte. Hauxe da gure okerra ere. Ez badugu entzuten Jesusen gonbita, beragan baldintzarik gabeko konfiantza jartzekoa, zeinengana jo genezake?

Pedrok barne bulkada bat sentitu du, Jesusen deiak sostengatzen diona, eta ontzitik jauzi egin eta «Jesusengana abiatu da hur gainean oinez». Hori bera ikasi beharko genuke gaur egun krisialdi honetan, Jesusengana abiatzeko: sostengutzat hartuz, ez boterea, ez ospea, ez iraganeko segurantza, baizik Jesusekin topo egiteko gogoa, gaur egungo ilunaldian eta segurantza-faltan.

Ez da erraza. Geu ere senti gintezke koloka eta hondoratzen, Pedro bezala. Baina hark bezala, esperimenta dezakegu Jesusek eskua luzatzen eta onik ateratzen gaituela, esanez: «Fede eskaseko jendea, nolatan duda hori?».

Zergatik dugu hartarainoko duda? Nolatan ez dugu ikasten, kasik, ezer berririk krisialdi honetatik? Nolatan jarraitzen dugu sasi-segurantzen bila, geure elkarteen baitan «irauteko»? Aldiz, fede berritu batekin Jesusengana abiatzen ikasi beharko genuke, geure egun hauetako gizarte sekularizatuaren barnean berean bada ere.

Krisialdi hau ez da kristau-fedearen azkena. Beharrezkoa dugun garbikuntza da, mendetan barna Jesusengandik urrundu gaituzten mundutar interesetatik, triunfalismo engainagarrietatik eta egiazko bidea desitxuratzetik geure burua askatzeko. Jesus jardunean ari da krisialdi honetan. Eliza ebanjelikoago baterantz gidatu nahi gaitu. Biziberritu dezagun Jesusenganako konfiantza. Ez gaitezen beldur izan.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

19 Tiempo ordinario – A (Mateo 14,22-33)

Evangelio del 13 / Ago / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

EN MEDIO DE LA CRISIS

No es difícil ver en la barca de los discípulos de Jesús, sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, amenazada desde fuera por toda clase de fuerzas adversas, y tentada desde dentro por el miedo y la mediocridad. ¿Cómo leer nosotros este relato evangélico desde una crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar?

Según el evangelista, «Jesús se acerca a la barca caminando sobre las aguas». Los discípulos no son capaces de reconocerlo en medio de la tormenta y la oscuridad de la noche. Les parece un «fantasma». El miedo los tiene aterrorizados. Lo único real para ellos es aquella fuerte tempestad.

Este es nuestro primer problema. Estamos viviendo la crisis de la Iglesia contagiándonos unos a otros desaliento, miedo y falta de fe. No somos capaces de ver que Jesús se nos está acercando precisamente desde el interior de esta fuerte crisis. Nos sentimos más solos e indefensos que nunca.

Jesús les dice las tres palabras que necesitan escuchar: «¡Ánimo! Soy yo. No temáis». Solo Jesús les puede hablar así. Pero sus oídos solo oyen el estruendo de las olas y la fuerza del viento. Este es también nuestro error. Si no escuchamos la invitación de Jesús a poner en él nuestra confianza incondicional, ¿a quién acudiremos?

Pedro siente un impulso interior y sostenido por la llamada de Jesús, salta de la barca y «se dirige hacia Jesús andando sobre las aguas». Así hemos de aprender hoy a caminar hacia Jesús en medio de las crisis: apoyándonos no en el poder, el prestigio y las seguridades del pasado, sino en el deseo de encontrarnos con Jesús en medio de la oscuridad y las incertidumbres de estos tiempos.

No es fácil. También nosotros podemos vacilar y hundirnos, como Pedro. Pero, lo mismo que él, podemos experimentar que Jesús extiende su mano y nos salva mientras nos dice: «Hombres de poca fe, ¿por qué dudáis?».

¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué no estamos aprendiendo apenas nada nuevo de la crisis? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para «sobrevivir» dentro de nuestras comunidades, sin aprender a caminar con fe renovada hacia Jesús en el interior mismo de la sociedad secularizada de nuestros días?

Esta crisis no es el final de la fe cristiana. Es la purificación que necesitamos para liberarnos de intereses mundanos, triunfalismos engañosos y deformaciones que nos han ido alejando de Jesús a lo largo de los siglos. Él está actuando en esta crisis. Él nos está conduciendo hacia una Iglesia más evangélica. Reavivemos nuestra confianza en Jesús. No tengamos miedo.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 13 de agosto de 2017, 19º T.O., Koinonía

1Re 19,9a.11-13a: Ponte de pie en el monte ante el Señor
Salmo 84:
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación
Rom 9,1-5:
Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos
Mt 14,22-33:
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

Mateo 14,22-33

Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Él le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

COMENTARIOS A LOS TEXTOS EVANGELIO:

Entre los primeros profetas de Israel surgen dos figuras que brillan con luz propia: Samuel y Elías. La tradición bíblica les concedió un lugar destacado no sólo por el momento crítico en el que actuaron, sino, sobre todo, por la radicalidad con la que asumieron la causa de Yavé. La teofanía del monte Horeb constituye el centro de lo que se ha llamado el “ciclo de Elías”, es decir, la colección de relatos que tienen como protagonista a este profeta (1R 17,1 – 2R 2,1-12).

En esa época había gran confusión y la fidelidad a Yavé y a sus leyes estaba en entredicho porque el rey había introducido cultos a dioses extranjeros (1R 16,31-32). Los nuevos dioses legitimaban la violencia, la intolerancia y la expropiación como medios para garantizar el poder. Elías levanta su voz en contra de estos atropellos y ve en la sequía que azota al país las consecuencias del castigo divino. Elías, entonces, en medio de persecuciones y amenazas comienza una campaña de purificación de la religión israelita. Sin embargo, sus iniciativas producen el efecto contrario y se agudiza la opresión, la violencia y la persecución.

Cansado y desanimado Elías se dirige al Horeb donde descubre que Dios no se manifiesta en los elementos telúricos –en la tormenta imponente o en el fuego abrazador–, sino en la brisa fresca y suave que le acaricia el rostro y lo invita a tomar otro camino para hacer realidad la voluntad del Señor.

Después de la masacre del monte Carmelo (1R 18,20-40), Elías, sin abandonar la denuncia de las injusticias (1R 21,1-29) y aberraciones (2R 1,1-18), opta por animar a un grupo de discípulos para que continúen su misión (2R 2,1-12). Elías descubrió así que por la vía de la violencia no se consigue nada, ni siquiera aunque sea a favor de causas justas. La fuerza de la espada puede imponer el parecer de un grupo de personas, pero no puede garantizar la paz, el respeto y la justicia.

El evangelio nos muestra otra tentación en la que pueden caer los seguidores de Jesús cuando no están seguros de los fundamentos de su propia fe. La escena de la «tormenta calmada» nos evoca la imagen de una comunidad cristiana, representada por la barca, que se adentra en medio de la noche en un mar tormentoso. La barca no está en peligro de hundirse, pero los tripulantes se abandonan a los sentimientos de pánico. Tal estado de ánimo los lleva a ver a Jesús que se acerca en medio de la tormenta, como un fantasma salido de la imaginación. Es tan grande el desconcierto que no atinan a reconocer en él al maestro que los ha orientado en el camino a Jerusalén. La voz de Jesús calma los temores, pero Pedro llevado por la temeridad se lanza a desafiar los elementos adversos. Pedro duda y se hunde, porque no cree que Jesús se pueda imponer a los «vientos contrarios», a las fuerzas adversas que se oponen a la misión de la comunidad.

Este episodio del evangelio nos muestra cómo la comunidad puede perder el horizonte cuando permite que sea el temor a los elementos adversos el que los motiva a tomar una decisión y no la fe en Jesús. La temeridad nos puede llevar a desafiar los elementos adversos, pero solamente la fe serena en el Señor nos da las fuerzas para no hundirnos en nuestros temores e inseguridades. Al igual que Elías, la comunidad descubre el auténtico rostro de Jesús en medio de la calma, cuando el impetuoso viento contrario cede y se aparece una brisa suave que empuja las velas hacia la otra orilla.

Nuestras comunidades están expuestas a la permanente acción de vientos contrarios que amenazan con destruirlas; sin embargo, el peligro mayor no está fuera, sino dentro de la comunidad. Las decisiones tomadas por miedo o pánico ante las fuerzas adversas nos pueden llevar a ver amenazadores fantasmas en los que deberíamos reconocer la presencia victoriosa del resucitado. Únicamente la serenidad de una fe puesta completamente en el Señor resucitado nos permite colocar nuestro pie desnudo sobre el mar impetuoso. El evangelio nos invita a enfrentar todas aquellas realidades que amenazan la barca animados por una fe segura y exigente que nos empuja como suave brisa hacia la orilla del Reino.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 59 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El fantasma del lago». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:http://radialistas.net/article/59-el-fantasma-del-lago/ Puede ser escuchado aquí: http://radioteca.net/media//uploads/audios/%25Y_%25m/059.mp3

La serie «Otro Dios es posible» tiene un capítulo, la entrevista nº 20, titulada «¿Caminó sobre las aguas?», [http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=110020] que puede dar pie a un debate pedagógico sobre el evangelio de hoy.

 

 

 

La Santa Sede pide que «se evite o se suspenda» la Constituyente venezolana

(C. Doody/Aica).- El Vaticano se une al coro de oposición a la Constituyente venezolana. La Secretaria de Estado de la Santa Sede ha emitido este mediodía un comunicado en el que manifiesta su «profunda preocupación»por el empeoramiento de la situación en el país caribeño, a la vez que exige que «se evite o se suspenda» dicha Asamblea por «fomentar un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecar el futuro». Leer más….

 

Los obispos de EEUU tildan de «discriminatorio» y anti-familia el proyecto de reforma migratoria de Trump

(Cameron Doody).- Ni reduciría la pobreza, ni aumentaría los salarios, ni ahorraría el dinero de los contribuyentes, sino que es simple y llanamente «discriminatoria» y va en contra de la familia. Los obispos estadounidenses han destruido así los argumentos que esgrime Donald Trump para su nuevo proyecto de reforma migratoria: una ley que reduciría a la mitad la inmigración legal al país norteamericano.  Leer más….

 

Es posible otra renovación pastoral (I)

(Jesús Martínez Gordo, en Vida Nueva).-
Religión Digital

La experiencia de renovación eclesial impulsada por monseñor A. Rouet (1994-2011) en Poitiers fue formalmente desautorizada en 2012 por el sector de la curia vaticana más partidario de defender un modelo de Iglesia marcadamente clericalista que sinodal y corresponsable y, a la vez, más atento al código de derecho canónico que a los criterios teológicos proclamados por el Vaticano II o a las urgencias (evangelizadoras y reorganizativas) que brotan de una sociedad crecientemente secularizada.  Leer más

LOS TRABAJADORES CRISTIANOS EXIGEN A LOS ESTADOS QUE «GARANTICEN UN SALARIO SOCIAL O RENTA DE CIUDADANÍA»

(Declaración final del MMTC_ Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos).- Convocados para dialogar y renovar nuestro compromiso de acercar el Evangelio al mundo del trabajo, concluyen los trabajos del Seminario Internacional y la Asamblea General cuyo lema ha sido «Tierra, techo y TRABAJO para una vida digna», y que no nos ha reunido en Ávila, España, del 15 al 21 de julio de 2017, 120 delegados y delegadas de 42 movimientos de trabajadores cristianos de África, América, Asia y Europa,  Leer más….

 

La Acción Católica General se ofrece a las parroquias como cauce de renovación pastoral

José Manuel Vidal
Religión Digital

(José M. Vidal, Santiago de Compostela).- Una marca blanca para formar en todas las parroquias españolas laicos comprometidos e iglesias en salida. Es lo que está pidiendo Francisco y lo que ésta refundida Acción Católica General (ACG) ofrece a las diócesis españolas. La pelota está en el tejado de los obispos y de sus curas, que son los que tienen que subirse con decisión a este carro, para que sus diócesus y sus parroquias vuelvan a florecer. Leer más

Domingo 18º T.O. «Acaparar el pan es quitar la vida a otro»,(A) Fray Marcos

(Is 55,1-) Gastáis dinero en lo que no alimenta y salario en lo que no harta

(Rom 8,35-39) Nada ni nadie podrá apartarnos del amor de Dios».

(Mt 14,13-21) «Dadles vosotros de comer…»

Acaparar el pan es quitar la vida a otro. Si el alimento indispensable para la vida fluye  y llega a todos, la verdadera Vida se potencia.

Seis veces se narra en los evangelios este episodio. Jesús da de comer a una multitud en despoblado. Es seguro que algo muy parecido, pasó en realidad y probablemente más de una vez. Pero lo que pasó no tiene ninguna importancia, porque se trata de un relato simbólico. Lo importante es lo que nos quieren decir al contarnos esta historia. Las circunstancias de tiempo y lugar son datos teológicos, que nos tienen que acercar, no  a un conocimiento discursivo y racional sino a una profunda vivencia religiosa.

Con los conocimientos exegéticos que hoy tenemos, no podemos seguir entendiendo este relato como multiplicación milagrosa de unos panes y peces. Es más, entendido como un milagro material, nos quedamos sin el verdadero mensaje del evangelio. Podíamos decir que es una parábola en acción. También hace falta “oídos” y “ojos” bien abiertos para entenderla. El punto de inflexión del relato está en las palabras de Jesús: dadles vosotros de comer. Jesús Sabía que eso era imposible. Parece ser que no entraba en los planes del grupo preocuparse de las necesidades materiales de los demás.

No podemos seguir hablando de un prodigio que Jesús lleva a cabo gracias a un poder divino. Si Dios pudo hacer un milagro para saciar el hambre de los que llevaban un día sin comer, con mucha más razón tendría que hacerlo para librar hoy de la muerte a millones de personas que están muriendo de hambre en el mundo. Tampoco podemos utilizar este relato como un argumento para demostrar la divinidad de Jesús. El sentido de la vida de Jesús salta hecha añicos cuando suponemos que era un ser humano, pero con el comodín de la divinidad guardado en la chistera y que podía utilizar a capricho.

En ninguno de los relatos se dice que los panes y los peces se multiplicaran.   Realmente fue un verdadero “milagro”, que un grupo tan numeroso de personas compartiera todo lo que tienen hasta conseguir que nadie quedara con hambre. Hay que tener en cuenta que en aquel tiempo no se podía repostar por el camino, todo el que salía de casa para un tiempo, iba provisto de alimento para todo ese tiempo. Los apóstoles tenían cinco panes y dos peces; seguramente, después de haber comido ese día. Si el contacto con Jesús y el ejemplo de los apóstoles les empujo a poner cada uno lo que tenían al servicio de todos, estamos ante un ejemplo de respuesta a la  generosidad que Jesús predicaba.

Con frecuencia, en la Biblia se hace referencia a los tiempos mesiánicos como banquete. El mismo Jesús se dejaba invitar por las personas importantes. Él mismo organizaba comidas con los marginados; esa era una de las maneras de manifestarles su aprecio y cercanía. La más importante ceremonia de nuestro culto cristiano está estructurada como una comida. Que todo un día de seguimiento haya terminado con una comida no nos debe extrañar. Lo verdaderamente importante es que en esa comida todo el que tenía algo que aportar, colaboró, y el que no tenía nada, se sintió acogido fraternalmente.

Si tenemos “ojos” y “oídos” abiertos, en el mismo relato podemos hallar las claves para una correcta interpretación. Los discípulos se dan cuenta del problema  y actúan con toda lógica. Como tantas veces decimos o pensamos nosotros, se dijeron: es su problema, ellos tienen que solucionárselo. Jesús rompe con toda lógica y les propone una solución mucho menos sensata: “dadles vosotros de comer”. Él sabía que no tenían pan para tantas personas. Aquí empieza la necesidad de entenderlo de otra manera.

Recordar algunos datos nos ayudará a comprender el relato más ajustadamente. Junto al lago, los alimentos básicos de la gente, eran el pan y los peces. Los libros de la Ley eran cinco; y dos el resto de la Escritura: Profetas y Escritos. El número siete (5+2) es símbolo de plenitud. También el número de los que comieron (cien grupos de cincuenta) es simbólico. Los doce cestos aluden a las doce tribus. Es el pan compartido el que debe alimentar al nuevo pueblo de Dios. La mirada al cielo, el recostarse en la hierba… Ya tenemos los elementos que nos permites interpretar el relato, más allá de la letra.

El verdadero sentido del texto está en otra parte. La dinámica normal de la vida nos dice que el “pan” indispensable para la vida, tenemos que conseguirlo con dinero; porque alguien lo acapara y no lo deja llegar a su destino más que cumpliendo unas condiciones que el que lo acaparó impone: el “precio”. Lo que hace Jesús es librar el pan de ese acaparamiento injusto. La mirada al cielo y la bendición son el reconocimiento de que Dios es el único dueño y que a Él hay que agradecer el don. Liberado del acaparamiento, el pan, imprescindible para la vida, llega a todos sin tener que pagar un precio por él

Jesús, nos dice el relato, primero siente compasión de la gente, y después invita a compartir. Jesús no pidió a Dios que solucionara el problema, sino que se lo pidió a sus discípulos. Aunque en su esquema mental no encontraron solución, lo cierto es que, todo lo que tenían, lo pusieron a disposición de todos. Esta actitud desencadena el prodigio: La generosidad se contagia y produce el “milagro”. Cuando se deja de acaparar los bienes, llegan a todos. Cuando lo que se acapara son los bienes imprescindibles para la vida, lo que se está provocando es la muerte. Los hombres, no deben actuar de manera egoísta.

Curiosamente hoy son la primera y la segunda lectura las que nos empujan hacia una interpretación espiritual del evangelio. Los interrogantes planteados en las dos primeras lecturas podrían se un buen punto de partida para la reflexión de este domingo.La primera nos advierte que la comida material, por sí misma, ni alimenta ni da hartura. Solo cuando se escucha a Dios, cuando se imita a Dios se alimenta la verdadera vida. En la segunda lectura nos indica Pablo, donde está lo verdaderamente importante para cualquier ser humano: el amor que Dios nos tiene y se manifestó en Jesús.

Después de un día con Jesús, el pueblo fue capaz de compartir lo poco que tenían: unos pedazos de pan duro, y peces resecos. Ese es el verdadero mensaje. Nosotros, después de años junto a Jesús, ¿qué somos capaces de compartir? No debemos hacer distinción entre el pan material y el alimento espiritual. Solo cuando compartimos el pan material, estamos alimentándonos del pan espiritual. En el relato no hay manera de separar el nivel espiritual y el material. La compasión y el compartir son la clave de toda identificación con Jesús. Es inútil insistir porque es el tema de todo el evangelio

Cada vez que se comparte el pan, se comparte la vida y se hace presente a Dios que es Vida-Amor. No hay otra manera de identificarnos con Dios y de acercar a Dios a los demás. La eucaristía es memoria de esta actitud de Jesús que se partió y repartió. Al partirse y repartirse, hizo presente a Dios que es don total. El pan que verdaderamente alimenta, no es el pan que se come, sino el pan que se da. El primer objetivo de compartir, no es saciar la necesidad de otro, sino manifestar la Unidad entre todos.

Meditación

 

La clave del mensaje de Jesús es la compasión.

Si no veo a Dios en el que muere de hambre,

mi dios es un ídolo que yo me he fabricado.

Si no me aproximo al que me necesita,

me estoy alejando del Dios de Jesús.

Si no he descubierto a Dios como don dentro de mí,

nunca lo podré descubrir en los más pobres.