Lecturas:
Dt 11, 18. 26-28. 32
Sal 30, 2-4. 17. 35
Rm 3, 21-25. 28
Mt 7, 21-27
PRIMERAS REFLEXIONES
Concluimos hoy la primera parte del tiempo ordinario; la segunda la encontraremos tras el tiempo pascual. El próximo domingo ya es cuaresma. Este año ha sido un tiempo largo y hemos tenido ocasión de disfrutar del primer discurso de Jesús según el evangelio de Mateo, el discurso de la nueva ley y la nueva justicia. Comenzaremos el tiempo de cuaresma el próximo miércoles o el domingo. En el proceso catecumenal de los primeros siglos se entregaba solemnemente a los catecúmenos, el padrenuestro, el credo y la ley. Esa ley (Mt 5-7) es la que hemos reflexionado estos días; recoge y lleva a plenitud la vieja ley. Pero todo adquiere un sentido mayor, si hemos aprendido con Pablo que “amar es cumplir la ley entera” (Rm 13, 10). A muchos angustia tanta ausencia de concreción (sólo amar), tan extenso campo para la libertad personal. Pero en el lote de la ley cristiana va incluido el Espíritu y la perspectiva del Padre del cielo.