Frágil reducción de la desigualdad de la riqueza en los últimos años

Redes Cristianas

Con su retraso habitual, el Banco de España ha publicado en 2026 la novena Encuesta Financiera de las Familias (EFF), correspondiente a 2024. Esta encuesta es la principal fuente para conocer el reparto de la riqueza entre los hogares españoles, un asunto clave para valorar la equidad o inequidad de la política económica que apenas aparece en el debate público. Pues bien, una visión de conjunto de dichas encuestas ofrece dos principales conclusiones: la brecha de riqueza es enorme pero se ha reducido en los últimos años.

Si comparamos en euros constantes el patrimonio medio de la mitad más rica de España y de la mitad más pobre, la brecha o ratio de desigualdad entre ambos grupos casi se ha doblado desde la primera aplicación de la EFF en 2002 (431.000€/66.000€=5,6) a la última de 2024 (656.000€/53.000€=12). Dicho de otro modo, mientras la mitad más rica de España ha incrementado su patrimonio un 47%, la más pobre lo ha reducido un 19%. La brecha ha sido mayor si comparamos el 10% más rico de hogares y la mitad más pobre (ratios de 15,9 y 34,4 en los dos años de referencia) y mucho más entre el 1% más rico y la mitad más pobre (de 52,3 a 126,3). El balance global, por tanto, es negativo: las familias ricas son cada vez más ricas y las pobres más pobres. En especial, contrasta la evolución patrimonial entre la cuarta parte de hogares más ricos, que ha crecido un 58%, y la cuarta parte más pobre, que han reducido su riqueza un 73%… Leer más (Redes Cristianas)

Fernando García Cadiñanos: valentía evangélica ante la frontera del sufrimiento

Fernando García CadiñanosReligión Digital

La crisis vivida en Ceuta vuelve a poner en el centro una pregunta incómoda: ¿estamos ante un problema de fronteras o ante un drama humano? En una entrevista en el Diario de Burgos, el obispo Fernando García Cadiñanos ofrece una mirada valiente y profundamente evangélica que interpela a la conciencia colectiva y denuncia la indiferencia ante el sufrimiento de quienes migran por pura supervivencia.

En una reciente entrevista concedida al Diario de Burgos, el obispo D. Fernando García Cadiñanos ha puesto palabras a una realidad que muchos prefieren ignorar o simplificar: lo ocurrido en Ceuta no puede entenderse únicamente como una crisis migratoria, sino como una auténtica crisis de supervivencia humana. Sus declaraciones, lejos de caer en la comodidad de los discursos políticamente calculados, se sitúan en una línea profundamente evangélica que interpela tanto a creyentes como a la sociedad en su conjunto.

Es significativo nombrar las cosas por su verdadero nombre. Cuando el obispo habla de “personas que no tienen lo mínimo para vivir”, está despojando el debate de cifras, titulares y estrategias geopolíticas para devolverle su rostro humano. Y es precisamente ahí donde el Evangelio resuena con más fuerza. “Fui forastero y me acogisteis” (Mt 25,35) no es una metáfora ni una sugerencia opcional: es un criterio de juicio. En esa clave, las palabras de García Cadiñanos no son solo una opinión, sino un recordatorio incómodo de lo esencial.

En definitiva, la voz de Fernando García Cadiñanos se alza como un testimonio necesario en medio de un debate muchas veces contaminado por el ruido y la simplificación. Su valentía no radica solo en lo que dice, sino en cómo lo dice: desde la cercanía a las víctimas, desde la fidelidad al Evangelio y desde un profundo sentido de humanidad. En tiempos de polarización, su palabra invita a recuperar lo esencial: mirar al otro no como una amenaza, sino como un hermano… Leer más (José Carlos Enríquez Díaz)

Mensaje final del 45 Congreso de Teología

Redes Cristianas

Del 11 al 13 de septiembre de 2026 hemos celebrado el 45 Congreso de Teología sobre CREAR COMUNIDAD, CONSTRUIR CIUDADANÍA, convocado por la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII con participantes de diferentes países y continentes. En él hemos hecho una reflexión interdisciplinar sobre el tema con el apoyo de especialistas en ecología, sociología, antropología, filosofía, teología, ciencias políticas y jurídicas y hermenéutica bíblica, y las intervenciones de las personas participantes. Estas son las conclusiones.

1. Estamos viviendo una creciente fragmentación social, una desigualdad económica cada vez más profunda, una crisis de la ciudadanía y una destrucción de los lazos comunitarios tanto en la sociedad como en las religiones y, muy especialmente en el cristianismo.

2. En el Estado capitalista la ciudadanía es exclusiva y excluyente. Incluso en las sociedades democráticas no es un derecho igualitario, sino una mercancía que se hereda o se otorga, se compra y se vende a un precio muy alto, incluso pagándolo con la vida. El capitalismo está en guerra contra los vínculos humanos y las relaciones con la naturaleza y, por tanto, contra la vida, y opera con una lógica sacrificial.

3. El cristianismo institucional tiende a configurarse como una estructura jerárquico-piramidal, patriarcal y clerical, ha perdido los lazos comunitarios fraterno-sororales de sus orígenes y no fomenta el nacimiento y desarrollo de comunidades abiertas, participativas y respetuosas de las diferencias, como tampoco una ciudadanía crítica y activa… Leer más (Redes Cristianas)

Aviso a los fieles: El Papa pide valorar «los proyectos políticos de hoy en base a criterios de dignidad humana y justicia social»

El Papa saluda a los fieles en la audiencia generalReligión Digital

En la audiencia general, León XIV, recordando ‘Gaudium et spes’, señaló que «la diversidad de las personas y de los pueblos en el mundo no debe ser considerada como un peligro o una amenaza, sino como potencialidad de enriquecimiento y de crecimiento»

Tercera catequesis del Papa en su audiencia general de los miércoles dedicada a la Constitución Gaudium et spes (GS), en su reivindicación de los documentos del Concilio, en esta ocasión centrada en la «comunidad humana», y específicamente en lo que León XIV considera «indispensable» sobre «el mutuo respeto de su plena dignidad espiritual».

Señala el Papa que esta cuestión es especialmente urgente en estos días, donde, «por un lado, de hecho, el desarrollo tecnológico, la difusión de los medios de comunicación y de las redes sociales, el siempre creciente recurso a la inteligencia artificial, abren nuevas posibilidades, derribando barreras y distancias; por el otro lado, las relaciones tienden a convertirse en cada vez menos personales, más virtuales, y se corre el riesgo de acostumbrar a delegar en los algoritmos decisiones que corresponden solo a la conciencia humana».

Por ello, «hacer que las relaciones sociales tengan sustancia real y profundidad personal es, en este sentido, la contribución que la comunidad cristiana se propone ofrecer», remarcó el papa Prevost, que insistió en que «no hay que cansarse de reiterar con los Padres del Vaticano II que «el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social»».

«En esta perspectiva –prosiguió el Papa su catequesis–, Gaudium et spes afirma que la diversidad de las personas y de los pueblos en el mundo no debe ser considerada como un peligro o una amenaza, sino como potencialidad de enriquecimiento y de crecimiento. La oposición, que a veces degenera en violencia, es un fruto del poder del pecado y de cómo esto condiciona la mentalidad y las acciones, a todos los niveles, causando destrucción y muerte. Es necesario abrirse cada vez más a la lógica de la reciprocidad, del compartir y del cuidado»…  Leer más (José Lorenzo)

Tamayo: «Si la religiosidad cae en manos de la IA, los tecnócratas controlarán también las creencias»

Juan José  Tamayo,Religión Digital

Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII, analiza en Religión Digital la celebración del 45º Congreso de Teología que, bajo el título ‘Crear comunidad, construir ciudadanía’, se celebra del 11 al 13 de septiembre: «Vivimos una creciente fragmentación social», advierte quien ve la situación mundial «con muchos nubarrones»

Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII, con motivo de la celebración del 45º Congreso de Teología que, bajo el título ‘Crear comunidad, construir ciudadanía’, que se celebra de manera online del 11 al 13 de septiembre, analiza en conversación con Religión Digital la huella de este emblemático evento que ha acompañado –y ayudado a pensar y reflexionar– a miles de personas durante una fecunda historia.

«Creo que la Asociación Juan XXIII y sus Congresos han contribuido al diálogo enriquecedor, y no de confrontación, entre las teologías más creativas actuales», señala el conocido teólogo, quien espera que el de esta edición «elabore una reflexión política que cuestione la identificación de la ciudadanía con la nación y que rechace categóricamente la exigencia de la extrema derecha de la ‘prioridad nacional’, que deshumaniza a las personas y los colectivos migrantes, genera discursos de odio que desembocan con frecuencia en prácticas violentas, considera a los migrantes delincuentes, invasores y agresores y llama a ‘cazarlos’ y expulsarlos».

Pregunta. El 11 de septiembre arranca la 45ª edición del Congreso de Teología, bajo el lema “Crear comunidad, construir ciudadanía”. A la vista de los acontecimientos, ¿cómo la situación mundial?

Respuesta. Agradezco a Religión Digital esta entrevista, que constituye la mejor prueba de su interés por la celebración del 45º Congreso de Teología y por el tema, que está teniendo un gran impacto en diferentes sectores de la sociedad y en las distintas sensibilidades religiosas.

R. El tema no puede ser más actual… Leer más (José Lorenzo)

Dime de qué presumes y te diré de qué careces en Ceuta

<p>Pedro Sánchez, durante la sesión plenaria del Congreso del 3 de septiembre de 2026. / <strong>Congreso de los Diputados</strong></p>ctxt (CONTEXTO Y ACCIÓN)

El Gobierno no falló por no poder, ni siquiera por no hacer, sino por no estar

Hay dos clases de problemas en la vida de las personas y en la de las sociedades: los que tienen solución y los que no. Los primeros desaparecen si se encuentra la respuesta adecuada y se aplica con acierto. Los segundos no tienen remedio que los haga desaparecer, y empeñarse en buscárselo conduce a la frustración, primero, y después a la parálisis. Con ellos no cabe resolver, sino evitarlos mientras se pueda, paliar el daño, frenarlos, retrasarlos, pasarlos a otro tiempo o a otras manos… y, sobre todo, cuidar en todos los sentidos a quien los padece, sea una persona, un territorio, un animal o un patrimonio que no queremos perder.

Mi tesis es que el problema de Ceuta (y Melilla) pertenece a esta segunda clase en el plano político, geoestratégico e incluso humanitario, al menos a corto y medio plazo, y las razones de que no tenga solución me parecen claras. Son dos territorios que pertenecen a España antes de que existiera el Marruecos actual, pero que este país reclama sin descanso porque esa reivindicación forma parte de su identidad nacional y del cemento de su monarquía. Es un conflicto entre dos Estados imbricados hasta los tuétanos (fronteras, comercio, migración, seguridad, energía…) y de los cuales uno es una autocracia que sabe usar esa imbricación como palanca sibilina para agredir y hacer chantaje, incluso permitiendo –por ejemplo– que miles de personas violen una frontera como munición, aun a costa de sus vidas. Hay una población autóctona, la ceutí y melillense, con intereses propios y legítimos para la que seguramente no hay más “solución” imaginable que mantener el statu quo del que depende su vida. Leer más… (Juan Torres López)

UN NIÑO PONE A PRUEBA NUESTRA DEMOCRACIA. Ceuta, examen de ciudadanía, humanidad y Evangelio

Redes Cristianas

Un niño de doce años llora mientras es conducido hacia Marruecos. Suplica que no lo devuelvan. Unos vecinos advierten que es menor y logran detener la marcha. La escena resume la crisis de Ceuta: la frontera veía a un extranjero; la ciudadanía tuvo que recordar que llevaba entre las manos a un niño.

Después llegaron las identificaciones, los centros desbordados, las disputas entre administraciones y el acostumbrado reparto de culpas. Todos invocaban la legalidad, la seguridad y hasta los derechos humanos. El niño, entretanto, seguía esperando protección.

Ceuta no examina solamente nuestra política migratoria. Examina la calidad de nuestra democracia, nuestra educación cívica y la humanidad que aún conservamos. España dispone de Constitución, enseñanza universal y solemnes declaraciones de derechos. Sin embargo, basta una crisis migratoria para que las personas se conviertan en “avalancha”; los menores, en “carga”; la solidaridad, en “efecto llamada”; y los derechos humanos, en asignatura optativa… Leer más (Editorial Redes Cristianas)

La solidaridad con Ceuta no puede construirse contra las personas migrantes

La solidaridad con Ceuta no puede construirse contra las personas migrantesnoticias obreras

Las concentraciones celebradas este miércoles debían testimoniar que Ceuta no está sola. Miles de personas salieron a la calle para expresar su apoyo a una ciudad que lleva más de un mes soportando una presión humana, social y económica extraordinaria. Esa solidaridad es necesaria. Ceuta necesita recursos, protección, servicios públicos reforzados y una respuesta del Estado –no solo del Gobierno– a la altura de una crisis que ha desbordado sus capacidades.

Pero el resultado de las movilizaciones obliga a preguntarnos qué solidaridad se expresó y contra quién terminó dirigiéndose una parte del malestar. Junto a las legítimas reclamaciones de ayuda, se escucharon peticiones de expulsión colectiva, se presentaron las llegadas como una “invasión”, se corearon consignas contra las personas musulmanas. También fueron increpados y agredidos profesionales de RTVE y otros periodistas que cubrían los actos.

La concentración de Madrid, convocada formalmente por la Federación Española de Municipios y Provincias, reunió a unas 50.000 personas, según la Delegación del Gobierno. La llamada institucional de apoyo a Ceuta quedó desbordada en distintos momentos por proclamas como “invasores, expulsión” y peticiones de encarcelamiento del presidente. Tras el acto se produjeron enfrentamientos que terminaron con cuatro personas detenidas y cuatro policías heridos. En Valencia también se escucharon consignas contra los musulmanes…  Leer más (Abraham Canales)

Los que niegan lo innegable: Europa casi infernal

Los que niegan lo innegable: Europa casi infernalnoticias obreras

Campos desecados, jardines amarillentos, árboles color sepia, como de otoño, lechos sin agua, glaciares en retirada acelerada. Un verano con Europa en brasas

Desde mayo se habla mucho sobre un diagnóstico asfixiante que ocupa titulares urgentes de diarios y revistas, radio y televisión. La causa de este fenómeno –la estrecha relación entre el calentamiento global y veranos que arden– también es noticia, pero un poco menos.

La responsabilidad directa por el uso exagerado de los combustibles fósiles como eje de un sistema productivo dominante entra solamente en los análisis más especializados. Y en este contexto, las fuerzas políticas que minimizan el problema –y que muchas veces llegan al punto del negacionismo climático– siguen actuando como cómplices del actual desastre climático.

Poco de puntual, mucho de constante
Julio y agosto batieron récords, y todavía falta un mes para que finalice un verano norteño con cuatro olas sucesivas de canículas, casi sin respiro entre una y otra. Periodos de varios días con temperaturas superiores a las medias normales para esta época del año, con días de máximas de no menos de entre 30 y 35 grados y noches con más de 20.

Se trata de una situación térmica que produce estrés climático-sanitario al amenazar la salud de la gente, en particular las personas más vulnerables, debido a edad o a enfermedades. Aumentan las complicaciones cardíacas, circulatorias y respiratorias y, en algunos casos, el desenlace es mortal. Hacia mediados de agosto, el calor ya ha causado la muerte “prematura” de más de 25 mil personas en Europa… Leer más (Sergio Ferrari)

Cuba, vivir sin ver la luz

alandar

Desde Cuba nos llega esta crónica muy pegada a la realidad de un país que, aunque acostumbrado a inventar, está viviendo una de las peores crisis de su historia. Ahogado por la falta de suministros y por, como dice Sara Más, “problemas y pesares acumulados”, la isla caribeña, en el pasado símbolo de tantas cosas, es un país que, hoy por hoy, vive sin ver la luz.

Es 10 de julio de 2026 y Cuba se sumerge, nuevamente, en la oscuridad total. Esta es la novena caída del Sistema Electroenergético Nacional desde octubre de 2024. Solo que esta vez hay más problemas y pesares acumulados. Cuando se restablece el servicio, muchas personas no se enteran, apenas notan diferencia porque entran en apagón nuevamente. Ya no saben cuándo caen en uno u otro ciclo de oscuridad.

Hace ya tiempo que el déficit de generación eléctrica rige la vida de cubanas y cubanos, pero cada día es peor, con lapsos más cortos de alivio y electricidad generada por plantas de infraestructura crítica y desgastada, sin el mantenimiento adecuado ni el combustible idóneo para hacerlas funcionar.

Todo ha empeorado y se ha hecho más dramático desde inicios de este año: bajo las presiones y sanciones de Estados Unidos, no se ha recibido combustible desde el exterior.

Los apagones no traen solo oscuridad, desvelos y noches calurosas: falta el agua de forma crítica en los hogares, se echan a perder los alimentos, es imposible beber agua fría ni siempre refrescarse tomando un baño, hay que lavar y cocinar cuando se pueda, a cualquier hora que llegue la luz…

La gente expone su inconformidad como puede: toque de cazuelas en el apagón, desahogos digitales por Internet o en medio de la calle, donde la existencia y el desasosiego constantemente se comentan. Las redes sociales son termómetros de expresión donde dejan las trazas de sus días y reclaman mejoras que, con urgencia, sienten que tardan en llegar… Leer más (Sara Más Farias)