El número de jóvenes que se declara católico practicante cae en picado. Ha pasado del 29,2% en 2002 al 10,3% en 2010, según datos del Instituto de la Juventud de España (Injuve). Asimismo, los no creyentes (19,1%) y los ateos (9,6%) han aumentado nueve y tres puntos, respectivamente. Los católicos no practicantes son mayoría, un 45% del total.