Las celebraciones que presiden son muy parecidas a las misas, pero sin consagración. Laicios dirigen en iglesias guipuzcoanas la liturgia de la palabra. Los laicos que dirigen estas celebraciones cuentan con una autorización del obispo.
Una docena de feligreses y otros tantos miembros del coro siguen las palabras del santo evangelio según San Mateo. Estamos en la iglesia de San Miguel de Garagartza, uno de los barrios de Arrasate. Es la liturgia de la palabra, casi idéntica a las cientos de misas que se celebran por doquier los fines de semana en Gipuzkoa: hay una homilía, se canta el 'Gure Aita' y los feligreses comulgan, aunque se aprecian unas diferencias no hay consagración porque el que celebra no es sacerdote.