"Nunca he tenido actitudes impositivas", sostiene el obispo, sin que se le mueva un músculo.
Muy tristes las declaraciones de Munilla, quien ejemplifica con sus palabras que el "antitestimonio" lo está dando él, y no otro. La comunión se genera en torno a la comunidad, y a su cabeza está el obispo, como pastor.
Munilla no empezó bien su pontificado, y continúa enfangándose. Con lo fácil que hubiera sido, al menos, admitir la parte de culpa por no saber trabajar por la comunión… Hubiera sido un gran servicio. Un gran testimonio. Y no al contrario. Otra oportunidad perdida. Y van…