* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 20, 19-23)
* GRAN FIESTA DE PENTECOSTÉS: (Mayo 27 de 2012)
* Hoy celebramos una de las fiestas mayores de la liturgia. Domingo de Pentecostés. La Iglesia aclama incesantemente en este día: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar”. Y rezamos pidiendo: Ven Espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos/as el fuego de tu Amor.
Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y
que además, siempre estará presente entre nosotros/as, inspirando nuestra vida,
renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.
En este día clausuramos el tiempo Pascual.
* Los apóstoles vivían en su corazón, circunstancias muy especiales.
La fiesta de Pentecostés ya se celebraba desde el Antiguo Testamento recordando la entrega de las tablas de la Ley a Moisés por Dios en el Sinaí. (Para otros, la fiesta de las cosechas).
Esta celebración los mantenía congregados/as en el Cenáculo pero el ánimo de ellos/as no estaba para festejos. Pesaba sobre los discípulos/as los recuerdos de los últimos años vividos con Jesús de Nazaret.
* Ellos habían sido elegidos uno a uno…
* Habían sido testigos de los milagros… curaciones… resurrección de Lázaro…
* Habían compartido muchas veces su mesa, y durante la última cena, Jesús les dejó el mandamiento nuevo del Amor y la Eucaristía.
* Después… el desastre…
Jesús les había anunciado su muerte en la Cruz y su Resurrección… pero ¿Le habían creído plenamente?… Sólo Juan estuvo presente en el calvario…
* Luego 40 días Jesús resucitado apareciéndoseles… comiendo con
ellos… Y fue el anuncio de Jesús de su próxima Ascensión al Padre, y el envío
del Espíritu Santo.
Y cuando el Señor sube a los cielos, encontramos a los apóstoles llenos de dudas
y desánimo por la ausencia del Maestro… Reunidos en el Cenáculo.
* Con la llegada del Espíritu, los apóstoles experimentaron en sí la fuerza de la Tercera persona de la Santísima Trinidad: sus inteligencias y sus corazones se abrieron a una luz nueva. Habían seguido a Jesús y en sus limitaciones, habían acogido con fe sus enseñanzas, pero no acertaban siempre a penetrar del todo su sentido. Era necesario que llegara el Espíritu de Verdad., que les hiciera comprender todas las cosas. Eran débiles…
El Espíritu Santo que es Espíritu de fortaleza, los ha hecho firmes, audaces. Y así la fe y la palabra de los apóstoles resuena firme por las calles y plazas de Jerusalén…
* Pero la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés no es un hecho aislado en la historia de hace 2000 años.
* Dios está en nosotros/as y con nosotros/as.
Está en nuestras manos para que podamos construir una sociedad más justa.
Está en nuestras mentes para que poder reflexionar sobre lo bueno y verdadero.
Está en nuestro corazón para elegir lo que lleva a la vida y al amor.
Desde la Ascensión; vive en nosotros/as por el don del Espíritu Santo.
* Si encontramos a nuestro alrededor tantas cosas de las que nos podemos lamentar, tantos motivos de pesimismo y de desilusión o desconfianza, tenemos que aprender a mirar a Cristo en nosotros/as que se nos da por la fuerza y luz del Espíritu Santo.
* ORACIÓN.
* Después de leer el Evangelio y esta pequeña reflexión, podemos hacer silencio en nuestro interior…
Dejamos que cale… Lo aplicamos a nuestro vivir y actuar… Cada línea, tiene un
ahora y un después… Un yo… y un nosotros/as… Y el Espíritu de Jesús a cada
uno/a, nos irá hablando… en “distintas lenguas”, somos diferentes… Cada uno/a,
tenemos que responder… Pero, primero clamar con fe:
“VEN ESPÍRITU SANTO, VEN”
* SEGUIMOS ORANDO.
*Espíritu Santo, llénanos de ti, llénanos de fe, llénanos de Luz, llénanos de Paz.
Espíritu Santo, llénanos de ti, danos tu salud, danos tu valor, danos tu poder.
Espíritu Santo, llénanos de ti, danos el fuego de tu Amor, Amor del Padre y del Hijo.
Inspíranos siempre lo que debemos pensar, lo que debemos decir, lo que debemos callar, lo que debemos hacer, para procurar tu gloria, el bien de mis hermanos/as y mi propia santificación.
Envía tu Fuerza y renovarás la faz de la tierra. AMÉN.
* (Con reflexiones de J. A. Pagola, seguimos invocando al Espíritu)Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de “PADRE” que nos enseñó Jesús.
Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la Verdad de Jesús. Sin tu Luz y tu aliento olvidaremos una y otra vez su Proyecto del Reino de Dios.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena noticia de Jesús.
Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad.
Ven Espíritu Santo transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros/as no cambia, nada cambiará en su Iglesia.
Ven Espíritu Santo, y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús, si perdemos el contacto con El, no sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores/as.
“VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN”
Z U R I Ñ E