ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 3, 14-21)

DOMINGO  4º DE CUARESMA – B – (MARZO 18 DE 2012 )
*          Vida y luz son las palabras, las ideas que más se repiten en el Evangelio de este domingo.
Jesús es Vida y es Luz.
El ha venido para que tengamos Vida, vida en abundancia, vida eterna, vida sin
fin… Es su gran gesto de Amor. Nos quiere regalar la vida a todos/as, aún a
costa de la suya propia.
*          Su vida y su mensaje, son también Luz, luz en las oscuridades las dificultades de la vida, en los problemas,  en los momentos que no vemos el final del túnel…
Jesús quiere, espera que sus seguidores y seguidoras también irradiemos vida y luz. Somos
mensajeros/as de la vida, la esperanza, del consuelo, del sentido de la existencia. No podemos renunciar a este encargo desde que somos cristianos/as.
Nuestro Maestro llegó hasta sus últimas consecuencias; nosotros/as somos sus seguidores/as.  Nuestras palabras y, sobre todo, nuestra vida deben estar al servicio de los demás; hemos de
desvivirnos para que los otros/as vivan. Tenemos que comprometernos en que todos los seres humanos vivan una vida digna y plena.
*        “Levantado en alto, Jesús”.
Nosotros/as estamos obligados/as a mirar al que levantaron, es decir, creer en el que dió la vida por nosotros/as.
“TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE LE DIO A SU HIJO ÚNICO PARA QUE TODO EL QUE CREA TENGA VIDA ETERNA”.
El amor verdadero no pide nada.
El amor verdadero da, se da. Y Dios que es amor no te pide nada, se nos da a través de su Hijo único. Dios da porque ama.
*        Por eso nuestra tarea es: Mirar a Jesús. Creer en Jesús. Dejándonos iluminar por Jesús y actuar en la verdad  y en nombre de Dios.
*        Sentimos como Nicodemo la necesidad de buscar y preguntar y encontrarnos con la luz y a ella nos acercamos como Nicodemo de mil modos, a veces de noche  como él, pero buscamos la LUZ…de la mano de AQUEL que es iluminación, camino y vida.

O R A C I Ó N

*          Jesús de Nazaret. Hoy te contemplamos como el signo de la serpiente elevada por Moisés en eldesierto.
LEVANTADO EN LA CRUZ Y EXALTADO EN LA RESURRECCIÓN”.
Hoy te contemplamos, Jesús de la Vida, dándonos la clave de tu existencia.
“Tanto amó Dios al mundo… Entregó a su Hijo único… Para que no perezca nadie…
Para que todos/as tengan vida definitiva”.
Tu vida histórica, los detalles que conocemos, son una Luz en la oscuridad.; el centro de tu vida fue
vivir “Acogiendo el Reino de Dios y su justicia”. Invitabas a ser “misericordioso
como vuestro Padre”…

Eras amigo de pecadores y te sentabas a tu mesa, siempre tenías tiempo para los enfermos y marginados/as, los últimos del mundo eran para ti primeros. Dabas la cara por los más débiles.
*      Jesús crucificado y resucitado, envíanos tu Espíritu de Vida que nos centre en lo primero que interesa al Padre de todos/as:
*      En dar vida  a quienes apenas la tienen.
En acercar a todos/as al corazón compasivo y misericordioso del Padre.
*     Que tu Espíritu nos llene de amor gratuito, fiel, fecundo, universal.
*     Jesús de Nazaret, danos fortaleza para dar la cara, por enfermos y marginados
*     Aviva nuestro sentido de justicia y fraternidad, verdad.
*     Que sepamos mirarte a Ti, creer en Ti, dejarnos iluminar por Ti. AMÉN. ZURIÑE

¿QUÉ ES ORAR? (RECORDANDO)
*          Para empezar me gustaría distinguir entre “rezar” y “orar”.
Entiendo por rezar el hecho de recitar de memoria frases u oraciones aprendidas
con anterioridad.
Para la oración, sin embargo, no es necesario ejercicio alguno intelecto. Se trata de una disposición
interior y afectiva que busca solamente un encuentro en la intimidad con el Señor… Para ello no hace falta construir frases, ni poner en marcha la memoria.
Muchas veces sobran las palabras, basta únicamente la voluntad: “Le quiero y quiero estar con ÉL”.
*       En este sentido podemos afirmar que la oración es un diálogo profundo con Dios, y, como en todo diálogo, se hace imprescindible, la ESCUCHA, la actitud abierta  y receptiva hacia
Aquel  de quien lo esperamos todo, en quien confiamos y a quien entregamos nuestra vida.
*          Si la oración es comunicación con el Señor debemos ser conscientes de que, más esencial  que lo que nosotros/as digamos es lo que Dios nos puede transmitir, y más importante aún
que el mensaje es el Mensajero, nuestro Dios. Toda comunicación es válida en tanto en cuanto favorece el encuentro, de esta forma la mejor finalidad de la oración será procurar el ENCUENTRO íntimo y personal con el Señor.
*          Por eso, podemos decir de nuevo, que orar es hablar con Dios, de tú a tú, como le habla un hijo a un padre. Y a Dios podemos decirle cualquier cosa: Lo que vivimos, nuestras preocupaciones,
lo que hemos logrado, en lo que necesitamos su ayuda. La oración también es  dirigirse a Dios para alabarlo, agradecerle, reconocerlo y pedirle cosas que sean para nuestro bien y el de los/as demás.
Como decía Santa Teresa:
Oración es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.
*          Hacer silencio y saberle ESCUCHAR a ÉL, nuestro Dios que nos  AMA.

¿POR  QUE  HAY  QUE  HACER  ORACIÓN?
*           Hay  un proverbio oriental que dice: “si tienes un amigo recorre con frecuencia el
camino hacia su casa, de lo contrario corres el peligro de que crezca la maleza
y no encuentres el camino”.
*          No encuentro frase mejor para expresar la importancia de la oración. La amistad, el amor es un regalo, el mejor regalo que nos podemos hacer los seres humanos, es por lo tanto gratuidad
total y absoluta: nadie nos puede exigir amistad/amor ni nosotros se la podemos exigir a nadie. Sin embargo la amistad, una vez que se tiene, requiere ser cultivada, cuidada y atendida. Se convierte, de esta forma, en una tarea.
El amor se alimenta con la presencia del amado. Es necesario encontrar tiempo para estar con él. Cuando esto no se hace o se abandona, al principio se hecha en falta, después la  amistad va enfriándose poco a poco y al final la distancia y la lejanía la presencia del otro/a no dice nada, desapareció el afecto, murió el amor.
*          En nuestra relación con Dios nos puede pasar exactamente lo mismo. Más de una vez habremos observado a personas cercanas, comprometidas con el Evangelio y que, al volcarse en un
activismo desenfrenado, empiezan descuidando la oración y acaban perdiendo la fe.
*          La oración, junto a la Eucaristía, alimenta la fe, consolida la esperanza, acrecienta el amor. Si dejamos de hacer oración es como si dejáramos de comer. Al principio se siente hambre, pero después esta desaparece (anorexia) y entramos en el peligro de la muerte. En el caso de la falta de oración será muerte espiritual.
*          Por eso vemos, que la oración es algo muy importante en la vida del cristiano/a. Y difícilmente podremos vivir  una vida auténtica y plenamente cristiana, si no nos regalamos tiempos para la oración… Pero la oración no es algo “aparte” o “al margen” de nuestra vida de cada día: Vida y oración van juntas, vida normal de cada día y oración son cosas inseparables que tienen que encajar una en la otra.  Pero hay que saber encontrar los momentos de silencio, encuentro, diálogo, escucha. Así viviremos una vida al estilo del guía, JESÚS DE NAZARET.
Z U R I Ñ E