Ahora resulta que todos presumen como locos de «nueva evangelización», incluso los que siguen atrincherados en Trento. Algunos grupos católicos son verdaderos expertos en apropiarse no solo del Evangelio, sino de la Iglesia, del Papa y de la mismísima Divinidad. ¡Mal comienzo! Este predicador de secano intuye que la «nueva evangelización» consiste en volver sinceramente al Evangelio.