Dar seguridad a la posesión de la tierra para reconciliar los pueblos

BURUNDI, R.D.CONGO, RWANDA : dar seguridad a la posesión de la tierra para reconciliar los pueblos.

 (A partir de informaciones de Syfia Grands Lacs/Rwanda)

La tierra, su posesión, está en el corazón de los conflictos en Burundi, Ruanda y RD Congo. Expertos y representantes de estos tres países, reunidos en Bujumbura (Burundi) a finales de marzo, piden a los poderes públicos que establezcan leyes sobre acceso a la posesión de la tierra, que permitan registrarlas, que se expidan títulos de propiedad que dén seguridad jurídica a los campesinos y que se realice una redistribución equitativa de las tierras.


Para el delegado de Ruanda, el factor de la disminución de estos litigios en su país ha sido el de la política iniciada en 2009 de registro de tierras. El representante de Burundi hizo saber que el 80% de los conflictos que llegan a los tribunales en su país tienen su origen en litigios sobre la tierra. Lo mismo sucede en la RDCongo, sobre todo en el este, donde la presión sobre la tierra es cada vez mayor y es una de las fuentes de la inseguridad. Desde hace años en el Kivu los jefes locales atizan las tensiones al vender las tierras de los campesinos a burgueses urbanos, únicos capaces de hacerlas registrar y de manejarse entre los meandros de la administración. Los desplazados que regresan a sus lugares de origen encuentran que sus bienes raíces han sido atribuidos a otros propietarios próximos a los nuevos jefes locales puestos en el poder por los señores de la guerra.

Los 150 participantes en la reunión de Bujumbura se han mostrado unánimes en juzgar indispensable el registro y la obtención de títulos de propiedad de la tierra, con documentos legales. En Ruanda, el centro de registro de tierras había entregado hasta febrero último 4,3 millones de parcelas, de los 10 millones que deben registrarse, en propiedad. El propietario, con el título de propiedad de la tierra, puede venderla, alquilarla o darla en garantía para la obtención de un crédito. Pero, la propiedad del subsuelo sigue siendo estatal. Para los especialistas, la mejor solución es implicar a los campesinos en la delimitación de parcelas. Es lo que tratan de hacer en Burundi con la organización de comités de campesinos, ya que ello facilita los consensos. Hay enormes superficies gestionadas por un puñado de ricos o dignatarios en el poder. Por falta de tierras, numerosos campesinos burundeses emigran y explotan sin autorización esas grandes propiedades privadas, sin esperar a la reforma agraria.

 En Ruanda, altos responsables políticos y militares, que habían expulsado a los campesinos para instalar inmensas granjas o pastos para sus ganados, se han visto obligados a restituir la tierra al Estado. Al menos 300.000 familias burundesas y 200.000 ruandesas no tienen ni siquiera una parcelita mínima de tierra. Los participantes en la reunión de Bujumbura preconizan una reforma agraria que redistribuya las tierras, que fije una superficie mínima que no debería dividirse.

 Según la Coalición internacional para el acceso a la tierra, “en África, la tierra es explotada en un 80% por las mujeres, pero sin embargo  sólo el 2% de ellas poseen derechos de propiedad sobre la tierra que cultivan”. Para la burundesa Makamba, “si la mujer no tiene derecho a heredar la tierra familiar, los conflictos por la sucesión y gestión no disminuirán”.