Iosu Moracho, en nombre del Comité Cristiano de Solidaridad con América Latina de Nafarroa y del Comité de Solidaridad con África Negra
Dice Ernesto Sábato, que en tiempos oscuros, nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. Tiempos oscuros, tiempos de crisis, tiempos de silencio. Los caminos de la noche están llenos de sombras y de trampas. Los salteadores se apostan, nos amenazan con sus armas y nos seducen con su propaganda. No hay peor herida que una herida que no se cierra. Y esta crisis está lejos de cerrarse porque es una crisis estructural, global, una crisis del sistema que nos hiere a todos y que sólo ahora cuando sangra y nos salpica, nos hace fijarnos en el despecho de sus causantes y en el rostro de sus víctimas.
El desequilibrio que existe a nivel mundial genera diariamente miles de víctimas inocentes, excluidas por este sistema, que no las necesita, ni siquiera como eslabones de esa cadena de producción, que es capaz de ostentar al mismo tiempo y sin el menor pudor, tanto los beneficios como la miseria que provoca.
El rostro de los inocentes es el rostro de los empobrecidos. La riqueza de unos es la causa de la pobreza de muchos. Esta crisis es sólo una más en la larga historia de derrotas de los vencidos en todas las batallas de la historia oficial.
Ninguna forma de capitalismo nos sacará de ella. Por esos caminos de salteadores, sólo se profundizarán las diferencias y cada vez serán más los rostros de estos inocentes: los niños de la calle, los indígenas, la mujer, los trabajadores, los parados, la naturaleza, la madre Tierra, las minorías étnicas, los refugiados, las víctimas del comercio sexual, los muchachos soldado, los que caen diariamente en el tráfico de las drogas…
Hay un grave problema espiritual en nuestra sociedad. Despreciamos los valores. Los confundimos. Despreciamos los derechos y nos olvidamos de nuestros deberes como seres humanos. Donde hay dolor hay una tierra sagrada gritaba Oscar Wilde. No podemos llamarnos seres humanos sino nos hacemos responsables del dolor del otro. Cómo sino vamos a dar un sentido trascendente a la Historia y a nuestra propia vida.
Hoy en día los gobiernos parecen haber olvidado que su meta es promover el bien común. Lejos de esto, se aparan en un falso sentido de la libertad para dejar que sean los más poderosos los que controlen al mundo y obtengan beneficios y réditos millonarios a costa de la vida de miles de inocentes. El consumo no es un sustituto del paraíso. Miles de seres en el mundo sobreviven diariamente en la más absoluta de las miserias. Ellos son los inocentes, los mártires. La vida se conserva sagrada en su miseria. Pero la miseria es impúdica y violenta y su causa es un egoísmo estructural.
No podemos convertir a los jóvenes en herederos del vacío, del abismo, de la congoja y del desconcierto. No podemos dejar a nuestros hijos e hijas la herencia de la desesperación, la insolidaridad y el sálvese quien pueda.
Quizás estemos demasiado cómodos, o demasiado cuerdos para apostar por el mundo. Pero es la hora de rescatar las utopías. La hora de la resistencia frente a este consumo voraz que nos consume el alma. La hora en que recuperemos los caminos en los que la Vida pueda renacer. (Sábato). Necesitamos profetas que sepan hablar en medio de las crisis y del silencio que imponen las deslumbrantes luces de colores de este primer mundo.
Machado buscaba a Dios entre la niebla. El ser humano sólo cabe en la Utopía. Fuera de ella no es ser humano, sino un muñeco de trapo, un engranaje al servicio de los manipuladores, una marioneta, un guiñapo… El trabajo de la solidaridad es encarnarse en la utopía para recuperar en ella lo más auténtico que poseemos como seres humanos.
Oscar Romero, Christophe Munzihirwa, Leónidas Proaño, Pedro Casaldáliga, Rigoberta Menchú, Domitila Chungara, Wangari Maathai, Jon Sobrino y tantos otros y otras nos preceden en esta lucha.
El próximo día 28 celebraremos la Vida con su recuerdo y su presencia entre nosotros. Será a las 19,30 horas en la capilla del Colegio Vedruna. La entrada está en la calle San Fermín. El lema que nos acompañará es: Creemos en el ser humano y en la comunidad. Qué mejores tiempos para afirmar esto…