* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 8, 1 – 11)

*                    V DOMINGO  DE  CUARESMA. – C – Marzo  21)

*           Tras una noche de  ORACIÓN, Jesús  instruye a la gente.
*           La fuerza de su enseñanza nace del contacto íntimo y frecuente con Dios Padre.
*           Del pasaje del Evangelio de hoy, tenemos mucho que aprender:
*           LA ACOGIDA  de  la  pecadora.  Dios, en vez de condenar al pecador, lo acoge para que cambie. La imagen de la mujer adúltera junto a JESÚS puede representar a cualquier comunidad cristiana, a cualquiera de nosotr@s.
*           JESÚS, pone al descubierto a los acusadores.
No sabemos lo que escribía en el suelo, sobre la tierra, pero algo nos hace sospechar al ver que los que la acusaban  se fueron marchando… además JESÚS, lo dice con claridad.
           
          
EL QUE NO TENGA PECADO, QUE TIRE LA PRIMERA PIEDAR”…
            Sí, nos dice que antes de arrojar piedras contra otr@s… Hemos de saber juzgar nuestro propio pecado.
*           JESÚS NO CONDENA. 
*         
A la mujer, la renueva como persona, ante Dios, ante los demás, y  ante ella misma.
*           Lo que la mujer adúltera necesitaba no eran piedras, sino un corazón  misericordioso y una mano amiga que le ayuda a levantarse…

                     O R A C I Ó N

*           Todo lo anterior ha brotado de un rato de Oración, no de noche, sino en un claro día, porque yo también me siento pecadora,  Pero el sol brilla… La Pascua está cerca…
*           Lo tuyo, Señor, no es condenar, sino salvar.
Tú que sabes lo que hay dentro de cada corazón, no juzgas ni condenas.
            Nosotr@s, siempre estamos dispuestos  a tirar piedras  olvidando nuestro pecado…
 

*           Señor, todos hemos actuado alguna vez con la doblez de los fariseos. Ayúdanos a que  estemos dispuest@s a tender la mano como Tú.
            Ilumina, Señor, nuestras mentes, y transforma nuestro corazón para que defendamos la vida y valoremos a las personas.

*           Ayúdanos a continuar tu misión liberadora:
Que no confundamos tu voluntad con nuestras normas o tradiciones.
Que seamos capaces de descubrir la bondad de toda persona.
Que animemos a no hacer daño a nadie y a caminar en el amor.
Que acojamos  y  liberemos, como lo hacías Tú, Señor y Dios nuestro. ASÍ SEA.

. *                      Z U R I Ñ E