* IV DOMINGO DE CUARESMA . C. (Marzo 14)
* Hoy el evangelio nos narra una de las grandiosas parábolas dichas por Jesús, que a mí me gusta llamar:
“Parábola del Padre Misericordioso”
En ella, la figura principal, no es el hijo menor, ni el hijo mayor, sino el padre de ambos, imagen de Dios Padre que es Amor infinito, misericordioso, acogedor, que se alegra cuando vuelve aquél que se había perdido.
* Dios Padre que perdona por Jesucristo, que ama generosamente.
* Un Dios que no espera que el alejado venga y pida perdón, sino que sale a su encuentro.
* Un Dios que ama sin medida, y nos invita a hacer nosotr@s lo mismo.
O R A C I Ó N
* ¿Qué me dirás, Dios mío, cuando llegue a tu presencia?. ¿Qué voy a decir, Señor , cuando me encuentre contigo?…
* Yo me quedaré mud@, sin saber que decir, cómo hablar…
Pero Tú me sorprenderás con tu amor, como siempre, y antes de que yo abra la boca, me tomarás de la mano y me dirás, como al hijo pródigo:
“¡VEN A MIS BRAZOS, HIJ@ MÍ@, NO VES QUE TE ESTOY ESPERANDO!
* Y entonces entenderé, por fin, la parábola de tu AMOR DE PADRE.
Y se me quedará clavada en el corazón, para siempre, esa palabra que lo dice todo en tus labios: ¡HIJ@!…
* Ojala que pueda decir, con toda mi alma, con todo mi corazón y todas mis fuerzas, esa otra palabra maravillosa:
* ¡PADRE!…
Porque Tú, Señor, eres verdaderamente nuestro Padre y nosotr@s somos de verdad tus hij@s.
* Señor Jesús:
Lo primero darte gracias por esta parábola:
¡Qué hermosamente cuentas tu inexplicable bondad y nuestra loca miseria!..
Esto me hace llamarla:“PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO”.
Este Padre es sin duda el protagonista. El único que ama de verdad. Acepta a l@s hij@s como son.
* Por eso te decimos y te digo:
“ ¡SÍ, ME LEVANTARÉ VOLVERÉ JUNTO A MI PADRE!… QUE ASÍ SEA.
* Z U R I Ñ E