ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.4,21-30 y ICor.12,31)

* DOMINGO 4º  TIEMPO ORDINARIO-C– (ENERO 31).

*           Hoy Jesús en el Evangelio nos vuelve a repetir lo que dijo el domingo en la Sinagoga de Nazaret:
          “HOY SE CUMPLE ESTA ESCRITURA QUE ACABÁIS DE OIR”. Y San  Pablo del  AMOR…
            Las reacciones ante el comentario de Jesús, para un@s fue de admiración, para otr@s de rechazo. Jesús no lo tuvo fácil. Por eso nos puede pasar a nosotr@s ser incomprendid@s cuando tratamos de ser fieles a las enseñanzas de Jesús; incomprendid@s incluso por gente de Iglesia, como le ocurrió a Jesús.
           
Jesús tuvo presentes siempre a los más necesitad@s por eso hoy mi oración es:

*                         ORACIÓN DESPUÉS DEL TERREMOTO DE HAITÍ

*           Señor, en ocasiones como esta, cuando nos damos cuenta de que el suelo bajo nuestros pies no está tan sólido como lo habíamos imaginado, suplicamos tu misericordia.

*           Al ver lo que hemos construido derrumbarse alrededor de nosotr@s, sabemos bien lo pequeñ@s que realmente somos en este frágil planeta al que llamamos nuestro hogar, siempre cambiante, siempre en movimiento. Sin embargo, nos has prometido que nunca nos olvidarás. No nos olvides ahora.

*           Mucha gente escucha los gritos lastimados en medio de los escombros  y llenan  el  aire  polvoriento  con  gritos de dolor…

*           Confórtalos, Señor, en este desastre.
Se su ROCA, cuando la tierra no deja de sacudirse, y refúgial@s bajo  tu  AMOR, cuando sus casas ya no existen. Envuelve en tus brazos a l@s que murieron. Consuela el corazón de l@s que lloran. De los que sufren.

*           Traspasa también,  nuestros corazones  con   tu compasión  a nosotr@s  l@s  que  miramos  desde lejos…
*           Sacúdenos para  actuar con presura  a  dar cada día con generosidad, a  trabajar siempre por la justicia, y orar sin cesar para aquell@s sin esperanza.

*           Y una vez que los temblores hayan cesado, las imágenes de destrucción hayan dejado de ser noticia, y nuestros pensamientos vuelvan a las preocupaciones de cada día, no olvidemos que somos tod@s tus hij@s, y ell@s nuestros herman@s.
            Tod@s obra de tus manos.
*           Porque, aunque se muevan las montañas y se destruyan las colinas, tu AMOR nunca nos abandonara, y tu promesa de paz nunca  cambiará.

*           Que resuene en nuestro corazón (y aunque sea difícil en el de ell@s) que nuestro auxilio está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
            Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
                             Z U R I Ñ E