- DOMINGO XVI. T.O. – B – (Julio 19 de 2009)
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Hoy el Evangelio, como siempre, nos va a recordar algo que nos viene muy bien.
Las prisas, el estrés, el deseo de resultados, nos pueden quitar la tranquilidad, nos roban la paz.
Algo de esto les pasaba a los discípulos de Jesús eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.
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Jesús no quiere esta “intranquilidad”. Se lleva a los discípulos a “un sitio tranquilo a descansar un poco”, a un lugar “tranquilo y apartado”. Sabe que las prisas y los agobios no son los mejores compañeros de viaje. Necesitamos, personal y comunitariamente, tiempo y lugar de sosiego.
El Evangelio de hoy nos sugiere la necesidad de momentos de descanso, de tranquilidad; junto a Jesús, como los discípulos.
- O R A C I Ó N
- Señor, que sepamos vivir el Domingo como un día de descanso y encuentro contigo. Necesitamos parar y encontrarnos con nosotr@s mism@s.
- Enséñanos, Señor, a dedicar tiempo para escuchar y compartir. Que nos sintamos felices cuando tenemos tiempo para los demás.
- Que en nuestras relaciones sepamos llegar al corazón de las personas. Que como Tú, Señor demos seguridad a los que se sienten abandonad@s o poco comprendid@s.
- Que estos días de descanso veraniego (si los tenemos) sirvan para renovar fuerzas y volver al trabajo con ánimos renovados y tratemos “entrañablemente” a las personas que no tienen vacaciones.
- Señor, que esta semana dejemos de lado, las prisas, los miedos y pongamos nuestra confianza en Ti. AMÉN.
- Z U R I Ñ E