SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO (Mc 1, 1-18)

7 Diciembre 2008 

ORAR CON EL EVANGELIO

Recordamos de nuevo la “corona” de Adviento que vemos en muchas parroquias. Es símbolo de la esperanza de que la luz y la vida, triunfará sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios, se ha hecho como uno de nosotros y con su muerte y Resurrección, nos ha dado la verdadera Vida.
Por eso con fe, encendemos la 2ª vela a la vez que recordamos que:

Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel.
Nosotros, como símbolo, encendemos estas dos velas.
El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto.
La humanidad entera se estremece porque dios se ha sembrado en nuestra carne.
Que cada un@ de nosotr@s, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas  y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza.
¡VEN PRONTO, SEÑOR. VEN, SALVADOR!

Damos un paso más en el Adviento. En la 1ª semana se nos recordaba con insistencia:¡
VELAD!. ¡VIGILAD!. ¡ESTAR DESPIERTOS!…
Realmente ¿hemos dado un paso?. ¿hemos vigilado? O nos hemos quedado “dormid@s”.
El Señor, nuestro Dios, viene a salvar, por eso continuamos el camino con “esperanza. 

Este Domingo, comienza el Evangelio como BUENA NOTICIA. Tu nombre lo resume:
“JESÚS”, significa. “DIOS SALVA”.
“MESÍAS”: “Ungido” o “Consagrado”
“HIJO DE DIOS”: “Yo he salido de dios y vengo de Dios”. 

Hoy Juan Bautista, nos grita desde el desierto: “PREPARAD EL CAMINO DEL  SEÑOR”.
Nos anima a la “CONVERSIÓN”. Al  “CAMBIO DE VIDA”….
Pero… lo hemos oído tantas veces… ¿Vale la pena cambiar de vida?. Y ¿Para qué?..
El comienzo del Evangelio nos da la pista: “COMIENZO DE LA BUENA NOTICIA DE JESÚS”.
A tod@s nos gustan las buenas noticias, estamos saturad@s de malas.
La BUENA NOTICIA DE JESÚS, sigue siendo actual. Sí, ¡Vale la pena cambiar de vida!.
Nuestros anhelos y esperanzas no son una quimera.
En Jesús, tod@s encontramos respuesta a los interrogantes más íntimos.
Es posible ser feliz, es posible un mundo donde reine la justicia y la paz.
                

Señor: Juan el Bautista preparó el camino. No lo bloqueó.
Anunció la Buena noticia y no contribuyó a la crispación de su sociedad.               

Que sepamos ser mensajer@s de la Alegría de Dios: 
Que
 sembremos paciencia en lugar de ser “pregoner@s impacientes”
Señor, haz que seamos mensajer@s de rostro amable, alegre, confiado y pacificador.

                 Que recordemos, Señor, que las personas,  que subrayan el bien y relativiza el mal son las Mejores comunicadoras de tu Buena Noticia.  La anuncia cuando confía y disculpa, cuando no sospecha y condena y siempre que vence
el mal con la abundancia del bien.

Gracias, Señor, por estar a nuestro lado y por confiar en nosotr@s.
Queremos CONVERTIRNOS, CAMBIAR.
Esta semana intentaremos verte en cada persona. En la familia, en la comunidad, en los que trabajan cerca, lejos, en los que se cruzan en nuestro camino, en tod@s.                

Señor: ábrenos los ojos para mirar bien la realidad;
Destapa nuestros oídos para escuchar la verdad;
suaviza nuestro tacto para acariciar las heridas,
Afínanos el olfato para oler tu presencia sencilla;
Enriquece nuestro gusto con los sabores de tu Reino    

¿Serás Tú, Jesucristo, “noticia alegre” para nosotr@s?.           

¡VEN, SEÑOR JESÚS Y SÁLVANOS!.
CONVIÉRTENOS, CAMBIANOS.
               
Nuestro corazón está abierto a tu encuentro. AMÉN.
                               

Z U R I Ñ E 

FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN                

Haciendo un paréntesis en las celebraciones de aviento, hoy contemplamos la fiesta de la “Inmaculada Virgen María, Madre de Jesús”. (Lc. 1, 26 – 38)..
María es elegida por Dios para ser la Madre de Jesús, la madre del Hijo de Dios.
               

Pero antes, es necesario la respuesta libre de la persona llamada, como en toda vocación.
María da un “SÍ” incondicional.                

Señor, gracias por confiar  en una mujer de carne y hueso.
Hablar de María en términos de Inmaculada Concepción puede hacerla lejana e inaccesible a nosotr@s.
Entiendo que maría fue una mujer con una absoluta confianza en Dios y en José.                

Gracias, Señor, porque nos das la seguridad de poder llevar a término la misión que nos has encomendado a cada un”.                

Gracias al SÍ de  María, los esposos esperan con ilusión el nacimiento de un nuevo hijo.
Los matrimonios mayores, siguen amándose y cuidándose por encima de sus fuerzas con fidelidad.
Los religiosos y religiosas, se mantienen fieles a pesar de las dificultades y la incomprensión social.
Los Sacerdotes siguen predicando la Palabra en un mundo que parece pasar de Dios.
Los jóvenes esperan y buscan un mundo mejor…
 tod@s sabemos que la Gracia del Altísimo nos cubrirá con su sombra.               

Por eso te decimos. ¡GRACIAS MADRE POR TU SÍ!               
¡GRACIAS, SEÑOR!. 
                                                         

Z U R I Ñ E