El motivo: la Delegación del Gobierno en Madrid ha prohibido el recorrido de la marcha, aduciendo problemas de seguridad ante una posible “confrontación” entre los manifestantes y los jóvenes católicos, así como la necesidad de preservar “la imagen de la ciudad de Madrid para más de un millón y medio de turistas que llegan a la capital” y que se congregarán en torno al papa en la Jornada Mundial de la Juventud.