Bandas criminales acechan los campos de desplazados y los convoyes de ayuda. Ya lo advirtió el 26 de julio la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR): “Hemos visto de primera mano la desesperación por el hambre, a desplazados zarandeados durante la distribución de comida. No hay suficiente para todos”.