Papa Francisco: ¿Por qué se rescatan bancos quebrados y no a los refugiados?

El Papa Francisco insistió este 5 de noviembre en la necesidad de establecer una política de acogida a refugiados y mostró su extrañeza ante la indiferencia con la que el mundo asiste a las muertes de migrantes en el Mediterráneo y otros lugares. “¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto?”, se preguntó. “El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no solo el Mediterráneo. Tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente”.

 

 

 

Trump y el caos teleonómico

El “escenario teleológico” sería aquel en el que “la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión”. En el supuesto de producirse el triunfo de Donald Trump en las Presidenciales de EE.UU, asistiremos a la irrupción de un “escenario teleonómico” en contraposición al llamado “escenario teleológico” vigente en la actual sociedad occidental y que vendrá marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial a sistemas complejos como el Cambio Climático, la Detección y Prevención de Epidemias, los Flujos Migratorios, la Bolsa de Valores y el Nuevo Orden Geopolítico Mundial.

 

Religión, política y ecumenismo

La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos entre los seguidores de Cristo, católicos o no, que lo entienden de manera diferente. Quizá lo que deberíamos matizar de entrada es el concepto “política”, ya que una cosa es la política partidista como ejercicio necesario para la gobernabilidad de un país, y otra muy diferente la llamada denuncia profética de las injusticias ante las que un seguidor de Cristo no puede quedarse indiferente, o lo que sería peor, directamente cómplice.

 

Idas y vueltas sobre Dios, religión y espiritualidad

Equipo Atrio,

Parece claro que no se ha cumplido la profecía de Marx y que la cuestión religiosa, no está ni mucho menos liquidada. Sí se encuentra en cambio en un momento de profunda transformación. Se trata sin duda de uno de esos signos de los tiempos que el Vaticano II nos invitó a leer. Sin duda no es una tarea fácil. Siempre es más asequible detectar que la historia se está moviendo que prever hacia donde se dirige. Teniendo en cuenta además que se producen vaivenes, movimientos de ida y venida y no avances rectilíneos. Leer más

Urteko 33. igandea – 33 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

– C (Lukas 21,5-19)

Evangelio del 13/Noviembre/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

ALDI ZAILETARAKO – PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Gure egun hauetan gertatzen ari diren kanbio sozio-kulturazko sakonak eta erlijio-krisia astindu gogorra ari dira ematen, mendebaldean, kristautasunaren sustraiei; horrek guztiak inoiz baino gehiago eragin beharko liguke argia eta indarra Jesusengan bilatzera, aldi hauek azti eta erantzukizunez bizi ahal izateko.

Errealismorako deia

Inoiz ez die Jesusek bere jarraitzaileei aditzera eman bide erraza, arrakastatsua eta aintzatsua izango dutenik. Ostera, jakinarazi die beren historia luzea zailtasunez eta borrokaz betea izango dutela. Beraz, Jesusen espirituaren kontra doa triunfalismoa aldarrikatzen ibiltzea edota handikeriari laineza emanez bizitzea. Benetan latza iruditzen zaigun bide hau da bere Jaunari leial izan nahi zaion Elizari egiaz dagokiona.

Xalotasunik ez

Krisialdian, duda-muda eta nahasmendu-aldian ez da harritzekoa mezuak eta agerpenak entzutea salbazio-bide berriak proposatuz. Horien aurrean, hona Jesusen erreguak. Lehenik eta behin: «ez zaitzatela inork engaina», hau da, ez jarri xaloki zeuen ustea ebanjelioa ez beste mezu batean, ez Elizaren barrukoan, ez kanpokoan. Beraz, «ez ibili halakoen ondoren». Ez uste izan Jesu Kristogandik apartarazten gaituztenengan, hura da gure fedearen oinarri eta jatorri bakarra.

Funtsezkoari atxiki

Kristau-belaunaldi bakoitzak izan ohi ditu bere arazoak, zailtasunak eta bilatu beharrak. Ez genuke galdu behar geure patxada, baizik geure erantzukizunari lotu beharko gintzaizkioke. Ez digu inork eskatuko geure indarrez gaindiko den ezer. Eskura dugu Jesusen beraren laguntza: «Neuk emango dizkizuet hitzak eta jakinduria». Ukazioa eta etsaigoa dituen kontrako ingurumenean berean, bete dezakegu ebanjelioa eta bizi gintezke kristau-zentzuz.

Testigantzaren ordua

Aldi zailak ez ditugu bihurtu behar lanturako, oroimenerako edo etsipenerako aldi. Ez dira etsitzeko, geldotzeko edo amore emateko aldi. Beste bat da Jesusen mezua: aldi zailetan «aukera izango duzue testigantza egiteko», Orduan, hain zuzen, behar dugu biziago egin geure artean Jesusen, haren mezuaren eta haren egitasmoaren testigu apal baina konbentzigarri izateko deia.

Pazientzia

Hona Jesusen erregua goiari gogor eusteko: «Zeuen iraupenez salbatuko duzue arima». Jatorrizko hitza bietara eman daiteke: «pazientzia» nahiz «iraupena». Kristauen artean gutxi mintzatu ohi gara pazientziaz, baina inoiz baino handiagoa dugu haren beharra. Kristau-bizieraren estilo hau, pazientziazkoa eta iraupenekoa, lantzeko mementoa dugu gaurkoa, egoera eta erronka berriei erantzuten lagunduko diguna, bakea eta argitasuna galdu gabe.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

33 Tiempo ordinario

– C (Lucas 21,5-19)

Evangelio del 13/Noviembre/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Los profundos cambios socioculturales que se están produciendo en nuestros días y la crisis religiosa que sacude las raíces del cristianismo en occidente, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.

Llamada al realismo

En ningún momento augura Jesús a sus seguidores un camino fácil de éxito y gloria. Al contrario, les da a entender que su larga historia estará llena de dificultades y luchas. Es contrario al espíritu de Jesús cultivar el triunfalismo o alimentar la nostalgia de grandezas. Este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más acorde a una Iglesia fiel a su Señor.

No a la ingenuidad

En momentos de crisis, desconcierto y confusión no es extraño que se escuchen mensajes y revelaciones proponiendo caminos nuevos de salvación. Estas son las consignas de Jesús. En primer lugar, «que nadie os engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. Por tanto, «no vayáis tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo, único fundamento y origen de nuestra fe.

Centrarnos en lo esencial

Cada generación cristiana tiene sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Contamos con la ayuda del mismo Jesús: «Yo os daré palabras y sabiduría»… Incluso en un ambiente hostil de rechazo o desafecto, podemos practicar el evangelio y vivir con sensatez cristiana.

La hora del testimonio

Los tiempos difíciles no han de ser tiempos para los lamentos, la nostalgia o el desaliento. No es la hora de la resignación, la pasividad o la dimisión. La idea de Jesús es otra: en tiempos difíciles «tendréis ocasión de dar testimonio». Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.

Paciencia

Esta es la exhortación de Jesús para momentos duros: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». El término original puede ser traducido indistintamente como «paciencia» o «perseverancia». Entre los cristianos hablamos poco de la paciencia, pero la necesitamos más que nunca. Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz ni la lucidez.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 13 de noviembre de 2016, 33º Ordinario

Lucas 21, 5-19

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

Él contesto: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Comentario al Evangelio:

Estamos ya en el final del año litúrgico, y por una lógica probablemente mal aplicada al distribuir los textos bíblicos a lo largo del año litúrgico, el tema de las lecturas de este domingo es también el del «final de los tiempos», el «final del mundo». De hecho, en el evangelio hay numerosos pasajes que aluden a este tema, los famosos textos «apocalípticos» (el género «apocalíptico» era muy del gusto de aquellos tiempos).

Durante la historia del cristianismo, también el final del mundo ha sido un tema siempre presente. Formaba parte de la identidad cristiana, diríamos. Ser cristiano implicaba creer que nuestra vida va a acabar con un juicio de Dios sobre nosotros, y también sobre la existencia del mundo como conjunto: Dios decidiría en algún momento -muy probablemente por sorpresa- el final del mundo, y toda humanidad sería convocada a juicio, en el Valle de Josafat por más señas, junto a la muralla oriental del templo de Jerusalén (lo que convirtió a ese valle en un auténtico cementerio VIP, muy cotizado…).

Este concepto del «final del mundo» estaba enmarcado (hasta ayer mismo, cuando nosotros éramos niños) dentro del contexto de una cosmovisión que imaginaba a Dios como un «Señor todopoderoso», situado fuera del mundo, encima, en un segundo piso celestial, observando y con frecuencia interviniendo en el mundo, donde se debatía la humanidad que Él había creado allí para superar una prueba y pasar a continuación a la vida definitiva, que ya no sería aquí en la tierra, sino en otro lugar, en «un cielo nuevo y una tierra nueva», porque la vieja tierra sería destruida con el final del período de prueba de la Humanidad. A continuación ya todo sería distinto: una «vida eterna» en el cielo -o en el infierno tal vez para algunos-.

Ruboriza hoy –y casi parece caricatura– contar o describir aquella visión que durante siglos se identificó con la doctrina cristiana. Durante milenio y medio al menos la creyeron revelada por Dios mismo. Dudar de ella o de cualquiera de sus detalles era tenido como un pecado (grave) de «falta de fe» y -peor aún- como un desacato a la revelación. Sobre la visión global o el «gran relato» –porque además era realmente un relato– que el cristianismo ofrecía (pecado original, juicio particular, juicio universal, cielo, purgatorio o infierno…) no era permitido dudar.

Hoy nos podemos llevar las manos a la cabeza al caer en la cuenta de qué parte tan grande de toda esta visión estaba constituida por tradiciones mitológicas ancestrales, pensamiento platónico… ¡Genial Platón!, que logró crear una «imagen» del mundo que cautivaría la imaginación de la humanidad por generaciones y generaciones, durante varios milenios, por veinticinco siglos, hasta hoy.

La revolución científica comenzada en el siglo XVI comenzó a cuestionar aquella cosmovisión platónico-aristotélica del cristianismo: las esferas celestiales, los siete cielos, la separación entre el mundo perfecto supra-lunar y el imperfecto o corruptible infra-lunar, la descripción tan viva de los «novísimos» (muerte, juicio, infierno y gloria)… Pero lo que en la visión científica o el conocimiento simplemente físico de las personas iba desmoronándose, se refugiaba en la visión religiosa, como si el cielo de la fe fuera el aristotélico-platónico, aunque el cielo astronómico fuera totalmente otro.

Hoy día, con el avance que la ciencia ha realizado, la escatología (rama de la ciencia que trata del «eskhatos, lo último») no sabe dónde colocar eso último, ni cómo conectarlo con lo que hoy sabemos todos. Y por eso cuesta seguir hablando de lo que era «lo último» dentro de las coordenadas teológicas tradicionales: unas realidades últimas conectadas directamente con la «prueba» y el «juicio de Dios» sobre nosotros, y una «vida eterna» vista como el premio o castigo correspondiente… La vida, la muerte, y la posible continuidad o no de la vida… todo ello era planteado en las coordenadas de aquella visión mítica (Dios arriba, que decide crear una humanidad y la pone a prueba para llevar a quienes la superen a la vida eterna…).

Tan internalizada está esta convicción mítica del «Dios que crea a los humanos en una vida provisional para probar si pueden acceder a la vida eterna», que todavía hoy, muchos cristianos no sólo siguen pensando así, sino que no ven la posibilidad de que vida, muerte y más allá de la muerte sean dimensiones existenciales humanas que deban dejar de ser «utilizadas» con la idea de premios y castigos de Dios a los humanos por su conducta. Muchos predicadores tendrían hoy dificultades para enfocar su homilía superando esa interpretación tradicional…

Pero, afortunadamente, «otro cristianismo es posible». Es posible… porque ya es real: ya lo viven muchos, y algunos incluso dan razón de esta su fe, y su nueva esperanza, desligada de premios y castigos. No es éste el lugar para presentar toda una escatología renovada, pero sí para remitir a tres obras recomendables a quien trate de replantear su fe fuera del paradigma premoderno mítico:

– Roger LENAERS sj, Otro cristianismo es posible, Abya Yala, Quito, Ecuador, 2006 (http:/tiempoaxial.org).

– Las «12 tesis del obispo John Shelby SPONG», que pueden ser encontradas en la mayor parte de los buscadores de internet.

– La revista CONCILIUM dedicó recientemente un número monográfico a la «resurrección de los muertos», en noviembre de 2006 (el número 318).

– John Shelby SPONG, Vida eterna: una nueva visión. Más allá de las religiones, más allá del teísmo, más allá de cielo e infierno, 232 pp, publicado en español por la editorial Abya Yala de Quito, en su colección «Tiempo axial» (http:/tiempoaxial.org). El subtítulo lo dice todo sobre la intención y el enfoque de este libro.

Puede ser que la presencia magnífica del templo de Jerusalén alentara la fe de los judíos hasta el punto de ser más significativos la arquitectura y el poder de la religión que el mismo Dios de Israel; puede ser que fueran más importante los sacrificios, el ritual, la construcción majestuosa… que las actitudes exigidas por el mismo Dios para un verdadero culto a él: la misericordia y la justicia social. Por eso Jesús afirma que el templo será destruido, pues no posibilita una relación legítima con Dios y con los hermanos, sino que crea grandes divisiones sociales e injusticias. Es importante ir descubriendo en nuestra vida que la experiencia de fe debe estar atravesada por el servicio incondicional a los demás; es así como vamos sintiendo el paso de Dios por nuestra existencia y es así como vamos construyendo el verdadero templo de Dios, el cual no se debe equiparar con edificaciones ostentosas, sino con la Iglesia-comunidad de creyentes que se inspira en la Palabra de Dios y se mantiene firme en la esperanza de Jesús resucitado.

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero en ella puede encontrarse varios episodios relacionados con el contenido de ese evangelio: https://radialistas.net/category/un-tal-jesus/

 

 

LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS Y EL VOTO CATÓLICO

Blog de Cristianisme i Justícia
Voces. Fr. Thomas J. Reese[Europeinfos]

Después de ignorar a los votantes católicos durante casi todo el ciclo electoral, los medios de comunicación han despertado por fin y han reconocido que son importantes, a pocas semanas de las elecciones norteamericanas del 8 de noviembre de 2016.

Hasta ahora, el único grupo religioso sobre el que se daban noticias era el de los evangelistas: cuánto apoyo daban o no a Donald Trump era analizado minuciosamente. Pero a nadie le importaba lo que los católicos votaban en las primarias. Leer más

Elecciones en EE.UU.: Hillary vs Trump

Walter FormentoWim Dierckxsens
Alainet

  • Hillary ganaba las elecciones cómodamente hace 21 días!

En el camino a las elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU. están sucediendo hechos que muestran un comportamiento nuevo, no hay ganador claro y definido del establishment financiero. No era así hace 30 días cuando Hillary Clinton llevaba una clara ventaja de 12% en la intención de voto. Esta ventaja para los últimos 15 días se había reducido a 4% y hace 10 días se hablaba de un posible empate técnico, Hillary adelante por 1%. Pero en la última semana, cuando se hicieron los sondeos dan una ventaja de Donald Trump por 1%.

  • ¿Qué ha sucedido para que hoy se encuentre perdiendo por el 1%? Leer más

Ética del perdón

Antonio Gil de Zúñiga
Atrio

No hay perdón sin misericordia, ni misericordia sin perdón y que me perdone Nietzsche, porque para él todo esto de la misericordia y el perdón, léase compasión, le suena a debilidad y a algo enfermizo, hasta el punto de que la muerte de Dios sobrevino por un exceso de compasión, ahogándose en ella. Sin embargo, Jesús de Nazaret hizo de la misericordia y el perdón la coordenada central de su programa ético-religioso. El “ojo por ojo” de la sociedad judía lo cambia radicalmente por la misericordia samaritana y por el que hay que perdonar hasta setenta veces siete (Mt. 18,21). No es el perdón una palabra al uso, escribe el papa Francisco, más bien, es una palabra que “en algunos momentos parece evaporarse… y es triste constatar cómo la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más”. Leer más

Católicos y luteranos se comprometen a «eliminar los obstáculos que nos impiden la plena unidad»

«Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo». Con un histórico abrazo, el Papa y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam, firmaron una declaración conjunta, tras la oración ecuménica en Lund. En el texto, ambas iglesias se comprometen a «seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad,especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia».