La Iglesia colombiana, optimista tras la firma del nuevo acuerdo por la paz

«Valoramos que estos meses se hayan convertido en un momento de escucha y de diálogo». «Ahora se abren escenarios que, aunque complejos y delicados, son esperanzadores». Así expresó la Iglesia colombiana su complacencia ante la firma del nuevo acuerdo por la paz en el país, promesa que se hizo realidad con la rúbrica escenificada en el Teatro Colón de Bogotá por el presidente Santos y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias «Timochenko».

 

 

LOS PODEROSOS CULTIVAN FUNDAMENTALISMOS

José L. Caravias
Acción
Fe Adulta

“Fundamentalismo es la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados fundacionales, o la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida” (Wikipedia). Se trata de una actitud vital contraria a cualquier cambio en las doctrinas y las prácticas que se consideran esenciales e inamovibles en un sistema ideológico, especialmente religioso. Leer más

Colgar, o ahorcar, los hábitos ¿»Deserción» y «desbandada»?

Antonio Aradillas
Religión Digital

«En vivo y en directo», y con la imprescindible consideración y deferencia a los cánones y a los canonistas, el tema-eje de esta reflexión no es otro que el de los sacerdotes -frailes, monjes y monjas- que optaron por «secularizarse» o, hablando en plata, por «colgar -ahorcar- los hábitos», es decir, «dejar el traje eclesiástico o religioso para tomar otra profesión o destino profano». Leer más

MINISTERIO FEMENINO

VÍCTOR CODINA
Fe Adulta

Las mujeres, no solo las feministas, se preguntan por qué en la Iglesia católica las mujeres no forman parte de la jerarquía (diaconado, presbiterado, episcopado), cuando en la Iglesia Luterana y en la Iglesia Anglicana hay pastoras ordenadas y obispas.

El argumento que se suele dar en contra del ministerio femenino es que Jesús eligió 12 apóstoles varones. En este sentido tanto Pablo VI como Juan Pablo II cerraron la puerta al ministerio femenino en la Iglesia católica. Leer más

El año de Lutero

José Arregi
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Hemos inaugurado el año de Martín Lutero, el “mejor teólogo cristiano” según nos enseñaba el profesor Daniel Olivier, sacerdote católico, en el Instituto Católico de París de los años ochenta. El 31 de octubre del 2017 se cumplirán 500 años desde aquel día en que Martín Lutero, rica personalidad, profundo creyente, brillante profesor, genial escritor, clavó en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg las 95 tesis contra la venta de indulgencias, puesta en marcha por el papa León X por toda Europa para la construcción de la fastuosa Basílica de San Pedro del Vaticano. Leer más

«NI LAMENTAR EL PASADO NI ESPERAR NADA DEL FUTURO», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mt 24, 37-42

Hoy, comenzamos un nuevo año litúrgico. El tiempo de adviento se caracteriza por su complicada estructura. Por una parte recordamos el largísimo tiempo de adviento que precedió a la venida del Mesías. Esta es la causa de que encontremos en el AT tantos textos bellísimos sobre el tema. Fue un tiempo de sucesivas expectativas, porque las promesas nunca terminaban de cumplirse. Esas esperanzas eran claramente equivocadas, porque suponían una intervención directa, externa y puntual de Dios a favor de un pueblo. Todas las lecturas del AT van en este sentido y pueden despistarnos.

Por otra parte, tenemos la aparición histórica de Jesús. Aunque no sabemos ni el día ni el año de su nacimiento, se trata del punto de partida imprescindible para comprender nuestras expectativas como cristianos. Jesús hizo presente el Reino de Dios en su persona, a través de su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros, es su vida terrena, porque es en su vida donde hizo presente el amor y desterró el odio. La preocupación por el “Jesús histórico”, que se ha despertado en nuestro tiempo con tanta fuerza, es el punto de partida para todo lo que podemos decir de Jesús teológicamente.

Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos los hombres de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las religiones. Se trata de una oferta de salvación definitiva para el hombre. Él quiso indicar, a todos los seres humanos, el camino de la verdadera salvación. Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y prepararnos para hacerla realidad. Esa posibilidad de plenitud humana, debe ser nuestra verdadera preocupación. Ebeling dijo: lo más real de lo real no es la realidad misma, sino sus posibilidades. Jesús, viviendo a tope una vida humana, desplegó todas sus posibilidades de ser y propuso esa misma meta a todos.

Hay otro aspecto del adviento que es necesario tener muy claro. Al constatar, siglo tras siglo en la historia de Israel, que las expectativas no se cumplían, se fue retrasando el momento de su ejecución, hasta que se llegó a colocarlo en el final de los tiempos. Surgió así la escatología, un genero literario que nos dice muy poco hoy día. Es sorprendente que ni siquiera la venida de Jesús se consideró definitiva para los cristianos. Es la mejor prueba de que la salvación que él propuso no nos convence. Por eso los cristianos sintieron la necesidad de una segunda venida, que sí traería la salvación que todos esperamos.

Armonizar estas perspectivas es muy complicado para nosotros hoy. El tiempo anterior a Jesús, la vida terrena de Jesús, nuestra propia realidad histórica y el hipotético futuro escatológico nos puede llevar a una dispersión que convierta el adviento en un batiburrillo que nos impida enfocar bien su celebración. Creo que lo más urgente para nosotros hoy, es centrarnos en hacer nuestro el mensaje de Jesús y vivir esa posibilidad de plenitud que él vivió y nos propuso. Partiendo de su vida, debemos tratar de dar sentido a la nuestra.

La visión de Isaías en la primera lectura, está muy lejos de ser una realidad. Es la utopía que puede mantenernos firmes dentro de una realidad que sigue siendo sangrante. La realidad no debe eliminar la esperanza de un mundo más humano. Debemos aferrarnos a la utopía de que otro mundo es posible. La esperanza se funda en que Dios no nos puede abandonar ni retirar la oferta de esa plenitud. Esa esperanza, a la que nos invitan las lecturas, no es de futuro sino de presente. La percibimos como de futuro, porque todavía no hemos hecho nuestras todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Pablo nos repite que ya va siendo hora de espabilarse, pero seguimos portándonos como verdaderos insensatos. Seguimos caminando en una dirección equivo­cada. Las advertencias que hace Pablo a los romanos, son las mismas que tendríamos que hacer hoy: nada de comilonas y borracheras, lujuria y desenfre­no, riñas y pendencias. El excesivo cuidado de nuestro cuerpo, fomentará los malos deseos. El hedonismo que pretende el placer inmediato, terminará por aniquilar nuestro verdadero ser.

El evangelio nos invita a estar vigilantes. Estar despiertos es la condición mínima para desarrollar nuestra humanidad. Creo que estamos bien despiertos para todo lo terreno y material. Esa excesiva preocupación por lo material, es lo que la Escrita llama “estar dormido”. Hoy empezamos el Adviento, preparación para la Navidad, pero los grandes almacenes, y todos los medios de comunicación ya hace casi un mes que han empezado su preparación. Menos de un 15 % de nuestra sociedad escuchará unos minutos cada domingo el anuncio de que Jesús nace, frente a las muchísimas horas que va a soportar la propaganda consumista. ¿Será suficiente para contrarrestar su efecto devastador?

Crecer en la parte verdaderamente humana de nuestro ser, exige esfuerzo y dedicación. Alagar la parte instintiva es mucho más fácil que espolear el espíritu. Los emperadores romanos ofrecían pan y circo a las masas para que no exigieran otras cosas. Hoy la oferta tranquilizante es fútbol y tele. Nuestra religión, olvidando el evangelio, ha caído también en la trampa de una salvación acomodada a las apetencias de la mayoría, ofreciendo al hombre la eliminación del dolor, el pecado, la muerte. Como eso es imposible aquí y ahora, porque son inherentes a nuestra naturaleza, se ha proyectado la salvación para un más allá. No, Dios quiere la plenitud para todos, aquí y ahora, mientras aún somos humanos.

Adviento no es solo la preparación para celebrar dignamente un acontecimiento que se produjo hace más de veinte siglos. El adviento debe ser un tiempo de reflexión profunda, que me lleve a ver más claro el sentido que debo dar a toda mi existencia. No hay tiempos más propicios que otros para afrontar un tema determinado. Soy yo el que tengo que acotar el tiempo que debo dedicar a los asuntos que más me interesan. Y lo que más me debía interesar, tal como nos lo advierte la liturgia, es mi verdadero ser, no mi falso ser.

Dios está viniendo en todo instante, pero solo el que está verdaderamente despierto se dará cuenta de esa presencia. Si no descubro esa presencia, mi vida puede transcurrir sin enterarme de la mayor riqueza que está a mi alcance. Dios no tiene que venir en ningún momento ni de ninguna parte, porque es la base y fundamento de mi ser y si se separara de mí un solo instante, mi ser volvería a la nada. Lo que llamamos Dios está en mí como fundamento aunque yo no descubra su presencia. Pero como ser humano, mi más alta posibilidad de plenitud consiste precisamente en descubrir y vivir conscientemente esa realidad. Dios está en todo, pero solo el hombre puede ser consciente de esa presencia.

No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto humano. Si tengo que esperar a que Dios cambie algo o cambien los demás para encontrar mi salvación, no he descubierto lo que soy ni lo que es Dios. La salvación que Jesús propuso, no está condicionada por circunstancias externas. Aún en las situaciones más adversas, está siempre a nuestro alcance. En cualquier momento puedo hacer mía esa salvación. En cualquier instante de mi vida puedo descubrir la plenitud. Si no soy capaz de descubrir mi salvación en esta situación en que hoy me encuentro, no seré capaz de descubrirla nunca.

El error en el que estamos instalados, es esperar que esa salvación venga de fuera en un próximo futuro. Dios no tiene futuro y esta viniendo siempre y desde dentro. Aquí puede que esté la clave para cambiar nuestra mentalidad. Pero preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho y desde fuera. De esa manera no hay forma de hacer nuestro el Reino de Dios que está ya dentro de nosotros. Hoy el evangelio nos advierte: si el encuentro no se produce es porque seguimos dormidos.

Meditación-contemplación

“Daos cuenta del momento en que vivís”.
Se trata de despertar, de tomar conciencia de las posibilidades.
Soy un ser humano, no simple biología.
Mi meta, mi plenitud está más allá de toda materialidad.
……………

“Comían, bebían, se casaban…” ¿Qué hay de malo en ellos?
Lo único malo es poner el objetivo de tu vida en comilonas y borracheras.
Ni siquiera es preciso hacer daño a otros para impedir la plenitud.
El fallo está en vivir enredado en las cosas de este mundo.
………………

“¡Caminemos a la luz del Señor!”
Aún desde las tinieblas, podemos vislumbrar la luz.
La muerte no es la noche hacia la que encamino mientras vivo.
Al contrario, desde la noche nos encaminamos hacia el día.
……………..

Fray Marcos

 

 

Los expertos alertan de que las pensiones del futuro podrían reducirse hasta un 40%

JORGE OTERO
Público

MADRID.— «Hace ya años que no tengo vacaciones en Navidad: me pasó todas las fiestas respondiendo a las preguntas de familiares y amigos sobre si dentro de unos años habrá pensiones públicas o no. Yo siempre respondo lo mismo: sí habrá; otra cosa es lo que nos vayan a pagar por ellas».

En tono de broma pero con un poso de seriedad, Santos Ruesga, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los mayores expertos del país en la materia, expuso este martes en un seminario organizado por la embajada de Francia y Fundación Anastasio de Gracia-FITEL el interés y la preocupación que genera el que sin duda será uno de los asuntos estrella de la legislatura recién inaugurada: el futuro de las pensiones públicas. Leer más

El Papa autoriza a todos los sacerdotes absolver el pecado del aborto sin restricciones

El Papa Francisco vuelve a sorprender. Nada más cerrar la Puerta Santa del Año de la Misericordia, publica una carta apostólica en la que, entre otras novedades, establece que, a partir de ahora, cualquier sacerdote podrá absolver del pecado del aborto sin restricciones. Hasta ahora, la absolución sólo correspondía al obispo o a un sacerdote especialmente designado. Durante el Año Jubilar, Bergoglio estableció una «amnistía» que ahora se prorroga, indefinidamente. «Para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”.

 

 

Abendualdiko 1. igandea – 1º Domingo de Adviento, José A. Pagola

Ciclo A (Mateo 24,37-44)

Evangelio del 27/Nov/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

BEGIAK IREKIRIK – CON LOS OJOS ABIERTOS

Lehen kristau-elkarteek urte oso zailak bizi zituzten. Erromako inperio handian galdurik, gatazka eta pertsekuzio artean, kristau haiek indarra eta arnasa bilatu ohi zuten, Jesusen berehalako etorriko zain eta haren hitz hauek gogoan: «Egon erne. Bizi esna. Eduki begiak irekirik. Egon adi».

Esna bizitzeko Jesusen hitz hauek esaten al digute guri zerbait?

Zer esan nahi du gaurko kristauentzat geure esperantza Jainkoagan ipintzea begiak irekirik?

Erabat eta behin betiko galtzen utzi behar ote dugu Jainkoak azkenean zuzenbidea egingo dien esperantza, geure mundu sekular honetan, inolako errurik gabe sufritzen ari diren biktima errugabe horien gehiengo handiari?

Hain juxtu, kristau-esperantza faltsutzeko erarik errazena horixe da: Jainkoagandik geuretzat betiko salbazioa itxarotea, bizkarra emanik orain berean munduan ageri den sufrimenari. Egun batean aitortu beharra izango dugu geure itsutasuna Kristo Epailearen aurrean: noiz ikusi zintugun goseak edo egarri, arrotz edo biluzik, gaixo edo preso, eta guk laguntzarik eman ez? Hau izango dugu geure azken solasa harekin, orain begiak itxirik bizi bagara.

Esnatu beharra dugu eta begiak ondo ireki beharra. Erne bizi beharra, geure probetxu kaxkarra eta kezkak baino harago ikusi ahal izateko. Kristauaren esperantza ez da jarrera itsu bat, ez da ahazten sufritzen ari direnez. Kristau-espiritualitatea ez datza nork bere barnera bakarrik begiratzean, kristauak adi du bihotza beren zorira utziak direnei begira.

Kristau-elkarteetan gero eta gehiago zaindu behar dugu, geure bizitzeko erak pobreez axolagabe bizitzera eta ahaztera eraman ez gaitzan. Ezin hesitu gara erlijioaren baitan, egunero goseak hiltzen ari direnen deiadarra ez entzuteko. Ez dugu zilegi geure errugabetasun-ilusioa elikatzea, geure lasaitasuna babestu eta zuritzeko.

Jainkoarekiko esperantza, lur honetan ezer espero gabe bizi direnez ahazten den hura, ez ote genuke hartu behar baikortasun faltsuko ikuspegi erlijiosotzat, kosta ala kosta bizitakotzat, baina inolako argitasunik eta erantzukizunik gabe? Norberaren betiko salbazioa sufritzen ari direnei atzea emanik bilatzea, ez ote litzateke salatu behar «haragoko hartara luzatutako egoismo» sotiltzat?

Segur aski, munduan bizi den egundoko sufrimenduaz nabari den sentiera koxkorra da gaur egungo kristautasuna zaharkiturik ikustearen zantzurik larrienetako bat. Frantzisko aita santua «Eliza pobreago eta pobreena» aldarrikatzen ari denean, bere mezurik garrantzizkoena eta interpelagarriena ari zaigu hots egiten ongizatearen lurraldeetako kristauei.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

1 Adviento

Ciclo A (Mateo 24,37-44)
Evangelio del 27/Nov/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

CON LOS OJOS ABIERTOS

Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: «Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta».

¿Significan todavía algo para nosotros estas llamadas de Jesús a vivir despiertos?

¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos?

¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?

Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra propia salvación eterna mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro diálogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.

Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.

En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia y el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.

Una esperanza en Dios que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de un optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil «egoísmo alargado hacia el más allá»?

Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo sea uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el papa Francisco reclama «una Iglesia más pobre y de los pobres», nos está gritando su mensaje más importante e interpelador a los cristianos de los países del bienestar.

José Antonio Pagola