Urtarrilaren 23an Lucio Tabar izan genuen “Denon arteko deshazkundea ala gutxi batzuk agindutako murrizketak”-ari buruzko hitzaldia emateko. Hona hemen bideoa eta audioa.
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• DOMINGO 4º. T.O.-A- FEBRERO 2 de 2014
• PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
* Esta fiesta cierra el ciclo de Navidad, exactamente a los 40 días. A mediados del siglo V se celebraba ya con el nombre de “la fiesta de las luces” reúne varios nombres: Presentación de Jesús en el templo y Purificación de María.
Aunque es de carácter Cristológico, en ella se conmemora un acontecimiento muy importante en la vida de María: su purificación y la presentación de su Hijo al sacerdote en el templo. Es esta una fiesta de “la Luz”
Además se la conoce como “la candelaria”, se llama así, porque es costumbre de bendecir las candelas que se van a necesitar durante el año. Su sentido: que nunca falte en las casas la luz tanto física como espiritualmente. (Actualmente no se celebra este acto como antes).
* María (sin tener necesidad de ello) acude humildemente a cumplir la ley como cualquier otra mujer. Y María presenta con sur virginales brazos al mismo Hijo de Dios…
Además, hace la ofrenda de los pobres, dos tórtolas, y cuando la Sagrada Familia estaban dispuestos para marchar, se realizó el prodigio del ENCUENTRO con Simeón y luego con Ana.
* (Podemos descubrir, como la mujer, está muy presente, en los planes de Dios desde el antiguo Testamento. Y el valor de la familia donde las raíces cristianas arraigan.)
San Lucas nos cuenta con detalles aquel encuentro: Simeón, con el Niño en brazos proclama
“Ahora, Señor, ya puedes dejar irse en paz a tu siervo, porque han visto mis ojos al Salvador… al que has presentado ante todos los pueblos: LUZ PARA ALUMBRAR A LAS NACIONES y gloria de tu pueblo Israel
Y le dijo a la Madre “Mira, que este Niño está puesto para caída y levantamiento para muchos…
Y a Ti, una espada te traspasará el alma.”
* Ana, acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos lo mismo que Simeón… “Ahora”, hoy, también nosotros, podemos ver al Salvador y llevar su LUZ, hablar de El. Tenemos motivos para alabar y dar gracias. Pero a veces, no lo hacemos porque no nos dejamos guiar por el Espíritu; o no sabemos descubrir, en los signos normales y cotidianos, la presencia liberadora de Dios, o porque ya no esperamos la liberación. La fuerza, el impulso del Espíritu de Dios de Jesús la llevamos dentro, desde el bautismo. El mismo nos dice: “Yo soy la Luz del mundo el que me sigue no anda en tinieblas”. Simeón se dejó guiar por su Fuerza, por su Luz. (Tres veces en este corto Evangelio, nos habla Lucas, del Espíritu que impulsa, ilumina)
Por eso con la Luz, del Espíritu de Dios en nosotros
ORAMOS:
* (Primero es bueno reconstruir en el silencio la escena, tener poca luz en el lugar de oración).
* María con el Niño y José, llegan al templo…
Van a cumplir la ley, como toda mujer… Encuentro con Simeón…. Con Ana… Las otras madres…
Encendemos una lamparita… Llega la Luz… Encendemos todo…
Dejamos que el Espíritu de Jesús nos hable… (Música…)
Te adoramos, te damos gracias Padre Santo en este día en que tu Hijo Jesús fue llevado por María y José al templo para se presentado y proclamado como LUZ DE TODAS LAS NACIONES, por eso somos guiados por tu LUZ. Que esta LUZ nos penetre y transforme (Música…silencio)
Que tu Espíritu nos abra la mirada interior de nuestro corazón para que te sepamos reconocer como te reconocieron Ana y Simeón.
Que el Espíritu Santo nos haga comprender que la Luz que hemos visto y recibido debemos comunicarla y hacer posible que ilumine a otras personas. De nuestra fidelidad y entrega depende que tu LUZ llegue a todos los rincones del mundo, empezando por los cercanos, familia, amigos, compañeros de trabajo, grupos, comunidades y más…
Que María, Madre de Jesús y nuestra, mujer que creyó en la Palabra de Dios y que se dejó orientar por su Luz, nos ayude en nuestro caminar. Ella que nos trajo al Mesías, Salvador y Luz. AMÉN
***
*SEGUIMOS ORANDO CON UNA REFLEXIÓN DE LAS BIENAVENTURANZAS
* Dichosos vosotros, que apostáis por lo invisible y lo poético, porque veréis más allá de todo.
* Dichosos vosotros que tendéis puentes de encuentro y abrís túneles de comunicación, porque facilitáis los encuentros y abrazos.
*Dichosos vosotros, que escucháis y esperáis en silencio, porque la impaciencia puede malograr vuestros planes.
* Dichosos cuando arrimáis el hombro y sois solidarios, porque se puede contar con vosotros.
* Dichosos vosotros, cuando lloráis de pena o de alegría porque todavía tenéis remedio.
* Dichosos vosotros si dais la mano y con ella os dais vosotros mismos.
* Dichosos si anteponéis el bien común a vuestros intereses particulares.
* Dichosos los limpios de corazón porque Dios está con ellos. AMÉN .
ZURIÑE

FE ADULTA
La ONG Intermón Oxfam ha publicado un nuevo informe (34 páginas) en el que denuncia que «la desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países». El propio Foro Económico Mundial considera que «esta desigualdad supone un grave riesgo para el progreso de la humanidad». La organización denuncia que las élites económicas «están secuestrando el poder político para manipular las reglas del juego económico».
Y España es uno de los lugares con mayor desigualdad. Los 20 más ricos poseen más que lo que ingresan el 20% de los más pobres del país, unos 77.000 millones de euros. Leer más
REDES CRISTIANAS
Como es bien sabido, durante siglos, la teología fue considerada como la “regina sicientiarum”, la reina de todos los saberes. Y a la que, en consecuencia, todos los conocimientos humanos tenían que someterse. Las historias peregrinas a que dio lugar este criterio son bien conocidas por cualquier persona medianamente culta. Por eso, cuando los maestros en el saber teológico, se han puesto a dictaminar sobre lo que es (o no es) aceptable en otros ámbitos del conocimiento humano, con frecuencia han dicho disparates que da pena y vergüenza recordarlos. Leer más
Escrito por Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA
Lc 2, 22-40
La purificación de la madre y la presentación del niño constituían los dos momentos del rito que estipulaba la ley mosaica –y otras similares, en otras tantas culturas-, justo cuarenta días después del parto. Tras ese tiempo –la «cuarentena»-, la mujer salía por primera vez de casa, tras haber dado a luz.
Sabemos que las culturas antiguas eran propensas a regular minuciosamente todo lo relacionado con la vida y la sexualidad: se trataba de dos dimensiones básicas, ante las que el ser humano se sentía sobrecogido. No es extraño que lo relacionado con ellas fuera campo propicio para la legislación que establecía tabúes y, en una cultura machista o patriarcal, declarara «impura» a la mujer cuando vivía algo relacionado con el sexo y el origen de la vida.
Esta práctica, legislada en la ley judía, se halla en la base del establecimiento, precisamente el día 2 de febrero –una vez que se había convenido en fechar el nacimiento el día 25 de diciembre: «Dies Natalis Solis»– de esta doble fiesta en la Iglesia católica: la purificación de María y la presentación de Jesús.
Y, como lectura adecuada para la misma, se toma este texto correspondiente al «evangelio de la infancia», de Lucas. Si todo el relato evangélico –aun sin negar un fondo histórico, nada fácil de determinar en cada caso- es catequesis, los relatos de la infancia no tienen otra finalidad que la de presentar –en clave teológica- lo que será Jesús para la comunidad de sus seguidores.
Nos hallamos, pues, en la perspectiva de Lucas, en pura teología. Desde el inicio de su escrito, el autor quiere decirnos quién es Jesús. Y para ello se sirve de la figura de dos ancianos venerables, caracterizados por su ardiente espera de la liberación del pueblo.
De ese modo, Lucas pone en labios de Simeón la palabra que, según su propia comunidad, define la identidad de Jesús: es el Salvador. No es casual: el llamado «tercer evangelio» será el que se refiera a Jesús con ese término, poniendo especial énfasis en mostrar su dimensión compasiva o misericordiosa, en particular con respecto a los pobres, los necesitados y los considerados «pecadores» por parte de la religión oficial.
«Salvación», sin embargo, es una de tantas palabras gastadas y, en cierto sentido, pervertidas por el uso excesivo e inadecuado. Los tonos mítico-heterónomo, espiritualista, individualista, perfeccionista-culpabilizador, moralista-rigorista…, con los que ha solido venir revestida, la han sacado definitivamente de nuestro vocabulario cotidiano.
Si, como sucede también con otras palabras igualmente gastadas, tuviéramos que encontrar otra que evocara su contenido, quizás podría servirnos el término «comprensión» (o incluso «consciencia»).
Porque la «salvación» no es «algo» añadido a lo que somos; ni algo que hayamos de buscar «fuera» o en el futuro. Si todo es aquí y ahora, si únicamente existe el Presente y Presencia es nuestra verdadera identidad, la «salvación» (de la ignorancia, de la confusión, del sufrimiento y de la muerte) no puede consistir en otra cosa que en reconocerlo, es decir, en comprender y vivir lo que somos.
En este sentido, es claro que nos «salvamos» en la medida en que accedemos a nuestra verdadera identidad. Y esta no puede ser objeto de una «creencia» –no se halla al alcance de la mente-, sino de una experiencia: únicamente podemos conocer quiénes somos precisamente cuando lo somos.
Desde esta clave, Jesús no «viene a salvarnos» de un supuesto pecado original que nos habría hecho perder, por generaciones, la amistad de Dios. Nos salva porque reconocemos en él a alguien que ha «comprendido», que ha «visto» el Secreto último de lo Real y se ha vivido en coherencia con ello. Jesús nos salva porque nos hace de «espejo» de lo que somos todos (Enrique MARTÍNEZ, ¿Qué Dios y qué salvación? Claves para comprender el cambio religioso, Desclée De Brouwer).
Enrique Martínez Lozano
FEDE XUMEA
Jaunaren Aurkezpena Lk, 2, 22-4o
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
ECLESALIA, 29/01/14.- Jesusen jaiotzaren kontakizuna txundigarria da. Lukasen arabera, harrera egiteko lekurik ez duen herri batean jaio da Jesus. Artzainek Betleem osoan ibili behar izan dute haren bila, harik eta bazter batean aurkitu duten arte, ganadu-aska batean etzana, gurasoak beste lekukorik gabe.
Itxuraz, Lukasek bigarren kontakizun bat eraiki beharra sentitu du, haurra anonimatutik atera eta jendaurrean aurkezteko. Eta zein leku egokiagorik Jerusalemgo Tenplua baino, Jesus handikiro onartu izateko, Jainkoak bere herriari bidaliko Mesias bezala?
Alabaina, berriro ere txundigarria izango da Lukasen kontakizuna. Gurasoak haurrarekin Tenplura hurbildu direnean, ez zaizkie bidera irten ez apaiz nagusiak, ez gainerako gidari erlijiosoak. Urte batzuen buruan, horiek salduko dute gurutzean josi dezaten. Jesusek ez du izan onarpenik bere buruaz seguru eta pobreen sufrimenduaz ahazturik den erlijio horretan.
Ez dira etorri harrera egitera lege-maisuak ere, beren «giza tradizioak» Tenpluaren aterpean predikatzen zituzten haiek. Urte batzuk geroago, uko egin diote Jesusi, larunbataren legea hausten duelako. Jesusek ez du ezagutu onarpenik bizitza era duinago eta sanoagoan bizitzeko laguntza ez diren irakaspen eta tradizio erlijiosoetan.
Jesus onartu eta Jainkoaren Bidalitzat aitortu dutenak, adin handiko bi lagun izan dira; fede xumea dute eta bihotza irekia; beren bizitza luzean Jainkoaren salbamenaren zein bizi izan dira. Ematen du, pertsonaia sinboliko ote diren iradokitzen dutela beraien izenek. Gizonezkoak Simeon du izena (hau da: «Jaunak entzun du»); emakumeak Ana du izena (hau da: «Erregalua»). Aldi guztietan eta herri guztietan, bere konfiantza Jainkoagan ezarririk bizi izan den fede xumeko hainbat eta hainbat jenderen ordezkari dira biak.
Biak dira Israel herriko ingurune sanokoak. «Yahveren Pobreen Taldekotzat» hartuak dira biak. Ezer ez duten jendea dira, soil-soilik Jainkoaganako beren fedea dute. Ez dute buruan, ez beren aberastasunik, ez beren ongizaterik. Hauxe espero dute soilik: beren herriak behar duen «kontsolamendua», belaunez belaun bila ari diren «askapena», lurreko herriek bizi duten ilunpea argituko duen «argia». Eta hona: beren esperantzak Jesusengan bete direla sentitu dute orain.
Behin betiko salbazioa Jainkoagandik espero duen fede xume hau gehiengoaren fedea da. Fede bat gutxi landua, kasik beti otoitz trakets eta zabartuan gauzatzen dena, adierazpen ez oso ortodoxotan formulatzen dena, batez ere larrialdi zailetan esnatzen dena. Fede bat, zeina ulertzeko eta onartzeko Jainkoak inolako arazorik ez duena.
FE SENCILLA
Presentación del Señor (A) Lucas 2, 22-40
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 29/01/14.- El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante. Según Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para acogerlo. Los pastores lo han tenido que buscar por todo Belén hasta que lo han encontrado en un lugar apartado, recostado en un pesebre, sin más testigos que sus padres.
Al parecer, Lucas siente necesidad de construir un segundo relato en el que el niño sea rescatado del anonimato para ser presentado públicamente. ¿Qué lugar más apropiado que el Templo de Jerusalén para que Jesús sea acogido solemnemente como el Mesías enviado por Dios a su pueblo?
Pero, de nuevo, el relato de Lucas va a ser desconcertante. Cuando los padres se acercan al Templo con el niño, no salen a su encuentro los sumos sacerdotes ni los demás dirigentes religiosos. Dentro de unos años, ellos serán quienes lo entregarán para ser crucificado. Jesús no encuentra acogida en esa religión segura de sí misma y olvidada del sufrimiento de los pobres.
Tampoco vienen a recibirlo los maestros de la Ley que predican sus “tradiciones humanas” en los atrios de aquel Templo. Años más tarde, rechazarán a Jesús por curar enfermos rompiendo la ley del sábado. Jesús no encuentra acogida en doctrinas y tradiciones religiosas que no ayudan a vivir una vida más digna y más sana.
Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado de Dios son dos ancianos de fe sencilla y corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la salvación de Dios. Sus nombres parecen sugerir que son personajes simbólicos. El anciano se llama Simeón (“El Señor ha escuchado”), la anciana se llama Ana (“Regalo”). Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todas los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios.
Los dos pertenecen a los ambientes más sanos de Israel. Son conocidos como el “Grupo de los Pobres de Yahvé”. Son gentes que no tienen nada, solo su fe en Dios. No piensan en su fortuna ni en su bienestar. Solo esperan de Dios la “consolación” que necesita su pueblo, la “liberación” que llevan buscando generación tras generación, la “luz” que ilumine las tinieblas en que viven los pueblos de la tierra. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jesús.
Esta fe sencilla que espera de Dios la salvación definitiva es la fe de la mayoría. Una fe poco cultivada, que se concreta casi siempre en oraciones torpes y distraídas, que se formula en expresiones poco ortodoxas, que se despierta sobre todo en momentos difíciles de apuro. Una fe que Dios no tiene ningún problema en entender y acoger.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
REDES CRISTIANAS
Enviado a la página web de Redes Cristianas
La exhortación apostólica del papa Francisco “ Evangelii Gaudium ”, inspirada por los imperativos evangélicos y el amor incondicional de los pobres, nos revela una Iglesia a convertir y un mundo a transformar. De hecho, la Iglesia, bajo distintos aspectos, se hundió en la mundanidad de los poderes y la superficialidad de una religiosidad, ” mientras que la humanidad se encuentra en una gran indigencia”, tomada como rehén por una minoría, hechizada por la idolatría del dinero.
El Papa Francisco es plenamente consciente de los límites de esta mirada que comparte como Pastor de la Iglesia universal y precisa con cuidado que no tiene la pretensión de detener la última palabra sobre todas estas cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. (Leer no: 16) Leer más
El obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, ha reclamado a ETA su desarme y disolución, y al Gobierno que «dulcifique» la política penitenciaria para evitar que el proceso «se pudra», durante la entrega del premio Sabino Arana.
Elías Pérez Esteban es padre de familia y, tal como él mismo se define, creyente de a pie. Desde hace muchos años trabaja en Editorial Verbo Divino; Le entrevistamos en relación al libro del Papa Francisco: Exhortación Evangelii Gaudium – La alegría del Evangelio– que EVD ha publicado recientemente.
José M Castillo
FE ADULTA
Desde hace unos días, se comenta (entre indignación y escándalo) lo que ha dicho recientemente el párroco de un pueblo de León, asegurando tranquilamente que el cáncer, que sufre un conocido político del PSOE, podría ser «un castigo de la Divina Providencia», por causa de la condición homosexual del mencionado político.
Más allá del disparate, que entraña semejante afirmación, la injustificada (y nunca demostrable) opinión de este sacerdote nos lleva derechamente a afrontar una pregunta de ésas que tocan fondo en asuntos de religión. Leer más