PASKOALDIKO 6. IGANDEA, “EGIAREN ESPIRITUA-EL ESPÍRITU DE LA VERDAD”, José A. Pagola

Joan 14, 15-21

EGIAREN ESPIRITUA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 21/05/14.- Ikasleei agur esaten ari da Jesus. Triste eta lur jota ikusten ditu. Laster ez dute izango berekin. Nork bete haren hutsunea? Orain arte Jesus da arduratu beraiez, Jesusek ditu defenditu lege-maisu eta fariseuengandik, Jesus izan dute sostengu beren fede makal eta duda-mudazkoarentzat, Jesus aritu zaie Jainkoaren egia agerian jartzen, eta Jesusek dizkie agertu bere egitasmo gizatarraren hastapenak.

Gogotsu mintzo zaie Jesus Espirituaz. Ez ditu umezurtz utzi nahi. Berak eskatuko dio Aitari eskutik utzi ez ditzan, «beste defendatzaile bat» eman diezaien «beti haiek egon dadin». «Egiaren Espiritua” deitu dio Jesusek. Zer dago Jesusen hitz hauen pean?

«Egiaren Espiritu hau» ez da nahastu behar doktrina batekin. Egia hau ez da bilatu behar teologoen liburuetan, ezta hierarkiaren dokumentuetan ere. Zerbait askoz sakonagoa da. Jesusek dio «gurekin bizi dela eta gugan dagoela». Arnasa da, indarra, argia, maitasuna… Jainkoaren azken misteriotik datorkiguna. Bihotz xume eta ustetsuaz behar diogu harrera egin.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu bihurtzen egiaren «jabe». Ez datorkigu guk geure fedea beste batzuei ezartzeko, ezta ere guk inoren ortodoxia kontrolatzeko. Gu Jesusez umezurtz ez uzteko dator, eta gu egiari irekitzera gonbidatzera, Jesusen ebanjelioa entzunez, onartuz eta biziz.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu egiten egiaren «gordetzaile», baizik testigu. Gure egitekoa ez da arerioekin eztabaidan jardutea, ezta borrokan aritzea edo inor menpean hartzea, baizik eta Ebanjelioaren egia bizitzea eta «Jesus maitatzea, haren aginduak betez».

«Egiaren Espiritu hau» gutako bakoitzarengan dago, Jesusengandik aparta gaitzakeen edozer gauzatatik babestuz. Geure bihotza xume-xume irekitzera gonbidatzen gaitu Jainkoaren misteriori, biziaren Adiskide horri. Jainko honen bila ondradu eta egiaz dabilena, ez dabil Jainkoagandik urrun. Jesusek berak esan zuen behin batean: « Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa». Halaxe da.

«Egiaren Espiritu honek Jesusen egian bizitzera gonbidatzen gaitu geure gizartean, non askotan estrategia esaten baitzaio gezurrari; negozio esplotazioari; tolerantzia erantzukizunik ezari; eraikitako ordenu zuzengabekeriari; askatasun arbitrariotasunari; egiazaletasun errespeturik ezari…

Zer zentzu izan lezake Jesusen Elizak baldin eta geure elkarteetan «egiaren Espiritua» galtzen utzi bagenu? Zeinek salbatu ahal izango du autoengainutik, desbideratzetik eta eskastasun orokortutik? Zeinek hots egin ahalko du Jesusen Berri Ona, hartarainoko arnasa-beharra eta esperantza-egarria duen gizartean?

6 Pascua (A) Juan 14, 15-21

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 21/05/14.- Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.

Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé “otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?

Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.

Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.

Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.

Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.

Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…

¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia

LA GRAN TRAVESÍA

Miguel Ángel Munárriz Casajús
FE ADULTA

Me gusta pensar que la política es el arte de la convivencia, y me descorazona ver que los políticos –y la sociedad en general– fían esta convivencia a las leyes y la acción coercitiva del Estado.

Fíjense la incongruencia que supone que, por una parte, estemos fomentando toda una batería de valores que exaltan el egoísmo y dificultan la convivencia, y por otra, legislemos para reprimir las conductas a las que dan lugar estos valores. Es de locos que estemos promoviendo una concepción del ser humano que establece su único destino en disfrutar de lo inmediato y sensual al precio que sea, y que luego nos veamos obligados a endurecer el código penal para punir a quienes actúan en consecuencia con esa concepción. Leer más

ANTE LAS ELECCIONES EUROPEAS: POR UNA EUROPA DEMOCRATICA

EDITORIAL REDES CRISTIANAS

Una vez más, los ciudadanos de la Unión Europea estamos convocados a unas elecciones parlamentarias. Éste es el elemental ejercicio de toda democracia.

Sin embargo, hoy el modelo institucional de la UE difiere sustancialmente de un modelo democrático tradicional: el Parlamento que elegiremos el día 25 es más una cámara consultiva que una cámara de representación,  porque los resultados electorales no determinan el gobierno de la Unión, que se “elige” por un mecanismo alternativo; lo que aprueba el Parlamento no se traduce automáticamente en normas de aplicación en todo el territorio y está supeditado a otros acuerdos, etc. Sin duda, la institucionalidad política del modelo europeo supone un bajo nivel de democracia. Leer más

26 mujeres enamoradas de sacerdotes escriben al Papa para que quite el celibato

Las firmantes afirman que su situación es “un continuo tira y afloja que despedaza el alma”.  El papa Francisco ha recibido una carta firmada por 26 mujeres que han vivido, viven o desearían vivir una relación con un sacerdote y querrían hacerlo sin tener que esconderse ni sentirse culpables, sin que la Iglesia siga obligando a sus parejas a elegir entre ellas, Dios o la doble moral de un amor escondido: “Nosotras amamos a estos hombres y ellos nos aman a nosotras. No se puede romper un vínculo tan fuerte y hermoso”. Se trata de la vieja discusión sobre el celibato sacerdotal, que ahora resurge ante la esperanza de que Jorge Mario Bergoglio reconsidere una tradición eclesiástica que ha apartado a unos 100.000 curas de la Iglesia católica desde la década de los 70.

RUANDA: 20 AÑOS DESPUÉS

Ramón Arozarena

En abril, se va a recordar, y de un modo especial dado lo simbólico del número – 20 años –, el genocidio cometido contra los tutsi en Ruanda, del 6 de abril a julio de 1994. No estoy en contra de este tipo de recordatorios que podrían servir para ahuyentar, ojalá para siempre  (¡“nunca más”!), la amenaza de su repetición. Sin embargo, lamento y denuncio la memoria selectiva que el poder de Kigali ha impuesto para legitimar su régimen dictatorial  y hacer olvidar las terribles masacres de hutu (en el Congo y en el interior del país), que constituyen también,  a mi entender (y al de, por ejemplo, Fernando Andreu Juez de la Audiencia Nacional, cuyo auto de procesamiento contra numerosos dirigentes ruandeses corre el peligro de ser anulado por la vergonzosa modificación de la ley sobre Justicia Universal aprobada por el Partido Popular), un genocidio; lo que de ningún modo significa “negacionismo” del que es oficialmente y exclusivamente recordado estos días. Leer más

El tiempo de las utopías mínimas

Leonardo Boff

Atrio

No es verdad que vivamos tiempos pos-utópicos. Aceptar esa afirmación es mostrar una representación reduccionista del ser humano. Este no es solamente un dato que está ahí cerrado, vivo y consciente, al lado de otros seres. También es un ser virtual. Esconde dentro de sí virtualidades ilimitadas que pueden irrumpir y concretarse. Es un ser de deseo, portador del principio esperanza (Bloch), permanentemente insatisfecho y buscando siempre cosas nuevas. En el fondo es un proyecto infinito, en busca de un oscuro objeto que le sea adecuado. Leer más

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 14,1-12)

  • DOMINGO 5º de PASCUA –A- MAYO 18 de 2014

El pasado domingo contemplábamos a Jesús como la puerta y el Pastor del nuevo Pueblo de Dios.
Hoy aparece en diálogo con quienes le aceptan pero no acaban de comprenderle. El domingo pasado era su relación con la comunidad de creyentes, hoy su relación es con Dios mismo.

Jesús les habla en términos de despedida. El tema central es su marcha al Padre.

En la despedida Jesús invita a no perder la serenidad y mantener la confianza en Dios y en Él.

Se comprende la preocupación de los discípulos por su futuro una vez que El se haya ido.

Tomás ya se lanza, está desorientado ante este nuevo anuncio ya dicho en la última Cena. “No sabemos a dónde vas. ¿A dónde irá?… ¿Por dónde?…

La respuesta de Jesús es rotunda:

“YO SOY…EL CAMINO, Y LA VERDAD Y LA VIDA”.

Y a la pregunta de Felipe, Jesús, muéstranos al Padre y nos basta. Responde:

QUIEN ME VE A MÍ ESTÁ VIENDO AL PADRE”
O sea: Jesús es la revelación del Padre. El único que nos descubre al Padre, el que nos permite llegar al Padre, es Jesús.
El problema de muchas personas no consiste en vivir extraviados o descaminados, sino en algo más profundo y preocupante. Sencillamente, muchas veces se vive SIN CAMINO. Pueden Moverse mucho, hablar, trabajar, ir siempre corriendo… pero en realidad sin ir a ninguna parte. No hay una META que ilusione el caminar. Viviendo sólo en torno a sus intereses. Sin conocer la alegría del que se renueva y crece, no saben infundir vida a sus años. Tal vez hemos abandonado o arrinconado algo que ni siquiera hemos llegado a conocer de verdad. Nos falta por descubrir que Cristo es un CAMINO QUE HAY QUE RECORRER; el único CAMINO acertado para vivir intensamente, para disfrutar de la vida hasta su plenitud.

Pero todavía estamos a tiempo… si queremos llegar con El al Padre. Jesús nos invita a no perder la calma, a superar la inquietud, a tener confianza y permanecer en El. (Jn. 15, 1-10)

Ser cristiano es antes que nada, CREER EN JESÚS. Tener la suerte de habernos encontrado con Él. Ir descubriendo por experiencia personal, toda la fuerza, la luz, la alegría, la vida que podemos recibir de Él. Poder decir desde la propia experiencia que JESÚS ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA. A lo mejor tenemos que oír del mismo Jesús lo mismo que le dijo a Felipe:

“TANTO TIEMPO COMO LLEVO CON VOSOTROS ¿Y TODAVÍA NO ME CONOCÉIS?…

* ORACIÓN

Dios y Padre nuestro: Tu Hijo Jesucristo nos mostró lo que significa ser para nosotros
el CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, dándose a sí mismo por nosotros en la Cruz y en la Eucaristía como alimento de vida para el camino.
Concédenos la gracia de aprender de Él a darnos unos a otros, nuestro tiempo, nuestra compasión, nuestro servicio y, sobre todo, a darnos a nosotros mismos como hizo Jesús, Hijo tuyo y compañero nuestro que vive contigo y también con nosotros ahora, siendo nuestro CAMINO, VERDAD Y VIDA. Y, así lo esperamos por los siglos de los siglos. AMÉN.

*******

SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret, tú pasaste un día por este mundo y quisiste recorrer nuestros caminos.
Tú comprendes todo lo que nos pasa, no nos dejes solos en este caminar.
Contigo todo será mejor porque tu eres para nosotros:
“CAMINO, VERDAD Y VIDA”.
Queremos Caminar contigo, acompañarte en cada una de las personas que van a nuestro lado trabajando y luchando por la construcción y la realización de tu REINO. AMÉN
ZURIÑE

Iglesia de pastores y ovejas

José Arregi

En la liturgia de este domingo, el evangelio de Juan pone en boca de Jesús: “Yo soy la puerta del redil. Y soy el buen pastor, no un mercenario. Mis ovejas me conocen, escuchan mi voz y me siguen”. Jesús nunca habló exactamente así, pero era un hombre de campo y residía en Cafarnaún, junto al lago de Galilea, y hablaba de lo que veía: labradores y semilla, pescadores y peces, pastores y ovejas. Hablaba de lo que veía para decir lo que esperaba: un mundo justo y bueno, sin hambre ni enfermedad.

Pastores y ovejas. A la jerarquía católica le encanta este lenguaje y lo explota al máximo. “Nosotros somos los pastores, como Jesús, y vosotros sois las ovejas. Escuchadnos, seguidnos, y os salvaréis. Lo dijo Jesús”. No, Jesús no lo dijo. Habló, eso sí, de pastores que buscan a la oveja perdida, y de cómo la prefieren a todas las otras, y de cómo se alegran al encontrarla, como el padre al recuperar al hijo perdido, como la mujer al hallar la moneda perdida, una moneda que era todo su sustento. Leer más

CUESTIÓN DE VER, Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Jn 14, 1-12

Cuando la fe se entiende como «asentimiento mental» a unas verdades o creencias, se considera que lo opuesto es el ateísmo. Sin embargo, cuando se entiende –más en la línea bíblica- como «confianza», lo opuesto es el miedo o la agitación.

Jesús relaciona directamente la fe con la calma (paz), en una llamada reiterada a la confianza. Como si dijera: mantened la confianza, confiad en que el Fondo bondadoso de la existencia os sostiene en todo momento, porque constituye nada menos que vuestra identidad más profunda.

No somos llamados a confiar en «algo» que nuestra mente nos presenta, sino en Aquello que se llama, entre otros mil nombres, Confianza y que se encuentra siempre a salvo.

Desde la perspectiva no-dual, el mensaje es palmario y sencillo: confía en lo que realmente eres, porque nada ni nadie te podrá dañar en ello.

Eso que somos es también Amplitud. En una imagen tradicional, Jesús habla de «estancias», en una frase que es susceptible de una doble traducción. La expresión griega puede traducirse como «muchas estancias» o «una estancia muy grande». Más allá de la imagen tradicional, el sentido es claro: la «casa del Padre» –el Fondo que constituye el núcleo de todo lo que es- es Amplitud ilimitada, el No-lugar en el que cabemos todos.

Dado que ya lo somos, lo único que necesitamos –aunque suene paradójico- es «llegar» a ello, es decir, reconocerlo. Y aquí es donde adquiere todo su sentido la siguiente afirmación: «Yo soy el camino».

Sabemos que, en realidad, se trata de un camino sin camino. Porque al «lugar» donde debemos «llegar» no hay ninguna distancia. Y que cualquier paso que diéramos en su búsqueda, no haría sino alejarnos de él.

El «camino» de que habla Jesús –en el lenguaje del autor del cuarto evangelio- no es otra cosa que el descubrimiento o reconocimiento de lo que ya somos. Es un camino que consiste en «abrir los ojos»; en cuanto los abres, ya has llegado.

Has llegado, ¿a dónde? A la Verdad y a la Vida: otros dos nombres más de Eso que somos.

Por eso, cuando abrimos los ojos, somos capaces de ver y lo que vemos no es diferente de lo que somos. La Vida que somos se ve a sí misma en todas las formas que aparecen ante nuestros ojos. La Consciencia se sonríe a sí misma descubriéndose «escondida» en ropajes infinitos.

Es así: «Quien me ve a mí, está viendo al Padre». Porque el «Padre» –la Consciencia, la Vida, la Verdad…, Eso- es todo lo que hay. El «Padre» se está viendo a sí mismo en todo.

Eso que somos se halla tan cerca de nosotros, sin ninguna distancia ni separación, que nos resulta difícil verlo debido precisamente a su misma y radical proximidad.

Tampoco es que podamos «hacer» nada para verlo, porque no se halla al alcance de nuestra mente, herramienta tan limitada.

Podemos, si acaso, quitar obstáculos que impiden o dificultan la visión: identificación con la mente y con sus funcionamientos, reducción al yo (ego), inconsciencia y desconexión del momento presente… En la medida en que esos engaños van siendo removidos, puede emerger la luminosidad de lo que es. En definitiva, como bien ha expresado Rafael Redondo, «en cuanto te quitas de en medio, Eso aparece».

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

PASKOALDIKO 5. IGANDEA, BIDEA-EL CAMINO, José A. Pagola

BIDEA:
5. Pascua (A) Joan 14, 1-12

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 14/05/14.- Azken Afaria bukatzean, ikasleak sumatzen hasi dira, Jesus ez dutela jada berekin luzerako izango. Judas presaka irtetea, Pedrok laster ukatuko duela iragartzea, Jesusen hitzak laster joango dela esanez: horrek guztiek utzi ditu koloka eta larri. Zer izango da beraiez?

Jabetu da Jesus haien tristuraz eta nahasmenduaz. Bihotza hunkitu dio horrek. Bere buruaz eta datorkionaz ahazturik, ikasleei bihotz ematen ahalegindu da: «Ez dadila larritu zuen bihotza; sinetsi Jainkoagan eta sinetsi nigan ere». Geroago, hizketan ari direla, aitorpen hau egin die Jesusek: «Ni naiz bidea, egia eta bizia. Ezin joan da inor Aitagana, nire bidez ez bada». Ez dute ahaztu behar hori sekula.

«Ni naiz bidea». Oso gutxi ez direnen arazoa, ez da bidea galdurik edo bide okerretik ibiltzea. Besterik gabe, biderik gabe bizi izatea dute arazoa, labirinto antzeko batean galdurik: aurrera eta atzera ibiliz mila bidetan, unean uneko esloganek eta modek kanpotik esaten dietenei jarraiki.

Eta, zer egin lezake gizon edo emakume batek biderik gabe dagoenean? Norengana jo lezake? Nora joan liteke? Jesusengana hurbiltzen bada, aurkituko duena, ez da izango erlijio bat, baizik bide bat. Batzuetan, fedez egingo du aurrera; beste batzuetan zailtasunekin egingo du topo; are gehiago, atzera ere egin lezake, baina bide zuzenean dabil, Aitagana daraman bidean. Horixe da Jesusen promesa.

«Ni naiz egia”. Hitz hauek gonbit eskandalagarri dira belarri modernoentzat. Den guztia ez da mugatzen arrazoiaren mailara. Teoria zientifikoak ez du berekin egia osoa. Errealitatearen azken misterioa ezin atzeman daiteke analisi sofistikatuenen bidez. Errealitatearen azken misterioa begi aurrean duela bizi behar du gizakiak.

Azken Misterio horretara gidatzen eta hurbiltzen gaituen bide bezala aurkeztu zaigu Jesus. Jainkoak ez du inor derrigortzen. Inor ez du behartzen proben eta ebidentzien bidez. Azken Misterio hori isiltasun da eta errespetuzko erakarpen. Jesus da bere Ontasunera ireki gaitzakeen bidea.

«Ni naiz bizia». Gure bizitza eraldatuz joan daiteke Jesus. Ez urruneko maisu bat bezala, gizadiari jakinduria miresgarriko altxor bat utzia dion maisu bat bezala, baizik eta bizi den norbait bezala, geure izatearen hondo-hondoan, bizi berri baten hazia ereiten digun norbait bezala.

Jesusen egintza hori, gure baitan, era lau eta isilean gauzatzen da ia beti. Fededunak berak ere sumatu bakarrik egiten du atzeman ezineko presentzia bat. Batzuetan, alabaina, ziurtasunak betetzen gaitu, gorde ezineko pozak, erabateko konfiantzak: bada Jainkoa, maite gaitu, dena da posible, baita betiko bizia ere. Ezin ulertuko dugu kristau-fedea, Jesus onartzen ez badugu bide, egia eta bizi bezala.

5 Pascua (A) Juan 14, 1-12

EL CAMINO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

 

ECLESALIA, 14/05/14.- Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro lo negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertado y abatidos. ¿Qué va ser de ellos?

Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos:”Que no se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”. Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”. No lo han de olvidar nunca.

“Yo soy el camino”. El problema de no pocos no es que viven extraviados o descaminados. Sencillamente, viven sin camino, perdidos en una especie de laberinto: andando y desandando los mil caminos que, desde fuera, les van indicando las consignas y modas del momento.

Y, ¿qué puede hacer un hombre o una mujer cuando se encuentra sin camino? ¿A quién se puede dirigir? ¿Adónde puede acudir? Si se acerca a Jesús, lo que encontrará no es una religión, sino un camino. A veces, avanzará con fe; otras veces, encontrará dificultades; incluso podrá retroceder, pero está en el camino acertado que conduce al Padre. Esta es la promesa de Jesús.

“Yo soy la verdad”. Estas palabras encierran una invitación escandalosa a los oídos modernos. No todo se reduce a la razón. La teoría científica no contiene toda la verdad. El misterio último de la realidad no se deja atrapar por los análisis más sofisticados. El ser humano ha de vivir ante el misterio último de la realidad

Jesús se presenta como camino que conduce y acerca a ese Misterio último. Dios no se impone. No fuerza a nadie con pruebas ni evidencias. El Misterio último es silencio y atracción respetuosa. Jesús es el camino que nos puede abrir a su Bondad.

“Yo soy la vida”. Jesús puede ir transformando nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el mismo fondo de nuestro ser, nos infunde un germen de vida nueva.

Esta acción de Jesús en nosotros se produce casi siempre de forma discreta y callada. El mismo creyente solo intuye una presencia imperceptible. A veces, sin embargo, nos invade la certeza, la alegría incontenible, la confianza total: Dios existe, nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna. Nunca entenderemos la fe cristiana si no acogemos a Jesús como el camino, la verdad y la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).