La visita papal a Corea del Sur

Redacción de Atrio
Por CHOE SANG-HUN

Su rueda de prensa en avión dejará algunos titulares. Todos hemos podido ver reportajes sobre este viaje. Pero nos ha parecido especialmente interesante este análisis hecho por un periodista surcoreano que publicaba el domingo The New York Times. Una visita papal que entusiasma católicos e inquieta a los protestantes en Corea del Sur

Seúl, Corea del Sur – En un momento simbólico para el Vaticano y los 5,1 millones de católicos de la Corea del Sur, cientos de miles de personas aplaudieron cuando el Papa Francisco cabalgaba por el centro de Seúl el sábado para oficiar una misa para beatificar a 124 mártires en frente del palacio de la vieja dinastía de Corea que los mató hace más de un siglo. Leer más

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN TEOLÓGICA JUAN XXIII FRENTE AL GENOCIDIO ISRAELÍ EN GAZA

Ante la criminal agresión de Israel contra el pueblo palestino, particularmente los bombardeos y el consiguiente arrasamiento de la Franja de Gaza, la Asociación Teológica Juan XXIII, retomando el comunicado del SICSAL, del cual miembros de nuestra Asociación forman parte, manifiesta su indignación y la más enérgica condena, y declara:

  1. Que el pueblo palestino es el legítimo dueño de esta tierra que la habita con pleno derecho desde hace varios milenios. Desde hace sesenta y seis años Palestina vive bajo la ocupación israelí, pese a que Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales lo consideran ilegal. El 78 por ciento del territorio palestino está ocupado por Israel, quien no cesa de construir nuevos asentamientos judíos, usurpando por la fuerza la tierra y el agua de las comunidades palestinas, e incluso expulsando de sus casas a sus legítimos dueños. Alrededor de seis millones de palestinos sobreviven como refugiados en su propia tierra. Leer más

¿Ética eclesiástica? No, gracias

Antonio Gil de Zúñiga
ATRIO

T. W. Adorno, de la escuela alemana de Frankfurt, escribió que después de Auschwitz no se podría hacer poesía, si bien luego matizó su alcance. Algo parecido tendría yo que decir hoy a la vista del holocausto del pueblo palestino a manos ahora de los descendientes de aquellos judíos que fueron cruelmente asesinados. Escribir, pues, sobre la ética eclesiástica no parece un asunto de máxima urgencia; pero, a mi parecer, es de gran relieve tanto por sus protagonistas como por el contexto en que vive la sociedad española.

Paseando un atardecer acompañado de alguien más joven que yo por los aledaños del polideportivo cubierto del que ahora es mi pueblo, Villaviciosa de Odón, en agosto de 2011, en plena jornada del JMJ, el que me acompañaba me advirtió de la gran pancarta que cubría la fachada del polideportivo con esta inscripción: “Busca la santidad”. El acompañante, sin más preámbulos, me espeta como un dardo furtivo: ¿”Qué significa eso de la santidad”? Leer más

EL ENAMORAMIENTO DE MUCHOS POLÍTICOS

FE ADULTA

En la vida es necesario estar enamorado de alguien o de algo. De lo contrario se pierde el sentido de la vida. El problema es analizar bien de qué se enamora uno…

Hay enamoramientos gratificantes que nos hacen felices, nos llevan a ser generosos con los demás, a sentirnos solidarios e incluso capaces de arriesgar nuestras vidas a favor de gentes necesitadas, a sufrir con los que sufren, a gozar con los que gozan, a hacer proyectos de vida en común, a luchar por un mundo más justo e incluso dedicar toda la vida a esta tarea. Por el contrario, hay otros enamoramientos que matan, hacen sufrir mucho, nos llevan por caminos equivocados. Incluso con ellos hacemos sufrir mucho a los demás hasta arruinar nuestra vida y la de ellos. Leer más

“¿Estos no son hombres?” Silencio oficial del Vaticano ante el genocidio de Gaza

Editorial del mes
REDES CRISTIANAS

“No es una guerra, es un genocidio”, decíamos en el anterior editorial sobre Gaza. Es un genocidio, volvemos a repetir ahora después de  un mes de violencia y destrucción. El ensañamiento de Israel contra Gaza poco tiene que  envidiar al exterminio que hicieron sus antepasados en las bíblicas ciudades  de  Jericó y de Ay. La violencia practicada contra Gaza ha dejado  cerca de 2000 personas muertas, la mayoría de población civil  de la que una tercera parte son niños y niñas, y más de 9.000 personas heridas, muchas de gravedad, medio millón de desplazados y unas 5.000 viviendas arrasadas. Israel, entre tanto,  ha perdido 64 militares y 3 civiles. Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.15:21-28)

  • DOMINGO 20º. T.O-A– AGOSTO 17 de 2014.
  • La Palabra de Dios si La profundizamos cada semana, va transformando nuestro interior, como la tierra misma que se va haciendo más fructífera y más rica, cuando se trabaja.

A veces pensamos que las cosas que les pasan a los demás, como no son de los nuestros, o son de fuera, o inmigrantes, que no les duelen, que no sienten lo mismo que nosotros. Esa mentalidad estaba muy arraigada en el pueblo judío. Ellos eran los “buenos” y los demás “paganos repugnantes” que no creían en nada. Sin embargo hoy escuchamos al profeta Isaías decir: “A los extranjeros que se han dado al Señor… los traeré a mi monte santo. Los alegraré en mi casa de oración”… Dios quiere una “casa” sin fronteras, pero las personas nos empeñamos en poner límites, vallas, pinchos, etc…Pero que tengamos claro que ese no es el proyecto de Dios.

Hasta el mismo S. Pablo se dio cuenta y se convirtió en “apóstol de los gentiles”, después de encontrar un rechazo de los de su religión, de su misma raza.

Jesús, con su actitud hacia la mujer cananea nos da su ejemplo.

Mateo en el evangelio recoge la manera de pensar de aquella época: la salvación es solo para el pueblo judío, para el pueblo de Dios…  “Jesús es un gran pedagogo y sabe sacar lo mejor de aquella mujer y dejarse “convencer” por su súplica y por su gran humanidad. Y acaba alabando su fe, que es capaz de todo: “Mujer, que grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. Aquí tenemos a Jesús alabando la fe de una extranjera delante de sus discípulos. Nos imaginamos las caras que ellos pondrían. Y que gran lección para nosotros, para no quedarnos con lo exterior de las personas, sino ver que hay dentro, en su corazón. Seguro que encontraremos al mismo Dios que nosotros tenemos, al que llamamos Padre y que nos hace hermanos aunque las califiquemos de esta u otra raza, religión, color…

Que Jesús de Nazaret nos enseñe a vivir esta comunión con Dios y con los demás, sin fronteras ni barreras.

ORACIÓN

Todos Necesitamos un poco de la fe de la Cananea. Danos Jesús de Nazaret  un corazón capaz de descubrir tu presencia en los otros, aunque sean diferentes.

Danos una fe sólida y verdadera que nos ayudará a vencer los obstáculos.

Una fe, confiada que nos hará esperar contra toda esperanza.

Una fe insistente, como la de la Cananea que nos ayudará a ser pacientes y no desesperar.
Enséñanos a pensar en los otros.

Danos la gracia de entender que en cada instante, mientras nosotros vivimos una vida bastante tranquila ayudados por Ti, hay millones de seres humanos, que también son hijos tuyos y hermanos nuestros, que mueren de hambre, y mueren de frío, de guerras y enfermedad, sin haberlo merecido… Que sepamos gritarte como la cananea: “Ten compasión de ellos”.

¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!

Que un día nos puedas decir:

¡QUE GRANDE ES VUESTRA FE!

AMÉN.

ZURIÑE

20º Domingo T.O., «JESÚS ES DE TODOS», José A. Pagola

Mt 15, 21-28

Una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada    que vive sufriendo con una hija “atormentada por un demonio”. Sale al encuentro de Jesús dando gritos: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”.

La primera reacción de Jesús es inesperada. Ni siquiera se detiene para escucharla. Todavía no ha llegado la hora de llevar la Buena Noticia de Dios a los paganos. Como la mujer insiste, Jesús justifica su actuación: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

La mujer no se echa atrás. Superará todas las dificultades y resistencias. En un gesto audaz se postra ante Jesús, detiene su marcha y de rodillas, con un corazón humilde pero firme, le dirige un solo grito: “Señor, socórreme”.

La respuesta de Jesús es insólita. Aunque en esa época los judíos llamaban con toda naturalidad “perros” a los paganos, sus palabras resultan ofensivas a nuestros oídos: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Retomando su imagen de manera inteligente, la mujer se atreve desde el suelo a corregir a Jesús: “Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los señores”.

Su fe es admirable. Seguro que en la mesa del Padre se pueden alimentar todos: los hijos de Israel y también los perros paganos. Jesús parece pensar solo en las “ovejas perdidas” de Israel, pero también ella es una “oveja perdida”. El Enviado de Dios no puede ser solo de los judíos. Ha de ser de todos y para todos.

Jesús se rinde ante la fe de la mujer. Su respuesta nos revela su humildad y su grandeza: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! que se cumpla como deseas”. Esta mujer le está descubriendo que la misericordia de Dios no excluye a nadie. El Padre Bueno está por encima de las barreras étnicas y religiosas que trazamos los humanos.

Jesús reconoce a la mujer como creyente aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una “fe grande”, no la fe pequeña de sus discípulos a los que recrimina más de una vez como “hombres de poca fe”. Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe aunque viva fuera de la Iglesia. Siempre encontrarán en él un Amigo y un Maestro de vida.

Los cristianos nos hemos de alegrar de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

20º DOMINGO T.O. «DEJAR CAER LAS ETIQUETAS» Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

Mt 15, 21-28

Los estudiosos judíos que se han acercado a la figura de Jesús (Joseph Klausner, Schalom Ben Chorim, Pinchas Lapide, Geza Vermes, David Flusser, Jacob Neusner, Mario Javier Saban…) insisten, con razón, en el carácter judío del Maestro de Nazaret. Denuncian la des-judaización a que lo sometió la teología cristiana y se rebelan contra la pretensión de esa misma teología cuando afirma una supuesta superioridad ética del cristianismo con respecto al judaísmo. A quien le interese toda esta cuestión, le recomiendo la lectura del libro de M.J. SABAN, El judaísmo de Jesús. Las enseñanzas éticas de la Torá y de la tradición israelita de Yeshua de Nazaret, edición del autor, Buenos Aires 2008. (www.mariosaban.com).

Y algunos de ellos se apoyan en este texto para mostrar la reacción de Jesús como la propia de un rabino judío de la época. Su mensaje se dirigía únicamente al pueblo de Israel, por lo que ignora la súplica de la mujer cananea. Más aún, ante la insistencia, Jesús se dirige a ella con el despectivo término (“perros”) que usaban los judíos para referirse a los gentiles.

Nos encontramos, por tanto, ante un rabí judío, fiel a la tradición de su pueblo, aunque en tantos otros puntos ofreciera una interpretación novedosa de aquella misma tradición, en la línea del rabino Hillel, el Anciano.

¿En qué consiste la novedad de la situación que se refleja en este relato? Parece claro que en la flexibilidad de Jesús, que no duda en modificar su perspectiva en cuanto, gracias a la actitud de la mujer cananea, se abre a un horizonte mayor.

No parece exagerado decir que Jesús vivió aquí una experiencia de “conversión”. De pronto, se dejó “salir” de un esquema preestablecido, sancionado por la tradición de su pueblo, abriéndose a la novedad desconcertante que rompía las barreras nacionales y religiosas.

Gracias a esa nueva perspectiva, cayó la etiqueta con la que un judío miraba a los gentiles (“perros”) y fue posible una relación sencillamente humana, más allá de barreras o fronteras artificialmente construidas.

En realidad, “pensar” equivale a poner etiquetas. Por eso, creemos que, pensando, nos acercamos a la verdad, pero bien pudiera ocurrir justamente lo contrario. Porque, en el hecho mismo de pensar, lo que hacemos es sobreimponer nombres y formas a cualquier realidad, acontecimiento o persona que aparece ante nosotros. Por eso mismo, más que “ver”, lo “interpretamos” desde nuestros juicios previos.

Cuando eso ocurre –y es lo más habitual mientras estamos en la mente-, no solo no vemos con limpieza, sino que desfiguramos y falseamos la realidad. Es decir, con frecuencia, el pensamiento nos aleja de la verdad. Hasta el punto de que tomamos como “verdad” lo que no es sino una convención social, sostenida por nuestros esquemas mentales.

Ese es el funcionamiento típico del ego. Dado que el ego no es otra cosa que nuestra identificación con la mente, solo sabe moverse a partir de las etiquetas que esta le muestra. Con un añadido: coloreará todas ellas con un “me gusta” o “no me gusta”, y hará de este juicio su única ley.

El ego es rígido, porque se ve obligado a una búsqueda afanosa y ansiosa de seguridad. Por ello, rechazará cualquier “novedad”, y exigirá que la realidad se acomode invariablemente a sus propios criterios.

Hace falta mucho valor y mucha humildad para asumir un cambio como el que, en este relato, percibimos en Jesús. Sin embargo, no es menos cierto que no es posible el crecimiento humano si no ponemos en cuestión nuestras supuestas “verdades” –que no suelen ser otra cosa que rutina aceptada-, y nos abrimos a la Realidad sin etiquetas que la disfrazan.

«La verdad ­–decía Krishnamurti- está en la observación de lo que es. Verse a uno mismo tal como es, es el principio y final de toda búsqueda”. La Verdad no está en la mente, sino que es una con la Realidad. Y, para verla, necesitamos serla, lo cual requiere aprender a silenciar la mente, para tomar distancia de sus esquemas y etiquetas.

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

Entrevista a Javier Vitoria

Evaristo Villar y Juanjo Sánchez
Redes Cristianas

Francisco Javier Vitoria es escritor fecundo y profesor emérito de teología en la Universidad de Deusto y en la Universidad Centroamericana de El Salvador. Miembro de Cristianismo y Justicia y del Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva, trabaja como sacerdote en la parroquia de El Salvador, en Bilbao.

Frente al silencio opaco de la jerarquía y el remilgado leguaje de los teólogos áulicos en estos temas vidriosos, Javier, colega y amigo, habla con frescura y claridad meridianas. Podrás estar o no de acuerdo con su postura, pero tienes la ventaja de partir de una posición sólida y sincera. Leer más