¿Guerra de religión en Granada?

José Mª Castillo
Atrio

Si en Córdoba el conflicto religioso se centra en la mezquita-catedral, en Granada ha salido a la calle. La comunidad islámica celebró el Ramadán en plena plaza, frente a la Virgen del Triunfo, invitando a todos los granadinos. El conflicto está servido. José María lo cuenta y lo comenta. AD.

  • La religión no es una exhibición
  • Comunidades Cristianas Populares por la unidad y contra los actos de desagravio
  • Celebración del fin del Ramadán el pasado sábado en Granada

Hay gentes piadosas que amenazan con una “respuesta adecuada” [un Rosario de desagravio, que no fue respaldado por el arzobispo. NdA] a la presunta provocación de los moros, que en Granada son más de 7.000. Hablo de la religión, tal como la deberíamos entender y practicar los cristianos. Respeto, por tanto, la religión tal como la puedan entender y practicar en otras tradiciones religiosas.

Los cristianos, si es que somos cristianos de verdad, debemos tener siempre muy presente que Jesús repitió, hasta seis veces, que los cristianos cuidemos de no hacer nuestras obras de piedad delante de la gente para llamar la atención. Si otros lo hacen así, se les respeta. Porque seguramente están persuadidos de que deben proceder de esa manera.

El Evangelio ve este asunto de otra forma. En concreto, por lo que se refiere a la oración, Jesús es tajante: “Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu cuarto y cierra la puerta, para orar a tu Padre que está allí, en lo secreto. Y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará” (Mt 6, 6).

Lo que Jesús quiere decir, cuando manda rezar “en lo secreto” (“en kryptó”), es dejar muy claro que la oración puede convertirse en un recurso para la propia ostentación. Nuestra vanidad y nuestro orgullo se disfrazan, con frecuencia, de piedad, devoción y religiosidad. Por eso, Jesús se iba, para orar, a lugares solitarios (Mc 1, 35; Lc 5, 6) o rezaba a solas (Mt 14, 23; Lc 9, 18; cf. Mc 14, 32-42).

Lo importante en la vida no es “aparecer” como buena persona, sino “ser” buena persona. Esto es lo primero, que todas las personas religiosas tendríamos que cuidar con esmero.

Y si los creyentes de otras religiones rezan en público, ¿nos vamos a escandalizar o indignar los católicos, que con tanta frecuencia paseamos a nuestros santos y nuestras imágenes por las calles y plazas de nuestras ciudades, con devoción, ostentación, arte y lujo, de forma que hasta los turistas lo disfrutan y las agencias de viajes hacen su negocio? Nunca tendremos todos, absolutamente todos, el suficiente respeto, que nos debemos tener unos a otros.

Y no olvidemos nunca que “la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar” (Samuel Oz).  Leer mas….