| DOMINGO XVII, SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL. 25 de julio de 2010 |
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Lecturas PRIMERAS REFLEXIONES La idea de peregrinación o simplemente de camino es una de las más socorridas para aclarar la vida humana. Recurren a ella religiones y filosofías varias. La novela, el cine, el arte. La vida como camino. Peregrinación, caso de saber con claridad a dónde nos dirigimos o nos quieren llevar. Las peregrinaciones han dado expresión así a un saber popular que cree conocer sitios privilegiados de Dios, a los que es preciso llegar para conseguir su gracia, e incluso repetir la marcha para recibir de nuevo gracias y dones de Dios, ahí tan cercano. Las peregrinaciones a Jerusalén son las que han quedado recogidas en la Biblia, con periodicidad diversa según momentos históricos. Peregrinaciones a La Meca para musulmanes. A enclaves, fuentes, montes en diferentes religiones orientales. Peregrinaciones actuales a tantos sitios, teñidas de turismo, pero con el fondo indudable de búsqueda de algo nuevo y de encuentros singulares. Unos se rodean de seguridad y comodidad para el camino a fin de afrontarlo si riesgos. Otros prefieren la improvisación y la libertad del azar y la desprotección. Algunos gustan de hacer el camino con otros, fomentando encuentros y sociabilidad. Muchos optan por la soledad con todas sus consecuencias, gozando sólo de la propia compañía. Hay quienes prefieren fechas especiales y quienes no se fijan en fechas, sino en facilidades personales o estacionales. Quienes repiten y quienes nunca repiten, sin que eso signifique mayor o menor aprecio por la meta o el camino. Recoger las formas diversas de peregrinación resulta tan imposible, como intentar recoger las maneras diferentes de afrontar la vida y sus recovecos. El Dios de la Biblia parece tener predilección por la itinerancia, gustar por tanto de peregrinos y pueblos en camino. El libro de los salmos recoge muchos cantos de peregrinación: el bloque 120-122, el muy detallado de los caminos exteriores e internos del peregrino 83, el nocturno 133. Todos para rezar con gusto en tiempo de peregrinación (o en su recuerdo o añoranza), y en la vida entera contemplada en clave de peregrino. Jerusalén fue desde muy pronto (S IV), lugar preferido de la peregrinación cristiana. Y lo sigue siendo, aun en las dificultades políticas actuales. Lo fueron también Roma y Santiago. Y sitios múltiples, menores y cercanos, que mantienen su atractivo como centro de peregrinación. Por la coincidencia en domingo de la fiesta de Santiago, este año figura como especialmente señalado y premiado para dirigirnos allí. Con este motivo o sin él, siempre quedará la importante, básica, experiencia de caminar por la vida, de vivirla como camino. Para muchos, un camino sin meta ni sentido, fatigoso de por sí. Para otros, luminoso y alegre, lleno de promesas, y con un final espléndido. “En medio del camino de la vida”, un alto y una reflexión. Las plegarias eucarísticas V (a, b, c, d) están pensadas para ambiente de peregrinaciones. TEXTOS Y CONTEXTOS DEL DÍA La 1ª lec resulta casi una centonización de textos sobre la vida de la primera comunidad en Jerusalén. Azarosa y difícil vida, entre el testimonio (4, 33), la persecución del sanedrín (12, 27-33) y los escándalos dentro de la misma comunidad (5, 1-11). El grupo sigue acudiendo con asiduidad al templo (5, 12b. 21). La lectura de hoy concluye con la sobria noticia de la ejecución de Santiago. Serían los años 41- 43. La 2ª lec, un texto de la 2Co. En la variedad de temas y textos de esta carta, el de hoy forma parte de la defensa que hace Pablo de su ministerio y de la forma como lo ejerce. Pone en contraste el papel del apóstol, su debilidad, y la actitud de la comunidad, segura de sí misma. Lo hace con humor y algo de ironía: para la comunidad, las ventajas y para el apóstol, los inconvenientes. Todos coinciden en la gloria final. La 3ª lec, del evangelio de Mt. Muy importante situar este evangelio, tras un tercer anuncio de la pasión y muy próximo a la llegada a Jerusalén, para calibrar mejor la inoportunidad de la intervención de los hijos de Zebedeo y de la reacción del resto de discípulos. La escasa aceptación de todos de la pasión y muerte del Mesías. Textos de la 2ª parte del evangelio de hoy son citados por Lc y Jn directamente en los relatos de la pasión. Mt hace intervenir a la madre de los Zebedeos, Mc pone la petición en boca de ellos mismos: la petición se refiere al reino que creen inminente y para el que se creen con derechos. Mt utiliza la imagen del cáliz a beber y Mc agrega la del bautismo a ser bautizado. En los dos, el Padre aparece como referencia última, inalcanzable también para el Mesías. PARA UNA POSIBLE HOMILÍA No ha tenido mucha suerte Santiago en eso que llaman “el imaginario” colectivo. Una seria reprimenda del Maestro a propósito de las ciudades de Samaria que él y su hermano querían castigar con fuego del cielo (Lc 9, 52-55). Otra reconvención por aspirar a cargos y puestos importantes en el reino futuro o, mejor quizá, por no tomar en cuenta todo lo que Jesús va enseñando sobre cómo entender su trabajo de Mesías. Sin olvidar los reproches de no ser capaz de estar despierto en la noche del huerto y la despedida (Lc 22, 46). Todo para terminar representando la figura principal de la intransigencia y las guerras santas cristianas, el abanderado de cruzadas varias contra los infieles y los malos. Lo más contrario a todo lo que hubo de aprender tan aceleradamente si había de morir por el reino, el primero de todos. El primero de los apóstoles en beber el cáliz de su Señor, el primero en experimentar que del reino sólo Dios dispone y no ninguno de los humanos. El primero en aceptar con hechos de su propia existencia que es mejor entregar la vida que retenerla. Esa es la peregrinación de Santiago: partir de su pequeña empresa familiar de pesca y concluir en Jerusalén, degollado. Un largo y difícil camino interior, una peregrinación dolorosa, de sus seguridades particulares hasta una muerte oscura en bien de otros, y sabiéndose unido y solidario con quien se lo ha enseñado todo y que también ha entregado la vida antes que él. Un tránsito, una marcha, un desplazamiento, de quien tiene ganas reales de poder, quien cree que con el poder ayudará a la implantación del reino, y termina reconociendo que el poder tiende al despotismo y que el mejor poder es el que se pierde en servicio. ¿Cómo peregrinar por la vida? ¿A golpe de fuerza, imposición y violencia o a golpe de servir, desvivirse y entregarse? Devolvamos a Santiago su verdadera importancia de primer apóstol asesinado por la causa de Jesús y del Reino. Saquémoslo de guerras, sangre y victorias nada cristianas. Que nos acompañe en el camino de la vida. En el exterior y en el interior. Que venga con nosotros mientras nos vamos convirtiendo de la manía del poder al servicio y la esclavitud. Que avance a nuestro lado, mientras aprendemos a servir y no a ser servidos. Que nos acompañe en la comprobación del vacío de cosas que creemos importantes y en el hallazgo de gestos nuevos generosos y abnegados para facilitarnos todos ese camino. Y si el camino es largo y penoso o se pierde en ocasiones o nos ponen zancadillas, si no encontramos fuentes, aprieta el calor y debilita mucho el cansancio, con Santiago en su fiesta y en todos los días, a colocarnos lo más cerca posible de Jesús, y proseguir con él hacia Jerusalén en su tarea de dar vida y mejorarla a todos. J. Javier Lizaur
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