Jesús Maria Asurmendi Ruiz , sacerdote diocesano y eminente especialista en Sagrada Escritura era natural de Alsasua, llevaba más de 20 años explicando Biblia en el Centro Superior de Estudios Teológicos de Pamplona (CSET) donde acuden los seminaristas de la diócesis. Todos los años ha estado viniendo unas semanas desde el Instituto Católico de París, de donde es profesor de Exégesis Bíblica para explicar “Profetas” a los alumnos del CSET.
Sin duda era el profesor del CSET de más reconocido prestigio por su competecia y sus publicaciones. Desde finales de los 80 hasta ahora viene publicando libros sobre temas bíblicos y la Editorial Verbo Divino de Estella edita muchos de sus sus trabajos. Igualmente participa como experto en Symposiums internacionales relacionados con temas bíblicos e interreligiosos.
Pues este es el profesor y sacerdote diocesano al que cesa su Arzobispo Monseñor Pérez González, y no le permite que siga explicando en el citado Centro. Los Estatutos del Centro permite a los profesores que estén en buenas condiciones, seguir dando clases hasta los 70 años que es lo que normalmente viene ocurriendo.
En las últimas semanas se han publicado en la prensa local varias aportaciones sobre el conflicto generado por la decisión del Arzobispado de registrar a su nombre bienes eclesiales locales.
La primera aportación es un interesante y matizado escrito de Pedro Iturriarte y Joseba Susperri, titulado "El arzobispado y la Plataforma de ayuntamientos", en que ponen de manifiesto las contradicciones de unos y otros.
Hace un tiempo que corrían los rumores como vuelan las golondrinas, tan rápidas y libres, sin otra guía que el certero instinto de la vida (por cierto, ¡cómo se han multiplicado las golondrinas en Arantzazu, y aún siguen criando! Dios os bendice). Pero una vez desatados los rumores, a veces inocentes, a veces intencionados, es más difícil detenerlos que detener el vuelo de las aves. Pues bien, la noticia ha estallado en todos los sentidos y, en contra de mi intención primera, no puedo menos de confirmarla ya: voy a dejar la Orden Franciscana. De paso, pido disculpas por alguna declaración mía ambigua que algunos pudieron entender como un desmentido. No quería serlo.
Voy a dejar la Orden franciscana. Lo he meditado mirando adentro entre mis luces y sombras, mirando afuera la montaña y el cielo, y las golondrinas. Lo he compartido con las personas que más me quieren y en las que más confío. Lo he hablado con los responsables de mi provincia franciscana que son también mis amigos. Dejaré este Arantzazu del alma, donde he vivido 17 años de los 57 que tengo; dejaré la Provincia franciscana que ha sido mi familia y mi hogar desde los 10 años; dejaré la Orden franciscana que ha dado enteramente forma a mi ser. No diré que la decisión no me produzca dolor y vértigo, pero doy el paso en paz.
Se va Arregui: gana Munilla, pierde la libertad. Se va el teólogo franciscano José Arregui. Se va "con dolor y vértigo, pero con paz". Se va sin reproches. Deseándole lo mejor al "hermano obispo José Ignacio Munilla". Se va sin hacer sangre. Y podía haberla hecho. Y mucha, me consta. Se va con espíritu franciscano. Con espíritu franciscano profético, se va haciendo un servicio al Evangelio: denunciando el sistema, la falta de libertad en la Iglesia, en la que presumimos que "la verdad nos hace libres". Se va un gran teólogo. Valiente y crítico. Gana Munilla o eso parece. En el fondo, pierde el obispo de San Sebastián, porque pierde la libertad y pierde la Iglesia entera.
De su despedida lúcida y evangélica, me duele especialmente es afrase en la que dice que "en la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos". En la Iglesia del condenado a la cruz por insumisión.
Se va Arregui de la orden franciscana. No queda claro (al menor por ahora) que se vaya a secularizar. Me gustaría que no lo hiciese. Que siguiese siendo un sacerdote (ya no religioso), al que algún obispo tendría a bien acoger en su diócesis. Alguno habrá, digo yo. En cualquier caso, haga lo que haga, seguirá perteneciendo, como él mismo dice, a la comunidad de los seguidores de Jesús.
El arzobispo de Pamplona desconoce el plan del Vaticano para crear una provincia eclesiástica vasca. Francisco Pérez reconoció ante las preguntas de los periodistas que "no sabe nada" sobre el tema. Podría tratarse de un globo sonda", dijo el arzobispo.
El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez González, ha asegurado "no saber nada" acerca de la posible creación de una provincia eclesiástica vasca por parte del Vaticano, que estaría conformada por los diócesis de Bilbao, San Sebastián, Vitoria y el Arzobispado de Pamplona.
Preguntado por los medios de comunicación sobre esta cuestión, tras ofrecer una rueda de prensa en la capital navarro, Francisco Pérez ha afirmado que la noticia le ha "sorprendido" y ha destacado que puede tratarse "de un globo sonda".
"Esas cosas se irán viendo con el tiempo. Ahora quien tiene que decidir es el Vaticano", ha concluido el arzobispo de Pamplona.