Teología de la Liberación?
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El teólogo Pablo Richard habla sobre la Teología de la Liberación y los desafíos de la globalización

B. F.- Algunas personas dicen que la Teología de la Liberación ya no es relevante, mientras otras señalan que está evolucionando. ¿Cómo la ve usted?

P. R. - Hay un proceso de diversificación que responde a la complejidad del mundo de los oprimidos. Ya no basta hablar solamente de los pobres. Hay que hablar del movimiento de los jóvenes, de las mujeres, los indígenas, los afroamericanos, los sin tierra, los campesinos, los enfermos de sida, los homosexuales. Hay una diversificación de la Teología de la Liberación con nuevas categorías: de género, de generación, de ecología, de raza, categorías cosmológicas.
No podemos dejar de lado una crítica global al sistema, pero ahora hay que hacer esta crítica desde la perspectiva de la mujer, de género, de los jóvenes, hacer una crítica global al sistema económico, al modelo del mercado, al sistema de globalización. Esta diversificación es buena, pero si llegamos a una fragmentación y una pérdida de una visión global, podemos quedar estancados. Esta visión global no va a ser sólo económica o política; también tiene que tomar en cuenta la dimensión cultural, ética, espiritual.

B. F. - Para la Iglesia Católica y otras iglesias, entrar en diálogo con algunos de estos grupos ha sido difícil...

P. R. - Hay una corriente conservadora en la Iglesia que busca sentar la unidad, la unicidad, en contra de toda pluralidad y diversidad. Este desarrollo de la Teología de la Liberación está a contracorriente de lo que es esa tendencia conservadora. Tenemos que defender la diversidad de grupos, la diversidad incluso de iglesias, de tradiciones religiosas en América Latina, y toda la diversidad de la sociedad civil.
Esta iglesia conservadora se centra en el dogma, en la institución, en la ley, y se niega a toda la diversidad. Hay mucha gente que se siente insegura. Esta diversificación, esta presencia de la Iglesia en el mundo, les da una tremenda inseguridad y una pérdida de poder. Este intento que viene de la Iglesia de centrarse sobre sí misma es muy peligroso. La Teología de la Liberación tiene que enfrentarse con este fenómeno.

B. F. - La situación política y social en nuestros países también es muy incierta. ¿Qué papel debe jugar la Iglesia en este ámbito?

P. R. - El trabajo fundamental de largo plazo de la Iglesia es reconstruir la sociedad civil desde abajo, desde las comunidades. Aunque sea un trabajo de hormiga: miles y miles de pequeñas experiencias, pero que a nivel de base, a nivel de sociedad civil, van reconstruyendo la vida humana, reconstruyendo la comunidad, van reconstruyendo la familia. Es muy importante el tema de la mujer, de la familia, de los jóvenes.
Si mantenemos este trabajo durante años, con líneas y estrategias claras, con perseverancia, a largo plazo pienso que el objetivo estratégico es una reconstrucción también del Estado, pero desde abajo. Lo que pasa es que si la Iglesia se encierra sobre sí misma, pierde toda relevancia. También es muy importante que la Iglesia entienda el sentir religioso popular, por eso es que se dice que la Iglesia optó por los pobres y los pobres optaron por los pentecostales. [Hicimos una opción por los pobres] pero no supimos entender suficientemente el mundo de los pobres.

B. F. - ¿Qué es lo que no se entendió?

P. R. - No se entendió la dimensión cultural, la dimensión religiosa, lo que es el catolicismo popular, lo que es esta dimensión mítica, carismática, festiva. Quizá se hizo una opción por los pobres demasiado ideológica, pero no supimos entender lo que los pobres pedían a la Iglesia. La Iglesia debe potenciar más toda esta dimensión religiosa, espiritual, carismática, con un sentido, por supuesto, de reconstrucción de vida.

B. F. - Un aspecto del diálogo con la religiosidad popular es el diálogo con las religiones indígenas. ¿Se han producido avances o retrocesos en este campo?

P. R. - En un primer momento se insistió mucho en escuchar las culturas, en discernir la presencia de Dios en las culturas, no desde una posición de conquista o de evangelización, sino más bien de diálogo entre dos culturas. En ese aspecto yo pienso que se avanzó mucho. Pero actualmente el sistema económico neoliberal está condenando a los pueblos indígenas a la muerte. Entonces en muchos lugares la Iglesia ya ha entrado en una etapa posterior que es la defensa de los pueblos indígenas, porque muchas organizaciones los abandonaron.
En Guatemala la Iglesia muchas veces es la única institución que siguió al lado de los indígenas. En muchos lugares la Iglesia se ha dedicado a acompañar a los pueblos indígenas en la migración del campo a la ciudad. En Chile hay un millón de mapuches en Santiago. La Iglesia ha ofrecido espacios, acompañamiento, ayuda, formación, que ha permitido un poco mantener su identidad en función de no morirse. Ese trabajo, con altos y bajos, se mantiene. Y con los afroamericanos sucede algo parecido.

B. F. - ¿Cómo reconciliar un rechazo al modelo neoliberal con la necesidad de la gente de ganarse la vida?

P. R. - Es un problema bastante complejo. Se han hecho experiencias pequeñas de animar microempresas, de apoyo a sindicatos, de lucha a favor de los sin tierra, acompañamiento a sectores migrantes, desplazados. Hay muchas experiencias locales, concretas, que han permitido a grupos concretos lograr sobrevivir. La Iglesia ha animado procesos de reconstrucción económica muy locales, pero no hay una estrategia económica más de largo plazo.
Muchos economistas dicen que se pueden tomar muchas medidas dentro del sistema incluso actual que permitan un mejoramiento de las condiciones de vida. Creo que es muy importante mantener una posición crítica al sistema, pero que no impida una participación dentro del sistema para lograr cosas a corto plazo. Me gusta citar esa frase del Evangelio en que Jesús dice: "No te pido que los saques del mundo, pero que los guardes del mal". Estamos en una economía de libre mercado, pero con una dimensión ideológica, ética, espiritual que no responde al libre mercado.

(Fuente: Noticias Aliadas)

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